Acampar en Namibia. Consejos y resumen de nuestros alojamientos

octubre 21, 2018

Ya lo hemos comentado en entradas del blog anteriores: los alojamientos en Namibia tienen precios muy dispares, desde los precios razonables de los campings a los precios desorbitados de los lodges más lujosos. En cambio, las opciones intermedias son muy escasas; por dicho motivo tendremos que elegir muy bien la manera de alojarnos en función de nuestro presupuesto y nuestras ganas de aventura. Acampar vs hoteles caros, esa es la cuestión.
En nuestro caso no lo dudamos ni un solo segundo. Queríamos ir de acampada para disfrutar en primera persona de la África más indómita. No teníamos apenas experiencia acampando, tan solo algunas noches puntuales por el Pirineo, por lo que la aventura iba a ser mayúscula. Ahora, echando la vista atrás, nos parece que elegimos la mejor opción. Salvo un par de noches en Namibia y nuestra estancia en Victoria Falls, recorrimos Namibia durmiendo en campings y todo fue de maravilla. Repetiríamos, sin duda, y lo aconsejamos al 100%.
Acampar en medio del Parque Nacional de Etosha. ¡De maravilla!
En general, los campings en Namibia nos gustaron mucho. Aunque algunos eran modestos y sin agua ni luz (por ejemplo, el de Spitzkoppe), otros tenían unas parcelas súper cómodas e incluso piscina (como el de Sesriem). ¿Queréis saber más? Seguid leyendo.

ANTES DE VIAJAR

Vale, lo primero de todo es saber que en las zonas más turísticas de Namibia los alojamientos se pueden agotar con meses de antelación. Así, en Etosha y en Sesriem (para visitar Sossusvlei) lo recomendable es reservar con, al menos, tres meses de antelación. 
La mayor parte de los alojamientos que vamos a encontrar en Namibia no los podremos reservar a través de las páginas de internet que utilizamos habitualmente. En muchos casos debemos contactar mediante correo electrónico con el alojamiento y realizar el pago mediante transferencia bancaria. 
En Swakopmund, dado que estábamos en una ciudad, dormimos en hotel. Y, como podéis ver, estaba de maravilla.
Si preferimos ir sobre la marcha, sin tener los alojamientos reservados desde casa, tranquiliza saber que, prácticamente cada pocos kilómetros, encontraremos algún camping o algún lodge. No sabemos si estaban llenos o no, ni si estaban bien, pero nos sorprendía ver carteles de alojamientos, literalmente, en medio de la nada. Cerca de las zonas más turísticas hay una mayor concentración de campings y hoteles.
La elección entre dormir en hoteles o acampar en Namibia debemos tenerla clara desde un primer momento, puesto que va a condicionar la cantidad de material que llevar desde casa e incluso puede influir en el alquiler del coche. De este modo, quien va de acampada puede optar por los todoterrenos con tienda de campaña en su parte superior (más caros que los todoterrenos normales); sin embargo, quien elige dormir en buenos hoteles puede ahorrarse algo de dinero con el coche. En nuestro caso nos decantamos por una opción intermedia: nos llevamos a Namibia todo el material de acampada y condujimos un 4x4 normal y corriente. Nos ahorramos dinero en el coche y en los hoteles; a cambio tuvimos que montar y desmontar todas las noches nuestra tienda de campaña.

ACAMPAR EN NAMIBIA: ¿QUÉ LLEVAMOS DESDE CASA?

Decíamos arriba que no tenemos gran experiencia acampando. Namibia iba a ser el primer viaje en el que íbamos a acampar durante varios días seguidos, por lo que debíamos prepararnos a conciencia. Para ello, tuvimos que comprar gran parte del material que íbamos a necesitar. ¿Que cómo hicimos para llevar todo en el equipaje? Muy sencillo: llevamos nuestras mochilas como habitualmente pero añadimos una maleta grande en la que pusimos todo el material de acampada. Junto a la maleta llevamos la tienda de campaña; en el aeropuerto las envolvimos con plástico para que formaran un único bulto y resultó comodísimo.
Maleta + tienda de campaña.

