Fin de semana en la comarca de Gúdar-Javalambre

febrero 27, 2017

Disfrutando del soleado día en la entrada del castillo de Mora de Rubielos.
La comarca de Gúdar-Javalambre se encuentra en la provincia de Teruel, lindando con la de Castellón. Tiene aproximadamente 8000 habitantes, divididos en 24 localidades; siendo Mora de Rubielos su capital.
En la comarca se puede disfrutar de las estaciones de esquí de Valdelinares y Javalambre, así como del turismo termal y de la belleza y encanto de sus tranquilas localidades. En todas ellas encontraremos edificios de gran valor cultural, desde castillos y casas señoriales hasta grandiosas colegiatas y museos etnológicos muy interesantes.
Por otro lado, el cielo limpio y despejado de la zona ha permitido la construcción de un importante observatorio astrofísico; y la comarca, dado el bajo grado de contaminación lumínica, se considera un “destino turístico starlight”, por lo que se trata de un lugar excelente para la observación del cielo nocturno.
Las “vías verdes” que atraviesan la comarca, los múltiples senderos señalizados y algunos árboles monumentales nos pueden invitar a entrar en contacto más próximo con la naturaleza de Gúdar-Javalambre.
Con respecto a la gastronomía, es imprescindible recordar que la comarca es el mayor productor mundial de trufa; por tanto, dicho tubérculo condimentará gran parte de los platos que nos ofrezcan en los restaurantes. Asimismo, el jamón de Teruel no faltará en cualquier menú.
Para llegar a la localidad de Mora de Rubielos, que puede ser un perfecto “campamento base” desde el que conocer la comarca, el camino más fácil es:
- Desde Teruel/Zaragoza/Madrid: ir por la autovía A-23 y desviarse en la salida 92, a la altura de La Puebla de Valverde; continuar por la A-232 hasta Mora de Rubielos.
- Desde Valencia: ir por la autovía A-23 y desviarse en la salida 76, para continuar por la A-228 hasta Mora de Rubielos.
Por último, aunque a nosotros nos hizo un fin de semana fantástico (con mucho sol y temperaturas más que agradables), hay que recordar que la comarca se encuentra a una altitud considerable y que suele hacer bastante frío en los meses de invierno.
Posando desde la zona de la muralla, en Mora de Rubielos.
Y NOSOTROS…¿QUÉ HICIMOS?
Teníamos un fin de semana libre, con ganas de desconectar y decidimos aprovechar para conocer un rincón de la provincia de Teruel que, aunque quizá algo desconocido, sabíamos de antemano que nos iba a sorprender. Visto lo visto, no nos equivocábamos.
Llegamos el viernes por la noche a Mora de Rubielos. Dejamos las maletas en nuestro hotel (Hotel Mora, en las afueras del pueblo) y tomamos el coche en dirección norte (carretera hacia Rubielos de Mora). A unos 3 kilómetros de Mora encontramos un desvío a mano derecha, del cual parte una pista que nos lleva a la Masía La Torre.
Se trata de un hotel elegante y moderno, situado en medio del campo, cuyo restaurante tiene buena fama. Migas con huevo trufado, vieiras con papada de cerdo, huevos trufados con terrina de manitas de cerdo y atún rojo fueron nuestra elección, y la verdad es que nos encantaron.
Llenos, muy llenos, nos vamos a dormir. 
Masia La Torre. Hotel elegante y restaurante con una carta excelente.

Migas con huevo trufado. ¿A que se hace la boca agua?
Al día siguiente nos levantamos con la calma, puesto que queremos que sea un fin de semana sosegado y sin prisas.
Vamos en primer lugar a conocer Rubielos de Mora. Se trata de un pequeño municipio declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1980, Bien de Interés Cultural en 2007 y que, recientemente, ha sido incluido en la lista de los “Pueblos más bonitos de España”. Además, forma parte de la “Red de municipios por la calidad de vida”.
Accedemos al interior del recinto amurallado por el Portal de San Antonio para continuar por la calle del mismo nombre. Enseguida nos encontramos con el Palacio de los Condes de Creixell, la Casa Consistorial (donde está la oficina de turismo) y el Palacio de los Marqueses de Villasegura. Este último representa quizá el mejor ejemplo de casa palaciega de toda la localidad.
Portal de San Antonio, por donde accedemos a la localidad.

Ya estamos dentro del recinto amurallado.

Fachada del Palacio de los Marqueses de Villasegura.

Interior de la Casa Consistorial.
Nos desviamos brevemente de la calle San Antonio para echar un breve vistazo al Palacio de los Condes de Florida, cuya fachada, dividida en tres franjas, es un perfecto modelo de palacio renacentista aragonés.
Palacio de los Condes de Florida.

Curioso reloj de sol.

