Garmo Negro (3051 m) desde el Balneario de Panticosa

octubre 04, 2018

El Garmo Negro es un pico muy codiciado; motivos no le faltan. Fácil acceso al punto de partida, camino sin dificultades técnicas, entorno espectacular y, como guinda, sus 3051 metros de altitud. Todo ello hace que muchos montañeros lo tengan como objetivo prioritario en sus salidas al monte, siendo para algunos la montaña ideal para iniciarse en el mundo de los tresmiles. Aunque últimamente se halla algo masificado, sobre todo en los fines de semana veraniegos, el Garmo Negro es un pico espectacular, que ascendimos en septiembre de 2018. En las próximas líneas os contamos todos los detalles.
Ibones de Pondiellos bajo los picos de los Infiernos. Al fondo, el Balaitús y Frondiellas.

FICHA TÉCNICA

Fecha: 29 de septiembre de 2018
Itinerario:   Balneario de Panticosa – Mallata Baja – Mallata Alta – Cuello de las Argualas  – Garmo Negro  –  Cuello de las Argualas  –  Mallata Alta  –  Mallata Baja  –  Balneario de Panticosa.
Distancia: 10,2 kilómetros
Desnivel acumulado: 1437 metros, tanto positivos como negativos.
Altitud:
- Mínima: aparcamiento en el Balneario de Panticosa (1649 metros).
- Máxima: cima del Garmo Negro (3051 metros).
Duración:
- 30 minutos a la Mallata Baja.
- 55  minutos a la Mallata Alta (10 minutos de descanso).
- 2 horas y 45 minutos al Cuello de las Argualas (10 minutos de descanso).
- 3 horas y 30 minutos a la Cima del Garmo Negro (1 hora y 20 minutos de descanso)
- 7 horas y 45 minutos al Balneario de Panticosa.
Dificultad:
- La ascensión al Garmo Negro carece de pasos complicados; únicamente caminar y caminar. Sin embargo, se supera un importante desnivel y hay tramos con bastante pendiente. 
Climatología: despejado por la mañana y aparición de algunas nubes en el descenso. 
Atención:
- Cima sumamente concurrida, con facilidad podemos encontrar a 30-40 personas en la misma.
- Desde el Cuello de las Argualas hasta la cima la pendiente es marcada y hay algo de piedra suelta. Precaución de no tirar ninguna y estar bien atentos a los que van unos metros por arriba.
- Se superan más de 1400 metros de desnivel positivo, por lo que se requiere una notable condición física.
Ruta realizada, aproximadamente.

Ruta realizada según el reloj GPS.

Perfil de la ruta. Ascenso y descenso continuos, sin tregua.

NUESTRA EXPERIENCIA

El punto de partida de la ruta es el Balneario de Panticosa. Para acceder a dicho lugar debemos tomar la carretera que parte de Huesca en dirección norte, ascendiendo el puerto de Monrepós, y dejar atrás la localidad de Sabiñánigo. Posteriormente nos desviamos a la derecha en dirección a Biescas y, más tarde, un nuevo desvío a la derecha nos lleva en dirección a Panticosa y al Balneario.
Nada más pasar el lago giramos a la izquierda hasta alcanzar una explanada donde dejar nuestro coche, en la zona oeste del valle.
Son las 07:45 horas, la mañana ha comenzado con temperaturas frescas pero un cielo totalmente despejado, lo que hace presagiar un excelente día de montaña. Nos calzamos las botas, encendemos el reloj GPS e iniciamos la marcha.
En un primer momento el camino realiza numerosas lazadas, en ascenso, por terreno boscoso. En menos de cinco minutos llegamos a la Fuente de la Laguna, guarecida dentro de un pequeño edificio de cemento. Echamos un ojo al pequeño habitáculo y proseguimos la marcha.
Mediante un sendero en buen estado, ascendemos progresivamente en zigzag por la ladera de la montaña, protegidos por la sombra de los árboles. A pesar de ello, pronto comenzamos a sudar y debemos quitarnos la chaqueta que nos abrigaba al comienzo.

Ascendiendo por el bosque.
Aproximadamente a los 30 minutos de camino llegamos a la zona conocida como Mallata Baja de las Argualas, una pradera que llanea durante unos metros y nos permite descansar un poco las piernas.
A partir de aquí (unos 2000 metros de altitud) desaparece progresivamente la zona boscosa, por lo que ya ganamos vistas hacia la gran mole del Garmo Negro, iluminada por los primeros rayos del sol.
Caminando por la Mallata Baja.
Ya asoma la mole del Garmo Negro. A la derecha el Cuello de Pondiellos; a la izquierda el Cuello de las Argualas, hacia donde iremos.
La senda serpentea por este tramo herboso, ganando poco a poco altitud hasta llegar, transcurrida casi una hora de camino, a la Mallata Alta de las Argualas. En este nuevo tramo llano aprovechamos para hidratarnos y descansar unos minutos, disfrutando de las vistas que ya tenemos. En dirección de la marcha intuimos, al fondo, la senda que se dirige al Cuello de las Argualas, nuestro siguiente objetivo del día.
Ese collado del medio es al que nos dirigimos.
Continuamos andando por un camino bien señalizado en todo momento mediante mojones, por un terreno herboso que progresivamente va convirtiéndose en terreno rocoso debido a la altitud. Superado un tramo de grandes canchales, aproximadamente en la cota 2500,  el camino se divide en dos. El que se dirige hacia el norte lleva al Collado de Pondiellos, mientras que nosotros tomamos el que pasa bajo el Garmo Negro en dirección suroeste, hacia el Cuello de las Argualas.
Superando un tramo de bloques de roca.
En este momento la ruta se torna algo más cómoda puesto que la pendiente suaviza ligeramente, de manera que el largo tramo que nos lleva en dirección al Collado de las Argualas se hace bastante ameno mientras disfrutamos de las espectaculares vistas. 
A nuestros pies, y ya casi 1000 metros por debajo de nosotros se ve el Balneario de Panticosa y, más al fondo gran cantidad de picos, entre los que destaca el Vignemale/Comachibosa, de silueta esbelta.
Tramo algo más cómodo, bajo las paredes del Garmo Negro.

