Spitzkoppe: piedras irreales, paraíso de la escalada

El Spitzkoppe (que podría traducirse como «cúpula puntiaguda») es, sin lugar a dudas, la montaña más famosa de toda Namibia. Elevándose vertiginosamente unos 700 metros sobre el árido desierto del Namib, la montaña de Spitzkoppe alcanza los 1728 metros de altitud y es el sueño africano de los escaladores más atrevidos.
Desde el punto de vista geológico, es una montaña atractiva e interesante. Se calcula que hace unos 750 a 450 millones de años se formó una gran capa de roca que cubría toda la zona sur de lo que sería, actualmente, el continente africano. Hace 130 millones de años, con la división de Gondwana, se inició una gran actividad volcánica en la zona, en que ingentes cantidades de magma ascendían con fuerza a la superficie, formando inmensas montañas. Con el paso del tiempo, esas moles graníticas se han ido erosionando hasta formar el paisaje surreal de paredes imposibles, grandiosos arcos y atardeceres inolvidables.

Posando en el gran arco conocido como The Bridge.

La primera ascensión documentada data de 1946, y no estuvo exenta de dificultades. En la actualidad, existen numerosas vías para acceder a la cumbre, y escaladores de todo el mundo se dan cita en este paraje desértico para acometer la exigente ascensión. Hay quien asevera que, salvando las distancias, nos encontramos ante el Cervino de Namibia.
En la zona también existen pinturas rupestres de hace unos 2000 a 4000 años; sin embargo, la mayor parte de ellas se han deteriorado o han sido vandalizadas, de manera que apenas se distinguen.
Aunque la fama de Spitzkoppe se debe a que es una de las mecas mundiales de la escalada, lo cierto es que cualquiera puede visitar este fascinante monumento a la roca, lo inverosímil y lo grandioso. ¿Nos acompañáis a conocer un poco más?

¿Cómo llegar a Spitzkoppe?

Spitzkoppe se encuentra al oeste de Namibia, próximo a la localidad de Usakos. Aislado en medio del desierto, las pistas que nos llevan a este lugar atraviesan vastas llanuras hasta toparse con esta mole granítica, visible desde lejos.
Las rutas hasta Spitzkoppe desde los principales lugares de Namibia son las siguientes:
Desde Windhoek (278 km; unas 3 horas): debemos tomar la B1 (asfaltada) en dirección norte hasta Okahandja y, allí la B2 en dirección oeste hasta más allá de Oukos. Posteriormente hay que desviarse por la D1918 (pista) durante 18 kilómetros y, más tarde, por la D3716 (pista) durante 15 kilómetros más. El desvío a Spitzkoppe, bien señalizado, nos deja en la entrada del parque tras unos 3 kilómetros adicionales.

Desde Etosha (417 km; 4 horas y 30 minutos): hay que dirigirse hacia el sur por la C38 (asfaltada) hasta Outjo; desde allí continuar por la M63 (pista) durante 77 kilómetros hasta empalmar con la C33 (asfaltada), que finaliza en la B2 a la altura de Usab. Desde aquí por la B2 (asfaltada) hasta más allá de Oukos, donde nos desviaremos por la D1918 y, más tarde, por la D3716 (ambas pistas).

Desde Swakopmund (152 km; 1 hora y 45 minutos): tomar la B2 (asfaltada) en dirección este durante 113 kilómetros, donde nos encontraremos con el desvío a la D1918 (pista) y, más adelante, nuevo desvío por la D3716 (pista).

¿Dónde alojarse?

