Trekking W Torres del Paine (V): Valle del Francés

marzo 14, 2018

Existen momentos y lugares que quedan grabados en nuestra memoria para siempre. Ocasiones en las que todo sale perfecto, dejando un excelente sabor de boca y la sensación de que lo vivido es irrepetible. Algo así nos pasó en esta etapa del Trekking W de las Torres del Paine, el día en el que recorrimos el Valle del Francés. El día en el que contemplamos el paisaje más hermoso del mundo.
Caminando por el valle. Inmenso paisaje a nuestro alrededor.

DATOS TÉCNICOS

Fecha: 11 de noviembre de 2015
Itinerario: Campamento Francés – Campamento Italiano –Mirador Francés – Mirador Británico – Mirador Francés – Campamento Italiano – Campamento Francés
Distancia: 14,5 km.
Desnivel: algo más de 500 metros de desnivel positivo, lo mismo negativo.
Duración:
– 20 minutos al Campamento Italiano.
– 1 hora y media al Mirador Francés (20 minutos descanso).
– 3 horas y 20 minutos al Mirador Británico (1 hora y media de descanso).
– 6 horas al Mirador Francés (10 minutos descanso).
– 7 horas y 20 minutos al Campamento Francés.
Dificultad:
- Aunque es casi todo el camino en ascenso, este es bastante suave.
- Según un guía de la zona, es difícil disfrutar de un día soleado en este valle. Precaución si niebla y/o lluvia.
Climatología: lluvia durante la primera hora de camino. Día muy soleado y sin apenas nubes el resto. Viento fuerte en el primer mirador.
Atención: el Valle del Francés es, sin duda, el paraje más bello de toda la ruta.
Las flechas verdes señalan la ruta realizada este día.

DÍA 4. CAMPAMENTO FRANCÉS - VALLE DEL FRANCÉS - CAMPAMENTO FRANCÉS

Una mala noche por el viento y la lluvia, que todavía persisten cuando nos despertamos, no parece el mejor presagio para un día de monte. Pero, como ya sabíamos, el tiempo en la Patagonia puede cambiar rápidamente y, por fortuna para nosotros, en este caso es a mejor.
Desayunamos con caras largas y nos ponemos toda la ropa impermeable que tenemos. Dado que esta noche dormimos de nuevo en el Campamento Francés, aprovechamos para dejar el saco, esterilla y demás utensilios pesados. Hoy la ruta será en modo “ligero”.
La senda comienza en dirección oeste y después noroeste por un terreno llano, repleto de arbustos y algunos árboles. Aunque no llueve demasiado, la sensación es bastante desagradable puesto que la temperatura tampoco es demasiado alta.
En apenas media hora, a buen ritmo, llegamos al Campamento Italiano, situado en una zona boscosa.
No nos detenemos ni un solo minuto, puesto que queremos seguir la ruta, que ahora continúa claramente hacia el norte (debemos obviar el desvío que, cruzando un puente sobre el río, se dirige al Refugio Paine Grande).
Comenzamos a partir de aquí a ascender suavemente por terreno boscoso, por un camino claramente señalizado. A nuestra izquierda en todo momento las furiosas aguas del Río Francés. 
El día ha comenzado lluvioso y fresco, lo cual nos desanima en un primer momento.
Pronto deja de llover y, para sorpresa nuestra, el día se despeja. Salimos del bosque, ya más arriba, y vemos que luce un sol radiante. ¡Increíble!
Con un extra de motivación debido al cambio de tiempo, además de las primeras montañas y glaciares que asoman en los claros de bosque, continuamos caminando.
Sale el sol y, en los claros de bosque, comienzan a asomar las afiladas montañas.

De algunas montañas penden gigantescos glaciares.
Llevamos una hora y media de camino cuando llegamos a una gran zona despejada de árboles, el Mirador Francés, indicado por un pequeño poste de madera. Nos encontramos ante una panorámica sobrecogedora, bellísima. Estamos en la entrada del Valle del Francés, que ya se muestra en todo su esplendor. Destacan, a nuestra derecha, el Cuerno Principal de los Cuernos del Paine y los cerros Hoja (2200 m), Espada (2500 m) y Fortaleza (2681 m). A nuestra izquierda el gigantesco Glaciar del Francés, proveniente del Cerro Paine Grande. Mirando hacia atrás vemos, al fondo, las aguas azules de los lagos Nordenskjöld y Pehoé.
Llegamos al Mirador Francés, señalizado con un escueto cartel.
Tirando de zoom apreciamos los detalles las magníficas moles rocosas del fondo del valle. 

