Collarada (2886 m) desde el Refugio de La Espata

agosto 23, 2018

En el Pirineo Aragonés existen montañas con una fuerte personalidad y que, a pesar de no alcanzar la mítica altitud de los tres mil metros, son emblemáticas y garantizan un plus en el currículum de cualquier pirineísta.
Además de los archiconocidos Aneto, Monte Perdido y Posets/Llardana, algunas cumbres más modestas nos vienen siempre a la mente. Bisaurín, Cotiella o Turbón son algunas de ellas; puesto que sus paredes dominan el horizonte de los valles en que se encuentran.
Situada en el Valle del Aragón, y desplazada al sur de los grandes macizos de la zona, nos encontramos a nuestra protagonista de hoy. Una de esas montañas con carácter, icónica y fácilmente reconocible desde muchos kilómetros a la redonda. Collarada, 2886 metros, la Reina de la Jacetania.
Tenemos vistas de toda la Jacetania.
Existen varias rutas para ascender a Collarada, nuestra elección es por su vertiente sur, partiendo desde el Refugio del Cubilar de La Espata, próximo a la localidad de Villanúa.
Para llegar debemos seguir la carretera que, desde Jaca, continúa en dirección Canfranc-Francia y, a la altura de Villanúa, desviarnos hacia la derecha por una calle que pronto se transforma en pista de tierra.
El acceso a la pista, libre en un primer momento, requiere de un permiso para poder acceder hasta el refugio. Dicho permiso debe solicitarse en el Ayuntamiento de Villanúa (se puede hacer por internet, aquí), y cuesta 5 euros por vehículo.
La pista está en buen estado y nos conduce, en sus 12 kilómetros, hasta el Refugio del Cubilar de La Espata, situado en una curva de herradura a la izquierda. Allí hay lugar suficiente para aparcar 4 o 5 coches.

DATOS TÉCNICOS

Fecha: 7 de julio de 2018
Itinerario: Refugio de La Espata - Refugio de La Trapa - Cima Collarada - Refugio de La Trapa - Refugio de La Espata.
Distancia: 14,28 km.
Desnivel acumulado: 1310 metros, tanto de desnivel positivo como negativo.
Altitud máxima y mínima:
- Máxima: 2886 m, en la Cima de Collarada.
- Mínima: 1664 m, en el Refugio de La Espata.
Duración:
- 45 minutos al Refugio de La Trapa (5 minutos de descanso).
- 3 horas y 15 minutos a la cima de Collarada (1 hora y 5 minutos de descanso).
- 6 horas y 30 minutos al Refugio de La Trapa (5 minutos de descanso).
- 7 horas y 20 minutos al Refugio de La Espata.
Dificultad: 
- Al poco de comenzar la ruta hay que superar un pequeño resalte de roca que requiere el apoyo de las manos; hay unos tramos con cadenas que permiten superarlo con facilidad.
- La chimenea final tiene algún pequeño paso que requiere apoyo de manos, pero sin ser aéreo y sin mayor dificultad.
Climatología: nublado y fresco al inicio, sol durante el ascenso y nubes bajas en cima.
Atención:
- Para el inicio de la ruta debemos partir del Refugio de La Espata, al cual se accede por una pista que requiere permiso del Ayuntamiento de Villanúa. Se puede solicitar por internet en esta dirección.
Ruta realizada

Perfil de la ruta.

Escala MIDE de dificultad.

NUESTRA EXPERIENCIA

En nuestro caso llegamos al Regufio del Cubilar de La Espata en torno a las 07:15 de la mañana. Nos calzamos las botas, comemos algo ligerito e iniciamos la excursión de hoy.
Refugio del Cubilar de La Espata, junto al cual aparcamos.
Realizamos los primeros tres kilómetros de caminata por la pista, en dirección oeste, en ligero ascenso, por un terreno boscoso. Son unos 45 minutos los que necesitamos para llegar al Refugio de La Trapa.
Los primeros tres kilómetros son suaves, por pista.

Llegamos al Refugio de La Trapa.
Aquí sentada se está muy bien, pero debemos continuar.
A partir de aquí, abandonamos la pista para tomar la senda que surge justo detrás del pequeño refugio.
La senda, señalizada por un cartel de madera, comienza a ascender unos metros para llevarnos enseguida a un prado verdoso, decorado con una miríada de flores amarillas y blancas. Al fondo, una muralla de roca parece suponer un escollo insuperable para el caminante.
Tras el refugio comienza la senda, en ascenso.

Se intuye el lugar por el que superaremos la muralla de roca.
Conforme caminamos por el prado y nos acercamos a la roca intuimos su parte más débil, por la que la atacaremos. Se trata de un paso que requiere un extra de atención, necesitando el apoyo de las manos y la ayuda de unas cadenas para darnos mayor seguridad. Son apenas 15-20 metros algo más verticales, pero sin dificultad excesiva.
Requiere atención, pero el paso no es especialmente complicado.
Despacito y con buena letra hemos superado este paso.
Una vez superado este paso, llegamos a un altiplano herboso, desde el cual intuimos la cima de Collarada, escondida bajo una boina de nubes. Parece estar ahí, pero sabemos que nos quedan bastantes sudores hasta conquistarla. A nuestra izquierda, a lo lejos, las verticales paredes del Aspe y compañía.
Zona kárstica, una vez superada la parte más vertical.

