domingo, 25 de junio de 2017

Peña Montañesa (2295 m)

En la cima de la Peña Montañesa.
La Peña Montañesa, Picón d’o Libro o simplemente, tal y como se la conoce en la zona, La Peña, es una de las montañas más afamadas y características del Pirineo Aragonés.
Con sus 2295 metros de altitud es visible desde gran parte de la provincia de Huesca debido a su situación al sur de la cordillera pirenaica y, sobre todo, a su tremenda prominencia. Constituye un hermoso telón de fondo de la localidad de Aínsa y da la bienvenida a los viajeros que se adentran en la comarca del Sobrarbe en busca de los grandes macizos situados más al norte.
Altiva y solitaria, la Peña Montañesa (así como el resto de la Sierra Ferrera) parece inexpugnable debido a la verticalidad de sus paredes, que pretenden desafiar a la gravedad con sus líneas esbeltas. Tanto su cara sur, vista desde Aínsa, como la cara oeste desde Laspuña son imponentes, y cuesta imaginar que el vulgar de los mortales pueda osar siquiera poner sus pies en una cima así. Sin embargo,  la montaña muestra su debilidad cuando la contemplamos desde el recóndito monasterio de San Beturián/San Victorián, desde cuyos alrededores parte la senda más utilizada.
Sobrarbe a nuestros pies, mientras ascendemos a la Peña Montañesa.
¿CÓMO FUE NUESTRO DÍA?
FECHA: 24 de junio de 2017
ITINERARIO: Ermita de la Virgen del Pilar – Os Plans – Cima Peña Montañesa – Os Plans – Ermita de la Virgen del Pilar.
ALTITUD MÍNIMA Y MÁXIMA:
- Ermita de la Virgen del Pilar: 1111 m.
- Cima Peña Montañesa: 2295 m.
DESNIVEL ACUMULADO: unos 1300 metros, tanto de desnivel positivo como negativo.
DISTANCIA: 11,4 kilómetros.
DURACIÓN:
- 50 minutos al desvío de la Feixa Toro.
- 1 hora y 10 minutos al punto en el que se supera el murallón y se entra a la parte alta de Os Plans.
- 1 hora y 40 minutos al desvío hacia la Tuca (donde me equivoqué).
- 2 horas y 40 minutos hasta la cima (media hora de descanso).
- 3 horas y 55 minutos hasta el desvío hacia la Tuca.
- 4 horas y 20 minutos al murallón.
- 5 horas y 20 minutos al coche.
CLIMATOLOGÍA: calor y sol rabioso. En cima algo de viento, por lo que hacía fresquito.
ATENCIÓN:
- Ruta perfectamente señalada en todo momento, sin pérdida.
- Importante prestar atención en el gran mojón de piedras donde el camino se divide en dos (ver descripción): el de la derecha se dirige hacia la Tuca y puede llevarnos a la cima de la Peña Montañesa flanqueando la ladera a los pies de Peña Foradada; mientras que hacia la izquierda (el que yo hice) el camino desciende levemente para encontrarse con el que viene de la Canal Mayor y asciende a la cima de Peña Montañesa por su vertiente oeste/sudoeste.
- Camino sin grandes dificultades, a excepción de un único paso para superar el murallón, en el que nos tenemos que ayudar de las manos (grado I) y aumentar la precaución.
- Imprescindible madrugar en verano, puesto que al ser cara sur el calor puede ser realmente insoportable.
*NOTA: dado que en un determinado momento tomé un desvío “equivocado” y luego tuve que retroceder, he descontado la distancia y el tiempo que perdí por dicho fallo. 
Mapa con la ruta realizada. En rojo el ascenso y en verde el descenso.

