3 días en el País Vasco francés (III): La Bastide-Clairence y Saint Jean Pied-de-Port

septiembre 04, 2017

Vamos a dedicar nuestro último día por el País Vasco francés para visitar dos pueblecitos llenos de encanto, que se encuentran en la ruta de vuelta a casa. Serán, sin duda, la guinda del pastel de nuestro fin de semana.
 

La Bastide-Clairence/Bastida

Place des Arceaux, con sus coloridas casas tradicionales, en La Bastide-Clairence.
La Bastide-Clairence es una pequeña localidad de poco más de 1000 habitantes, situada a unos pocos kilómetros al este de Bayona.
Como su nombre indica (“bastida” viene del francés y se refiere a un modelo de desarrollo urbano defensivo con origen en la Edad Media), nos encontramos ante una pequeña ciudad-fortaleza, cuyos primeros vestigios datan del siglo XIII. Con un ir y venir de comerciantes, refugiados y peregrinos, la historia de La Bastide-Clairence se palpa todavía en sus calles repletas de talleres de artesanía y casas tradicionales.
La población se articula en torno a la calle principal, donde podemos encontrar sus manifestaciones arquitectónicas más relevantes. Algunas de sus casas son de estilo navarro (con tejado de 4 vertientes y puertas abovedadas) mientras que la mayor parte son de estilo labortano, con tejados de dos vertientes y fachadas con entramados rojos o verdes (similares a las de Ainhoa o Espelette).
En la actualidad, está incluida en la listas de los pueblos más bonitos de Francia, galardón que se merece sin duda alguna.
Detalle de las casas de La Bastide-Clairence.
Nosotros llegamos a La Bastide-Clairence en torno a las 10 de la mañana, en un hermoso día soleado. Encontramos enseguida aparcamiento en la calle paralela a la principal y en menos de un minuto estamos en la plaza del pueblo, la Place des Arceaux.
Provistos de un pequeño mapa, trazamos un recorrido imaginario sobre sus calles para poder visitar sus lugares más interesantes. En primer lugar nos acercamos al lavadero, situado a orillas de un riachuelo cubierto por una vegetación bastante frondosa. No nos cuesta nada imaginarnos cuando, hace unos años, la gente que conversaba aquí mientras limpiaban la ropa con esmero. 
El lavadero de la localidad, curioso y bien conservado.

En el entorno del lavadero hay un riachuelo cubierto de frondosa vegetación.
Regresamos a la Place des Arceaux, donde contemplamos la arquitectura tradicional en todo su esplendor. Las casas del pueblo, decoradas también con flores rojas, son preciosas.
Rincones con encanto.
Seguimos la calle principal en sentido ascendente hasta llegar a la Iglesia de Notre Dame, del siglo XIV. Con un interior quizá algo más sencillo que las que hemos visitado previamente, destaca fundamentalmente por sus tres pisos de galerías de madera y por su cementerio repleto de lápidas. Al otro lado de la calle, mucho más discreto, el cementerio judío, una de las curiosidades de La Bastide-Clairence.
La iglesia y cementerio de la localidad.

En el interior de la iglesia destacan las galerías de madera, en tres pisos.
Continuando por la carretera apenas 100 metros, encontramos una senda que nos lleva a la Chapelle Clairence, una pequeña capilla medio escondida entre los árboles.
Nuestros pasos retroceden de nuevo por la calle principal, lentamente, mientras contemplamos los múltiples ejemplos de arquitectura tradicional. Cuando pensamos que una casa es la más bonita… ¡unos metros más allá encontramos otra que nos gusta más!
Las casas tradicionales, en verde y rojo.

Aprovechamos para tomar una fotografía a la calle principal en un instante de tranquilidad.

Bonita decoración en la madera.
Llegando a la parte baja del pueblo vemos, en un primer momento, el frontón (construido en 1957) y, posteriormente el trinquete. Este curioso lugar, en cuya puerta encontramos un amable cartel que nos invita a entrar y visitarlo, es uno de los más antiguos del mundo todavía en activo. Merece la pena echar un ojo, de verdad.
El trinquete de La Bastide-Clairence, uno de los más antiguos que todavía sigue en activo.
Con un buen gusto de boca nos vamos de La Bastide-Clairence, una localidad pequeña pero muy interesante; imprescindible desviarnos unos kilómetros de nuestra ruta para conocerla.
 

