Diarrea del viajero. ¿Por qué a mí?

abril 08, 2018

A todos nos ha pasado alguna vez. Estás disfrutando de ese fantástico viaje en un destino exótico, y todo está saliendo de maravilla. Bonitas playas, días soleados, cerveza barata y comida deliciosa. ¿Qué más se puede pedir?
Sin embargo, mientras estás paseando por esas ruinas milenarias en medio de la selva, comienzas a notar unas “mariposillas” en la tripa. No, no te estás enamorando de esa antigua civilización. En pocos minutos, esas mariposillas se convierten en una lavadora en pleno centrifugado y tienes que salir corriendo en busca de un baño (en el mejor de los casos) o de cualquier rinconcito mínimamente escondido (más habitualmente).
Saliendo del baño tras bajar el Adam's Peak, en Sri Lanka.
Aún no te has recuperado del todo cuando tienes que salir corriendo de nuevo. Y, así, tres, cinco, diez o más veces. Te pegas, literalmente, todo el día “en el baño”.
Porque… vaya tarde la de Ho Chi Minh City, los dos en la misma situación, peleándonos por el WC. O una vez en Bangkok, a 35ºC y sin tolerar apenas el líquido que bebía. O aquella carrera bajando de una montaña sagrada en Sri Lanka en búsqueda urgente de un baño (sí, otra vez los dos compartiendo “aficiones”)…
Baño de una estación de servicio, en algún lugar del centro de Vietnam.
¿Verdad que todo esto os resulta familiar? Pues, precisamente por eso, hemos pensado en escribir esta entrada en el blog. Pretendemos que sea una entrada divulgativa, siendo rigurosamente científicos pero explicándolo con un lenguaje accesible para todos; y, sobre todo, queremos que sea una entrada práctica y útil para prevenir y poder tratar la tan temida diarrea del viajero.
¿Qué os parece? Lo contamos todo en las siguientes líneas.
Baños en las dunas de Merzouga, Marruecos.

INTRODUCCIÓN

La diarrea del viajero es la enfermedad que padecen con más frecuencia quienes viajan; sobre todo los que lo hacen desde países más desarrollados a países en vías de desarrollo (siendo África y el sudeste asiático donde más casos se dan). Se estima que entre el 10 y el 40% de las personas que hacen un viaje de dos semanas tendrán diarrea del viajero, dependiendo del destino y del tipo de viaje.
Se define como la producción de más de tres deposiciones no formadas (líquido/puré) al día, acompañadas de dolor de tripa tipo “retorcijones”, náuseas/vómitos e hinchazón abdominal
En la mayor parte de las ocasiones, las diarreas son leves/moderadas y ceden por sí solas. Suelen durar entre tres y cuatro días, aunque habitualmente los síntomas más importantes ceden en menos de 24 horas. Sin embargo, aproximadamente un 10% de los pacientes con diarrea del viajero necesitan atención médica y hasta un 3% requieren hospitalización. Generalmente leves, sí, pero cuidado…
A pesar de que en la mayor parte de los casos la diarrea que tengamos no será grave, puede alterar nuestra ruta en un viaje, o hacernos cambiar de planes. Así pues, debemos tomar siempre las medidas preventivas necesarias para evitarla y, de esa manera, poder disfrutar al cien por cien de nuestras vacaciones.
Diarrea del viajero. Un problemilla muy habitual, ¿verdad?

¿POR QUÉ SE PRODUCE?

La diarrea del viajero es una enfermedad infecciosa, causada hasta en un 90% por bacterias; el resto son originadas por virus y unas pocas por parásitos.
Dentro de las bacterias destacan la Escherichia coli enterotoxigénica (la más frecuente), la Escherichia coli enteroagregativa, la Salmonella, el Campylobacter jejuni y la Shighella.
Los rotavirus y los norovirus son los virus más frecuentemente implicados en la diarrea del viajero.
Por último, y aunque los parásitos son una causa poco frecuente de diarrea del viajero, Cryptosporidium parvum, microsporidia, Isospora belli, Giardia lamblia y Cyclospora cayetanensis pueden estar también implicados. 
Este bichito tan curioso es una Escherichia coli, causante más frecuente de las diarreas del viajero.

¿CÓMO SE CONTRAE? FACTORES DE RIESGO

Ya hemos dicho que se trata de una enfermedad infecciosa, pero no habíamos contado que se transmite por la ingesta de comida o agua contaminada con restos fecales. Sí, lo sentimos, es así aunque suene feo. De ahí la importancia de lavarse las manos al terminar la faena, se pueden prevenir enfermedades…
Viajar de un país más desarrollado a un país en vías de desarrollo es uno de los principales factores de riesgo de contraer la enfermedad; es poco frecuente entre aquellos que viajan de zonas de riesgo a otras zonas de riesgo.
Los pacientes inmunodeprimidos (es decir, con las defensas bajas), aquellos que hayan sido sometidos a cirugías importantes del tubo digestivo y los que tomen determinados fármacos protectores de estómago tienen más posibilidades de tener diarrea del viajero y, probablemente, de que esta sea más grave.
La comida de los mercadillos suele tener buena pinta. En ocasiones, será la causante de nuestras temidas diarreas.
 

