Dos días en Venecia: paseando por la ciudad de los canales

enero 10, 2019


Venecia, la ciudad de los canales, está situada en medio de una gran laguna y se asienta sobre un archipiélago de 118 islas unidas entre sí por (nada más y nada menos que) 455 puentes. Cuna de la pintura europea y el arte en general, vio nacer a personalidades como Marco Polo, Bellini, Tintoretto, Vivaldi o el mismísimo Casanova; en la actualidad es un libro de historia/museo al aire libre, siendo sede de uno de los carnavales más célebres del planeta y  destino de millones de turistas cada año. Aunque posee edificios de encomiable belleza, como la Basílica de San Marcos, el Palazzo Ducale, el Puente Rialto o los incontables palacios, su famosa Plaza de San Marcos es el lugar más admirado y reconocible de la ciudad («el salón más bello de Europa», en palabras de Napoléon Bonaparte). 
Entrando a la Plaza San Marcos, con el Palazzo Ducale, la Basílica de San Marcos, la Torre dell'Orologio y el Campanile.
Dada su peculiar situación geográfica, el centro de la ciudad únicamente se puede recorrer caminando o en barca (incluyendo sus celebérrimas góndolas), lo que la vuelve más idílica y fotogénica. Así que, además de visitar sus puntos más relevantes, pasear sin rumbo, buscando rincones solitarios y pintorescos, es una excelente opción. 
En las siguientes líneas os contamos algo más acerca de esta preciosa ciudad y nuestra propuesta para visitarla, con calma, en dos días. Evidentemente, con tan solo dos días no podemos visitar toda Venecia y sus alrededores; nosotros visitamos únicamente Venecia, dejando otras islas (como Burano y Murano) para otra ocasión. Excusa para regresar, sin duda. ¿Nos acompañáis en nuestro paseo por Venecia?
El barrio de Cannaregio, un gran descubrimiento.


¿CÓMO LLEGAR? ¿CÓMO MOVERSE POR VENECIA?

El aeropuerto Marco Polo de Venecia es el principal punto de llegada a la ciudad, con vuelos muy frecuentes desde numerosos lugares de Europa e incluso de fuera de ella. La ciudad se halla también muy bien comunicada con otros puntos de Italia por tren, estando tan solo a 20 minutos de Padua, una hora y media de Bolonia, 2 horas y media de Milán o 3 horas y 45 minutos de Roma.
Para llegar desde el aeropuerto al centro de la ciudad, tal y como comentábamos en la entrada anterior, existen varias opciones:
- tomar el Alilaguna (15€): es un autobús acuático que nos lleva desde el aeropuerto a algunos de los principales puntos de la ciudad, incluyendo la Plaza de San Marcos. El último barco de la línea azul (a fecha de enero de 2019) sale a las 00:30; si llegamos más tarde no podremos tomar esta opción para llegar al centro de la ciudad. Tarda, aproximadamente, una hora y cuarto.
- Shuttle Bus (8€) hasta Piazzale Roma + Vaporeto (7,5€) hasta Plaza de San Marcos: algo más rápida que la opción anterior, con horario un poco más amplio. Fue la opción que nosotros tomamos, nos costó aproximadamente una hora. *Aparte del Shuttle Bus se puede tomar la línea 5, aunque cuesta lo mismo y hace más paradas en la ruta.
- Taxi acuático: precio muy elevado (puede alcanzar los 100€); eso sí, deja en la puerta del hotel.
- Taxi: precio variable, aunque caro. Dado que el centro de Venecia no es transitable, deja lejos del hotel, por lo que parece una opción poco recomendable.
Ciudad de canales, seguro que en algún momento tomaremos una barca o góndola.