Ascenso constante, por lomas de pendiente acentuada.

Conforme ganamos altura empiezan a surgir grandes paredes en el horizonte.
Nos toca caminar ahora por terreno de prados, en ascenso no muy duro pero constante. La senda es bien visible, y no tiene pérdida en este tramo.
El sol comienza a hacer acto de presencia, pero la cima sólo asoma tímidamente, de vez en cuando. Estamos ascendiendo a buen ritmo, y esperamos que el sol veraniego borre esas nubes de lo alto de la montaña para disfrutar de buenas vistas desde allí.
Conforme ganamos altitud la hierba va dejando paso a la roca. Algún nevero aislado resiste a los rigores del verano, pero parece tener los días contados. 
Terreno herboso, con la cima de Collarada allí al fondo.

Poco a poco desaparece la hierba y es sustituida por roca. El camino realiza, más o menos, este recorrido.
El ascenso es continuo, inexorable; nuestros pasos nos acercan cada vez más a la característica cúpula cimera de Collarada. Sin embargo, ascender por terreno pedregoso se hace más pesado y lento, quizá también ayudado por nuestra creciente fatiga.

Allá, entre las nubes, se halla la cima de Collarada.
Desde nuestro punto de vista la cima parece inexpugnable; verticales paredes se alzan ante los diminutos humanos que pretendemos conquistarla. No obstante, dicha muralla presenta una debilidad. Se trata de una ancha canal rocosa, que asciende por las entrañas de la cara sur y nos permite ascender más de cien metros de desnivel en pocos minutos.
Tramo de pedrera, farragoso. Justo enfrente se encuentra la canal por la que ascenderemos.
Esta zona no presenta una dificultad notable, pero requiere el apoyo de las manos en algún momento y exige extremar la precaución. La niebla en altura refresca la temperatura creando, a su vez, un ambiente místico.
Ambiente de alta montaña en la canal.

Algún paso exige el apoyo de las manos, pero sin excesiva dificultad.
Una vez superamos la canal, se abre ante nosotros la panorámica hacia el Ibón de Ip y el fabuloso circo que lo rodea. Nos restan apenas unos cincuenta metros para llegar a la cima.
Superada la canal, tenemos estas formidables vistas.
Por fin, Collarada. 2886 metros sobre el nivel del mar. Esta cima tanto tiempo ansiada, telón de fondo de La Jacetania, su reina y señora. Tres horas y quince minutos de esfuerzo que tienen su recompensa.
¡Cima!

Pequeño Belén montañero en la cima.
A pesar de tratarse de un mirador excelente, las constantes nubes que van y vienen sobre su cima no nos permiten contemplar el entorno en todo su esplendor.
Así, a nuestros pies tenemos el bello Ibón de Ip, rodeado de paredes que superan con creces los 2500 metros de altitud (Pala de Ip, Punta Escarra, Pala de Alcañiz...). En algún momento las nubes nos conceden una tregua, dejándonos visualizar, a lo lejos, la esbelta figura del Midi d’Ossau.
En dirección sur la panorámica es más amplia; destaca, dos mil metros bajo nuestros pies, la localidad de Villanúa.
Contemplando las moles rocosas que encierran al Ibón de Ip.

El Midi d'Ossau juguetea con las nubes.

Precioso entorno el del Ibón de Ip.

- ¡Me encanta!

- ¡A mí también!

Vistas al Collado de Ip, otro lugar desde el que atacar la cumbre de Collarada.
Permanecemos durante algo más de una hora en la cima, abrigados, con la esperanza de que desaparezcan las nubes. Sin embargo, se hace hora de iniciar el descenso y no tenemos toda la suerte necesaria. A pesar de ello, estamos realmente contentos por haber cumplido nuestro objetivo del día.
Comenzamos el descenso.
El descenso lo realizamos por el mismo camino, cruzándonos con algunos montañeros que no han madrugado tanto. Por la tarde se prevén tormentas, así que madrugar ha sido una sabia decisión (como siempre, claro).
Empezamos el descenso, más pronunciado en este primer tramo.

Echamos la vista atrás, ¡venimos de ahí arriba!
A buen ritmo perdemos altitud mientras algunas nubes de evolución se forman a nuestro alrededor.
Una vez llegamos al Refugio de La Trapa nos relajamos y nos dejamos llevar, paseando tranquilamente, hasta el Refugio del Cubilar de La Espata, donde tenemos el coche.
En el descenso pasamos junto a algún nevero, fácilmente evitable.

Últimos metros antes de llegar al Refugio de La Trapa.
En resumen, Collarada es una montaña emblemática con buenas vistas, y que repetiremos en alguna ocasión para poder disfrutar de su cima al 100%.
¡Hasta la próxima, Collarada!

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2 comentarios

  1. llevo tiempo queriendo hacer esa excursión a Collarada y la verdad que leer vuestro viaje me ha animado un poco más.... gracias

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    1. Es una excursión preciosa, la verdad, aunque requiere de una cierta condición física. Recomendadísima!!

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