¿DÓNDE TENEMOS MÁS RIESGO?

Podemos clasificar, grosso modo, los países en tres grupos en función del porcentaje de personas que padecen la diarrea del viajero:
- Riesgo alto (>20%): Sur y sudeste asiático, África (excepto Sudáfrica), Centroamérica, Sudamérica y México. Los países con más riesgo son India, Nepal y los del África central.
- Riesgo intermedio (10-20%): Sudáfrica, Caribe, Asia Central y Oriental, Oriente Medio y Europa del este. Aquí se pueden incluir grandes países como China o Rusia.
- Riesgo bajo (<10%): Norteamérica, Europa occidental, Australia, Nueva Zelanda, Singapur y Japón.
Así, con colorines, se ve mucho mejor. Demasiados países en color rojo, muchas posibilidades de diarrea...

PRIMER PASO: PREVENIR

Aunque no suelen ser la causa predominante de diarrea del viajero, hay algunas enfermedades que se pueden prevenir con una correcta vacunación previa al viaje. Por ello, siempre recomendamos visitar (con tiempo) los Centros de Vacunación Internacional para verificar que tenemos todo en orden y administrarnos las vacunas que sean precisas de cara al viaje.
Entre las causas de diarrea prevenibles con vacunación destacan:
- Hepatitis A: causada por el virus de la hepatitis A. Aunque muchos la hemos pasado de pequeños, sin apenas haberlo notado, la infección puede ser grave y requerir hospitalización. Generalmente se administran dos dosis separadas seis meses entre sí, aunque una sola dosis genera cierto grado de protección (consultad, por tanto, con tiempo en vuestro Centro de Vacunación Internacional).
- Fiebre tifoidea: causada por una bacteria llamada Salmonella entérica serotipo Typhi. Existen vacunas tanto por vía oral como inyectadas (preguntad en vuestro Centro de Vacunación Internacional sobre las ventajas e inconvenientes de cada una de ellas).
- Cólera: causada por la bacteria Vibrio cholerae, suele desarrollarse en brotes, en muchas ocasiones coincidiendo con desastres naturales (por ejemplo, tras el terremoto de Haití en el 2010). Puede ser una enfermedad muy grave, cursando con hasta 30-40 deposiciones al día. 
La cerveza en botella, además de riquísima, no nos transmitirá bichitos causantes de diarrea.
Independientemente de las vacunas, hemos de ser muy cautos en nuestros viajes con la comida y la bebida. Se recomienda comer únicamente alimentos cocinados (evitar crudos), la fruta siempre pelada y tomar siempre las bebidas embotelladas (latas, botellas de plástico) sin hielo. El té caliente y el café se consideran, habitualmente, seguros. Las ensaladas y macedonias, las especias/condimentos que no se hayan cocinado y el guacamole son algunos de los alimentos con mayor riesgo. Podemos resumir los consejos en la frase “hiérvelo, cocínalo, pélalo u olvídalo”.
Al freírlos, matamos todas las bacterias y hacemos que estos rollitos vietnamitas estén deliciosos.
En lugares turísticos se pueden encontrar lugares en los que el hielo de la bebida está hecho con agua “segura” para el viajero; por experiencia os diríamos que no os fiéis demasiado, aunque dependerá del bar/restaurante en cuestión.
En los destinos urbanos es muy fácil encontrar agua embotellada (segura); sin embargo, para aquellos que realizan viajes de aventura por zonas más remotas esto puede ser muy difícil, por lo que habrá que recurrir a la purificación del agua. Para ello se recomienda hervirla al menos 3 minutos y añadir o bien tintura de yodo o compuestos con cloro (los venden en tiendas de deporte/aventura). Existen algunos filtros ya preparados para limpiar y purificar el agua a la vez.
Refrescante, natural y sabroso. Y con unos hielos que, posiblemente, nos hagan visitar el baño en más de una ocasión.

- ¿Podemos tomar algún antibiótico o similares para prevenir las diarreas y beber, así, ese ron con cola y hielos tan delicioso? – preguntaréis.
Pues bien, se han hecho numerosos estudios científicos y los resultados son algo controvertidos. Tanto el subsalicilato de bismuto como los probióticos y algunos antibióticos han demostrado reducir la tasa de diarrea del viajero en algunos estudios; sin embargo, no existe una evidencia científica sólida y lo que sí se ha comprobado es que tienen efectos secundarios, no se pueden administrar a todos los viajeros (por contraindicaciones) y pueden producir bacterias resistentes a los antibióticos (este último tema, es un problema sanitario muy grave a nivel mundial). Así, de manera habitual sólo se recomiendan estos tratamientos “preventivos” en pacientes con enfermedades graves (inmunodeprimidos, patología intestinal o renal…). 
Té con vistas, en Marrakech. Al hacerse con agua hervida, el té y el café suelen ser seguros.
 

