¿Qué hacer en Monument Valley? Conduciendo por el Lejano Oeste

septiembre 13, 2018


Las esbeltas formas de Monument Valley resultan familiares a todo el mundo. ¿Quién no se ha quedado dormido mientras veía una película en la que unos indios montaban a caballo por las vastas llanuras de Monument Valley? Seguro que no hemos sido los únicos, confesadlo.
Más allá de las películas del oeste, Monument Valley es una de las atracciones más pintorescas y conocidas de todos los EEUU.
Situado en la frontera de Arizona y Utah, el Monument Valley Navajo Tribal Park (Tse’Bii’Ndzisgaii en navajo) ocupa una extensión de unos 370 km2 y se encuentra a una altitud de entre 1500 y 1800 metros.
Siluetas fácilmente reconocibles.
Geológicamente hablando, la zona es una expresión majestuosa de las fuerzas de la naturaleza, que han ido modelando el terreno a lo largo de millones de años hasta regalarnos un paisaje singular y hermoso. Los sedimentos resultantes de la erosión de unas montañas rocosas se depositaron en una cuenca plana con numerosos estratos. Dicha llanura se elevó, debido a las fuerzas del interior de la tierra, hasta alcanzar más de 4000 metros sobre el nivel del mar, formando una inmensa meseta.
En los últimos 50 millones de años el viento y la lluvia han ido esculpiendo cuidadosamente ese altiplano, erosionando las tierras y rocas más blandas pero sin poder vencer a las rocas más duras, que resisten formando peculiares y esbeltas torres de hasta casi 300 metros de altura. 
Fácilmente reconocible: ¡estamos en Monument Valley!
El color rojizo del suelo se debe al óxido de hierro, dada la abundancia de limolita en la zona; en las mesas se pueden diferenciar tres claros estratos formados por esquistos, gres y arenisca.
Desde los años 30 del siglo pasado, Monument Valley ha sido el escenario elegido para rodar una gran cantidad de películas del oeste (del género western), por lo que las siluetas pintorescas de la zona se han hecho mundialmente conocidas.
En la actualidad es un parque que recibe decenas de miles de visitas al año, siendo uno de los más reconocibles y fotografiados de cuantos posee Estados Unidos.
¡Yujuuuuuuuuu!

¿CÓMO LLEGAR A MONUMENT VALLEY?

Como ya hemos dicho, Monument Valley se sitúa en la frontera entre Arizona y Utah. 
Aunque sean sólo unos pocos kilómetros, conduciremos por el estado de Utah.
Para llegar al parque si estamos realizando la Ruta 66, los desvíos recomendables son:
Si venimos desde Los Ángeles: en Flagstaff tomar la carretera 89 en dirección norte y, posteriormente, la 160 en dirección noreste, a la altura de Tuba City. Al llegar a la localidad de Kayenta tomar un nuevo desvío hacia el norte por la 163; en unos 30 kilómetros veremos el desvío a mano derecha hacia Monument Valley. Es un total de 283 km, algo más de 3 horas.
Si realizamos la Ruta 66 y llegamos desde Los Ángeles, nos desviaremos en Flagstaff.
- Si venimos desde Chicago: en la localidad de Chambers tomaremos la carretera 191 en dirección norte hasta llegar a Many Farms. Allí nos desviaremos hacia el oeste por la 59, hasta llegar a las cercanías de Kayenta. Desde Kayenta nos separan unos 30 kilómetros hasta el Monument Valley Visitor Center. Son 271 km, unas 3 horas.
Si venimos desde Chicago, nos desviaremos en Chambers.

HORARIOS Y PRECIOS

El horario de visita de Monument Valley depende de la época del año en que nos encontremos: 
- Temporada alta (1 de abril a 30 de septiembre): el Centro de Visitantes abre de 06:00 a 20:00 h, mientras que el recorrido en coche se puede realizar de 06:00 a 19:30 h.
- Temporada baja (1 de octubre a 31 de marzo): el Centro de Visitantes abre de 08:00 a 17:00, mientras que el recorrido en coche se puede realizar de 08:00 a 16:30 h.
- Cierra los días de Navidad, Año Nuevo y Acción de Gracias.

