Viaje a Namibia y Cataratas Victoria: introducción y preparativos

septiembre 17, 2018


África es un continente majestuoso. Gigantesco, diferente, atractivo y, a la par, bastante desconocido para la mayor parte de los viajeros. Sin embargo, ofrece unos paisajes extraordinarios, fauna exuberante y atardeceres de ensueño. Si a ello le sumamos la amabilidad de sus gentes, no cabe duda de que merece la pena acercarse a conocerla. Aunque en la mayor parte de los países africanos el viajar por libre es sumamente complicado, uno de ellos es la opción perfecta para animarse a emprender una inolvidable aventura: Namibia.
Manada de elefantes en una charca del Parque Nacional de Etoscha.
La impresionante Duna 45, en Sossusvlei.

INTRODUCCIÓN

Namibia es un país de unos 824000 km2, situado en el suroeste de África, y que limita al sur con Sudáfrica, al este con Botsuana, al norte con Angola y Zambia y al oeste con el Océano Atlántico. 
A pesar de su gran extensión, se trata de un país prácticamente deshabitado, con una población de poco más de dos millones de habitantes y una densidad de tan solo 2,5 habitantes por kilómetro cuadrado. 
Windhoek, su capital, concentra a más de 300000 habitantes, mientras que solo cuatro ciudades más superan los 30000: Swakopmund, Rundu, Walvis Bay y Oshakati. El resto de la población se encuentra repartida en pequeños poblados dispersos, y está mucho más desfavorecida que la de zonas urbanas.

Namibia cuenta con una gran diversidad étnica; además de los owambos, que conforman la población mayoritaria, existen grupos himbas, san, hereros y otros. La población blanca supone un 6% del total, localizada de manera casi exclusiva en las áreas urbanas. A pesar de esa variedad de grupos étnicos, la buena convivencia entre ellos es la norma.
El idioma oficial del país es el inglés (hasta 1990 lo fueron también el alemán y el afrikaans), aunque la lengua materna de la mitad de los habitantes de Namibia es el oshiwambo. La tasa de alfabetización (82%) es una de las más altas de África.
Impresionantes rocas en Spitzkoppe.
Con respecto a la salud, el VIH es una auténtica epidemia en el país; por fortuna, las campañas llevadas a cabo por el gobierno namibio están reduciendo progresivamente el porcentaje de habitantes afectados (del 21,3% al 17% actual). Por ello, la esperanza de vida ha aumentado hasta los 60 años en varones y 52 en las mujeres. La tasa de mortalidad infantil se sitúa en los 35,1 por cada 1000 nacimientos.
La historia de Namibia se remonta, prácticamente, al inicio de la humanidad. Esta parte de África ya fue probablemente poblada por Australophitecus africanus hace unos cuatro millones de años, y se han encontrado restos de homo habilis con una antigüedad de 1800000 años. Tras el paso del homo ergaster y el homo erectus, el homo sapiens apareció en la zona hace unos 250000 años. 
Se han encontrado pinturas rupestres en la cueva de Hunsber, unas de las más antiguas de África, y que datan de hace 25 o 27000 años. Aunque se sabe que las tribus san (bosquimanos) fueron los primeros pobladores humanos de Namibia y el sur de África, otras tribus procedentes del norte fueron, poco a poco, ocupando estas tierras y desplazándolos hacia el sur. Así, los damara, los nama, los ovambo y los herero se repartieron el territorio que hoy corresponde a Namibia.
Antiquísimos petroglifos en Twyfeltontein.

