¿Qué llevar en un botiquín de viaje?

febrero 12, 2018

Estás a punto de salir de viaje y tienes todo preparado: pasaportes, billetes de avión, alojamientos… Pero siempre te asalta la misma duda: ¿qué me llevo en el botiquín?
Si todos sabemos que la salud es algo muy importante, durante un viaje lo es todavía más. Nadie queremos que una pequeña herida, un esguince tonto o cualquier problema “menor” nos arruine ese viaje largamente soñado. Porque no es lo mismo hacerse un esguince de tobillo en la ciudad que en medio de la selva, ni hacernos una herida cortando jamón en casa que al caernos en un trekking por Nepal.
Y no, esto no es sólo teoría. Todos hemos padecido alguna vez la famosa diarrea del viajero, a todos nos duele la cabeza de vez en cuando, y todos nos hemos hecho alguna herida al caernos o golpearnos. Se estima que hasta en un 50% de los viajes existe algún problema de salud, leve o grave, así que tenemos que estar preparados.
Crear un botiquín perfecto es imposible, puesto que existen numerosas variables que nos obligarán a hacerlo más o menos completo. Debemos tener en cuenta el destino al que vamos, el número de días de viaje, nuestra edad, si viajamos con niños, si  tenemos alguna enfermedad importante o alergias… Vamos, que no resulta fácil.
Recordad: para los viajes es imprescindible un buen botiquín.
La información que podemos encontrar en internet acerca de este tema es enorme, y conviene que sea filtrada para evitar posibles confusiones. En las siguientes líneas os contaremos algunas recomendaciones basadas en nuestra experiencia y en guías actualizadas; sin embargo, no pretendemos sustituir a los consejos que os dé vuestro médico o el médico que os atienda en el Centro de Vacunación Internacional. Si queréis obtener más información os invitamos a que visitéis las recomendaciones generales del Ministerio de Sanidad,  o las más completas guías de la OMS, del NHS británico  o del CDC estadounidense.

Hay que llevar botiquín, sí, ¡pero que no nos ocupe toda la maleta!

CONSEJOS GENERALES

- Llevar siempre la medicación que tomemos habitualmente: si tenemos alguna enfermedad que precisa tratamiento a diario, no nos podemos olvidar de dicha medicación. Además, deberíamos tener un informe hecho por nuestro médico (a ser posible también en inglés) en el que se indique la enfermedad que tenemos y el tratamiento que precisamos.
- Alergias: en caso de ser alérgicos a algún medicamento es muy importante que lo llevemos en un informe por escrito (también en inglés); puesto que nos puede ahorrar problemas muy graves en caso de que tuviéramos que ir a un hospital. Si somos alérgicos a algún alimento, es aconsejable que lo conozcan el resto de compañeros de viaje y que lo hagamos constar al pedir en los restaurantes. Podéis encontrar unas detalladas recomendaciones de la Academia Europea de Alergología e Inmunología Clínica al respecto, en las que se incluye un modelo de carta para poder llevar el autoinyectable de adrenalina en el avión. En la web de Allerglobal  podéis realizar una sencilla carta de alergias alimenticias (traducible a bastantes idiomas) para imprimir y llevar en vuestros viajes.
Podéis llevar los medicamentos en pequeñas bolsitas, aunque es recomendable llevar también (plegadas) las cajas originales.
- Prevenir: una correcta vacunación y evitar conductas de riesgo disminuirán en gran manera la posibilidad de que enfermemos durante nuestro viaje. Ni se nos ocurra beber agua no tratada, exponernos al sol sin protección, tener conductas sexuales de riesgo, acercaros a determinados animales, etc… El repelente de mosquitos no debe faltarnos siempre que viajemos a climas tropicales; asimismo, según nuestro destino tendremos que realizar tratamiento preventivo contra la malaria con antipalúdicos. En esta web os indican, de manera concisa, las medidas a tomar para evitar la malaria según el país que visitemos . Con respecto a las vacunas, es preciso acudir con un mínimo de 3 meses de antelación a un Centro de Vacunación Internacional, podéis pedir cita previa aquí  . 
Los países pintados en color oscuro son aquellos con mayor riesgo de diarrea del viajero, así que...¡más vale prevenir!
- Llevar los fármacos en el envase original: puede evitarnos problemas en las aduanas. Es buena idea llevar las cajas plegadas y los blisters fuera para que ocupen menos sitio.
- Llevar seguro de viaje: a pesar de todas las medidas que tomemos, siempre podemos tener algún problema de salud. Un buen seguro de viaje nos ayudará en el momento de la enfermedad y evitará los, posiblemente, costosos cargos de la atención sanitaria en otro país.
- Llevar la Tarjeta sanitaria europea: en nuestros viajes por Europa. Si no la tenéis, podéis obtener información aquí.
Nuestra salud también viaja.

