Ruta al Castillo de Samitier, mirador del Sobrarbe

abril 15, 2018

Situada al norte de Aragón, en la muga con Francia, la comarca del Sobrarbe se puede considerar (sin temor a equivocarse) como una prodigiosa conjunción de belleza paisajística e historia profusa. Así, las más escarpadas y altaneras montañas guardan, bajo sus pies, infinidad de leyendas, batallas y vivencias. El Castillo de Samitier, ruta que realizamos esta mañana de abril, es un perfecto ejemplo de esa historia y paisaje que tanto nos fascina.
La ruta al Castillo de Samitier, sencilla y factible para todos los públicos, asciende desde el pueblo de Samitier y nos permite visitar tanto la ermita de Nuestra Señora de Waldesca como la iglesia de San Emeterio y San Celedonio, así como el propio castillo, desde el cual podemos disfrutar de unas amplísimas vistas de toda la comarca del Sobrarbe. ¿Nos acompañáis a conocerla?
El mítico y espectacular Monte Perdido, tirando de zoom desde el Castillo de Samitier.

DATOS TÉCNICOS

Fecha: 15 de abril de 2018
Itinerario: Samitier – Ermita de Nª Sª de Waldesca – Iglesia de San Emeterio y San Celedonio – Castillo de Samitier. Regreso por el mismo camino.
Distancia: 4,72 kilómetros.
Altitud mínima y máxima: 614 metros en el pueblo de Samitier, 866 m en el castillo.
Desnivel acumulado: 252 metros, tanto de ascenso como de descenso.
Duración:
- 30 minutos a la ermita de Nª Sª de Waldesca.
- 50 minutos a la iglesia de San Emeterio y San Celedonio, así como al Castillo de Samitier (40 minutos en la cima).
- 2 horas y 5 minutos hasta el coche.
Climatología: día soleado, perfecto.
Dificultades: ruta sencilla, para todos los públicos. Precaución, no obstante, al llegar al promontorio donde se sitúa el castillo, puesto que hay cortados con bastante caída.
Ruta realizada, según el reloj GPS.

Perfil de la ruta realizada.
La localidad de Samitier se encuentra en la comarca del Sobrarbe. Para llegar hasta allí debemos tomar la carretera N-123 que parte desde Barbastro para, posteriormente desviarnos por la A-138. Apenas 38 km (unos 30 minutos) separan ambas localidades. Desde la propia carretera vemos la impresionante torre defensiva de Samitier, lo que nos debe hacer estar atentos al desvío a la derecha, que nos lleva al pueblo.
Una vez en la pequeña localidad podemos dejar nuestro vehículo en alguna de las dos plazas, con capacidad para 4-5 coches cada una.
Localización de Samitier en el mapa, junto a la A-138 (prestar atención al desvío).
En primer lugar debemos reparar en una fuente situada a la entrada del pueblo; allí veremos un pequeño letrero que indica el inicio de la ruta.
Para encontrar el inicio de la ruta debemos buscar esta vistosa fuente.
Caminamos por una pista ancha, apta para todoterrenos y perfecta para caminar. Nuestra ruta se dirige hacia el este, en continua pendiente, realizando varias lazadas mientras ganamos altitud entre las laderas de matorrales.
El camino está bien señalizado, con paneles indicadores.

Ancha pista, cómoda aunque en constante ascenso.
Paso a paso nos elevamos sobre las llanuras del Sobrarbe, dejando la localidad de Samitier a nuestros pies. La vista se va ampliando y comenzamos a ver las nevadas cimas de algunos colosos del Pirineo, a cuyas cimas parecen aferrarse con fuerza las nubes.
Ganamos altura y, por consiguiente, panorámica.

Las nevadas montañas del Sobrarbe se reflejan en el embalse de Mediano.

