Nuestra carta al 2018

Querido 2018,
Parece que fue ayer cuando nos despedíamos de tu hermano pequeño, el 2017. No nos olvidamos tampoco del 2016, aquel año tan especial.
Te dimos la bienvenida en Italia, saludándote en Pisa, Cinque Terre y Florencia. Fue una excelente manera de conocerte: viajando, que es lo que nos gusta.
Paseando por Manarola.
Cuando apenas estabas dando tus primeros pasos nosotros continuamos con los nuestros, y pudimos vivir una experiencia increíble durmiendo en las dunas del desierto del Sáhara, bajo un infinito manto de estrellas. Inolvidable. Aunque, claro, cómo olvidar todo lo que iba a venir a continuación.
Infinito desierto.
Tras una escapada a la comarca de Tarazona y el Moncayo, visitar el gran mirador del Sobrarbe y conocer poco después la versión más tranquila (y bonita) de Ibiza, iba a llegar uno de los platos fuertes: Namibia.
Paseando por Tarazona.
Pirineo nevado y embalse de Mediano, desde el Castillo de Samitier.
Aguas tranquilas en Ibiza.
Nuestra gran incursión en el África más salvaje e inexplorada, un fabuloso roadtrip en el que la fauna y naturaleza en su máximo esplendor nos sorprendieron como nunca. Contemplar los cinco grandes, atravesar el desierto del Namib, el paisaje irreal de Deadvlei, acampar bajo las paredes de Spitzkoppe… cuesta describir todo esto con palabras.
Rocas en equilibrio, en Damaraland (Namibia).
Gran manada de elefantes, en el Parque Nacional de Etosha.
Trajiste el caluroso verano y, ¿qué mejor manera de evitar los calores que subir a nuestro querido Pirineo? Empezamos cumpliendo un viejo sueño, subir a Collarada, montaña mítica que decoraba el horizonte en nuestros años de infancia. A ello le sumamos el primer tresmil de Paula: Robiñera. No sería el único, puesto que más tarde se uniría a la lista el Garmo Negro. Por no hablar del fin de semana de la Gran Trail Aneto Posets, el ascenso a Estiba Freda y Roques Trencades o el conquistar la segunda cima del Pirineo (Posets). Para finalizar, una completísima ruta por el Parque de Ordesa y Monte Perdido, de  una belleza incomparable cuando se viste de otoño. Las fotos hablan por sí solas.
Cima de Collarada, con el Ibón de Ip a nuestros pies.
Robiñera, ¡primer tresmil conquistado!
Nubes en el Valle de Benasque, el fin de semana de la Gran Trail Aneto Posets.
Bromas en la cima de Estiba Freda.
Contemplando el Midi d’Ossau desde la cima del Garmo Negro.
Pirineo inmenso desde la cima del Posets.
¡Qué bonito es Ordesa!
Aunque, tras tanta montaña, también tuvimos oportunidad de añadir otra isla del Mediterráneo a nuestra lista: Malta.
Barcos de pescadores en Marsaxlokk.
Con tu madurez, 2018, el frío comenzó a envolverlo todo, por lo que viajar a otras latitudes nos apetecía especialmente. Y había un destino que nos habían recomendado mucho y que, a partir de ahora, no nos cansaremos de recomendar: Myanmar. La calidez y amabilidad de sus gentes, sus incontables templos, sus amaneceres… ¡Qué gran experiencia!
Globos al amanecer, en Bagan.
Ahora quedan apenas unos días para despedirte, 2018. Y nos parecía que la mejor manera de hacerlo sería tal y como te recibimos: viajando. Sí, otra vez por Italia. Aquí recibiremos a tu hermano mayor, 2019, a quien le contaremos todo lo bueno que nos regalaste.
Hasta siempre y gracias. Gracias por todo lo que nos descubriste, por esas experiencias que nos hiciste vivir y por las ganas que creaste de vivir todavía muchas más. Ha sido un inmenso placer. Cuídate mucho.
Un abrazo fuerte,
Pedro y Paula.
Trópico de Capricornio, en medio del desierto del Namib (Namibia).

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