¿QUÉ DEBE INCLUIR NUESTRO BOTIQUÍN?

El botiquín irá dentro de nuestras mochilas a lo largo de todo el viaje, y no tener que sacarlo de allí es muy buena señal. Por ello, no debe ser demasiado grande ni pesado pero, a su vez, debe incluir la mayor parte de las medicaciones que podamos precisar en nuestro viaje. Las siguientes recomendaciones serían, de manera genérica, para viajes de más de 7 días a países de fuera de Europa.
Vamos a dividir todo lo que precisemos en dos grupos: lo imprescindible y lo recomendable.
Imprescindible:
- Medicación que tomemos a diario, con un informe escrito por nuestro médico.
- Certificado de vacunación, tarjeta sanitaria europea, seguro de viaje.
- Analgésicos: el Paracetamol es el más usado. Asimismo, sirve como antipirético (baja la fiebre). Ideal para dolores leves, como cefaleas.
- Antiinflamatorios: el más utilizado es el Ibuprofeno. Actúan como analgésicos y disminuyen la inflamación, por lo que se recomiendan ante golpes, esguinces, etc…
- Protector de estómago y antiácidos: el cambio de dieta produce con frecuencia acidez o molestias estomacales. El protector de estómago más utilizado es el Omeprazol; antiácidos hay muchos en el mercado, el más conocido es el Almax®.
El Omeprazol es uno de los fármacos más usados, el típico protector de estómago.
- Sales de rehidratación oral: la diarrea del viajero es una de las patologías más frecuentes, que todos hemos padecido alguna vez. En la mayor parte de las ocasiones no precisan más tratamiento que una hidratación adecuada, recomendándose las sales de rehidratación oral (como, por ejemplo, el Sueroral®).
- Antidiarreicos: generalmente desaconsejados como tratamiento de las diarreas en un primer momento; a evitar si además tenemos fiebre o las diarreas son con sangre. Pueden ser útiles en algunas ocasiones (necesidad de tomar un avión, un autobús, etc…). El más utilizado es la Loperamida (Fortasec®).
- Antieméticos: en ocasiones las diarreas se acompañan de vómitos, lo que puede dificultar la correcta hidratación y ponernos en un apuro. Ejemplos son la Metoclopramida (Primperan®) y el Ondansetron.
- Antihistamínicos: para urticarias, alergias ambientales, etc… Como ejemplos tenemos la Loratadina o la Dexclorfeniramina (Polaramine®).
- Antibióticos: los procesos infecciosos, aunque menos frecuentes, pueden complicarnos un viaje. Aunque es un tema con cierta controversia y muy difícil de resumir brevemente, en caso de diarrea del viajero moderada/grave se puede valorar el tomar una quinolona (Ciprofloxacino, por ejemplo), aunque una alternativa puede ser la Azitromicina. Para infecciones a nivel cutáneo (heridas, etc…), amigdalitis u otitis se puede utilizar Amoxicilina-Clavulánico. Recordad que los antibióticos siempre precisan receta médica, así que comentadlo con vuestro médico habitual.
- Gasas, apósitos, tiritas, esparadrapo: para heridas y curas varias.
Gasas, tiritas, vendas... lo habitual en cualquier botiquín no puede faltar si nos vamos de viaje.
- Suero fisiológico o solución yodada: para limpiar las heridas y desinfectarlas. Las venden en ampollas monodosis muy cómodas para los viajes.
- Esparadrapo y vendas: para inmovilizar y/o proteger ante esguinces o traumatismos.
- Gel/solución hidroalcohólica para desinfección de manos: un buen lavado de manos puede prevenir muchas patologías.
- Protector solar: en casi todos los destinos “exóticos” el índice UV es muy alto, por lo que debemos proteger nuestra piel. No confiarnos de los días nublados, en los que también nos podemos “quemar”.
- Repelente de mosquitos: se recomiendan aquellos que llevan, al menos, DEET al 30-50%. El Relec® o el Goibi® son algunos de los más populares.
- Profilaxis para la malaria: en función del destino. El más utilizado es la Atovacuona/Proguanil (Malarone®).
- Líquido de lentillas: en caso de usarlas, es imprescindible; en muchos lugares será imposible comprarlo.
Las soluciones hidroalcohólicas, en botes pequeñitos como este, son perfectas para la desinfección de nuestras manos.
Recomendable/Opcional:
- Laxantes: mucha gente padece estreñimiento en los viajes, por lo que algún laxante en comprimido o supositorios de glicerina pueden venir bien.
- Termómetro: aunque mucha gente nota cuando tiene fiebre, no está de más comprobarlo. Ojo, los termómetros de mercurio NO se pueden subir a los aviones, así que llevad uno eléctrico.
- Tijeras, pinzas: para cortar vendas, extraer cuerpos extraños, etc…
- Corticoides: pueden ayudar como antiinflamatorios, en urticarias, asma…
Los corticoides, aunque no los consideramos imprescindible, nos pueden venir bastante bien.
- Preservativos: nunca sabes si vas a conocer al amor de tu vida, pero en todo caso más vale prevenir que curar.
- Tiras de aproximación: sustituyen a los clásicos puntos de sutura, nos pueden venir bien en brechas o heridas grandes.
- Manta térmica: sí, de estas que tienen una cara dorada y otra plateada. No ocupan nada y nos pueden sacar de un apuro.
- Biodramina o similares: si os mareáis fácilmente en viajes en coche o barco.
- Pastillas potabilizadoras de agua: aunque son pocos los destinos en los que no podremos obtener agua embotellada, beber agua sin tratar nos puede acarrear graves consecuencias.
Así luce una de las bolsitas que llevamos en nuestros viajes. Las cajitas, plegadas, van aparte.
Estas son nuestras breves y humildes recomendaciones pero, evidentemente, consultad con vuestro médico habitual y en los Centros de Vacunación Internacional, puesto que allí os pueden resolver todas las dudas que os surjan. ¡Buen viaje!