Maleta + tienda de campaña formando un solo bulto.
Optamos por una tienda de campaña de esas que se montan «en dos segundos», puesto que prácticamente cada noche íbamos a dormir en un lugar distinto. Para ganar en comodidad, decidimos llevar también un colchón hinchable junto con su hinchador. Era bastante más peso y volumen en el equipaje, pero merecía la pena dormir más cómodo.
Con respecto a los sacos de dormir, nos llevamos los de invierno. Parece que no, pero en los lugares desérticos la temperatura desciende bastante por la noche, y es mejor destaparse si se tiene calor que pasar frío y no poder dormir por este motivo.
Aunque algunos campings tenían pequeñas parcelas individuales con mesa y sillas, lo cierto es que otros apenas eran un pequeño pedazo de tierra seca sin ningún tipo de comodidad. Por ello, llevar una pequeña mesa y sillas plegables es imprescindible.
Para cocinar, además del hornillo, llevamos un conjunto de ollas y cubiertos que compramos por un buen precio en una gran superficie de material deportivo. Imprescindibles las tazas de aluminio, que hacían las veces también de plato en algunas ocasiones. Además, llevamos pequeños botes con aceite de oliva, sal y azúcar, para poder cocinar sin problemas. Todo ello iba guardado en un par de fiambreras (en las que llevamos también té y algo de comer), de manera que iba hermético y no podía mancharnos el resto del equipaje.
Por último, algunos detalles nos hicieron la acampada más cómoda. Así, una pequeña lámpara de camping, los frontales, papel higiénico, una pequeña cuerda y un par de pinzas son algunos de los útiles que nos vinieron fenomenal en el viaje.
Esto fue todo lo que compramos antes para poder acampar en Namibia. Se amortizó ya con la primera noche que nos ahorramos de hotel.

NUESTROS ALOJAMIENTOS

Hemos de reconocer que la elección de los alojamientos en nuestro viaje a Namibia y Cataratas Victoria fue totalmente acertada. Precios razonables y alojamientos más que decentes. Aunque alguno, como ahora os contaremos, era muy básico, compensaba con creces por otros motivos. Pasamos a detallarlos uno por uno.
Gastos totales en el alojamiento.

Okahandja: Okahandja Country Hotel 

Nos pareció buena idea alojarnos en un hotel normal y corriente la primera noche, tras un largo viaje en avión; una vez hubiéramos tenido una primera toma de contacto con Namibia ya pasaríamos después a los campings. Y fue una buena elección. Situado a medio camino entre Windhoek y nuestro primer destino en Namibia, el Okahandja Country Hotel es uno de esos pocos hoteles de precios «razonables», con una habitación grande y limpia y desayuno abundante incluido. Tiene un jardín enorme perfecto, para tomar una cerveza al atardecer, y ofrece cenas de gran calidad y precio moderado. El Wifi, de pago y caro, nos pareció su mayor fallo.
Precio: 113€, desayuno abundante incluido.
Lo mejor: tanto el desayuno como la cena, esta última no incluida en el precio, eran abundantes y buenos.
Lo peor: el WIFI a precio desorbitado.
Nota: un 7,5.
Camas cómodas, dignas de un buen hotel.

Jardín inmenso y bonito, muy africano.

La cena en el hotel era abundante y a precio razonable.

Okonjima Nature Reserve: Omboroko Campsite

La primera visita en Namibia fue a la reserva de Okonjima, un lugar ideal para ver guepardos y leopardos. En el interior de la reserva hay una amplia zona vallada en la que se encuentran los alojamientos. El Omboroko Campsite está formado por unas parcelas de gran tamaño muy alejadas las unas de las otras. La nuestra (Camp Chilala) dispone de una pequeña zona cubierta, con agua y luz; también tiene una zona para hacer barbacoas. El baño y la ducha están a unos pocos metros de la zona de acampada, construidos con una empalizada de madera. Desde la zona de acampada hay un camino que lleva en pocos minutos a un bonito mirador. Aunque está vallado y no hay grandes felinos en la zona, sí que hay kudus y otros animales, lo que impresiona un poco al estar tan aislado del resto de personas. Nos pareció un camping, por sus características, ideal para ir un grupo grande de personas. Sin WIFI, sólo en la zona de recepción.
Precio: 55,1€.
Lo mejor: está en plena naturaleza, dentro de la reserva.
Lo peor: si se va sólo dos personas, dado su aislamiento, puede dar algo de miedillo por la noche...
Nota: 7.
Parcelas muy amplias y alejadas las unas de las otras.

Este es nuestro cuarto de baño hoy.

Pues aquí pasaremos la noche. ¿Qué os parece?