Con respecto a la entrada al parque, dado que pertenece a los navajo, no va incluida en el Anual Pass de los parques nacionales de EEUU. Las tarifas de entrada son las siguientes:
- 20$ por vehículo, que puede llevar hasta cuatro personas. 6$ por cada persona adicional.
- Si se desea entrar caminando, en bici o en moto: 10$.
Antes de entrar al parque, toca pagar. En la foto (y el texto), las tarifas.

¿QUÉ HACER EN MONUMENT VALLEY?

Sin lugar a dudas, la actividad estrella en Monument Valley es recorrer el Scenic Loop en nuestro propio vehículo, por libre. Se trata de una pista no asfaltada de 17 millas que nos lleva por los diferentes miradores del parque, para poder contemplar las impresionantes mesas desde todos los ángulos posibles. 
Este es el mapa que nos dan en el móvil. Nuestra ruta sigue los puntitos rojos. Los miradores vienen señalados con números.
Se puede circular por la pista con un turismo normal (nosotros lo hicimos con un sencillo Kia Rio), aunque no están permitidas ni caravanas ni vehículos deportivos (de los de baja altura). Esto es debido a que la pista presenta incontables baches, algunos de ellos de gran tamaño, y un tramo de gran pendiente en el que los vehículos se exprimen al límite. La velocidad máxima permitida son 15 millas por hora (unos 25 km por hora), pero dado el estado de la pista no tendremos la menor gana de superar dicha velocidad.
El recorrido de 17 millas se realiza en unas 2 o 3 horas, dependiendo del tiempo que empleemos en tomar fotografías en cada uno de los miradores. Es un imprescindible realizar esta ruta, sin duda.
Para llegar a estos lugares tenemos que recorrer el Scenic Loop.
Otras actividades a realizar:
- Recorridos guiados en coche: permiten conocer zonas del parque no abiertas al público que viaja por libre. Los guías son navajos.
- Visitar el Centro de Visitantes/Museo: ofrece un interesante acercamiento a la historia y tradiciones del pueblo navajo.
- Senderismo: para realizar senderismo en el parque se requiere un permiso especial. El Wildcat Trail y el Lee Cly Trail son las excursiones más populares.
- Ver el atardecer y el amanecer: ambos impresionantes, el mirador situado junto al Centro de Visitantes es perfecto para ver las tonalidades anaranjadas que se proyectan en las rocas de Monument Valley, mientras se disfruta de una cerveza fresquita.
No somos los únicos que hemos visto el atardecer.


¿DÓNDE ALOJARSE? 

Existen varias opciones para alojarse en el parque o alrededores; en general tienen precios elevados pero nos regalarán la posibilidad de contemplar un maravilloso amanecer. Existen algunas opciones un poco más baratas en ciudades próximas; sin embargo, las opciones de alojamiento también son escasas.
Algunas de ellas son:
- The View Hotel: sin lugar a dudas, el más exclusivo de todos. Se trata del único hotel situado en el interior del parque, con vistas privilegiadas al mismo. ¿El precio? Bastante caro, sin duda, unos 250$. Eso sí, las opiniones del hotel consultadas en internet son excelentes.
Si queréis tener buenas vistas y no os importa gastar más dinero, el View Hotel es perfecto.
- Campings: cerca de Monument Valley existen varios campings donde poder pernoctar a un precio más asequible. A pesar de todo, es fácil que se aproxime a los 100$ la noche.
- Monument Valley Tipi Village: la opción que nosotros elegimos. Tradicionales tiendas (tipis) indios pero con todo tipo de comodidades: cama, mantas, barbacoa, duchas, etc... Aunque por la noche hace bastante fresquito, y tuvimos que utilizar todas las mantas que teníamos a nuestra disposición, dormir en un tipi bajo las estrellas del desierto es una experiencia única. Los tipis a partir de 95$ la noche, aunque existe también zona para acampada libre por un precio menor. ¡Repetiríamos!
En este campamento dormiremos.

Interior del tipi.
¡Buenos días!


- Alojamientos en ciudades próximas: aunque no son muy abundantes los alojamientos en Kayenta,  Mexican Hat o Bluff, los precios son algo más económicos. Existe más oferta en la ciudad de Blanding, aunque esta ya se halla a unos 100 kilómetros del parque.