Escala MIDE de dificultad.
Perfil de la ruta realizada.
Ruta realizada según el GPS.
Peña Montañesa, la Reina del Sobrarbe. Cuántas veces habíamos pasado a tus pies, cuántas veces te habíamos saludado desde la cima de otras montañas cercanas o te habíamos contemplado a través de la ventana del trabajo, a decenas de kilómetros de distancia.
Siempre te mirábamos con la idea de subir a tu cima pero, finalmente, nuestros destinos montañeros eran otros. Hoy, por fin, es el día.
Para llegar al inicio de la ruta tenemos que subir por la carretera que va de Barbastro a L’Aínsa y, justo en el centro de la localidad, tomar el desvío que va en dirección a Campo. Unos pocos kilómetros después, nada más pasar la localidad de Arro, encontraremos un desvío a la izquierda que nos lleva hacia Los Molinos y el Monasterio de San Victorián. A partir de aquí la carretera es muy estrecha pero el firme es bueno. Seguiremos las indicaciones hasta atravesar  Oncins; poco después encontraremos una amplia zona de aparcamiento a la derecha, justo antes de llegar a la ermita de la Virgen del Pilar.
*Antiguamente había que llegar hasta el Monasterio de San Victorián y retroceder, ahora el aparcamiento está justo donde el comienzo de la senda.
Aparcamiento donde dejar el coche, unos metros antes de la Ermita de la Virgen del Pilar.
Un batido de chocolate, nos calzamos las botas y comenzamos a caminar por la senda perfectamente indicada por un cartel de madera. Son casi las 07:30 y el sol todavía no asoma por el horizonte.
Desde el primer momento el camino asciende con firmeza, por un tramo boscoso de densa vegetación. En algunos momentos los árboles y arbustos (principalmente boj) casi nos cierran el paso.
En unos 10 minutos llegamos a un pequeño claro desde el que, si echamos la vista atrás, vemos el monasterio, unas decenas de metros por abajo.
La senda prosigue en continuo ascenso, sin pérdida, próximo a las estribaciones verticales de la Sierra Ferrera (a nuestra derecha en el sentido de la marcha). 
Inicio de la ruta, perfectamente señalizada.

En un claro del bosque podemos intuir, aproximadamente, por donde irán nuestros pasos.
Cuando llevamos unos 50 minutos de camino (1540 m), una vez superado el bosque y encontrándonos en una zona de arbustos, vemos el desvío a la Feixa Toro (Faja Toro) pintado de color rojo en una roca del suelo. Se trata de una ruta alternativa para llegar a la cima, mucho más espectacular pero algo más complicada. Nosotros, por tanto, en el desvío vamos hacia la derecha, por la ruta normal.
Desvío a la Feixa Toro (izquierda). Nosotros, por tanto, hacia la derecha.
A partir de aquí el bosque cede paso a los arbustos de boj y a los brinzones/erizones/abrizones (Echinospartum horridum), esa planta de aspecto mullido y color amarillo brillante que guarda en su interior unas grandes espinas. Seguimos  las indicaciones de los mojones, casi innecesarios puesto que la senda es muy evidente, mientras vamos ganando altitud.
Vemos enfrente una gran muralla de roca, que parece infranqueable desde aquí. Sin embargo, la senda se dirige hacia el oeste para, una vez atravesada una breve zona boscosa, llegar al punto más débil de la muralla (1730 metros, 1 hora y 10 minutos). Se trata del paso más “complicado” del día, en el que debemos ayudarnos de las manos para ascender 4-5 metros por una zona más vertical (grado I). Si bien el paso no es peligroso, hay que prestar especial atención.
Murallón de roca que debemos superar. Su punto débil se halla a la izquierda del todo.

Una vez llegamos a este pequeño prado, el camino vira bruscamente a la derecha (norte) para superar la muralla de roca.
Único paso complicado del día, que requerirá ayuda de las manos (I)
Una vez superada esta dificultad llegamos a la parte superior de Os Plans, una amplia canal ascendente pintada de amarillo por los numerosísimos erizones. El sol ya comienza a golpearnos directamente; este hecho junto con el notable desnivel nos hace sudar de lo lindo. Pero vale la pena, sin duda, por la mera satisfacción de contemplar el paisaje.
Mientras ascendemos por este mar amarillo, echamos de vez en cuando la vista atrás para contemplar la espléndida panorámica que tenemos de la parte baja del Sobrarbe.
Llegamos a la parte alta de Os Plans, una amplia canal ascendente.

Caminamos por medio de un mar de erizones.

