Robiñera (3003 m) desde Petramula

agosto 15, 2018


Tres mil metros de altitud sobre el nivel del mar. Una cifra arbitraria, una cota que sólo superan 212 picos en todo el Pirineo, una altitud que llena de épica la ascensión a dichas cumbres. Aunque no sean los más bonitos o los más duros, los más difíciles o los mejores miradores, el ascender una de estas cimas tiene un carisma especial.
Y, como buenos amantes del Pirineo, decidimos aprovechar un fin de semana libre en el mes de agosto para ascender al Pico Robiñera, el cual supera esa mítica cifra por tan solo tres metros. Un tresmil sencillo y no excesivamente duro, con unas vistas de escándalo a la zona de La Munia y Pineta.
Foto en la cima, sumidos en la niebla.

FICHA TÉCNICA

Fecha: 11 de agosto de 2018
Itinerario: Plana Petramula – Barranco del Clot de los Gabachos– Desvío en el Collado de las Puertas – Pico Robiñera – Collado de las Puertas – Ibones de la Munia o de Lalarri - Collado de las Puertas – Barranco del Clot de los Gabachos– Plana Petramula. 
Distancia: unos 10 km.
Desnivel acumulado: unos 1200 metros, tanto de desnivel positivo como negativo.
Altitud:
- Mínima: Plana Petramula (1916 m)
- Máxima: Cima Pico Robiñera (3003 m)
Duración (contando paradas):
- 1 hora y 15 minutos hasta el desvío en el Collado de las Puertas (5 minutos de descanso).
- 2 horas y 30 minutos al inicio de la cresta.
- 2 horas y 45 minutos a la cima del Robiñera (35 minutos de descanso).
- 4 horas y 50 minutos a los Ibones de la Munia (25 minutos de descanso).
- 6 horas y 45 minutos hasta el coche. 
Dificultad
- El único tramo con algo de complicación está justo antes de llegar a la cresta, se trata de unos 7 u 8  metros en los que hay que ayudarse con las manos; el resto es caminar.
Climatología: sol alternando con nubes al comienzo; en cima nubes densas y niebla que nos impidieron tener buenas vistas..
Atención
- Desde agosto de 2018 el acceso a la pista de Ruego (la que nos lleva a nuestro punto de partida, en la Plana Petramula), es de pago. Hay que comprar un billete en el aparcamiento de la entrada de Bielsa. La pista está en buen estado hasta la Borda Brunet; a partir de allí nos indican que se trata de una pista para 4x4 y, aunque vimos algún turismo en Plana Petramula, recomendamos encarecidamente sólo llegar hasta allí si se dispone de tracción a las cuatro ruedas.
- La infinita pala final del Robiñera está orientada al sur y se hace eterna; madrugad más de lo habitual y llevad más agua de lo que estéis acostumbrados a llevar.

* Tanto la distancia como los desniveles son aproximados, dado que nos olvidamos el reloj GPS que nos acompaña siempre en nuestras rutas por la montaña.
En rojo el ascenso y en verde el descenso. Nótese el desvío a los Ibones de la Munia, en el descenso.