¡Pero qué buen día hace!
Vistazo hacia atrás, los lagos muestran sus tonalidades azules. 


A pesar de que sopla un fuerte viento, nos detenemos a contemplar embobados el inmenso paisaje que nos rodea, tomando también cientos de fotografías.
Un guía vasco, conocedor de la zona, nos hace saber que los días soleados escasean en este hermoso valle (solo 2 de cada 10 días, según él).
Aunque que el simple hecho de llegar aquí ya habría valido la pena, nuestra jornada no acaba todavía, debemos continuar hasta el Mirador Británico. Para ello, continuamos por la senda en dirección al fondo del valle, alternando zonas llanas con suaves descensos. Se interna por un bello bosque para, posteriormente, salir a otra gran zona despejada.
Los ríos bajan con fuerza...

... en un entorno espectacular.

Detalle de uno de los glaciares.

Tenemos que caminar paralelos al río, por medio del bosque.
En esta amplia zona rocosa tenemos ya una panorámica de 360º, rodeados de escarpadas montañas. El valle está precioso: en el fondo el bosque de tonalidades verdes intensas, las cumbres graníticas con abundante nieve y el cielo azul pastel, casi sin nubes.
El bosque se abre y ampliamos nuestras vistas.

Más de mil metros por encima de nuestras cabezas, las afiladas cimas.

Caminando, paso a paso.

Montañas bicolores.
Aproximándonos a nuestro destino final.


Tras 3 horas y 20 minutos de camino llegamos al Mirador Británico, situado en una zona algo elevada sobre el valle. No hay palabras para describir el paisaje que nos envuelve, hermoso, mágico, onírico, inenarrable.
El viento ha amainado un poco, hace sol y una temperatura más que agradable. Un día incomparable en un marco incomparable.
Llegamos al mirador, donde hay una enorme roca donde sentarse a reposar.

¿Os parece también a vosotros el paisaje más hermoso del mundo?

¡A mi sí!

Hermosa fotografía.
Desde este mirador podemos distinguir las cumbres más notorias del valle: Espada (2.500 m), Hoja (2.200), Máscara (2.300 m), Cuerno Norte (2.400 m), Aleta de Tiburón (1.717 m), Cabeza del Indio (2.230 m), Fortaleza (2.681 m), Escudo (2.440 m), Trono Blanco (2.197 m), Catedral (2.168 m), Punta Catalina (2.100 m), Aguja ( 1.703 m) y Cota 2000 (2.000 m).
Todos coincidimos en que es el lugar más espectacular que hemos visto en nuestras vidas.
Hacemos una larga parada en este punto, aprovechando para comer y disfrutar tranquilamente del momento.
En primer plano el Cerro Aleta de Tiburón, con su forma característica.

Nieve fresca en las cumbres más elevadas.

Verticales paredes.

Gélida belleza.
A pesar de que nos quedaríamos aquí eternamente contemplando esta panorámica de postal, debemos regresar. El camino de vuelta lo hacemos justo por donde hemos venido, a ritmo tranquilo y saboreando al máximo el entorno que nos rodea.
Cuando pasamos por las proximidades del Glaciar del Francés nos sorprende, en varias ocasiones, la ruidosa caída de seracs provenientes de dicho glaciar. Espectacular.
Ya de regreso, continuamos disfrutando de este hermoso panorama.

Cascadas de hielo.

Intentando arañar el cielo.
El resto del camino lo hacemos comentando el buen día que hemos tenido (a pesar de que comenzó lluvioso), riendo y sintiéndonos afortunados de haber contemplado este hermoso paisaje.

Llegando de nuevo al Campamento Francés, jugamos con el desenfoque.
Llegamos a media tarde al Campamento Francés. Ducha, cartas y algo de cenar hasta que se hace de noche. Contemplamos un rato las estrellas del hemisferio sur y nos vamos a dormir, cansados pero enormemente orgullosos de la experiencia vivida.
Irrepetible... ¿volveremos?

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