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4 comentarios

  1. Leocadio Hernández17 de febrero de 2018, 17:36

    Excelente entrada en el blog, muy útil y que nos vendrá de maravilla para nuestros próximos viajes. Un abrazo y pásenla bien en sus futuros viajes.

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    1. Hola, Leocadio. Nos alegramos mucho de que te haya sido útil la entrada, la hicimos con esa intención. Hemos visto que había muchos blogs y páginas web en las que se hablaba de los botiquines pero no se dejaban algunas cosas demasiado claras.
      ¡Un abrazo fuerte para ti también!
      Paula y Pedro.

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  2. Hola amigos viajeros,

    Hemos aprendido mucho con esta entrada y sin duda nos será de utilidad. Una pregunta, nosotros usamos mucho fortasec en los viajes pero parece que no es lo más adecuado por lo que leemos así. Que recomendáis para cuando nos venga la famosa diarrea del viajero?

    Gracias por los consejos. Muy útil tener a unos médicos-viajeros.

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    1. ¡Hola!
      No, en principio ante un episodio de diarreas no habría que tomar Fortasec (menos aún si la diarrea es con fiebre y/o con sangre), sino hidratarse bien y esperar que ceda.
      El Fortasec puede venir bien en momentos puntuales (a la hora de tomar un avión o un autobús, etc...)
      Un besico!

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