Góndolas en algún rincón de Venecia.
Para moverse por la ciudad creemos que lo ideal es caminar. Hay tantos rincones bonitos que invita a pasear sin rumbo, explorando sus enrevesadas calles y callejones. Sin embargo, para grandes distancias se puede tomar un vaporetto, que son los particulares «autobuses acuáticos» de Venecia. Existen numerosas líneas que recorren la ciudad, incluyendo alguna línea nocturna. El precio de un billete sencillo son 7,50€ (tenéis más info sobre los vaporetto aquí). 
En algunos puntos de la ciudad existen góndolas que transportan a los pasajeros únicamente para cruzar el Gran Canal (recordad que los puentes que comunican las dos orillas son escasos). Se denominan traghetti (traghetto en singular), están bien repartidas a lo largo del canal y cuestan 2€.
Bonitos rincones.


¿DÓNDE ALOJARSE?

La mayor parte de los alojamientos se encuentran próximos a la zona más turística, fundamentalmente en el Barrio de San Marcos, aunque también en el de San Polo y en el de Dorsoduro. Por este motivo también tienen los precios algo más elevados, aunque buscando bien por internet podemos encontrar algunos hostels u hoteles bien situados y a precio razonable. Nosotros recomendamos buscar concienzudamente, sobre todo en la zona de San Marcos, puesto que es donde también hay más ambiente, restaurantes, tiendas, etc...
Sin embargo, y dado que se trata de una ciudad bastante manejable caminando, Cannaregio o Santa Croce pueden ser igualmente razonables (calculad unos 25-30 minutos caminando a la Plaza San Marcos). 
El Barrio de San Marcos es el más animado, con gran cantidad de hoteles, tiendas y restaurantes.

¿QUÉ HACER EN VENECIA?

Venecia puede parecernos una gran obra de arte al aire libre, con incontables rincones que destilan belleza y que merecen ser descubiertos pausadamente, caminando al azar por la ciudad. Pensamos que habría que dedicar, al menos, 2 o 3 horas a pasear, dejándose llevar, olvidando los mapas; para nosotros es lo más bonito de Venecia. A pesar de la gran cantidad de turistas que hay siempre en la ciudad, no es difícil encontrar algún canal donde disfrutar del paso silencioso de las góndolas. 
No obstante, existe un buen puñado de lugares que resulta imprescindible visitar:
- Plaza de San Marcos: Napoleón se refería a esta plaza como «el salón más bello de Europa». Quizá fuera algo exagerado, aunque la Plaza de San Marcos es bastante bonita, sí.  Su construcción se inició en el siglo IX, aunque su disposición actual data del siglo XII. Epicentro turístico de Venecia, en ella se encuentran algunos de los edificios más representativos de la ciudad, como la Basílica de San Marcos, la Torre dell’Orologio o el Palazzo Ducale.
La famosa Torre dell'Orologio, en la Plaza de San Marcos.
- Basílica de San Marcos: aunque originalmente se construyó una basílica ya en el siglo IX, esta fue quemada en el año 975; la construcción actual se remonta al siglo XI y fue remodelada y completada en siglos posteriores.  Gran ejemplo de arte bizantino latinizado, cabe destacar sus mosaicos de la fachada principal y la Pala d’Oro de su interior. La entrada es gratuita, pero hay partes de la misma que son de pago (galerías 5€, tesoro 3€, Pala d’Oro 2€).
- Torre dell’Orologio: diseñada y construida por Mauro Codussi en el siglo XV, además del antiguo reloj muestra una figura del León de San Marcos y dos figuras de bronce (conocidas como «Moros») que tocan la campana cada hora.
- Campanile: con sus 98,5 metros de altura es el edificio más alto de toda Venecia, por lo que ofrece unas vistas magníficas. Se comenzó a construir en el siglo IX, y a lo largo de su existencia se ha visto dañado por la caída de varios rayos. Incluso vio como se derrumbaba su campanario a comienzos del siglo XX. En la actualidad es un perfecto mirador de la ciudad; la entrada y el ascenso al campanario en ascensor cuestan 8€.
- ¡Aquí tenéis el Campanile!
- Puente Rialto: el puente actual es el más antiguo de la ciudad, construido por Antonio da Ponte entre 1588 y 1591 (aunque en su lugar ya existieron varios puentes previamente, los cuales sufrieron sucesivos derrumbes y reconstrucciones). Desde su parte superior, en la que abundan los pequeños comercios de recuerdos, se tienen unas hermosas vistas del atardecer sobre el Gran Canal.
- Gran Canal: con sus casi 4 kilómetros de longitud, divide a la ciudad en dos partes. A pesar de su tamaño, sólo existen cuatro puentes que lo cruzan. En sus orillas se alzan algunos de los edificios nobles más relevantes de Venecia, como el Palazzo Grassi, Ca’ d’Oro, Ca’ Vendramin Calergi o el Palazzo Delfin Manin. 
- Palazzo Ducale: de estilo gótico, este edificio comenzó siendo un castillo (allá por el siglo IX), aunque más tarde fue fortaleza y luego prisión. En la actualidad es un museo que alberga obras de Tintoretto, Bellini, El Bosco o Tiziano; aunque el propio edificio no desmerece y es realmente bello, destacando algunos grupos escultóricos y su impresionante patio. Entrada combinada para los museos de la Plaza San Marcos 20€ (más 5€ audioguía, si lleváis auriculares se puede utilizar por dos personas)
Scala dei Giganti, en el interior del Palazzo Ducale.
- Otras iglesias: además de la Basílica de San Marcos, en Venecia existen numerosas iglesias que merecen la pena. La Iglesia de Santa María della Salute o la Basílica de Santi Giovanni e Paolo son buenos ejemplos de ello.
- Otros museos: el Museo Correr o la Galería de la Academia, entre otros, bien merecen una visita si se dispone de tiempo suficiente.
- Otras islas: Murano, Torcello y Burano, a pocos minutos en vaporetto de Venecia, pueden añadirse a la lista de lugares a visitar.
Iglesia de Santa Maria della Salute.
Tal y como comentábamos anteriormente, dos días no dan para conocer todo lo que nos ofrece Venecia, que es mucho, pero nos permiten conocer sus lugares más importantes. En las siguientes líneas os contamos nuestro recorrido por Venecia en dos días.