Sin duda alguna, si lo tuyo es la aventura y no te importa la carencia de comodidades, la mejor opción es acampar en el propio parque, en los Spitzkoppe Campsites. Si bien exigen autosuficiencia, ya que en las parcelas no hay ni luz ni agua ni mesas, los amaneceres, atardeceres y cielos estrellados que se pueden contemplar en este lugar son inolvidables. En el parque hay 18 parcelas de tierra donde poder acampar; según el recepcionista las mejores son de la 8 a la 11. Nosotros elegimos la 11B y nos gustó bastante. Nos costó 22,63€ una noche, lo que también incluía la entrada al parque.
En el mismo parque se encuentra el Spitzkoppen Lodge, de precio mucho más alto, aunque con más comodidades. Una habitación para dos personas cuesta a partir de unos 400 € la noche.
Si buscamos más opciones de alojamiento debemos mirar ya más lejos del parque, en la localidad de Usakos.

Nuestro alojamiento de mil millones de estrellas.

Horarios y tarifas de Spitzkoppe

Los horarios del parque no quedan nada claros, ni siquiera se mencionan en su página web. No obstante, si uno se queda a acampar en el propio Spitzkoppe…¡lo puede disfrutar las 24 horas del día!
Con respecto a las tarifas, como en otros lugares de Namibia, han aumentado en los últimos años. A fecha de hoy (agosto 2019) la entrada al parque cuesta 80 NAD (4,7 €) por persona, más otros 80 NAD por el vehículo. Si acampamos debemos desembolsar 190 NAD (11,32 €) por persona; esto ya lleva incluida la entrada al parque.

Tomando algo en el bar de la recepción.

¿Qué hacer en Spitzkoppe?

Realmente, la visita a Spitzkoppe, a menos que nos dediquemos a escalar sus verticales paredes, se puede realizar en un solo día. Los principales lugares y actividades de interés son los siguientes:
Escalada: Spitzkoppe es uno de los paraísos mundiales de la escalada. Aunque existen numerosas vías de diferentes dificultades, resulta imposible detallarlo aquí en el blog. Podéis encontrar buena información aquí.
Acampar: el mero hecho de pasar la noche en este entorno espectacular ya merece la pena. Eso sí, conviene llevar agua, linternas/frontales y todo lo que necesitemos puesto que las zonas de acampada carecen de cualquier comodidad. Una experiencia inolvidable.
Senderismo: existen algunas rutas para caminar por el interior de Spitzkoppe, de diferentes dificultades. Algunas de ellas deben ser realizadas con guía, por lo que conviene preguntar en recepción. La mejor hora para caminar es el amanecer, cuando el sol no golpea con fuerza y, en cambio, tiñe las montañas de su mejor color.

Caminando por el parque encontraremos piedras en lugares inverosímiles.

Visitar pinturas rupestres: en la zona de Spitzkoppe existen hasta 37 lugares con pinturas realizadas por los san hace entre 2000 y 4000 años. Muchas de ellas son inaccesibles; otras se pueden visitar mediante rutas guiadas, como el Bushmen’s Paradise.
Contemplar las estrellas: Namibia es un paraíso para los aficionados a la astronomía. Sin contaminación lumínica y con cielos muy despejados, Spitzkoppe es un lugar ideal para sacar el telescopio o, simplemente, disfrutar del impresionante cielo estrellado.
Ornitología: en el parque de Spitzkoppe habita una gran variedad de aves, por lo que esta disciplina también se puede disfrutar si prestamos atención.
Descubrir alguna curiosa formación geológica: quizá la más popular sea The Bridge, un enorme arco de roca situado entre las zonas de acampada 4 a 7. En otras zonas del parque podemos encontrar grandes rocas haciendo equilibrios imposibles, muy fotogénicas. Si queremos un descanso, incluso nos podemos bañar en la Rock Pool (junto a la zona de acampada 2).

¿Es o no impresionante?

Nuestra experiencia en Spitzkoppe

Dejamos atrás la interesante White Lady para conducir por una inmensa llanura desértica, únicamente interrumpida por dos grandes moles de roca a lo lejos. Ese es, precisamente, nuestro destino: Spitzkoppe. Apenas una hora y media de coche por pistas (bastante decentes) nos lleva a la entrada del parque.