Saint-Jean-Pied-de-Port/Donibane Garazi/San Juan Pie de Puerto

Rue d'Espagne, la calle más concurrida de San Juan Pie de Puerto.
Fundada a finales del siglo XII, la población de San Juan Pie de Puerto se encuentra en la parte más interior del País Vasco Francés, en un entorno incomparable, muy próximo a la frontera con Navarra.
Tiene unos 1500 habitantes, aunque en temporada alta su población se multiplica debido a la gran afluencia de peregrinos que realizan el Camino de Santiago y hacen una parada para visitarlo. No en balde, muchos de ellos eligen San Juan Pie de Puerto para iniciar esta afamada ruta de peregrinación, en lugar del cercano Roncesvalles.
Antaño fue una ciudad amurallada, lo que le otorga en la actualidad una inusitada belleza. Sin duda, uno de los platos fuertes de cualquier visita al País Vasco francés.
Vista del recinto amurallado, desde la carretera.
Nosotros hemos dejado para el final de nuestra ruta la visita a San Juan Pie de Puerto. Nos han hablado muy bien y tenemos ganas de conocerlo.
Llegamos prácticamente a la hora de comer, así que en primer lugar buscamos algún lugar para comer. Tras una inmensa cazuela de mejillones y un plato de axoa de ternera, tenemos las energías a tope para recorrer el recinto amurallado de la localidad.
Recorrido realizado. NOTA: ascender a la ciudadela por la flecha roja es bastante duro, mejor ascender por otros caminos (ver texto).
Nada más salir del restaurante nos topamos con la Casa Mansart, de hermosa fachada. Fue construida en el siglo XVIII y actualmente es la sede del Ayuntamiento.
 
Casa Mansart, con su fachada señorial.
Entramos al recinto amurallado atravesando la Puerta de Navarra, que da acceso a una pequeña plazoleta, donde en la época medieval se instalaba el mercado de la localidad. Unos metros más adelante, la Puerta de Notre-Dame nos da paso a un antiguo puente sobre el río Nive. En lo alto de la puerta destacan las imágenes de San Juan Bautista y de la Virgen.
Junto a la puerta se encuentra la Iglesia de Notre-Dame de Bout du Pont, de estilo gótico, y cuya construcción se inició a comienzos del siglo XIII.
Entramos al recinto amurallado por la Puerta de Navarra.

Una vez dentro, retrocedemos unos siglos en el tiempo.
Vista de la Rue d'Espagne desde la Puerta de Notre Dame.
Atravesamos el puente y llegamos a la que es, probablemente, la calle más pintoresca del pueblo. Se trata de la Rue d’Espagne (Calle de España), muy concurrida por turistas y peregrinos. En su parte alta encontramos la Puerta de España, cuyo nombre se debe a que es la puerta de salida por la que los peregrinos emprenden la ruta para cruzar los Pirineos y llegar a Roncesvalles.
Cruzamos el puente con esta bonita estampa.

Paseando por la Rue d'Espagne.
Pasamos por delante del frontón municipal y posteriormente llegamos hasta el Puente Eyheraberry, construido en piedra. Nos encontramos en el rincón más bucólico de San Juan Pie de Puerto, paseando por la orilla del río de nuevo en dirección a la iglesia.
Puente Eyheraberry. Aunque algunos digan que es un puente romano, esta afirmación no es cierta.

Paseando a orillas del río, en el que la gente se refresca esta tarde de verano.
Precisamente unos metros antes de llegar a la iglesia vemos un cartel que indica: “Ciudadela”. Decidimos seguir las indicaciones y tenemos que subir varios centenares de vetustos escalones hasta llegar a su parte alta (NOTA: los escalones no están en buen estado e incluso pueden dar un poco de vértigo, parece recomendable ascender por el camino de los escolares, el camino de ronda o el camino pavimentado, mucho más simples y cómodos).
Llegamos a la Ciudadela, situada en la parte más alta de la ciudad. Fue construida en las primeras décadas del siglo XVII. Desde lo alto de sus murallas tenemos una vista del pueblo y alrededores espectacular; imprescindible sacar la cámara para inmortalizar el momento. El interior del edificio, en obras actualmente, no está abierto al público.
Amplias vistas desde lo alto de la Ciudadela.

Descendemos por el camino principal hasta la Rue de la Citadelle (Calle de la Ciudadela), en cuyo extremo este se encuentra la Puerta de Santiago. Se trata de la puerta por la que históricamente, los peregrinos que se dirigían a Santiago entraban en la localidad. Desde 1998 es considerada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO.
Puerta de Santiago, histórica entrada a la ciudad.
Descendemos la Calle de la Ciudadela, deteniéndonos brevemente a contemplar la Cárcel de los Obispos, denominada así por alojar obispos en los siglos XIV y XV y, posteriormente, pasar a ser una cárcel en el siglo XVIII.
En la misma calle, otro edificio llama nuestra atención. Es la Casa Arcanzola, construida en el año 1510, lugar de nacimiento del Beato Juan de Mayorga. La casa destaca por su hermosa fachada de ladrillos y madera.
Otra calle emblemática es la Calle de la Ciudadela, también muy concurrida.

Detalle de la Casa Arcanzola, construida en el año 1510.
Finalmente, y para acabar nuestra visita por San Juan Pie de Puerto, salimos del recinto amurallado por la Puerta de Francia.
Así, ponemos fin a nuestra visita de 3 días por el País Vasco francés; un viaje que por fin se ha hecho realidad y que  nos ha gustado incluso más de lo que imaginábamos.
Nos despedimos del País Vasco francés. ¡Hasta la próxima!
 
 
 
 
 
 

 
 

Te puede gustar...

0 comentarios