DIARREA DEL VIAJERO. ¿CÓMO TRATARLA?

Bien, tranquilidad. Dado que la mayor parte de las diarreas del viajero son autolimitadas y desaparecen en pocas horas o días, sin complicaciones, las podremos manejar nosotros solos.
La hidratación por vía oral (beber, dicho más llanamente) es la base del tratamiento de la diarrea del viajero; sin duda, la medida más importante. En los casos leves, con pocas deposiciones, bastará con aumentar un poco la ingesta de líquidos (agua, zumos, caldo…).
En caso de diarreas moderadas-severas, deberíamos hidratarnos con soluciones de rehidratación oral (el famoso Sueroral®, por ejemplo, de venta en cualquier farmacia). 
Beber, beber y beber. El punto más importante en el tratamiento de la diarrea del viajero.
Como norma general, no se recomienda tratar la diarrea del viajero con antibióticos. A pesar de que han demostrado reducir la duración de la diarrea, pueden tener efectos adversos y promueven las resistencias bacterianas (lo cual, repetimos, es un problema muy importante a nivel mundial). Así, en la mayor parte de los casos, no debemos tomar antibióticos.
Sin embargo, en aquellos casos en que las diarreas se acompañen de fiebre, o haya sangre, pus o moco en las heces, el tratamiento con antibióticos podría estar justificado. Además, en caso de que la diarrea interfiera con las actividades del viaje de manera importante (por ejemplo, para viajes en avión), se puede plantear dicho tratamiento en algunas ocasiones.
Cuando tienes las tripas revueltas, es fundamental hidratarse. Los hielos, por supuesto, ni tocarlos.
Los antibióticos más utilizados son las quinolonas, como el ciprofloxacino o el levofloxacino. Sin embargo, cuando en el destino de viaje la bacteria Campylobacter es una causa frecuente de diarreas (sudeste asiático, fundamentalmente), es preferible el tratamiento con azitromicina (dicha bacteria frecuentemente es resistente al tratamiento con quinolonas, de ahí la importancia de usar el antibiótico sólo cuando corresponde). Una dosis única de azitromicina de 1 gramo o bien ciprofloxacino 500 miligramos cada 12 horas durante 2-3 días suelen ser suficientes.
La loperamida (Fortasec®) es un fármaco que reduce el número de deposiciones diarreicas pero no trata la causa, por lo que hay que tener precaución con su uso. En general, solo debería utilizarse cuando la diarrea interfiera con las actividades del viaje (vuelos, viajes en autobús, etc…), y jamás cuando la diarrea se acompañe de fiebre, sangre en las heces o si aumenta el dolor abdominal.
Por último, las diarreas se acompañan, con cierta frecuencia, de náuseas y vómitos. Dado que la hidratación es la parte fundamental del tratamiento, el no poder ingerir líquidos puede suponernos un grave problema. El ondansetron es un fármaco que inhibe los vómitos; existe una pastilla que se administra de manera sublingual (debajo de la lengua, y que se deshaga) y que nos ha venido de maravilla en alguna ocasión.
En determinadas situaciones los fármacos nos ayudarán con la diarrea.

¿CUÁNDO NECESITAREMOS AYUDA MÉDICA?

Con las medidas anteriormente indicadas solucionaremos nuestras diarreas en pocos días, casi siempre.
En caso de tener fiebre persistente, escalofríos, vómitos que no permiten tomar líquido, dolor abdominal importante o sangre en las heces, o en caso de que la diarrea no mejore tras las medidas que antes hemos dicho, tendríamos que acudir a algún centro médico.
Los pacientes con otras enfermedades importantes, así como embarazadas o niños, deberían ser valorados más precozmente por un médico.
En algunas ocasiones, tendremos que ser valorados por algún médico, si la diarrea no mejora o se acompaña de signos de alarma.
 
Bueno, pues esto es todo lo que os queríamos contar sobre la famosa y temida diarrea del viajero. Como veis, con unas cuantas normas sencillas podemos sobrellevarla de la mejor manera posible.
Os dejamos un pequeño esquema con los puntos más importantes sobre la prevención y el tratamiento; si lo deseáis, podéis imprimirlo y llevarlo en vuestros viajes. ¡Nunca viene mal algún consejillo!
Este pequeño esquemilla no debería faltar en la mente (o la mochila) de cualquier viajero. ¡Imprimidlo, que es gratis!
Por último, contadnos, ¿qué tal vuestras tripas tras tantos viajes? ¿Habéis tenido muchas veces esta molesta enfermedad?
Si hace falta, con el WC a cuestas, ¡pero seguiremos viajando!

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