Hacía ahí nos dirigimos.

Pagamos el alojamiento en la recepción, situada a la entrada junto al bar y las duchas, y nos disponemos a descubrir Spitzkoppe, provistos de un esquemático mapa que nos han entregado.
Lo primero es encontrar la zona de acampada que más nos guste. Están numeradas y separadas unas de otras por cientos de metros, por lo que debemos conducir por el parque hasta encontrar alguna que esté libre y nos guste. Según el recepcionista, las numeradas del 8 al 11 son las mejores, por lo que nos dirigimos hacia allí. Tras comprobar que una de ellas (la 9A) está repleta de agujeros en los que habitan incontables damanes del Cabo (Procavia capensis, un mamífero similar a una gran marmota), los cuales no son difíciles de ver en el parque, nos decantamos por la zona 11B. Tranquila, amplia y con bonitas vistas al amanecer y el cielo estrellado.

Casi que buscamos otra zona de acampada, que esta ya está ocupada.
Mejor nos quedamos por aquí, que tenemos buenas vistas.

Montamos la tienda, la mesita y las sillas y cogemos nuevamente el coche para ir a visitar alguno de los lugares más interesantes de Spitzkoppe.
En primer lugar vamos al gran arco de piedra (The Bridge) situado entre las zonas de acampada 4 y 7. Hay una pista que lo rodea, pero resulta imposible de ver desde el coche, por lo que debemos aparcar e intentar acercarnos caminando. Lo más sencillo es dirigirse a la zona 6, y ascender por una sencilla roca granítica, caminando, hasta toparnos con el inmenso arco. Su roca marrón contrasta, de manera abrupta, con el cielo azul. Las oportunidades para tomar impresionantes fotos son infinitas.

Impresionantes formaciones rocosas.
Resulta fascinante el hecho de que se haya formado un arco de estas dimensiones aquí.
Esta piedra con forma de corazón me gusta; me la llevo para casa.

No muy lejos de allí se encuentra la Pool Rock, una piscina natural creada en una oquedad de la roca. Hay quien aprovecha para darse un refrescante baño. No tiene mucho más misterio, aunque sí unas excelentes vistas del atardecer.

Poco a poco se aproxima el atardecer.
Los atardeceres de Spitzkoppe son mágicos.

Con las últimas luces del día nos acercamos a la zona de recepción, donde degustamos unas deliciosas cervezas mientras escribimos el diario de viaje.
Regresamos a nuestra tienda ya de noche, y cocinamos algo. Tras ello nos dedicamos, durante un buen rato, a contemplar el magnífico cielo estrellado, intentando tomar buenas fotografías. Aunque no resulta fácil, la experiencia es fabulosa.

– ¿Has visto qué cielo? – Sí, maravilloso.

Tras una noche en que hemos dormido de maravilla, toca levantarse temprano. Desayunamos rápido y recogemos la tienda, puesto que queremos contemplar las luces del amanecer desde la Rock Pool.
Excelente elección, dado que el sol tiñe de fuego las montañas de Spitkoppe creando un paisaje sobrecogedor.

Junto a la Rock Pool disfrutamos de un hermoso amanecer.
Si subimos un poquito más tendremos toda la llanura de Spitzkoppe a nuestros pies.

Disfrutamos del espectáculo, en absoluta soledad, durante un buen rato.
Buscamos algunos rincones próximos donde las rocas se disponen de manera inverosímil, regalándonos divertidas fotos.

Dominando la grandiosidad de Spitzkoppe.
¡Yo también quiero posar en este lugar!
Juegos de luces y sombras en la roca.

Pero lo bueno se acaba, así que debemos decir adiós a Spitzkoppe y continuar nuestra ruta hacia el oeste, en dirección a Cape Cross. Pero eso, ya sabéis…¡lo contaremos en la próxima entrada del blog!

¡Hasta siempre, Spitzkoppe!

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