Este nevero ha resistido a los calores del verano. Con toda probabilidad aguantará hasta las próximas nevadas.
Cuando llevamos unas 2 horas y 45 minutos de ascenso alcanzamos el Cuello de las Argualas, donde descansamos 10 minutos y comemos algo. A nuestra izquierda vemos la cresta que recorre los Algas y el Argualas; mientras que a nuestra derecha vemos la empinada pala de piedra descompuesta por la que ascenderemos a la cumbre del Garmo Negro. 
Llegando al Cuello de las Argualas.

Cuatro montañeros recorren la cresta de Algas y Argualas.

Nos queda afrontar la dura pala final.
Una vez reposados decidimos iniciar este tramo, el más duro de la jornada. Su principal dificultad radica en el hecho de que,  además de la gran pendiente, nos encontramos en una zona de roca descompuesta, por lo que su ascenso se vuelve lento y pesado. Hemos de tener cuidado en no desprender alguna piedra que pueda herir a los montañeros que vienen por debajo, así que precaución.
En pleno esfuerzo, llegando a la cota 3000.

No somos los únicos que subimos hoy. Al fondo la cresta que separa Algas y Argualas.
Acometemos este último ascenso con calma y, por fin, tras casi 3 horas y media de ruta, llegamos a la cima del Garmo Negro (3051 metros de altitud). Compartimos cumbre con numerosos montañeros que, al igual que nosotros, aprovechan el día excepcional para comer en cima y descansar durante un largo rato.
¡Cima! 

Inmensas vistas.
Las vistas son espectaculares. A nuestros pies los Ibones de Pondiellos, con los Infiernos y su imponente marmolera de fondo. Recorriendo su renombrada cresta, decenas de montañeros desafían  sus pronunciadas paredes. Más al norte contemplan la escena el Balaitús y los Frondiellas.
Asiento de primera. Perfecto para tomar un bocadillo y descansar.

Balaitús, el tresmil más occidental.

Tirando de zoom observamos gran cantidad de montañeros en las cimas de los Infiernos.
Hacia el este, en el fondo del valle, vemos el Balneario de Panticosa, diminuto desde aquí. Más atrás, los ibones de Brazato, el Baziás, Dientes de Batanes y, en la distancia, el Comachibosa/Vignemale.
El Vignemale (denominado Comachibosa en la vertiente aragonesa), con su esbelta figura.

Desde ese lago partimos, 1400 metros más abajo.

El Baciás y los Ibones de Brazato, en la zona menos concurrida del valle.
En dirección oeste la urbanización de Formigal y Peña Foratata en primer plano. Más atrás destacan el Pico y Vértice de Anayet y, algo más al norte, el Midi d’Ossau. Collarada y las cumbres de la Sierra de la Partacua también llaman nuestra atención.
Mirando hacia el sur vemos, a unos pocos centenares de metros, la senda que asciende desde el Collado de las Argualas a los picos Algas y, posteriormente, al Argualas; los otros tresmiles de esta bonita cresta.

El gran coloso del Midi d'Ossau, entre las nubes.

Pico y Vértice de Anayet. Al fondo, el Bisaurín.

Imposible no distinguir la curiosa forma de Collarada.
Tras realizar numerosas fotografías y disfrutar de la cima durante más de una hora, decidimos empezar el descenso, que acometeremos por el mismo camino.
En un primer momento lo hacemos con precaución para no provocar caída de piedras sobre los otros montañeros que se hallan unos metros más abajo. 
Comenzamos el descenso. En el collado todavía quedan algunos neveros de gran tamaño.

Terreno pedregoso, incómodo de descender.
Progresivamente vamos perdiendo altura por terreno rocoso, lo que va cargando nuestras rodillas y nos hace aminorar algo la marcha.
El camino de descenso lo hacemos con calma, disfrutando de las vistas y el bellísimo día. Alguna nube va apareciendo en el cielo azul; vienen en son de paz, para protegernos del sol, y no tienen pinta de querer descargar lluvia sobre nuestras cabezas.
Ya por terreno más cómodo, con vistas inmensas.

¡Venimos de ahí arriba!
El descenso nos lleva unas tres horas, realizando apenas un par de paradas breves para beber agua, sin incidencias reseñables.
Finalmente, tras 7 horas y 45 minutos de ruta, llegamos de nuevo al aparcamiento. Dejamos las mochilas en el coche y nos acercamos al Refugio de la Casa de Piedra para tomar alguna bebida fría. Culminamos, así, una jornada perfecta.
Últimos metros de descenso. ¡Nos espera una bebida bien fresquita!
Como conclusión, el ascenso al Garmo Negro es una actividad perfecta para iniciar a los montañeros en el mundo de los tresmiles, aunque de una dureza y desnivel considerables. Si se posee una buena forma física, se podrá disfrutar desde su cima de unas panorámicas espectaculares del Valle de Tena y de la impresionante cara sur de los Infiernos.
Infinito mar de montañas.

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