NUESTRA EXPERIENCIA

Para llegar al punto de partida debemos dirigirnos al valle de Bielsa, en el Sobrarbe. Dejamos atrás la localidad de Bielsa y continuamos hacia el norte en dirección a Francia. Pasado el pequeño pueblo de Parzán vemos un desvío hacia la izquierda, que en unos pocos kilómetros de retorcida y estrecha carretera nos acerca hasta la población de Chisagüés.
Es allí donde la carretera da paso a la Pista de Ruego, que remonta el Valle del Río Real. El acceso a la pista, desde agosto del 2018, es de pago (3€, el tíquet se debe comprar en una máquina situada en el aparcamiento que hay a la entrada de Bielsa, junto a las piscinas).
En esta máquina obtenemos el tíquet de acceso a las distintas pistas que, desde agosto de 2018, son de pago.
Dicha pista se encuentra en aceptable estado de conservación, sobre todo los primeros kilómetros hasta la Borda Brunet. Allí vemos un cartel que indica que, a partir de ese punto, sólo pueden circular vehículos 4x4. Y, aunque vimos algún turismo que llegó hasta la Plana Petramula, también vimos un par de ellos que se detuvieron a mitad de camino dada la gran pendiente y que había algún bache de tamaño considerable. Nos parece lógico seguir las indicaciones del cartel y, si vamos en turismo, dejar nuestro coche en la Borda Brunet (lo que añade unos 4 kilómetros a la ruta).
En nuestro caso, íbamos en un coche con tracción a las cuatro ruedas, por lo que no tuvimos ningún problema para llegar a la Plana Petramula.
Si vamos en turismo, deberíamos dejar el coche junto a la pequeña Borda Brunet.
Aparcamos el coche junto a los paneles explicativos, nos ponemos crema solar y nos calzamos las botas. ¡Son las 08:00 de la mañana, empieza lo bueno!
Nos hallamos a 1916 metros de altitud, en un verde y salvaje valle, de lomas suaves al norte y paredes más verticales al sur.
Aparcamos el coche junto a los paneles explicativos, a primera hora de la mañana.
Empezamos la ruta saliendo a la pista para, en pocos metros, encontrar una senda que indica «Glaciar de la Munia», y que debemos tomar. Dicha senda comienza a ganar altitud en dirección este, para pronto virar al norte y caminar paralelos al riachuelo que baja por el Barranco del Clot de los Gabachos.
A los pocos metros encontraremos ya el desvío para la senda, indicado con las palabras "Glaciar de la Munia".
A nuestra izquierda vemos una bonita cascada sobre la que el sol matutino forma un bello arco iris. Justo enfrente, allá en lo alto, asoma en algún momento la antecima de nuestro objetivo del día, unos mil metros por encima de nuestras cabezas. A nuestras espaldas, la majestuosa pirámide del Comodoto, impresionante.
El agua adquiere las tonalidades del arco iris con el sol matutino.
¿El Cervino belsetan? Majestuosa cara norte del Comodoto.
Tras unos 40 minutos de ascenso por esta senda que transcurre en constante ascenso, sin mayor dificultad, por prados, comenzamos a divisar algunas de las cumbres del Valle de Pineta.
Ganamos altitud y vistas.
Poco a poco, y debido a la altitud que vamos ganando, nuestras vistas se amplían a la par que desaparece la vegetación, y comenzamos a andar por terrenos más pedregosos.
Aquí ya podemos contemplar el largo y duro tramo final al Robiñera.

¡Pero qué buenas vistas! 
Tras aproximadamente una hora y cuarto desde Petramula, llegamos al Collado de las Puertas, donde nos detenemos a descansar y a comer algo. Se trata de un collado situado a unos 2500 metros de altitud, donde todavía persiste un gran nevero a pesar de la época del año en que nos encontramos.
Las vistas que nos rodean ya son espectaculares, con las paredes de Pineta a lo lejos, y en primer plano el Valle del Río Real y el pico Comodoto, ya a menor altura que nosotros. 
Ahora el camino continúa atravesando el Collado para llegar en poco tiempo a los Ibones de la Munia o Lalarri; sin embargo nosotros debemos tomar un camino que surge a la derecha en busca de la cima del Robiñera.
Ahora hacia la derecha. Bajando tomaremos el desvío para llegar a los ibones (morado) y volveremos por la izquierda del nevero.

Sentados para comer algo. Al fondo el Collado de Las Puertas.
A partir de ahora el ascenso se realiza por la cara sur del Robiñera, ganando altitud mediante numerosas lazadas por un terreno pedregoso y con una pendiente importante. Si a eso le sumamos una temperatura cálida, este tramo se hace realmente largo y duro. 
Conforme ganamos altitud vemos cómo se aproximan nubes bajas desde el sur, acompañadas de una moderada brisa que nos refresca notablemente. Durante más de una hora ascendemos por esta pala interminable, eterna, y que requiere un esfuerzo encomiable. 
Paula, en pleno esfuerzo.

