Bienvenidos a la Nación Navajo: Window Rock y Canyon de Chelly

septiembre 10, 2018


Yá´át´ééh, bienvenidos a la Nación Navajo.
- Y - os preguntaréis - ¿qué es eso de la Nación Navajo? ¡No lo habíamos oído nunca!
Bueno, pues con ese término se conoce a un territorio de más de 70000 km2 poblado por nativos americanos y que ocupa parte de los estados de Arizona, Utah y Nuevo Mexico. A pesar de que Estados Unidos tiene autoridad legal sobre la Nación Navajo, esta dispone de autonomía, gobierno propio y algunas instituciones (poder judicial, servicios sociales, educación...).
El pueblo navajo, descendiente de los pueblos atapascanos de Canadá, se estableció en el suroeste de lo que ahora sería EEUU allá por el siglo XIII. La llegada de los colonos españoles, en el siglo XVII, supuso la aparición de conflictos que acabaron con masacres por parte de ambos bandos, aunque también sirvió para que los navajos aprendieran a criar ovejas y a montar a caballo. 
El primer contacto con los EEUU fue en el año 1846, en que el general Kearny invadió la ciudad de Santa Fe; posteriormente, y tras una época de enfrentamientos, los navajos fueron sometidos. 
En 1864 unos 9000 navajos fueron desalojados de sus hogares y confinados en el Fort Summer, en Bosque Redondo, tras lo que se conoce como «La Gran Marcha», una penosa travesía por el desierto de casi 500 kilómetros a pie. 
El periodo de cautiverio, plagado de miseria, escasez de alimentos e insalubridad, estuvo marcado por las muertes, asesinatos y esclavitud a las que se vio sometido el pueblo navajo.
En 1868, por orden del presidente Johnson, se iniciaron las negociaciones que finalizaron con la rúbrica de un tratado en el que se liberaba al pueblo navajo y se le permitía regresar a sus tierras de origen.
Mapa de la actual Nación Navajo. Fuente: wikipedia
En la actualidad la Nación Navajo es el hogar de casi 300000 navajos, cuya economía se basa en la artesanía, la extracción de minerales, las empresas de juegos (casinos) y el aprovechamiento de los recursos renovables.
Dentro de su territorio se hallan, asimismo, un buen puñado de monumentos naturales e históricos que son el destino de miles de turistas cada año. Entre ellos destacan:
- Monument Valley: uno de los paisajes más reconocibles de todo el planeta, famoso por ser el telón de fondo de las típicas películas del oeste. Se trata de una vasta depresión sobre la que se alzan unas verticales paredes rojizas conocidas como «mesas», de hasta 300 metros de altura. 
¿Quién no reconoce esta esbelta figura?
- Antelope Canyon: situado junto a la localidad de Page, en Arizona, es un espectacular y estrecho cañón horadado por las esporádicas lluvias torrenciales a lo largo de millones de años. En algunos puntos alcanza los 40 metros de profundidad; sus paredes rojizas iluminadas por minúsculos rayos de sol parecen transportarnos a otro mundo.
En Antelope Canyon encontramos formas y colores irreales.
- Canyon de Chelly: un abrupto cañón que ha servido de refugio para los navajos a lo largo de los siglos. En su interior destaca la Spider Rock, una fina roca que se yergue hasta casi 250 metros de altura, y que inspira varias leyendas navajas.
Majestuoso el Canyon de Chelly.
- Four Corners Tribal Park: es el único punto de los EEUU en que se juntan cuatro estados (Arizona, New Mexico, Utah y Colorado); el monumento fue erigido en 1912. Junto a él se hallan puestos de artesanía y un pequeño museo.

NUESTRA EXPERIENCIA EN LA NACIÓN NAVAJO

Nos levantamos temprano en Gallup, desayunamos abundante y cogemos el coche para comenzar otra larga jornada.
Hoy abandonamos por primera vez el trazado de la Ruta 66, puesto que queremos compaginar el conducir por esta mítica carretera con la visita a los parques nacionales más interesantes de EEUU.



