Ruta 66, día 4. Clinton (Oklahoma) - Tucumcari (New Mexico), 496 km

agosto 19, 2018

Continuamos nuestra aventura por el centro de los Estados Unidos, la parte conocida como la América profunda. Salimos de Oklahoma, atravesamos Texas y llegamos a dormir a New Mexico. 
A pesar de ser una de las etapas con menos kilómetros de esta parte de la ruta, como veréis, no defraudó y nos deparó alguna situación, digamos, típica americana. ¡No os lo perdáis!
Típico de Texas.

ELK CITY

Hoy, como todos los días, hemos madrugado y, tras un desayuno basado en gofres y después de rellenar nuestra nevera con hielos, salimos nuevamente a la carretera.
Apenas 25 kilómetros nos separan de la primera parada: el National Route 66 and Transportation Museum, en la localidad de Elk City. El museo abre a las 09:00, así que a nuestra llegada se encuentra cerrado. No problem. Fotografiarnos bajo el gigantesco cartel de la Ruta 66 es nuestro objetivo aquí, y nos pegamos un buen rato intentando encontrar la foto perfecta. Como podéis apreciar, no lo conseguimos aunque salió algo decente.
Intento de foto número 234391237654. Salió decente.

SAYRE

Conducimos unos pocos kilómetros en dirección suroeste hasta llegar a Sayre. Poco que ver en esta población, salvo el bonito cartel del Western Motel, que sigue activo en la actualidad.
Otra curiosidad de la ciudad es el Pedestrian underpass, un paso subterráneo construido en 1939 para que los peatones pudieran atravesar la Ruta 66 sin peligro. En la actualidad está señalizado como refugio en caso de tornado. 
Años de historia los del Western Motel.
Parece que aquí hay tornados con frecuencia.

ERICK

La última ciudad que visitamos en el estado de Oklahoma es Erick, a la cual llegamos tras recorrer un tramo de la ruta conocido como Roger Miller Memorial Highway
Queda claro que estamos en el tramo original de la ruta.
Llegamos al centro de la ciudad, que está absolutamente desierto. Nada, nadie. Tan llamativo que decidimos grabar un vídeo explicando nuestras sensaciones. 
Nadie por aquí...

...y nadie por allá.
Mientras estamos en ello aparece la típica camioneta conducida por un lugareño de grandes barbas vestido con peto vaquero (sin camisa, claro), con pelo largo y barriga prominente, quizá debido a la coca cola de dos litros que se está bebiendo. De película, parece el prototipo de norteamericano profundo que nos venden en el cine. Personaje total.
Se detiene a nuestro lado y, con su marcado acento sureño, balbucea algo que entendemos como:
- Hello, do you need any help?
Le decimos que todo está bien, y con una sonrisa sigue conduciendo su camioneta. 
A los pocos metros da la vuelta y regresa para decirnos que visitemos la localidad tranquilamente, que hay un par de sitios interesantes para visitar. 
Señala, con un gesto, hacia el City Meat Market, hacia el cual nos dirigimos. 
Nos encontramos ante el edificio más antiguo de Erick, conocido ahora como Sandhill Curiosity Shop. Se trata, en realidad, de un museo con infinidad de objetos curiosos y extraños relacionados con la ruta. En la puerta, varias frases definen la esencia del local, del pueblo, y de esta zona de los EEUU:
- «Welcome to Erick, Oklahoma, the redneck capitol of the world. Yee haw!»
- «Rednecks work and play in his own environment»
Y la que más nos gustó:
- «Insanity at its finest».
Curioso lugar, sin duda.
Lateral del Sandhill Curiosity Shop.

Insanity at its finest.

SHAMROCK

Seguimos la jornada y abandonamos el estado de Oklahoma para entrar en Texas.
La primera localidad que visitamos es Shamrock, donde se halla la Conoco Tower Station y la cafetería-restaurante U Drop Inn.
La gasolinera, que data de los años 30, es bastante bonita. Sin embargo, lo que más nos gustó fue visitar la pequeña tienda/museo/cafetería/restaurante, donde las amables dueñas nos invitaron a café mientras se interesaban por nuestro origen y el viaje que estábamos realizando.
¡Qué agradables!
Ya estamos en Texas

Bonita gasolinera de los años 30.

Interior de la cafetería, ambientada en la época.

MCLEAN

La siguiente parada es en Mclean, un pueblo pequeño pero con algunas visitas interesantes.
A la entrada vemos el Devil’s Rope Museum (Museo de las alambradas de espino). Nos parece increíble, y algo sobrecogedor, que exista un museo dedicado a ello; decidimos no entrar.
Si es que hay museos de todo...
No obstante, en la zona más céntrica de McLean hay algunos coloridos murales que obligan a pasear con calma por dichas calles.
Este quedaría bien en el salón de casa.

Paseando por McLean
Siguiendo por First Street nos encontramos una casita que parece de cuento y que corresponde a la primera gasolinera de Phillips que se estableció en Texas, allá por 1929. Estuvo activa hasta 1970; posteriormente, fue restaurada en 1992 y ahora es el principal lugar a visitar en Mclean.
¡Parece de cuento!

Enorme sonrisa.
Saliendo de la localidad podemos detenernos brevemente en el Cactus Inn Motel. Se construyó en 1956 y aún hoy sigue atrayendo a los viajeros gracias a su gigantesco cartel con forma de cactus.
Ese cartel invita a parar.

