Un día en Las Vegas: casinos, luces y lujo de cartón piedra

Las Vegas, la «Ciudad del pecado», la «capital del entretenimiento mundial», la «ciudad de las segundas oportunidades». Múltiples afirmaciones, ganadas a pulso, para describir esta frenética ciudad que nunca duerme y que ofrece entretenimiento y diversión a raudales.
Fundada en medio del desierto de Nevada a comienzos del siglo XX, comenzó un crecimiento sin igual en las décadas de 1930 y 1940 gracias a la legalización del juego en los casinos y la subsiguiente construcción de grandes hoteles en la ciudad. Gran parte del dinero necesario para la construcción de dichos hoteles, como por ejemplo el mítico Flamingo, provenía de los gánsters de la época.
Desde los años 80 y 90 del siglo pasado se produjo un resurgimiento de Las Vegas, con la construcción o remodelación de una gran cantidad de hoteles-casino en su calle más famosa: Las Vegas Strip. De este modo, Las Vegas se ha convertido en un destino turístico de primer orden; se estima que en el año 2016 casi 43 millones de personas la visitaron.
Casinos con luces de colores. La principal atracción de Las Vegas.
A pesar de su fama de ciudad pecaminosa, basada en el juego, la lujuria y el desenfreno, lo cierto es que ofrece incontables atractivos para gente de todas las edades y gustos. Desde espectáculos de magia a actuaciones musicales, pasando por irrepetibles fiestas y fastuosos hoteles, Las Vegas puede ser una visita inolvidable. Para nosotros, una de las ciudades que más nos sorprendió en todo el viaje, y que consideramos parada imprescindible en un roadtrip por EEUU. ¿En qué otro lugar del mundo se puede ver todo lo que aquí ofrecen?
En la entrada de hoy os invitamos a visitar Las Vegas en (poco más de) un día. ¿Nos acompañáis?
Las Vegas la nuit.

¿QUÉ HACER EN LAS VEGAS?

La lista de actividades y lugares a visitar en Las Vegas es casi interminable. Aunque algunas de ellas son gratuitas, si disponemos de un buen presupuesto (o muy bueno, o buenísimo…) podremos hacer casi cualquier cosa que tengamos en mente.
Repasemos algunas de las imprescindibles:
Visitar el cartel de «Welcome to Las Vegas»: creado en 1959 por Betty Willis y situado en el extremo sur del Strip, da la bienvenida a los millones de turistas que llegan a la ciudad. En hora punta puede ser difícil encontrar hueco para tomarse una foto, mejor madrugar.
Pasear por el Strip: la principal avenida de la ciudad, repleta de grandiosos y vistosos hoteles (18 de los 25 más grandes del mundo están aquí). La calle tiene más de 6 kilómetros de largo, por lo que debemos estar dispuestos a caminar bastante. No dejará de sorprendernos a cada paso.
Visitar los hoteles: de imponentes dimensiones, son como pequeñas ciudades temáticas en las que, además de habitaciones, disponen de lujosos restaurantes, casinos, piscinas, etc… Una de las actividades más interesantes en Las Vegas es entrar a sus hoteles, para maravillarse y alucinar con tanto glamur, aunque en ocasiones pueda parecernos un poco «de cartón piedra». En el siguiente apartado detallamos algunos de los más importantes.
El Strip de Las Vegas, con sus fastuosos hoteles.
Espectáculos: una ciudad que nunca duerme ofrece todo tipo de espectáculos, algunos de ellos con los mejores artistas a nivel mundial. Conciertos, magia, monólogos, espectáculos para adultos… Se puede encontrar de todo, todos los días y a todas horas. Los más famosos, probablemente, son los del Cirque du Soleil, entre los que destaca la obra Mystère, que se viene representando ininterrumpidamente desde 1993 (con un total de casi 12000 funciones).
Las funciones del Cirque du Soleil son increíbles. Una de las actividades top a realizar en Las Vegas.