Hemos superado todo esto; ¡ya queda menos!
Llevamos dos horas y media de ruta cuando llegamos al único tramo con algo de miga en la ruta. Justo antes de acceder a la cresta debemos ascender unos pocos metros por un tramo algo más vertical, en el que nos ayudamos levemente con las manos. 
El único tramo con algo de miga, por donde está la flecha dibujada. No ir por la otra vertiente, mucho más aérea.
Superado este punto, nos encontramos ya en la cresta final hasta la cima. Desde aquí ya podemos divisar los ibones a nuestros pies, en nuestro caso la panorámica se ve interrumpida por las nubes bajas que van y vienen.
Ibones de La Munia, desde la cresta del Robiñera.
La cresta, ancha y sin dificultadas, nos cuesta unos quince minutos hasta que hacemos cima a las 2 horas y 45 minutos de camino.
Recorriendo la cresta, ancha y sin dificultad.
¡Primer tresmil para Paula! ¡Enhorabuena, campeona!
Qué recompensa y qué emoción el poder cumplir el objetivo propuesto, ascendiendo un tresmil justo antes de cumplir años. Nos toca disfrutar la cima con calma.
¡¡¡¡Cimaaaaaaa!!!!

Esta es la cara de contenta que se te pone al coronar tu primer tresmil.

¡Otra cima juntos!

Tocando, literalmente, las nubes.
Las vistas desde la cumbre son amplias y espectaculares. Sin embargo, las nubes que ascienden, vertiginosas, desde el sur, nos impiden deleitarnos con el paisaje que nos rodea. 
Unos centenares de metros más al norte, La Munia juega a esconderse tras las nubes. Pineta y sus magníficas montañas apenas asoman durante unos pocos segundos, pareciendo fantasmas que se camuflan en la niebla.
La Munia intenta asomar tras las nubes.

Aun con las nubes, las vistas son magníficas.

Los churros de Marmorés, que descienden desde el Glaciar del Monte Perdido al valle.
Estamos, aproximadamente, media hora en la cima en absoluta soledad. A ratos con sol, a ratos con una niebla cerrada que nos impide ver a más de 20 metros. Aprovechamos para tomar fotografías de un momento tan especial (¡el primer tresmil no se sube todos los días!) y para comer algo.

El tramo de cresta y los primeros metros de descenso los hacemos con calma, entre la niebla, cuidando bien dónde pisamos.
Montañeros en la niebla.
Aquí vistas nada de nada...

Vamos hacia abajo, a ver si despeja.
Poco a poco, conforme descendemos, las nubes van disolviéndose y dejan paso a una panorámica grandiosa.
Majestuoso paisaje.

Ya nos queda poco para llegar al collado.
Una vez descendemos toda la inmensa cara sur del Robiñera, decidimos desviarnos de la ruta de ascenso para llegar al Collado de las Puertas y asomarnos a los preciosos Ibones de La Munia.
Tramo alternativo, que utilizamos al descender de cima, para llegar a los ibones. Al otro lado del nevero se aprecia la senda normal.
Situados a más de 2500 metros de altitud, en sus alrededores todavía se conserva algo de nieve, lo que conforma una estampa de postal. Nos detenemos un buen rato a tomar fotografías en este punto.
Sin palabras.

- ¿Qué te parece? - Impresionante.
Comemos algo y decidimos reiniciar el camino de descenso, el cual hacemos tranquilamente disfrutando del día soleado que se ha quedado. Al fondo, no obstante, vemos algunas nubes grisáceas que presagian lluvia más adelante.
Descendiendo de los ibones.

Comodoto y las paredes de Pineta.
En este último tramo de descenso, paramos varias veces a tomar fotografías, puesto que el valle en que nos encontramos es una auténtica delicia.
Allá abajo ya vemos el coche. ¡Aún nos queda!

¡Pero qué bonito es este valle!

Últimos metros de ruta.
Finalmente, tras 6 horas y 45 minutos de ruta, llegamos a la Plana Petramula, donde se encuentra nuestro coche.
Resumiendo, el Robiñera es un tresmil bastante sencillo, quizá no tan conocido como otros pero con unas vistas extraordinarias (aunque esta vez no nos respetara el tiempo). Inexcusable acercarse a los Ibones de La Munia para hacer una ruta más completa.
¡Bienvenida al club de los tresmiles!


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