The White Lady; detallada pintura rupestre de, al menos, 2000 años de antigüedad.
El primer europeo en llegar a Namibia fue el portugués Diego de Cao, en el año 1486. A lo largo de los siglos XVIII y XIX los holandeses y británicos tomaron algunas localidades costeras; sin embargo, fueron los alemanes quienes se apropiaron de Namibia (entonces conocida como África del suroeste) tras el tratado firmado en la Conferencia de Berlín por el canciller alemán Otto von Bismarck.
Los alemanes ocuparon las tierras más productivas de Namibia, lo que produjo una creciente animadversión por parte de los africanos. Se produjeron varios alzamientos de los herero, que fueron seguidos de una sangrienta represión alemana; se estima que entre el 80 y el 90% del pueblo herero (unas 80000 personas) falleció en dicho genocidio.
Alemania perdió la posesión de Namibia durante la Primera Guerra Mundial, y la colonia pasó a manos británicas. Al terminar dicho conflicto, la Liga de Naciones se hizo cargo del territorio, que posteriormente se entregó a Sudáfrica.
Posando junto al cartel del Trópico de Capricornio, en pleno desierto del Namib.
El periodo de ocupación sudafricana se caracterizó por la segregación racial, conocida como apartheid, lo que llevó a nuevas revueltas por parte de los locales. A pesar de la ilegalidad de dicha ocupación, a la que la ONU se opuso inicialmente ya en la década de los 40 y que condenó más formalmente en 1968, el régimen sudafricano se mantuvo gracias a la ayuda de algunas potencias occidentales.
Surgieron movimientos opositores al régimen, entre los que destacó el South-West African People's Organization (SWAPO), quien organizó la lucha armada contra las fuerzas sudafricanas el 26 de agosto de 1966. 
Tras la independencia de Angola, en 1975, quienes apoyaron al SWAPO, y debido a las presiones internacionales, era sólo cuestión de tiempo que la ocupación sudafricana en Namibia finalizase.
Así, en 1989, se realizaron unas elecciones democráticas en las que ganó el SWAPO y que llevaron al nombramiento de Sam Nujoma como primer presidente de Namibia. La independencia del país se proclamó oficialmente el 21 de marzo de 1990.
Cosas que ocurren mientras recorres el parque de Etosha. ¡Guau!
En la actualidad, la economía de Namibia se basa en la agricultura (casi la mitad de la población se dedica a ella), y también en la minería (uranio, diamantes...) y la pesca. A pesar de tener un elevado PIB per cápita comparado con sus países vecinos, existe una gran desigualdad en el reparto de la riqueza, basada en la enorme diferencia entre zonas rurales y urbanas.
El turismo también supone una creciente fuente de ingresos para el país, representando un 14% de su PIB. Gracias a su variedad paisajística, su exuberante vida salvaje, la ausencia de conflictos y su relativamente buena red de carreteras, Namibia es un destino elegido cada vez más por viajeros de todo el mundo.
Nosotros decidimos visitar este increíble país en mayo de 2018, y nos resultó fascinante. En las próximas entradas del blog iremos desgranando la ruta, el presupuesto y los lugares más impresionantes que conocimos. ¿Nos acompañáis en el camino?
Para complementar el viaje a Namibia, ¿qué mejor idea que acercarnos a las Cataratas Victoria?