Etosha: Namutoni Camp

Entramos al PN de Etosha por su parte este y llegamos a uno de los campamentos que se encuentran dentro del parque: Namutoni. Está perfectamente vallado, por lo que la fauna salvaje no puede entrar, así que dormiremos tranquilos. En el campamento hay una pequeña tienda, bar y baños comunitarios bastante decentes. Para acampar hay parcelas de hierba, con su correspondiente mesa y sillas de cemento, luz y enchufe. En el propio campamento, además de visitar el antiguo fuerte, podemos ir al mirador de la charca, desde donde ver animales al atardecer. El WIFI, en el bar y de pago.
Precio: 44,1€.
Lo mejor: situado en pleno parque de Etosha; la parcela es de hierba, cómoda.
Lo peor: WIFI de pago y caro.
Nota: 8,5.
Junto al coche montamos la tienda. En primer plano, nuestra cocina-comedor de hoy.

En la zona común hay unas piscinas con su correspondiente bar.

A la izquierda los animales; a la derecha, nosotros.

Etosha: Halali Camp.

Las siguientes dos noches en el PN de Etosha las pasamos en el Halali Camp. Dispone de gasolinera, restaurante, bar, piscina... Sin embargo, la zona de acampada es de tierra dura, por lo que cuesta bastante plantar la tienda. También tiene mesa, sillas, enchufes y luz. Los baños, aunque algo menos cuidados que los de Namutoni, también están decentes. El campamento dispone de un mirador junto a una charca, en el que tuvimos la oportunidad de presenciar escenas espectaculares de la fauna de Etosha. El WIFI, caro, igual que en Namutoni.
Precio: 88,2 € por las dos noches.
Lo mejor: tomarse una cerveza al anochecer en el mirador de la charca.
Lo peor: suelo de tierra y duro, bastante incómodo (aunque con el colchón hinchable mucho mejor).
Nota: 7.

Los baños, aunque algo peores que en Namutoni, no están nada mal.

Aquí vendremos para ver el atardecer y contemplar la fauna. ¡Desde dentro del propio campamento!

Llega la hora de la cena. ¡Que aproveche!

Damaraland: Madisa Camp

Tras visitar Twyfelfontein nos alojamos en un campamento situado en medio de la nada, rodeado de rocas realizando equilibrios imposibles, en pleno Damaraland. El Madisa Camp dispone de parcelas agua, enchufe y luz (esta última la desconectan a la hora de dormir), también tiene un curioso baño y ducha construidos en lo alto de unas plataformas de madera. La zona común dispone de bar/restaurante y es muy agradable tomar una cerveza allí una vez caída la noche. Ver el atardecer desde lo alto de las rocas que rodean el campamento es imprescindible. Sin WIFI, mesas ni sillas.
Precio: 27,69€.
Lo mejor: ver atardecer desde las rocas.
Lo peor: desde algunas parcelas hasta la zona común hay mucha distancia como para ir caminando sin luz.
Nota: 7.
Nuestra parcela en el Madisa Camp. Coqueta y bastante bien preparada.

Baños y duchas en lo alto de la plataforma.

Subimos por estas rocas para ver el atardecer. La zona común, abajo, es muy agradable.

Spitzkoppe: Spitzkoppe Campsites

Situadas entre las gigantescas moles de roca de Spitkoppe encontramos varias parcelas donde poder acampar. Basta con recorrer el parque con el coche y encontrar alguna libre. Realmente se trata de zonas planas de tierra, sin ninguna comodidad, muy muy básicas. Disponen de una letrina/baño bastante sencillo. Las parcelas están bastante separadas entre sí, lo que da privacidad y permite disfrutar de los fascinantes cielos nocturnos de Namibia con tranquilidad. Sin WIFI, mesas, sillas, luz o agua. La zona común, con bar/restaurante, está realmente lejos de las parcelas (hay que ir en coche).
Precio: 22,63€.
Lo mejor: el entorno.
Lo peor: la zona común está muy lejos, por lo que hay que acampar en condiciones de autosuficiencia (agua, luz, etc...)
Nota: 7.
Habitación con vistas.

Otra vista de nuestra suite en Spitzkoppe.

Estamos en un hotel de mil millones de estrellas. ¡Precioso!