– Pasear por los casinos: a pesar del ambiente decadente de algunos de ellos, en los que resulta difícil saber qué hora del día es (no tienen ventanas ni relojes, hay gente jugando a todas horas…), son lo más característico de Las Vegas. Llama la atención ver a gente con grandes vasos de plástico llenos de monedas jugando a las populares máquinas tragaperras durante horas y horas.
Visitar el downtown: venido a menos, en los últimos años se está intentando potenciar esta zona, donde realmente se inició la fama de Las Vegas. Con la creación de la Freemont Street Experience y sus 12,5 millones de luces LED o algunas atracciones como el Skyjump y el Big shot, la zona se ha vuelto a popularizar.
Casarse vestido de Elvis, Marilyn Monroe…o lo que tú quieras: partiendo de 100 o 150 $ podemos dar el «sí, quiero» al más bizarro estilo americano. Y sí, pagando un extra en una oficina del condado de Clark, el certificado se puede convalidar a la vuelta y estás legalmente casado. Una opción loca y memorable.
Salir de fiesta: Las Vegas no descansa, así que podéis encontrar ambiente para salir a cualquier hora y en casi cualquier parte de la ciudad. Algunos de los grandes hoteles celebran fiestas memorables en sus piscinas.
Hoy la piscina está tranquila. En otras ocasiones se organizan fiestas locas.
Comprar en un outlet: repartidos por la ciudad hay unos cuantos outlets donde venden ropa y calzado de marcas americanas a precios bastante competitivos. Aunque es difícil encontrar una verdadera ganga, lo cierto es que los precios son más baratos que en Europa.
Visitar el Gran Cañón: la zona oeste del Gran Cañón está relativamente cerca de Las Vegas. Hay visitas guiadas en autobús y también se puede sobrevolar el cañón en helicóptero.
Otras: disparar cualquier arma (desde pistolas a bazookas) en una sala de tiro, conducir un buggy en el desierto, tirarte en paracaídas…Prácticamente cualquier cosa que se te ocurra se puede hacer en Las Vegas.
Máquinas tragaperras en las que el premio gordo es un fabuloso Chevrolet. Sólo puede ocurrir en Las Vegas.

QUÉ HOTELES VISITAR EN LAS VEGAS

Aunque la lista de hoteles a visitar en Las Vegas es bastante larga, nos vamos a centrar en los más importantes del Strip. Alojarse en uno de sus hoteles más famosos es casi obligatorio; los precios en algunos de ellos son más que razonables, ya que el negocio lo hacen con los casinos.
Una buena opción para conocerlos todos es caminar por el Strip en un sentido por una acera y, posteriormente, regresar por la otra.
Dado que caminar, ida y vuelta, los 6,4 kilómetros de la avenida (12,8 km en total) es bastante paliza, tenemos dos opciones para hacerlo más cómodo:
Moverse en el monorail de Las Vegas: con paradas en el hotel MGM, hotel París, Flamingo/Caesar’s Palace y Harra’s; llegando finalmente hasta el downtown. Cuesta 5 $ el trayecto; 13 $ el billete de 24 horas.
Utilizar los tranvías gratuitos: hay uno entre el hotel Treasure Island y el Mirage; otro va desde el Mandalay Bay al Excalibur, pasando por el Luxor.
Tal y como comentábamos más arriba, vamos con una breve descripción de los hoteles más relevantes. Además de los casinos, todos ellos ofrecen algo singular:
Circus Circus: ambientado como si se tratase de un circo, cuenta en su interior con un pequeño parque de atracciones. Se realizan espectáculos circenses todos los días. Es uno de los grandes hoteles más baratos, aunque se halla algo alejado de la zona más vibrante del Strip.
Entrada a nuestro hotel.
Treasure Island: a pesar de que inicialmente estaba basado en piratas y sirenas, en la actualidad es un hotel más normalillo. En él se lleva a cabo el espectáculo del Circo del Sol «Mystère», votado como la mejor atracción en Las Vegas y cuya función se viene realizando ininterrumpidamente desde 1993.
Mirage: ambientado en la Polinesia, cuando se construyó (en 1989) era el hotel más grande del mundo. En él se celebraban los shows de Siegfried & Roy, con sus famosos tigres blancos; ya cancelados. En la actualidad se pueden contemplar la obra del Circo del Sol «Love» (basada en los Beatles) y un espectáculo de luz y sonido en el volcán de su entrada (todos los días a las 20:00, 21:00 y 22:00 h).