DOS DÍAS EN VENECIA: NUESTRA EXPERIENCIA

Tras una noche más corta de los esperado debido a un gran retraso en el vuelo, nos despertamos en Venecia, que nos recibe con neblina y el mercurio bajo cero.
Es temprano, las 08:30 h, y en las callejuelas próximas a nuestro alojamiento apenas se ve gente. Sin embargo, al llegar a la Plaza de San Marcos vemos que bastantes turistas se nos han adelantado. 
De hecho, tenemos que hacer unos 15-20 minutos de fila para entrar al Palazzo Ducale, situado en el extremo sudeste de la plaza. Pagamos la entrada (20€/persona) y decidimos coger audioguía (5€, con una para dos personas es suficiente, sobre todo si llevamos auriculares). 
Nada más entrar al Palazzo Ducale vemos su bonito patio, en el que destaca la fachada del reloj y la Scala dei Giganti, con dos esculturas que representan a Neptuno y Marte.
Magnífico patio en el Palazzo Ducale.

Detalle de la Scala dei Giganti, en uno de los pocos momentos en el que el sol la iluminaba.
Comenzamos la visita ascendiendo por la Scala d’Oro, cuyo techo posee una profusa decoración en estuco blanco y papel de oro, sorprendiéndonos por su belleza y detalle. Posteriormente recorremos las estancias del gran museo, todas ellas de una arquitectura sublime y con grandes obras de arte. Algunas de las que más nos llaman la atención son las salas de los censores y los notarios, las antiguas prisiones y, sobre todo, la majestuosa Sala del Maggior Consiglio. Esta última, de grandes dimensiones, era la sala más importante del palacio, donde se reunían los magistrados venecianos. En la actualidad está decorada con grandes cuadros, algunos de ellos del célebre artista veneciano Tintoretto.
Nuestra visita por el museo, con tranquilidad, nos lleva casi unas tres horas.
Techumbre de la Scala d'Oro.
Gran estancia la de la Sala del Maggior Consiglio.