El sendero, aunque sinuoso, no tiene pérdida.
Pronto asoma ya la cima de la Peña Montañesa, despoblada de vegetación. Con la vista intuímos la senda en los últimos metros. Ansiamos coronar esa punta mítica, pero para ello nos queda todavía bastante esfuerzo. 
La cima de Peña Montañesa asoma frente a nosotros. La atacaremos por su vertiente sudoeste.
Tremendos farallones verticales.
Cuando llevamos, aproximadamente, una hora y media de camino (cota 1970), encontramos un gran mojón del que parten dos sendas bien marcadas. La de la derecha, en ascenso, parece dirigirse hacia la Tuca. La de la izquierda desciende en dirección a la Canal Mayor, y prosigue más adelante hacia la cara sudoeste de La Peña.
Justo en este punto nos encontramos con una pareja de franceses que también suben a La Peña, y tampoco tienen del todo claro qué desvío tomar. Finalmente nos decantamos por el de la derecha (pronto veremos que es el que se dirige a la Tuca y que también lleva a Peña Montañesa flanqueando la ladera a los pies de la Peña Foradada. Aunque es un camino igual de válido, transcurre por una ladera de mayor pendiente, por lo que parece más sencillo el que describimos a continuación).
Gran hito de piedras en el que surgen dos desvíos. Aunque ambos son igualmente válidos, el de la izquierda parece más fácil y cómodo (pintado en verde).
Una vez remedado el error, y volviendo al gran hito de piedras, continuamos por la senda de la izquierda. Perfectamente marcada, en primer lugar desciende unos metros por una zona de más pendiente, para luego llanear hasta encontrarse con el camino que asciende por la Canal Mayor.
Después, vamos ganando altura sin abandonar la senda, por un terreno en el que los escasos arbustos van desapareciendo progresivamente y únicamente quedan rocas y algún árbol que quiere resistir a la altitud.
La espectacular Canal Mayor, vista desde su parte superior.
Nuestra elección ha sido correcta: la senda está perfectamente marcada y es muy cómoda.

Vista atrás a la senda recorrida desde el desvío (pintada en rojo).

Conforme ganamos altitud el terreno se vuelve menos poblado de vegetación.
La senda rodea a la cima de la Peña Montañesa por su cara sur, para posteriormente virar al este en el último tramo, de pedrera y con algo más pendiente. Los últimos metros se hacen duros por el desnivel acumulado y por el calor sofocante, a pesar de que son poco más de las 10 de la mañana.
Último tramo. Duro y con un calor sofocante.
Tras remontar el penoso último tramo, perdiendo durante algunos instantes la senda (prestar atención a los hitos), llegamos a la cima de la Peña Montañesa (2295 m), con su peculiar buzón.
Saludamos a los franceses (que han llegado antes por la otra ruta) y nos disponemos a contemplar el paisaje pero… día con bruma y medio nublado. Las (teóricas) espectaculares vistas parece que hoy no van a ser para tanto. Hacia el este intuimos el macizo de Cotiella, entre las nubes. Distinguimos Castillo Mayor, Peña de la Solana, el Macizo de Lierga y alguna otra de las cimas más próximas a nuestra situación, pero los grandes colosos del Sobrarbe se hallan escondidos tras la bruma y las nubes.
Cima de la Peña Montañesa.

Autofoto en la cima, la cual pude disfrutar en soledad durante 10-15 minutos.

La Tuca, vista desde la cima de Peña Montañesa.

Peña de la Solana y Macizo de Lierga.

Castillo Mayor y demás cumbres, veladas por la bruma.
Únicamente hacia el sur podemos ampliar la panorámica. La localidad de Aínsa y los campos que la rodean; más abajo las aguas azules del Embalse de Mediano. Una lástima no poder disfrutar al 100% de las vistas desde aquí pero… ¡una excusa perfecta para regresar!
Vertiginosa caída hacia la localidad de Laspuña.
Tomamos las fotos de rigor y aprovechamos para comer algo y beber (no hemos hecho paradas en todo el ascenso).
Tras media hora en la cima, en la que coincidimos con otro montañero francés que ha ascendido por la vertiente norte, decidimos emprender el camino de vuelta.
No nos pensamos siquiera el tomar la ruta alternativa (que parece algo más directa), y decidimos regresar sobre nuestros pasos.
El descenso en un primer momento es algo pesado (durante el tramo rocoso), pero posteriormente suaviza y se hace muy cómodo. Descendemos a buen ritmo, asándonos bajo un sol de justicia, y llegamos de nuevo al coche tras algo menos de 5 horas y media de excursión, incluyendo paradas.
Vistazo atrás una vez abandonamos el tramo más rocoso y llegamos a una zona de prados. Allí dejamos la cima, volveremos en otra ocasión.
Las estribaciones de la Sierra Ferrera parecen la proa de un barco que quiere navegar en el Embalse de Mediano.

Los erizones pintan las laderas de la montaña con su característica coloración amarilla.

A juzgar por el calor que pasamos, más que erizones parecían auténtico fuego. ¡¡Qué calor!!
Como conclusión, a pesar de que las vistas desde la cima no fueron las esperadas, el ascenso a la mítica Peña Montañesa es prácticamente obligatorio para cualquier amante de los Pirineos. Jornada breve, aunque no por ello menos dura, que seguro repetiremos en otra ocasión. 
La imponente Peña Montañesa, desde las orillas del Embalse de Mediano.
 
 
 
 

 
 
 

 

 

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