Calle de San Antonio, vía principal de la localidad.
La ex colegiata de Santa María la Mayor (s. XVII) es, sin duda, el punto álgido de la visita a Rubielos de Mora. A pesar de su carácter sobrio, posee un interesante retablo gótico del siglo XV, auténtica obra maestra de la época. La entrada/donativo cuesta 2 euros, y permite, además de la visita al templo, subir a la torre y visitar también un pequeño museo.
Un poco más allá se encuentra la Plaza del Carmen, donde destaca el antiguo convento de los Carmelitas Descalzos y el Monumento al toro embolado, obra del autor local José Gonzalvo.
Vistas desde lo alto de la torre de la ex colegiata.

Detalle de la ex colegiata.

Bonita torre de la ex colegiata de Santa María la Mayor.
Por las calles de Rubielos de Mora.
Tras comer algo decidimos coger de nuevo el coche, para ir por la A-1701 en dirección hacia Linares de Mora. Una vez pasamos este pueblo continuamos por la misma carretera durante algunos kilómetros hasta encontrar un desvío a mano derecha que nos lleva, por una carretera algo más estrecha (TE-V-8111) hasta Puertomingalvo.
Puertomingalvo es una localidad de algo más de 200 habitantes, situada en lo alto de una formación rocosa. Destaca, mientras nos aproximamos por la carretera, su castillo y la muralla que rodea todo el pueblo. Las calles, totalmente desiertas, están perfectamente conservadas y resulta perfecto para un sosegado paseo.
Vacías calles en Puertomingalvo.

Nos encantó la visita a Puertomingalvo, sin duda.

Sonriendo, que es gerundio.
En uno de los rincones más pintorescos de Puertomingalvo.
Una vez recorrido Puertomingalvo, regresamos a la carretera principal (A-1701), para desviarnos ahora hacia el norte, hasta llegar a Mosqueruela, de la que nos separan apenas 6 kilómetros.
Declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1982, Mosqueruela es otra pequeña localidad tranquila, que invita a perderse por sus calles empedradas, disfrutando de los pequeños detalles. La Iglesia de La Asunción es, probablemente, el edificio más emblemático, aunque existen algunos portales y aleros en las casas que también llaman poderosamente la atención del viajero.
La Iglesia de la Asunción es el edificio más emblemático de Mosqueruela.

Precioso alero de madera en una de las casas de Mosqueruela.

Conversaciones al sol.

Uno de los portales de acceso a Mosqueruela.
Regresamos a Mora de Rubielos para cenar, esta vez en el afamado restaurante Melanosporum, perteneciente al hotel La Trufa Negra (imprescindible reserva). Aunque de precios moderadamente caros, es un restaurante que asegura productos de calidad. Recomendamos, sin dudarlo, la tostada de carpaccio de trufa y el rissotto trufado.
Tostadas de carpaccio de trufa. Flipantes.
Al día siguiente tampoco madrugamos, puesto que vamos a dedicar la mañana únicamente para ver Mora de Rubielos.
En primer lugar nos llama la atención que hay notablemente más gente que en el resto de localidades que hemos visitado. Probablemente sea la gente que vuelve de las estaciones de esquí o valencianos que aprovechan el domingo para acercarse en el día a esta comarca tan interesante.
Habitada desde la época del bronce medio, Mora de Rubielos posee una historia apasionante. Tuvo una época árabe, posteriormente fue reconquistada por los cristianos y después fue cambiando de manos bajo el mandato de diferentes reyes. En ella podemos encontrar, además del castillo y la ex colegiata de Santa María, el notable edificio del ayuntamiento, casas de originales fachadas y numerosas ermitas.
En primer lugar visitamos la ex colegiata de Santa María, una grandiosa obra gótica de nave única con capillas laterales. Una de ellas, la del Pilar, llama la atención por su decoración manierista, decorada en tonos azules y blancos.
Ex colegiata de Santa María.

Espectacular decoración de la capilla del Pilar.

Grandiosa nave gótica.
Próximo a la ex colegiata se halla el Castillo. La entrada cuesta 3 euros por persona, pero creemos que vale muchísimo la pena, puesto que se trata de uno de los mejores castillos de todo Aragón. Se construyó a inicios del siglo XIV por orden de los Fernández de Heredia. En él destaca su gran patio de armas porticado, en excelente estado tras su restauración en los años setenta. Alrededor del patio existen numerosas salas, en las que se exponen numerosas armas de la época medieval. Muy interesante.
Espectacular patio de armas.
Mora de Rubielos desde la entrada del Castillo. Buenas vistas, ¿no?
Comemos algo en el restaurante Fuenjamón (a destacar el queso trufado) y, tras reponer fuerzas, ascendemos a los restos de la muralla, situados en lo alto de la localidad. Desde allí la vista del Castillo y de la ex colegiata son más que notables.
Mora de Rubielos desde lo alto de la muralla.
Se acaba el fin de semana y debemos regresar a casa, con el buen gusto que nos ha dejado la comarca de Gúdar-Javalambre; la cual podemos recomendar al 100% para pasar 2-3 días de sosiego, visitas interesantes y estupenda gastronomía.
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