Caesar’s Palace: inspirado en el Imperio Romano, cuenta con un gran teatro al aire libre (con la forma del Coliseo) en el que actúan grandes estrellas como Rod Stewart, Cher, Elton John o Celine Dion, entre otros.
Bellagio: uno de los hoteles más lujosos de la ciudad, cuenta en su interior con 14 restaurantes, una galería de arte, un conservatorio y un jardín botánico. Pero, sin duda, la atracción que más visitantes genera es el espectáculo de sus fuentes (con luz y sonido), cada media hora por las tardes (cada 15 minutos desde las 20:00 h hasta la medianoche). Los chorros de agua más potentes alcanzan los 140 metros de altura. Un imprescindible en Las Vegas.
New York, New York: para nuestro gusto, uno de los más llamativos. Con réplicas a gran tamaño del Empire State, Chrysler Building, el Puente de Brooklyn o la mismísima Estatua de la Libertad, pasear por los casinos de su interior es como recorrer la Gran Manzana. Si, además, nos gusta la acción, podremos disfrutar de la gran montaña rusa que surca los cielos entre sus edificios.
Excalibur: con forma de castillo, se inspira en la leyenda del Rey Arturo. Otra de las buenas opciones si se viaja con niños.
Luxor: ambientada en el antiguo Egipto, esta gigantesca pirámide fue el edificio más alto de Las Vegas cuando se construyó en 1993. Con 4408 habitaciones, es el cuarto hotel más grande del mundo y el segundo de la ciudad (sólo superado por el MGM Grand). Cuenta con cuatro grandes piscinas y numerosas tiendas. Desde la parte superior de la pirámide, de noche, se emite un intenso rayo de luz hacia el cielo, visible desde más de 400 kilómetros de distancia.
Interior de la pirámide.
París: con réplicas del Arco de Triunfo, la Plaza de la Concordia y una Torre Eiffel de 165 metros de alto, nos transporta fácilmente a la capital francesa. En su interior hay buenos restaurantes y varios clubes nocturnos.
Flamingo: el mítico hotel construido en 1946 y remodelado en numerosas ocasiones, construido en estilo Art Deco e inspirado en la ciudad de Miami. Aunque se nota en sus paredes el paso del tiempo, constituye una visita obligada por su historia. En los jardines de su interior se pueden contemplar algunos flamencos.
The Venetian: con sus canales, góndolas, la Plaza San Marcos y el Puente Rialto, es una réplica logradísima de la ciudad italiana. Decorado también con fabulosas copias de pinturas renacentistas, en su interior hay cuatro lujosos teatros y varios clubes nocturnos.
Estamos en la Plaza San Marcos. Pero no en Venecia, sino en el hotel Venetian, de Las Vegas. Mola, ¿verdad?

NUESTRA EXPERIENCIA EN LAS VEGAS

Está anocheciendo mientras nos aproximamos, desde el sudeste, a la ciudad de Las Vegas. Desde lejos llama la atención la gran cantidad de luces que iluminan el skyline de la Ciudad del Pecado.
Una larga fila de coches nos hace esperar, detenidos, bastante rato, justo en la entrada sur de su calle principal, el Strip. El motivo es el horrible atentado acaecido unos días antes, cuando un tirador disparó desde su habitación en el hotel Mandalay Bay hacia los espectadores de un concierto. Nos hallamos a la altura del hotel, en el que vemos la ventana rota desde la cual se emitieron los disparos; a nuestro alrededor numerosos agentes del FBI continúan las investigaciones.
A pesar de este hecho, comprobamos que Las Vegas no descansa. Unos metros más adelante, la vorágine de luces y sonidos, la fiesta y el desenfreno no cesan ni un segundo.
Así es la primera impresión que nos llevamos de Las Vegas. Todo a lo grande.
Nosotros nos dirigimos al hotel Circus Circus, en la parte norte del Strip, la cual tenemos que atravesar en su práctica totalidad. Así tenemos una primera impresión de la ciudad, fastuosa y fascinante.
