Bodie: un pueblo fantasma del lejano oeste

Hablar de Bodie es hablar de un pedazo de historia de los Estados Unidos en el siglo XIX, en que la fiebre del oro empujó a miles de ciudadanos a desplazarse al lejano oeste en busca del preciado metal.
Corría la década de 1870 cuando la empresa Standard Company descubrió, en la zona minera de Bodie, una gran veta de oro. En poco tiempo lo que era una prospección minera se convirtió en una animada ciudad, con más de 10000 habitantes y unos 2000 edificios, entre los que se incluían 65 saloons, un barrio chino (Chinatown), bancos, prostíbulos e incluso una cárcel. Como cualquier pueblo típico del lejano oeste, las peleas de bar, asaltos a diligencias, tiroteos y asesinatos estaban a la orden del día.
Estampa típica de un pueblo del lejano oeste.
Sin embargo, tan solo unos pocos años después, a comienzos de la década de 1880, el descubrimiento de oro y plata en otras localidades hizo que muchos mineros, con ansias de dinero fácil, abandonaran Bodie tan rápido como habían llegado. Así, desde 1890 hasta la década de 1920 la población declinó hasta unos escasos 120 habitantes, fundamentalmente familias con niños.
Progresivamente fueron cerrando las diferentes minas, y se fueron perdiendo otros servicios (como el ferrocarril, los periódicos, la oficina de correos…) hasta que en el año 1942 se cerró la última mina.
Antiguos edificios del pueblo.
En la actualidad Bodie es un auténtico pueblo fantasma del lejano oeste, sin habitantes permanentes. No obstante, la excelente conservación de muchos de sus edificios hicieron que fuera declarado Parque Histórico Nacional en 1961, y abierto al turismo desde entonces. Los casi 200 edificios que permanecen en pie muestran, de manera fidedigna, cómo era la vida en aquella época (las paredes se han acondicionado, pero el interior está «sin tocar», acumulando polvo).
Edificios semi derruidos.
El interior de las casas se conserva tal y como lo dejaron sus antiguos habitantes.
Aunque en los últimos años se ha decidido preservar los edificios para evitar su derrumbe (en lo que los norteamericanos llaman «arrested decay»), la amenaza de cierre al turismo sigue pesando sobre la localidad. Desde 2012, Bodie es gestionado por la Bodie Foundation, y recibe unos 200000 visitantes al año.
A nosotros nos pareció una visita la mar de curiosa e interesante, ¿nos acompañáis a conocerlo?
Curioseando por Bodie.

¿CÓMO LLEGAR A BODIE?

La localidad de Bodie se halla en el Condado de Momo, en el este de California.
Está, casi literalmente, en medio de la nada; el lugar turístico más cercano es Yosemite, situado a algo más de dos horas y media en coche si está abierto el Tioga Pass (más de 6 horas en invierno, dado que este paso se cierra y hay que rodear el parque).
Ahí, como en medio de la nada, se encuentra la localidad de Bodie.
Circulando por la 395, que se dirige desde la zona de Mammoth Lakes hacia el norte, hay que tomar un desvío a la derecha, por la 270, unos kilómetros tras pasar la localidad de Mono City.
Esta última carretera está bien pavimentada, pero hay que tener en cuenta que en los últimos kilómetros antes de llegar a Bodie se transforma en pista, por lo que debemos conducir con precaución.
Cabe destacar que Bodie se encuentra a más de 2500 metros de altitud, por lo que las nevadas son habituales y la carretera de acceso se cierra al tráfico con frecuencia. Conviene consultar esta página para comprobar si se puede acceder a Bodie en coche.
Paseando por la localidad.

VISITAR BODIE: DATOS PRÁCTICOS

– La entrada al parque cuesta 8$ por adulto y 5$ por niño.
– El horario es de 09:00 a 16:00 horas en invierno (4 noviembre a 31 de marzo) y de 09:00 a 18:00 horas en verano (1 abril a 3 de noviembre).
– Está totalmente prohibido acampar o pernoctar en la zona.
– Dado que nos encontramos en un pueblo fantasma, no hay ningún tipo de comercio, bar, restaurante o lugar donde comprar agua o comida. Del mismo modo, no hay gasolinera.
En su época hubo gasolineras. Ahora no.
– Hay baños en el aparcamiento, eso sí.
– Está totalmente prohibido llevarse recuerdos (incluso piedras) de Bodie.
– Los drones también están prohibidos.
– Los perros pueden acceder a la localidad, siempre que vayan con correa.
– Las temperaturas en la localidad son extremas; es muy frecuente que la temperatura por las noches sea inferior a 0ºC (incluso en julio y agosto). En invierno suele acumularse gran cantidad de nieve y la gente accede al pueblo en esquís o incluso motos de nieve.
– Existen rutas guiadas para conocer en profundidad la historia de Bodie (más info aquí).
Debemos traer agua con nosotros, puesto que en el pueblo (a pesar de este pozo), no encontraremos dónde comprarla.

NUESTRA EXPERIENCIA EN BODIE

Tras nuestra mañana, de colores otoñales preciosos, en la zona de Mammoth Lakes, nos dirigimos al norte por la carretera 395, dejando atrás el desvío a Yosemite y el grandioso Mono Lake. Tomamos el desvío a la derecha, primero por carretera bien asfaltada y, posteriormente, por un tramo de pista en aceptable estado, para llegar al pueblo fantasma de Bodie.
Pagamos los 8$ por persona de la entrada y dejamos nuestro coche en el aparcamiento.
Cartel que nos da la bienvenida.
Echamos un vistazo a nuestro alrededor. El territorio, yermo, silencioso y desolador, sobrecoge. A los pies de las colinas en que se encontraban las minas, un buen puñado de edificios resiste al paso del tiempo.
Caminamos hacia Bodie que, a pesar de ser bastante turístico, apenas es visitado en este momento por un par de decenas de personas.
Corrieron tiempos mejores en Bodie…
Entramos al pueblo.
En primer lugar recorremos la calle principal hasta llegar a la iglesia. Todos los edificios están bastante arreglados por fuera, lo que sería su estructura; sin embargo, por dentro se encuentran tal y como los dejaron sus habitantes. El polvo, las telarañas y la suciedad se han apoderado de todo.
Calle principal de Bodie.
Interior de la iglesia.
La estructura de los edificios, por fuera, está «rehabilitada», para que no se derrumben.
Aunque algunas de las casas están cerradas, hay alguna en la que todavía se puede entrar. Camas, cunas, mesas a medio recoger…parece que la gente hubiera salido corriendo de la localidad.
Resulta sobrecogedor pensar cómo esta localidad pasara, en pocos años, de ser ajetreada y bulliciosa a caer en el abandono y la soledad.
Así eran las casas en Bodie por fuera…
… y así por dentro.
La vida dejó paso al polvo y el olvido.
La barbería, un par de tiendas y, sobre todo, la escuela, parecen añorar un tiempo indudablemente mejor.
En su época de esplendor habitaban Bodie gran cantidad de familias con niños. La escuela estaba siempre llena.
¡Nos gusta esta visita!
Nos lleva, aproximadamente, una hora y media visitar la ciudad, a ritmo tranquilo y deteniéndonos a fotografiar los detalles de Bodie. Porque, sí, es un lugar que nos impresiona.
Tras la visita, debemos poner retroceder hasta la carretera principal (395) y dirigirnos nuevamente hacia el sur hasta llegar al desvío al Tioga Pass, que nos llevará al Parque Nacional de Yosemite.
Pero eso, ya sabéis, lo contaremos en la próxima entrada del blog 😉
¡Hasta siempre, Bodie!

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