GROOM

Continuamos circulando por el estado de Texas hasta una pequeña localidad llamada Groom. A su entrada vemos un restaurante cuyo nombre, The Grill, es toda una declaración de intenciones. Hambrientos, y con ganas de tomar un buen filete de vacuno texano, no podemos evitar caer en la tentación. 
El restaurante es genuino: en él vemos a auténticos vaqueros del siglo XXI (con camisas de cuadros, pantalones vaqueros, cinturón adornado con unos mini cuernos de vaca y botas que acaban en punta, espuela incluida) degustando unas generosas raciones de carne hecha a la parrilla. La atención muy buena y la comida servida nos pareció deliciosa y abundante.
Estamos en Texas, hay que comer buena carne.

Filetazo a la parrilla, delicioso.
A la salida del restaurante vimos un coche con una curiosa matrícula. La cuestión es que los únicos forasteros que vimos por aquella zona fuimos nosotros, esperamos que la cosa fuera en broma, je, je, je... (risa nerviosa).
Si es temporada de turistas... ¿por qué no podemos dispararles?
Muy cerca del pueblo visualizamos la enorme cruz del lugar conocido como Cross of our Lord Jesus Christ Ministries. Se trata de una cruz gigantesca, de 70 metros de altura y más de 1250 toneladas de peso, rodeada por figuras que representan la Pasión de Cristo. En el recinto también hay un pequeño museo-tienda. Aunque se encuentra, literalmente, en medio de la nada, este lugar atrae a millones de visitantes cada año.
Así os hacéis una idea del tamaño de la cruz.

Escenas religiosas por todo el recinto.
Desde Groom continuamos nuestro camino hacia el oeste, en dirección a Amarillo. En este tramo la Ruta 66 se encuentra a tramos paralela a la I-40, mientras que en otros trozos ha sido directamente sustituida por la autovía. En el mapa os indicamos el punto donde se entra a la Ruta 66 y el punto en el que debéis abandonarla para uniros a la I-40; si no lo hacéis en ese punto llegaréis a un lugar en el que la carretera finaliza súbitamente y tendréis que retroceder varios kilómetros.
Seguid las indicaciones del mapa; si no llegaréis a este punto donde finaliza la carretera.

AMARILLO

Amarillo es una gran ciudad de más de 200000 habitantes, cuyo centro no tiene demasiado que ofrecer a los viajeros que hacen la Ruta 66.
Sin embargo, unos kilómetros más allá de la ciudad se encuentra una de las paradas más curiosas del día: el Cadillac Ranch
Pero antes de detallarlo, os contamos otra de las anécdotas del día.
Estábamos buscando el Cadillac Ranch, y nos equivocamos de carretera. Desembocamos en una pista de tierra que no tenía pintas de llegar a ningún sitio turístico. Nuestra conversación:
- Aquí ahora pasará como en las películas: entraremos en algún terreno privado sin darnos cuenta y nos perseguirán a tiros.
- Jajajaja, claro, eso es sólo en las películas.
Vimos un pequeño ensanchamiento en la pista, lo suficientemente amplio como para dar la vuelta. Para ello, orientamos el morro del coche a la entrada de una finca, sin llegar a entrar. Unos metros más al fondo observamos a un lugareño con un objeto alargado, que parece un aspirador de hojas secas. 
Al asomar el morro a su propiedad nos miró durante unas décimas de segundo, levantó el «aspirador», que resultó ser una escopeta, apuntó hacia el cielo y disparó, matando un pájaro que tuvo la mala fortuna de pasar por ahí.
- ¡Corre, corre, corre, que aquí no pintamos nada!
¿Sugestionados por las películas o peligro real? La cuestión es que todo quedó en una curiosa anécdota. 
Bien, seguimos con el Cadillac Ranch. Se trata de un descampando de tierra en el que se encuentran diez Cadillacs clavados, literalmente, en el suelo. Este lugar, creado por artistas en 1974, es realmente fotogénico: los coches están pintados de mil colores con sprays; los viajeros que vienen aquí ponen su granito de arena para decorarlos. En nuestro caso no llevábamos spray pero encontramos alguno a medio usar y contribuimos a la obra de arte.
Llegando a Cadillac Ranch.

Coches pintados en mil colores.

Otro sitio curioso que visitamos hoy.

ADRIAN

¡Llegamos a la mitad de la Ruta 66! En este pueblecito se encuentra el Route 66 Midpoint, y el Midpoint Cafe, el cual gozaba de bastante fama por sus muffins. Sin embargo, el día que fuimos estaba cerrado y un cartel de «SALE» colgaba de una de sus ventanas. Lástima.
Aprovechamos, eso sí, para tomarnos unas fotos en el mítico punto, situado a 1139 millas tanto de Chicago como de Los Ángeles.
¡Llegamos a la mitad de la Ruta!

Este es el punto exacto. Hacia allá Chicago, hacia aquí Los Ángeles.

GLENRIO

Justo antes de abandonar el estado de Texas, podemos salir de la carretera principal y desviarnos unos pocos kilómetros para visitar el pueblo abandonado de Glenrio. Realmente no tiene nada (ni bajamos del coche), a excepción de un par de edificios y coches abandonados y una señal de la carretera utilizada como diana por los tiradores texanos. Visita prescindible, sin duda.
Señal tiroteada.

Detalle del pueblo fantasma de Glenrio. No tiene pinta de ser divertido de visitar de noche.
Entramos en New Mexico y llegamos a nuestro motel ya de noche, con ganas de descansar. Además de la señora de recepción, una bonita tarántula nos recibe en la entrada. 
- ¡Bienvenidos a Tucumcari! - nos dice una amable tarántula.
¡A dormir, que mañana será otro día!

Salimos de Oklahoma, atravesamos Texas y dormimos en New Mexico. ¡Qué gran día!













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