Swakopmund: Be Still Accomodation

Tras casi una semana acampando, nos venía bien una noche de hotel. Más aún en la ciudad de Swakopmund, que no parecía muy segura por las noches. El Be Still Accomodation es un perfecto hotel, cuya habitación dispone de nevera y cocina completas y con unas camas enormes y cómodas. Utilizado como lugar de retiro espiritual por algunos viajeros, es un oasis de paz en medio de la ajetreada ciudad. Hay aparcamiento en el interior y WIFI gratuita.
Precio: 65€.
Lo mejor: limpieza y tranquilidad.
Lo peor: cuando llegamos nos costó un poco localizar a los dueños para que vinieran a abrir la puerta (las llamadas de teléfono en Namibia no son baratas...)
Nota: 9.
Cama comodísima, y más tras una semana de acampada.

Pequeña cocina con todo lujo de comodidades.

Zona común, donde leer, reposar o tener una agradable conversación.

Sesriem: Sossus Oasis Campsite

Situado en Sesriem, a unos pocos metros de la entrada a Sossusvlei, el Sossus Oasis Campsite es, tal y como su nombre indica, un oasis en medio del desierto. Parcelas de gran tamaño con una zona cubierta con todo tipo de facilidades: agua, fregadero, baño, ducha, luz, enchufes... Las parcelas se hallan dispuestas en forma circular alrededor de una pequeña piscina, ideal para darse un baño al finalizar el día en el desierto. En la entrada del campamento hay gasolinera, bar y tienda. Como única nota negativa, el suelo es de tierra/piedras, por lo que estaremos un buen rato preparándolo para poder acampar con comodidad. 
Precio: 52,62€ las dos noches.
Lo mejor: su localización y las comodidades que hay en la parcela.
Lo peor: suelo de tierra y piedras, incómodo.
Nota: 8,5.
Atardecer en el Sossus Oasis Campsite.

Tomando una cerveza en la piscina, tras un largo día recorriendo Sossusvlei.
Zona cubierta, perfecta para cocinar.

Baño para nosotros solos. Sencillo pero cómodo.


Windhoek: Urban Camp

Sí, en medio de la locura urbana de Windhoek podemos dormir en un camping. Protegido por unas notables medidas de seguridad (vallas, vigilantes...), dado que Windhoek no es una ciudad muy segura, el Urban Camp dispone de algunas parcelas donde acampar e incluso se puede dormir en unas tiendas de campaña ya facilitadas por el propio camping. Nosotros, dado que era el último día en Namibia, optamos por dormir en una de esas tiendas. Son grandes y disponen de dos camas, muy cómodas. En la zona común hay piscina, bar y restaurante, muy animados. 
Precio: 37€.
Lo mejor: la zona común.
Lo peor: duchas escasas, en ocasiones hay que hacer fila para ducharse.
Nota: 8,5.
Paula sentada en la puerta de nuestra tienda.

Vistas desde la tienda. Aunque no lo parezca, estamos en medio de la gran ciudad.

Tienda de campaña grande, con camas.

Zona común, perfecta para relajarse y tomar una cerveza fresquita.

Victoria Falls: The N1 Hotel & Campsite

En Victoria Falls cambia la cosa, es un lugar mucho más turístico que Namibia y las opciones de alojamiento son mayores. Sin embargo, la mayor parte de los hoteles son caros, muy caros. Situado en pleno centro de la población, a pocos metros de la calle principal y de varios restaurantes, el N1 Hotel & Campsite ofrece habitaciones decentes a un precio razonable. El desayuno, no incluido en el precio, cuesta 5$ y puede elegirse entre un abundante desayuno tipo inglés (con alubias, huevo, etc...) o uno más sano con cereales y yogur. El propio hotel cuenta con tienda de recuerdos, pequeña tienda de comida y bebida e incluso una agencia de viajes (ideal para reservar los tours al Chobe). Desde el hotel a las Cataratas Victoria hay unos 15-20 minutos andando. 
Precio: 167,55€ por las tres noches.
Lo mejor: localización y precio.
Lo peor: habitación algo pequeña.
Nota: 8.
Pequeña y sencilla, pero no necesitamos nada más.

Con aire acondicionado e incluso televisión.

El baño, pequeño pero limpio.
Esto es todo con respecto a los alojamientos. En la próxima entrada os contaremos algo que tiene mucha miga: alquilar coche y conducir por Namibia. ¡No os la perdáis!
Lo mejor de los campamentos en Etosha es ver los animales al atardecer degustando una fresquita y sabrosa Windhoek.

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