Salimos otra vez a la fría calle, donde parece que la neblina se está despejando y el sol intenta calentar la fría mañana veneciana.
Aprovechando esta situación, optamos por subir al Campanile (8€ por persona), con la intención de obtener unas vistas generales de la ciudad desde lo alto. Apenas diez minutos de fila para tomar el ascensor que nos lleva hasta casi 100 metros de altura. Al llegar a lo alto del campanario comprobamos que, por desgracia, la niebla ha envuelto nuevamente la ciudad (¡hace 5 minutos estaba despejadísimo!). Intentamos escudriñar los alrededores a través del velo nuboso blanquecino, sin éxito. Cuando, desanimados, comenzamos a pensar que hemos subido para (casi) nada, el sol comienza a ganar la batalla a la niebla, de manera que nos otorga un respiro y la posibilidad de contemplar, aunque no en toda su magnitud, Venecia desde lo alto.
Parece que comienza a despejar un poco...

...sí. Algo ha despejado, y podemos contemplar la porticada Plaza de San Marcos.
Descendemos del Campanile y nos acercamos hasta el cercano Ponte della Paglia, desde el cual se tienen unas vistas inmejorables del famoso Ponte dei Sospiri (Puente de los Suspiros). Encontrándonos en una ciudad como Venecia, podríamos pensar que el origen de dicho nombre  se basa en alguna historia romántica. Nada más lejos de la realidad: según parece se debe a los prisioneros que lo atravesaban y veían, suspirando, los últimos rayos de luz desde el puente antes de ingresar en las escalofriantes y tenebrosas celdas venecianas. 
A la izquierda el Palazzo Ducale. Si os fijáis, al fondo a la izquierda se acumula la gente: están tomando fotos al Ponte dei Sospiri.

El famoso Puente dei Sospiri, por el que pasaban los reos hacia la prisión.

Contemplando el canal desde otro punto de vista.
Tras las fotos de rigor ante el puente, nos ponemos en la siguiente fila, la que nos lleva a la Basílica de San Marcos
* En el interior de la basílica no dejan hacer fotos ni entrar con mochilas grandes (bolsos y bolsas pequeñas sí); en una calle próxima hay unas taquillas gratuitas, está bien señalizado dónde se encuentran.
De manera similar al exterior, en el interior también destacan sus mosaicos. Recorremos, fijándonos en sus incontables detalles, las tres naves de la basílica.
A pesar de que la entrada es gratuita, tenemos que pagar si queremos visitar el tesoro (3€), subir a las galerías (5€) o contemplar la Pala d’Oro (2€). Nosotros optamos por esta última, un antiquísimo retablo de orfebrería bizantina de 3 por 2 metros hecho de oro, plata y 1927 piedras preciosas. De un valor incalculable, como os podéis imaginar.
Gran cantidad de gente en la Plaza San Marcos.

Fachada principal de la basílica.

Detalle de uno de los mosaicos.

León de San Marcos, en la parte superior de la fachada.
Dedicamos el resto del día a callejear en dirección al Puente Rialto, uno de los emblemas de la ciudad. Abarrotado de gente a todas horas, se trata de un fabuloso lugar para contemplar el atardecer.

Fabuloso atardecer desde el Puente de Rialto. ¡Bellísimo!

Cae la noche sobre Venecia.

Desde allí, ya de noche y con la temperatura nuevamente bajo cero, nos dirigimos al Barrio de Dorsoduro, con buen ambiente joven y variados cafés y restaurantes, ideal para detenerse un rato a tomar un capuccino bien calentito.
El día ha sido largo, por lo que optamos por cenar y regresar temprano a nuestro alojamiento, puesto que mañana nos espera otra larga jornada. Además, queremos madrugar mucho para poder recorrer la ciudad prácticamente a solas.
Mañana madrugaremos para poder descubrir rincones bonitos en soledad.
...
Suena el despertador muy temprano, desayunamos ligero y salimos a caminar.
Recorremos las callejuelas y canales próximos a nuestro alojamiento, vacías de góndolas y turistas a estas horas, hasta llegar a la librería Acqua Alta. Famosa últimamente en redes sociales por su patio trasero construido con libros, no nos parece nada del otro mundo (¡aunque si queréis comprar libros baratos en italiano los hay a miles!).
Es temprano y no hay nadie por la calle ni por los canales.