LOS PREPARATIVOS

Vuelos:  en el momento actual no hay vuelos directos desde España a Namibia; las escalas más habituales son en Ámsterdam, Doha y París. Podemos encontrar vuelos desde los 480 € (con más de una escala), aunque lo habitual es en torno a los 550 y 600 € ida y vuelta. En nuestro caso hicimos la ida Barcelona - Ámsterdam - Windhoek (con parada a dejar pasajeros en Luanda), tomamos un vuelo interno entre Windhoek y Victoria Falls y de regreso hicimos la ruta Victoria Falls - Nairobi - París - Barcelona. Nos costaron, incluyendo el trayecto entre Windhoek y Victoria Falls, unos 840 € por persona.
La tierra de los damara en su máximo esplendor.
Vacunas/salud: como siempre, es imprescindible llevar un buen botiquín de viaje y las vacunas rutinarias, además de las vacunas para la hepatitis A y la fiebre tifoidea. Por ello, es aconsejable visitar (con bastante antelación), un centro de vacunación internacional. Dado que se trata de un país extremadamente árido, la presencia de mosquitos es casi nula y, por tanto, el riesgo de malaria es bajo. No obstante, se recomienda evitar las picaduras de mosquitos (echarse repelente) y tomar profilaxis contra la malaria si se viaja a una de las regiones con riesgo (Kavango, Kunene, Ohangwena, Omusati, Oshana, Oshikoto, Otjozondjupa y Zambezi). Desde el punto de vista práctico, casi todos los viajeros tenemos que tomar el conocido Malarone®, dado que gran parte de las atracciones del país se sitúan en zonas con riesgo. Recordamos también la recomendación de beber agua embotellada y consumir alimentos cocinados para evitar la temida diarrea del viajero. Por último, y dada la alta tasa de VIH en el país, se deben tomar precauciones en este sentido.
Como siempre decimos, beber cerveza no nos causará la temida diarrea del viajero.
Época del año para viajar: sin lugar a dudas, la mejor época para viajar a Namibia es la temporada seca, que se extiende desde abril/mayo a noviembre. A pesar de que Namibia no es un país masificado, las reservas de hoteles en algunos de sus lugares turísticos (Etosha y Sossusvlei) están completas desde bastantes meses antes. Conviene reservar con tiempo y buscar las épocas que no sean plena temporada alta; los meses ideales son mayo y octubre.
En mayo-junio las Cataratas Victoria alcanzan su máximo caudal. ¡Impresionante!
Documentación: los ciudadanos españoles no precisan ningún tipo de visado para entrar a Namibia para viajes turísticos de hasta 90 días, basta con el pasaporte. A la llegada a Victoria Falls (Zimbabue), hay que rellenar el formulario de inmigración y pagar el visado (30$ una entrada; 45$ de doble entrada, el que utilizamos nosotros puesto que cruzamos a Botsuana para ver el Parque del Chobe).
Hipnóticos colores en los atardeceres africanos.
Guías de viaje: además de la información que encontramos en blogs por internet, que en el caso de Namibia no es muy abundante, viajamos con la guía Lonely Planet de Namibia y Botsuana. Útil, como siempre. Incluye, además, información sobre las Cataratas Victoria, así que nos vino como anillo al dedo.
Hipopótamo bostezando, en al Parque del Chobe.
Enchufes: en Namibia son raros, muy raros. Utilizan enchufes del tipo D y M, igual que Sudáfrica y unos pocos países africanos más. Los multi adaptadores no suelen incluir estas clavijas, por lo que tuvimos que comprar uno allí, nada más llegar (bastante caro, por cierto).
Esta foto no tiene nada que ver con los enchufes, pero mola.
Dinero: en Namibia se utiliza el dólar namibio (N$), con valor equivalente al rand sudafricano. Al cambio, un euro son unos 16 N$. En el aeropuerto y en los bancos de las ciudades se puede cambiar dinero (tanto dólares como euros). Dado que el mayor gasto, con diferencia, son los hoteles y restaurantes, en los que se puede pagar con tarjeta, no es necesario llevar una gran cantidad de efectivo. Los precios de los restaurantes y supermercados, al estar más orientados a turistas, son similares a los europeos.
Supermercados de estilo europeo. Precios de estilo europeo.
Seguro: como siempre, es muy recomendable viajar con un seguro de viaje. El nuestro lo hicimos con Mondo. Si tú también deseas contratar un seguro de viaje, haciéndolo a través de este enlace obtendrás un 5% de descuento.
Tranqui, es muy difícil que te ataque un león. Pero, de todas maneras, viaja siempre con un buen seguro de viaje.
Seguridad: Namibia es un país que se puede considerar seguro, sobre todo en las zonas turísticas y las rurales. Tener un poco de sentido común basta para evitar los típicos problemillas de los viajes (pequeños timos, etc...); la gente nos pareció en todo momento muy amable y dispuesta a ayudar. Las ciudades grandes son distintas, y cambia mucho la cosa. En el alojamiento de Windhoek nos desaconsejaban (literalmente) salir a pasear por la ciudad, y menos si llevábamos la cámara de fotos o el teléfono móvil encima. En Swakopmund, aunque el centro de la ciudad (lo turístico) se consideraba seguro, el resto de la ciudad estaba plagado de cámaras de vigilancia y todos los alojamientos tenían garaje interior y alarmas en las habitaciones; no parecía seguro pasear fuera de la zona centro.
Windhoek no tiene mucho que ver. Por otro lado, no parece muy recomendable salir a pasear tranquilamente.
Alojamientos: este es el tema que puede hacer variar nuestro presupuesto de manera más notable. En Namibia existen pocos alojamientos «de gama media»; o bien se duerme en campings o bien en hoteles de gama alta y precios desorbitados. Nuestra elección fue acampar en todos los sitios que pudimos: los campings estaban bastante bien, a precios decentes y la experiencia de dormir bajo un cielo tan estrellado como el namibio es algo irrepetible. Si se desea ir de hotel (en Namibia casi todo son lodges) es necesario preparar el bolsillo: difícilmente bajarán de los 100-150 € por noche.
La acampada nos parece la manera ideal de conocer Namibia. ¡Un poquito de aventura nunca viene mal!
Alquiler de coche: otro de los puntos a tener muy en cuenta. Nuestro viaje incluye una larga ruta por Namibia, en la que la mayor parte de los kilómetros van a ser por pistas no asfaltadas. Aunque no están en mal estado, hay baches y grava, así que conducir un vehículo con tracción a las cuatro ruedas (4x4) nos parece la mejor opción. Nosotros alquilamos un todoterreno normal; existe la posibilidad de alquilarlo con tienda de campaña en el techo y material de camping (lo cual encarece notablemente el precio). Lo detallaremos todo en una entrada del blog.
En medio de la nada, literalmente.