Así, desde Gallup nos dirigimos al norte hasta llegar a la localidad de Yah-ta-hey; allí nos desviamos por la carretera 264 para llegar a Window Rock.
Windows Rock es, en la actualidad, la sede de gobierno de la Nación Navajo. Tiene poco más de 2500 habitantes, y posee un parque botánico y zoológico interesante, así como el Museo de la Nación Navajo.
A quien madruga... museo cerrado.
Sin embargo, tan temprano como llegamos nosotros, ninguno de estos lugares está abierto. No nos importa demasiado, realmente, puesto que nuestra parada en la localidad es para contemplar el impresionante agujero en la roca conocido en navajo como tségháhoodzání (que se podría traducir como «roca con un agujero»), y que da nombre a la ciudad.
Junto al aparcamiento, una placa recuerda a los indios navajo que sirvieron a los EEUU en la Segunda Guerra Mundial comunicándose en su idioma para evitar ser descifrados por los japoneses.
Tras las fotos de rigor en el lugar, seguimos la ruta.
Aparcamos el coche al lado del museo, con esta impresionante panorámica.
Posando para la foto, con fresquito matutino.


Continuamos hacia el noroeste hasta llegar a la localidad de Chinle. En sus proximidades se halla el Canyon de Chelly National Monument, otro impresionante parque nacional que merece la pena visitar a pesar de no ser uno de los más famosos de los EEUU.
Dado que cae a mitad de camino entre Gallup y Monument Valley, nuestro destino del día, parece una parada perfecta a la que dedicar 2 o 3 horas en esta jornada de transición. 
No demasiado famoso, pero muy interesante.
El parque pertenece a los navajo, y la entrada es gratuita. Desde el Centro de Visitantes, donde nos ofrecen un práctico mapa, parten dos pistas (North Rim Drive y South Rim Drive) que se pueden recorrer en vehículo propio. A lo largo de la ruta existen numerosos miradores con vistas sobrecogedoras del cañón, que tiene más de 300 metros de profundidad en algunos puntos.
El cañón ha sido excavado a lo largo de millones de años, y ha servido como hogar a diversas comunidades humanas desde hace casi 5000 años, de manera ininterrumpida. Desde los indios pueblo a los navajo, pasando por los hopi, las diferentes poblaciones han dejado su huella en el cañón. Prueba de ello son los hallazgos arqueológicos, pinturas e incluso restos de edificaciones que se pueden encontrar en el fondo del mismo.
Nosotros, dada la falta de tiempo, optamos por recorrer el South Rim Drive, más escénico. Son unos 60 kilómetros, ida y vuelta, por una pista en buen estado.
Mapa del Canyon de Chelly (clic para ampliar). Fuente: wikipedia.
Nos detenemos en todos los miradores, pudiendo contemplar los majestuosos paisajes que nos ofrece el Canyon de Chelly. El mirador más alejado (el Spider Rock Overlook) es el que nos permite contemplar de cerca la esbelta Spider Rock, una delgada y vertical roca de casi 250 metros de altura.
Vistas grandiosas.

La Spider Rock en todo su esplendor.

Los miradores están colocados en lugares inverosímiles.
Colosales paredes forman el cañón.



Los árboles forman un "cauce" en la zona de más humedad del cañón.

En esta fisura en la roca se ven restos de antiguas edificaciones.

Impresionante.
Se pueden realizar excursiones, caminando, hasta el fondo del cañón. Salvo el White House Trail, de unos 4 kilómetros y que nos lleva hasta las ruinas de unas antiguas edificaciones, en todas las demás excursiones debemos ir acompañados por un guía. 
¡Qué tamaño!

En detalle, restos de edificaciones.

Otro de los miradores, de muy fácil accceso.

Curiosísimo: asomas el ojo y verás a la perfección algunos puntos característicos del cañón.

A pesar de la tentación de realizar alguna excursión, el tiempo no da para más; visitamos el cañón en coche durante casi tres horas y dejamos las caminatas para otra ocasión.
Dejamos atrás la zona del Canyon de Chelly y seguimos conduciendo por las interminables y áridas llanuras de la Nación Navajo, cruzando casi todo el estado de Arizona.
Carreteras casi infinitas.
A media tarde llegamos a Monument Valley, pero esta verdadera joya de la naturaleza la contaremos en la próxima entrada. ¡Estad atentos!
Venga, selfie, ¡que este sitio mola mogollón!

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