Viaje a Gambia (V). De Janjanbureh a Senegambia

octubre 26, 2016

Calle principal (asfaltada) de Janjanbureh.
Nos levantamos a las 07:30, nos duchamos y preparamos las mochilas. Esta noche se ha hecho larga y dura por el asfixiante calor (y suerte que en el Baobolang Camp tienen ventilador, que si no…).
Tras un correcto desayuno proponemos a Abdulay el dar un paseo por Janjanbureh, puesto que por lo que sabíamos se trata de una ciudad con una carga histórica importante. Antigua ciudad colonial, el comercio de esclavos fue relevante entre el siglo XVI y principios del XIX.
Salimos a pasear por las calles de tierra, con bastante gente ya a estas horas de la mañana, sobre todo en el mercado local.
En primer lugar vemos una casa criolla construida en la década de 1830, la más antigua de la ciudad, semiderruida y con un estado de conservación paupérrimo. 
Seguimos caminando por la calle principal hasta llegar al palacio del Gobernador, donde en ocasiones se hospeda el presidente de Gambia. La verdad es que la visita no tiene nada de especial; puesto que solo se pueden visitar los jardines (por llamarlos de alguna manera).
La casa más antigua de Janjanbureh, construída en la década de 1830. Nada que visitar, en estado semi ruinoso.
Entrada a la casa del Gobernador. Visita poco interesante, para ser sinceros.

Otro punto de vista de la calle principal de la ciudad.
Después entramos al mercado local. Sulayman, el conductor con el que hemos hecho toda la ruta, nos acompaña. Prácticamente todas las mujeres del pueblo pasarán por el mercado durante la mañana, puesto que la carencia de neveras y congeladores obliga a adquirir la comida fresca cada día. Son numerosos los puestos de verdura, fruta, pescado y frutos secos. Saludamos a un par de vendedoras que posan amables para nuestras fotos, y adquirimos un jabón y cacahuetes. Sin duda la visita más interesante de Janjanbureh.
Los mercados en Gambia, siempre muy animados. ¡Cuánto nos gusta visitarlos!
Verduras gambianas. ¿El nombre? Ni idea.

Una simpática vendedora nos muestra su puesto de verduras y pescado.
Calle secundaria en Janjanbureh, más tranquila.
Antes de salir de la ciudad visitamos el centro electoral, donde nos muestran las curiosas urnas de distintos colores, en las que los electores depositan una canica según sus preferencias políticas.
Sistema electoral gambiano: si te gusta el partido verde, metes la canica en esa urna. Decían, entre risas, que ahorraban papel con este método. Razón no les falta.
Sobre las 11 de la mañana iniciamos el camino de regreso hacia la costa, en la zona de Senegambia, lo que nos va a costar unas 4-5 horas. El viaje se hace pesado aunque los paisajes de naturaleza exuberante y los numerosos poblados ayudan a que sea más ameno.
Paramos a comer a mitad de camino en el Bintang Bolong Lodge, un campamento situado a orillas del río Gambia cuyas cabañas están literalmente entre los manglares. Curioso, sin duda.
Poblado en una zona rural de Gambia, en el camino de regreso a la costa.
Vegetación exuberante.

Cabañas del Bintang Bolong Lodge, literalmente sobre el río Gambia.

Para acceder a la habitación hay que abrirse paso entre los manglares.
Llegamos a la zona de la costa sobre las 16:00. Nos alojamos cerca de Senegambia road, una calle repleta de restaurantes, bares y discotecas, en la localidad de Kololi. Estamos ahora en la zona más turística de Gambia, con resorts y hoteles de lujo y numerosos turistas, sobre todo ingleses y holandeses.
Nuestro hotel, el Bamboo Garden se halla en la calle paralela a Senegambia road, a solo 10 minutos andando. Se trata de un hotel de 3 estrellas, con piscina, bar-restaurante y todas las comodidades (aire acondicionado, etc…). Precio más que razonable para el salto de calidad que hemos obtenido.
Algo cansados por el viaje nos echamos una siesta y después un baño en la piscina, acompañados de la socorrida cerveza Julbrew para calmar la sed y el calor.
Típico hotel de la zona de Senegambia: piscina, bar, aire acondicionado...y cerveza Julbrew a raudales.
Jardines del hotel.

Habitación del hotel, no le falta un detalle.
Sobre las 20:00 salimos del hotel en dirección a Senegambia. Nada más caminar los primeros metros ya comprobamos en qué consiste el fenómeno de los bumsters. Se trata de insistentes jóvenes que nos saludan amablemente, nos preguntan qué tal, nos halagan…con tal de conseguir algún tipo de beneficio (dinero, que vayamos a un determinado bar o restaurante…). El nivel de “pesadez” puede llegar a ser exasperante. Al parecer, las ofertas a mujeres solas pueden ser incluso de índole sexual (como veremos posteriormente, son numerosas las parejas de jóvenes gambianos con señoras blancas europeas…). En ningún momento la presencia de los bumsters nos pareció peligrosa, sin embargo el hecho de no poder andar ni 100 metros sin que alguien te pare insistentemente es desesperante. Nosotros decidimos ni siquiera saludar y seguir caminando cuando decían “hola”, la mayor parte de ellos se cansaban enseguida.
Además, en muchas ocasiones se inventaban rocambolescas historias para ganarse tu confianza y poder persuadirte de sus intenciones: ¿Te acuerdas de mí, que te he servido el desayuno en el hotel? ¿Qué tal has dormido con el aire acondicionado del hotel?...Evidentemente, era la primera vez que nos veían pero intentaban sacar información y hacernos creer que estábamos ante alguien de confianza.
Volviendo al tema: cenamos en Senegambia road. Multitud de bares y restaurantes, con insistentes (¡cómo no!) camareros. Finalmente optamos por una pizzería para variar un poco la dieta de los últimos días.
Tras cenar paseamos por la calle buscando algún bar para tomar una copa tranquilamente. Descubrimos el bar “3 chicks & a grill”, donde conocemos a los dueños, quienes nos dan buena información sobre las actividades a realizar el día siguiente. Asimismo, tras la segunda o tercera cerveza nos invitan a unos chupitos de tequila, de manera que la noche se alarga algo más de lo pensado. Amabilidad 100%, lugar recomendado bien para cenar o para tomar algo en su terraza.
Para regresar al hotel podemos ir caminando (unos 10-12 minutos), pero preferimos tomar taxi (100-150 dalasi, regateando) para evitar el acoso constante de los bumsters.

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