Típica "carretera" de Namibia.
Ropa y material: vamos a estar dos semanas acampando por Namibia, en lugares variopintos. Calor de día y frío en las noches del desierto, necesitamos llevar ropa variada y todo el material necesario para acampar. Aquí está el listado completo:
- Mochilas grandes (55 litros).
- Una maleta (para llevar el material de acampada).
- Mochilas plegables e impermeables multifunción.
- Ropa interior.
- Camisetas.
- Camiseta térmica.
- Pantalones cortos y largos (de los desmontables).
- Chaqueta impermeable.
- Forro polar.
- Abrigo «plumas».
- Bañador.
- Toalla de microfibra.
- Sandalias.
- Chanclas.
- Zapatillas de trekking.
- Pantalón de «pijama».
- Neceser completo.
- Botiquín.
- Protector solar.
- Repelente de mosquitos.
- Paraguas.
- Prismáticos.
- Cámara de fotos + cargador + baterías de repuesto.
- Trípode para la cámara.
- Teléfono móvil + cargador.
- Cámara de acción + cargador.
- Batería externa.
- Frontal.
- Pilas de repuesto.
- Paquetes de pañuelos de papel.
- Pen con música para el coche.
- Juegos: cartas, Sushi Go.
- Libro de lectura.
- Libreta para escribir diario + 2 bolis.
- Pasaportes.
- Carnet de conducir internacional.
- Carpeta con papeles de reservas y billetes de avión.
- Almohada hinchable para el cuello.
- Monedero oculto tipo cinturón (nuestra querida «riñonauer»).
- Bolsa para la ropa sucia.
- Guía de viaje.
Calor asfixiante de día.

Frío y humedad en Cape Cross y Swakopmund.
Con respecto al material específico para la acampada, llevamos:
- Tienda de campaña de rápido montaje y desmontaje.
- Colchón hinchable + hinchador.
- Saco de dormir.
- Mesita plegable.
- 2 sillas plegables.
- Hornillo de gas.
- Mechero.
- Lámpara a pilas para la tienda de campaña.
- 2 ollas.
- Cubiertos.
- Navaja.
- 2 tazas de aluminio.
- Fiambrera (tupper-ware).
- Estropajo + bayeta + jabón de cocina.
- Botecito con sal, 2 botecitos con aceite, azucarillos.
- Comida variada, saquitos de té.
Así llevamos la tienda de campaña: envuelta en papel de embalaje en el aeropuerto y listo.

Si el coche tiene un maletero amplio, mejor que mejor.
Ahora ya tenemos una pequeña idea de lo que nos puede ofrecer Namibia y qué debemos tener en cuenta si queremos visitar este magnífico país. 
Continuaremos, en la próxima entrada del blog, con la ruta realizada. ¡Esperamos que os guste!
¡Namibia mola!

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2 comentarios

  1. ¡Hola chicos!

    Qué buen post! Nos encantaría ir a Namibia, Botswana y las cataratas también, y por supuesto que lo haremos por libre.
    No sabíamos que se podía acampar cómodamente, así que mejor aún, sobre todo viendo los precios de los alojamientos...

    Mi pregunta es la siguiente: Me ha parecido entender que llevasteis lo del camping desde casa. Cómo lo hicisteis con la mesa y las sillas en el aeropuerto? Porque no parece que llevéis tanto equipaje!

    un besote!

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    1. ¡Mil gracias, pareja!
      A nosotros fue un viaje que nos fascinó, así que os recomendamos y animamos a que lo hagáis ;)
      Los hoteles son, como podéis ver, carísimos en general; acampar es una opción excelente.
      Llevamos todo el material de acampada desde casa, sí; eso sí, prescindiendo de comodidades. Tienda de las de montar en 2 segundos, y una pequeña mesita y sillas plegables que no pesaban ni ocupaban espacio. Metimos todo el material de acampada en una maleta. Pronto subiremos al blog una entrada sobre esto, porque tenía mucha miga el organizar el material de acampada!
      Un besico pareja!

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