Día soleado, ¡a posar para la foto!
Cuando llevamos media hora de ascenso llegamos a la Ermita de Nuestra Señora de Waldesca. Dado que hay otros senderistas viéndola en este momento, decidimos posponer nuestra visita para el descenso.
Así pues, continuamos caminando por la pista desde la que ya vemos, en lo alto, las esbeltas siluetas del Castillo de Samitier y la Iglesia de San Emeterio y San Celedonio.
Ya vemos, allá en lo alto, nuestro destino del día.

Contemplando nuestro objetivo.
En unos 45 minutos la pista finaliza, a los pies de este fabuloso conjunto religioso-militar. Los últimos cien metros los debemos realizar por una pista que, en fuerte pendiente, nos permite alcanzar la cima del promontorio.
Aquí finaliza la pista, junto al cartel informativo. Nos quedan unos pocos metros por senda ascendente.

¡Venga, un último esfuerzo!

¡Ya estamos aquí!
En primer lugar, y antes de deleitarnos con el paisaje inmenso que nos rodea, entramos a visitar la Iglesia de San Emeterio y San Celedonio. Construida a mediados del siglo XI por orden de Ramiro I, es una de las construcciones románicas más antiguas de todo Sobrarbe. Se rehabilitó en la década de 1990, y su visita es interesante.
Entrada de la iglesia.

Casi mil años de historia esconden estas paredes.
Para llegar al Castillo de Samitier debemos hacerlo a través de dicha iglesia. La torre, con casi mil años de historia, se yergue sobre los cortados verticales del Entremón. Con forma hexagonal, contaba originalmente con dos alturas, y constituía una perfecta atalaya desde donde divisar todo el territorio circundante.
Torre del Castillo de Samitier.

A pesar de su antigüedad, aún se aprecian los detalles del castillo.

Vistas inmejorables.
Iglesia de San Emeterio y San Celedonio, desde la torre del castillo.
Buscando el horizonte.
 Las vistas desde el castillo son, tal y como esperábamos, impresionantes. A nuestros pies se encuentra el estrecho del Entremón, por donde el río Cinca serpentea encajonado entre el embalse de Mediano y el de El Grado. Hacia el norte, incontables cumbres pirenaicas, cargadas de nieve, delimitan un horizonte casi perfecto. Entre ellas reconocemos Cotiella, Peña Montañesa, Monte Perdido… Una panorámica que queda grabada en la retina de todo aquel que se acerque por estos lares.
Mirando hacia el sur.

Detalles.

La siempre reconocible cima de Cotiella.

Buena caída en la zona del Entremón.

Omnipresente y esbelta, como siempre, la Peña Montañesa.
Tras las fotos de rigor, y habiendo bebido y comido un poco, reemprendemos el camino de vuelta, descendiendo de nuevo por la pista.
Vistas de la localidad de Samitier, en el camino de descenso.
Sin embargo, ahora sí, nos detenemos a echar un vistazo a la Ermita de Nuestra Señora de Waldesca. Construida en el siglo XVI, en estilo gótico, también fue restaurada recientemente.
Ermita visitada por senderistas.

Interior de la ermita.
En, aproximadamente, dos horas a ritmo tranquilo (incluyendo la parada de más de 40 minutos en la cima del castillo), llegamos de nuevo al coche.
En resumen, la ruta al Castillo de Samitier es una actividad sencilla, para todos los públicos, que nos ofrece una amplísima vista del Sobrarbe y nos regala un pedacito de historia. Buen descubrimiento que, sin duda, volveremos a visitar.
Hoy nos despedimos con una canción de La Ronda de Boltaña, que rememora la triste historia del pueblo de Mediano, cuya antigua torre (“La Dama del lago”) emerge sobre las aguas del pantano, y es visible desde el Castillo de Samitier: 
Sumergida torre de la iglesia del pueblo de Mediano, la "Dama del Lago".
“Castillos de Samitier,
los que nos guardáis los pasos,
un ojo en el Entremón,
y el otro puesto en Mediano.
Decidnos, pues lo veis bien,
si aún se alza en el pantano
esa torre –un sueño en pie-,
la hermosa Dama del Lago.”


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