NUESTRA EXPERIENCIA EN MONUMENT VALLEY

Todavía sorprendidos por nuestra grata e inesperada visita al Canyon de Chelly, llegamos a la zona fronteriza entre Arizona y Utah, estado por el que conducimos durante unos breves minutos.
Llegamos a la entrada del Monument Valley Navajo Park, donde pagamos los 20$ que nos permiten la entrada al mismo. Son apenas las dos y media de la tarde, y el sol brilla con fuerza sobre nuestras cabezas.
Aparcamos el coche y nos acercamos al centro de visitantes. Desde la entrada del mismo ya tenemos una inmensa panorámica del valle, con sus curiosas mesas de formas imposibles. ¡Qué ganas teníamos de presenciar esto!
Nada más llegar tenemos estas vistas. En primer plano, la pista por la que circularemos.
Echamos un vistazo al interior (con cafetería, tienda, museo, etc...) y nos informamos sobre la ruta a realizar con el coche. Se trata de un trayecto por una pista de tierra de 17 millas (unos 27 kilómetros) que une los diversos miradores desde donde contemplar el parque. Decidimos, por tanto, realizar dicha ruta.
La pista comienza con un descenso y varias curvas cerradas, en dirección a la gran planicie situada unas decenas de metros por debajo del Centro de Visitantes.
Vamos conduciendo entre los distintos miradores.
Pronto llegamos al único tramo de pista complicado del día, con gran pendiente y un par de baches profundos que dificultan notablemente el paso a los coches. Con precaución y cierta pericia los superamos, pero nuestro estimado Kia Rio tiene que dar lo mejor de sí mismo para no tener problemas.
En este primer tramo ya contemplamos las tres mesas más icónicas del parque: West Mitten Butte, East Mitten Butte y Merrick Butte.
¡Moooooooooola!
Una vez llegamos a la zona más plana la pista se dirige hacia el sur, dirigiéndose hacia la gigantesca Rain God Mesa, la cual rodea. Este tramo de pista, el que rodea a la Rain God Mesa, es de un solo sentido, lo que descongestiona bastante el tráfico y facilita la circulación.
Nos detenemos en los once miradores de la ruta, donde tomamos cientos de fotografías. 
Grandioso.

Merrick Butte desde otro de los miradores.

Nótese el tamaño de las paredes, comparadas con las casitas de la izquierda.

Paredes verticales.

Pues esto es lo que os presentamos hoy.

¿Habéis visto la columna de la derecha? ¡Increíble!
El paraje es bellísimo, y cada rincón nos parece más fotogénico e interesante que el anterior. De todos los miradores el que más nos sorprende, por la amplitud de las vistas, es el Artist’s Point.
Todos los miradores son hermosos, pero el Artist's Point nos parece sublime.

En total empleamos unas 3 horas en recorrerlo por completo, disfrutándolo con calma.
Una vez regresamos al Centro de Visitantes, paseamos un rato por su interior y nos hacemos con algún recuerdo. 
Decidimos esperar al atardecer sentados en la terraza de la cafetería mientras tomamos una cerveza. La elección es acertadísima: contemplamos un atardecer hermoso, viendo como las mesas se bañan en tonalidades anaranjadas y ocres hasta sumergirse, poco a poco, en la oscuridad. Precioso.
Cerveza con vistas.
Nos separan unos pocos kilómetros de nuestro alojamiento, el Monument Valley Tipi Village. Allí pasamos la noche en un confortable tipi; aunque hace bastante frío nos tapamos con unas cuantas mantas y descansamos plácidamente.
¿Os imagináis dormir aquí?
...
Suena temprano el despertador, puesto que queremos ver amanecer en la zona. El espectáculo no defrauda. Las primeras luces del día aparecen tras las siluetas de Monument Valley, en un ritual de destellos y sombras magnífico.
Las siluetas de las mesas se dibujan en el horizonte, a primera hora de la mañana.
Nos quedaríamos, sin duda, varias horas contemplando el singular paisaje, pero debemos continuar la marcha.
Antes, sin embargo, nos hacemos algunas fotos en las interminables rectas con las enormes mesas de fondo. ¡Inolvidable!
Tranquilos, que no vienen coches por allí.
Continuamos la ruta en dirección a otro de los platos fuertes del viaje: Antelope Canyon. Pero eso, ya sabéis, ¡lo contaremos en la siguiente entrada!
¡Hasta la vista, Monument Valley!

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