Dejamos nuestras cosas en el hotel (que está bastante bien) y tomamos el coche para dirigirnos al hotel Treasure Island, donde se lleva a cabo el espectáculo del Circo del Sol «Mystère». El aparcamiento es gratuito para «clientes»; no sabemos si ver un espectáculo incluye ser cliente del hotel, pero lo cierto es que nadie nos cobra el aparcamiento. Las entradas las habíamos comprado previamente por internet, puesto que en muchas ocasiones los billetes más baratos se agotan.
Asistimos a una función de unas dos horas de duración que nos deja ojipláticos, realmente impresionante. Equilibristas, acróbatas y una perfecta combinación de luz, música y sonido que nos dejan fascinados. Comprendemos a la perfección por qué la obra lleva representándose desde 1993.
Al finalizar regresamos al hotel para descansar, puesto que mañana será un día intenso.
Además de la función del Cirque du Soleil, echamos un vistazo a los primeros casinos.
Nos levantamos temprano y damos un breve paseo por el hotel, con sus enormes casinos en los que varias personas llevan jugando toda la noche (y no parece que se vayan a ir a dormir pronto).
Tomamos el coche para ir a Las Vegas Premium Outlets, puesto que varios blogueros nos lo habían recomendado. Realmente se trata de un enorme centro comercial en el que hay más de 150 establecimientos en los que venden ropa, calzado y algunos otros bienes a precios algo más baratos de lo normal. Aunque no vemos ninguna ganga, lo cierto es que algunos productos son más económicos que en Europa y compramos algún «recuerdo».
Si se quiere ir de compras, este outlet es buena opción.
Regresamos a la frenética Strip, la cual vamos a recorrer en el resto del día.
La primera parada es en el hotel The Mirage, al cual entramos brevemente para comprar unas entradas para el espectáculo Love, también del Circo del Sol. Nos gustó tanto lo de ayer que no nos importa gastarnos un buen pellizco de dinero para ver esta noche otra función.
Queda claro en qué hotel hacen el espectáculo Love, ¿no?
Justo enfrente tenemos el hotel Venetian, hacia el cual nos dirigimos. En su parte exterior reconocemos una réplica del Puente Rialto y el Campanile de San Marcos; una vez estamos allí vemos que bajo el puente hay un canal con algún gondolero. En su interior, además de los casinos, hay una compleja red de canales alrededor de los cuales encontramos numerosas tiendas. Sin duda, lo que más nos llama la atención es la recreación de la Plaza de San Marcos, en la que contemplamos un espectáculo de máscaras venecianas.
¿Os suena? A nosotros nos recuerda mucho a Venecia…
¿Góndolas? Sí, es Venecia.
En el interior del hotel, varias veces al día, hacen una pequeña representación veneciana.
Continuamos con el Caesar’s Palace. Inspirado en el Imperio Romano, en su interior podemos encontrar una copia del David de Miguel Ángel rodeado de máquinas tragaperras. En la parte exterior nos tomamos una foto en la Fontana di Trevi y vemos, desde fuera, la réplica del Coliseo (que, en realida, es el teatro del hotel). A pesar de que sabemos que todo lo que vemos es de cartón piedra, lo cierto es que resultan impresionantes todos los detalles.
Fontana di Trevi, en Las Vegas.
Llegamos a la zona de piscinas, magníficamente decorada.
El David de Miguel Ángel, en medio de la zona de casinos.
Entramos brevemente al hotel Flamingo. En él se nota el paso del tiempo, a pesar de sus múltiples remodelaciones. Paseamos un rato por su jardín interior, en el que tras mucho buscar, encontramos los míticos flamencos.
Mítico cartel del mítico hotel.
Si buscamos por el jardín encontraremos a los flamencos que dan nombre al hotel.
Seguimos caminando hacia el sur por el Strip para llegar al hotel París. Desde lejos hemos visto la gran Torre Eiffel; conforme nos acercamos vemos también el Arco del Triunfo y la fachada de la Ópera Garnier y el Museo del Louvre. En su interior, el casino y múltiples restaurantes se encuentran construidos en una París en miniatura. Curiosísimo.