Posando con el Ponte dei Sospiri a nuestras espaldas.

El patio de la librería Acqua Alta. Curioso, pero sin más.
Nuestra siguiente parada, encontrada por azar, es el Ponte Piscina di Frezzaria. Se trata de uno de los centenares de puentes que tiene la ciudad, aunque desde nuestro punto de vista se halla en un rincón muy fotogénico, por lo que nos detenemos a fotografiar los canales desde allí durante un buen rato.
Uno de los rincones fotogénicos que encontramos, el Ponte Piscina di Frezzaria.
Hoy regresamos al Barrio de Dorsoduro, al cual llegamos atravesando el Ponte dell’Accademia, el más meridional de los que atraviesan el Gran Canal. Desde lo alto de dicho puente se obtienen unas bonitas vistas del canal en un día soleado como hoy, con la Basílica di Santa Maria della Salute al fondo.
Grandes vistas desde el Ponte dell'Accademia.

En la otra dirección las vistas son igualmente bellas.
Es, precisamente dicha iglesia, nuestro siguiente destino. Con una gran cúpula, visible desde lejos, su interior es algo más austero. 
Muy cerca de allí se encuentra la Punta della Dogana,  una delgada zona triangular que separa el Gran Canal del Canal della Giudeca, y desde donde las vistas del Campanile y la Isla de San Giorgio Maggiore son realmente hermosas.
El Ponte dell'Accademia, hasta arriba de gente.

Sol radiante en la Punta della Dogana.

Caminamos rumbo norte, sin ruta establecida, hasta llegar al Puente Rialto, quien hoy nos muestra su cara más hermosa bajo la cálida luz del sol de mediodía. Igual que ayer, se encuentra repleto de turistas. 
En unos pequeños muelles de madera situados en su parte sur vemos que se forman pequeñas filas. Pronto entendemos por qué: son excelentes lugares donde tomar fotos del puente, por lo que los visitantes esperan pacientes su turno de cara a inmortalizar su visita a este lugar. Nosotros, hemos de reconocerlo, hacemos lo mismo.


Bueno, al final la foto no es para tanto.

Continuamos por la orilla del Gran Canal hasta llegar a la Lonja de Pescado, desde donde tenemos unas buenas vistas de los palacios, situados en la otra orilla. Destacan, entre otros, el Ca’Sagredo (ahora hotel) y el Ca’d’Oro (ahora sede del Museo Giorgio Franchetti).

Ahora nos dirigimos hacia esa zona, en la que abundan los edificios nobles.

El Ca'd'Oro, uno de los palacios más singulares de Venecia.
Nuestros pasos nos llevan ahora a otro barrio, también interesante pero menos visitado: Cannaregio. Para nosotros, la gran sorpresa de Venecia.
Entre sus calles y canales, menos enrevesados que los del centro de la ciudad, encontramos rincones tranquilos y fotogénicos, con pequeñas terrazas donde los locales retan al frío mientras toman un Spritz. Paseando por allí llegamos a la Iglesia de Santa Madonna dell’Orto, construida en el siglo XIV, y que merece una visita.
Barrio de Cannaregio, la gran sorpresa.


- ¡Me encanta Venecia!


Últimos paseos por la ciudad.
Con las últimas luces del día llega la hora de dirigirnos a la estación de tren, no sin antes detenernos brevemente a contemplar el atardecer desde el Ponte degli Scalzi.
Atardece en el Ponte degli Scalzi. ¡Ciao, Venecia!

Tenemos que seguir nuestra ruta, tomando un tren a Bolonia, ciudad que visitaremos al día siguiente. Pero eso, ya sabéis, lo contaremos en la próxima entrada del blog.

Venecia, ¡qué bonita eres!

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