Llegamos al Hotel París.
La Torre Eiffel, de 165 metros de altura, se ve desde lejos.
Zona de casinos del hotel París.
Restaurantes, tiendas y bares en el interior del hotel.
Cruzamos el charco, en sentido figurado, para llegar al hotel New York, New York. Mientras que por fuera vemos sus rascacielos, el Puente de Brooklyn y la Estatua de la Libertad, en su interior parece que estemos caminando por las calles de la Gran Manzana. Pizzerías, heladerías y un buen puñado de máquinas tragaperras. En un ambiente muy cuidado y realista, eso sí.
Podríamos estar en Manhattan, a tenor del skyline que vemos desde este punto.
Paseando por las calles de la Gran Manzana.
Hasta tienen una réplica del Puente de Brooklyn.
Un poco más al sur encontramos el hotel Excalibur que, a pesar de ser muy llamativo por fuera, no es tan especial por dentro. Desde allí cogemos un tranvía gratuito al hotel Mandalay Bay, para regresar caminando a nuestro siguiente destino, el hotel Luxor (no se puede ir directamente en tranvía desde el Excalibur al Luxor, y resulta más rápido y cómodo moverse en tranvía tal y como hicimos nosotros).
Hotel Excalibur, un castillo de cuento.
Salimos del tranvía y nos hallamos frente a la gigantesca pirámide, de más de cien metros de alto, y cuya entrada está presidida por una esfinge. En su interior, lo de siempre: ruletas, blackjack y máquinas tragaperras, con mucha gente jugando a todas horas. En un ambiente egipcio, eso sí.
Salimos del tranvía y entramos por aquí al hotel Luxor.
Estamos ya regresando por el Strip en dirección norte, con la noche ya bien entrada. Cada vez hay más gente en la calle, cada pocos metros nos paran para ofrecernos entradas a espectáculos de diversa índole. Desde shows con estrellas de renombre a algunos, por llamarlos de alguna manera, para adultos.
Llegamos al hotel Bellagio, lujoso por fuera y por dentro. Tras recorrer brevemente su interior, nos dirigimos al gran estanque de su entrada principal, para contemplar el espectáculo de luz y sonido de su fuente. Una muchedumbre se agolpa en sus orillas cada vez que la función va a comenzar. Y, realmente, merece la pena.
Uno de los hoteles más lujosos de Las Vegas: el Bellagio.
Decoración, con flores, del hotel.
Impresionante espectáculo de luces y sonido en las fuentes del Bellagio.
Nuestra última visita del día es el hotel Mirage, en cuya entrada encontramos un volcán que «entra en erupción» todas las tardes. Aunque no es tan impresionante como las fuentes del Bellagio, tampoco hay que perdérselo.
Tras ello, y ya en el interior del hotel, vamos a un gigantesco teatro en el que se lleva a cabo la función Love del Circo del Sol. Basada en los Beatles, es menos circense que la actuación del día anterior, pero más musical y teatral. Igual que el día previo, la contemplamos boquiabiertos. Muy recomendable.
Al finalizar, regresamos al hotel, tras un largo y completo día.
Volcán del hotel Mirage.
El quinto Beatle.
Nuevamente nos levantamos temprano. Hoy toca despedirnos de Las Vegas, pero antes queremos pasar a fotografiarnos junto a uno de sus iconos: el cartel de «Welcome to Las Vegas», situado en el extremo sur del Strip. Se puede llegar en coche y aparcar, con un poco de paciencia, en alguna de las plazas habilitadas a pocos metros del letrero.
Es conveniente madrugar para evitar la aglomeración de gente y poder aparcar más fácilmente.
Icónica imagen de la ciudad.
Tras las fotos de rigor, reemprendemos la ruta rumbo al noroeste, puesto que nos dirigimos a un destino árido, caluroso y espectacular: Death Valley. Pero eso, ya sabéis, lo contaremos en la próxima entrada.
Otro ejemplo de lo que abunda en Las Vegas: los casinos.

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