Bagan: la guía más completa sobre la ciudad de los templos

La antigua ciudad de Bagan es, sin lugar a dudas, la gran joya de un viaje a Myanmar. Los más de cuatro mil templos construidos en esta antigua capital de Birmania, de los que todavía persisten en pie 3822, son una espectacular muestra arquitectónica, artística y, por qué no, paisajística en el centro de Myanmar. No en vano, los templos, pagodas y estupas de Bagan se mimetizan con el paisaje de las llanuras próximas al Río Irrawaddy y constituyen una inolvidable estampa con las luces del amanecer y el atardecer.

Hay pocas cosas más mágicas que un atardecer en Bagan.

En nuestro viaje a Myanmar, Bagan fue uno de los destinos que más nos gustó. Estuvimos tres días por allí y, probablemente, nos hubiéramos quedado alguna más. ¿Quieres conocer algo más sobre Bagan?¡Acompáñanos!

El Reino de Bagan: un poco de historia

Tal y como comentábamos en nuestra Introducción y preparativos para un viaje a Myanmar, la historia de este país es interesante y compleja. Aunque, por supuesto, el momento histórico más relevante y magnífico fue el del Reino de Pagan, entre los siglos IX a XIII.
A pesar de que las antiguas crónicas birmanas describen la fundación de la ciudad de Pagan (ahora llamada Bagan) en el siglo II, las teorías actuales datan dicha fundación a mediados del siglo IX, en que se estableció un asentamiento de bamares, los cuales provenían del Reino de Nanzhao (en la actual China más meridional).
Dicho asentamiento fue creciendo y prosperando en los años posteriores, absorbiendo a las vecinas ciudades-estado pyu, y se convirtió en una pequeña provincia que abarcaba casi 40000 km2.

Estamos hablando de bastantes siglos de historia.

En el año 1044 el príncipe Anawrahta llegó al poder y fundó el Reino de Pagan, estableciendo un ambicioso plan de canales para el regadío y el cultivo de arroz, convirtiendo la zona en un verdadero almacén y logrando un importante potencial económico. Del mismo modo, se iniciaron misiones de conquista de los territorios circundantes en todo el Valle del Irrawaddy.
En los siguientes dos siglos se fueron sucediendo conquistas (tanto en la parte norte como, algo menos, en la parte sur de la actual Myanmar), y se expandieron el budismo theravada, el lenguaje y la cultura birmanas.
A finales del siglo XII y principios del siglo XIII el dominio del Reino de Pagan llegó a su culmen, siendo el momento de su mayor extensión y en el que se construyeron algunos de sus principales templos, como el de Sulamani o el de Gawdawpalin.

El templo de Sulamani, repleto de impresionantes pinturas, se construyó en la época de mayor esplendor de Bagan.

Fue también entonces cuando el clero vivió su periodo de mayor bonanza y riqueza. Esto era debido a la existencia de una política de donación de tierras libres de impuestos al clero, quienes ampliaban sus posesiones de manera muy superior a la expansión del Reino de Pagan. Así, se calcula que para el año 1280 dos tercios de las tierras cultivables se habían donado a la religión.
Aunque los sucesivos gobernantes reclamaron dichas tierras de nuevo, el clero había adquirido un notable poder, y dichos intentos fueron infructuosos. La falta de recursos de los gobernantes hizo que perdieran su influencia sobre los militares y cortesanos, iniciándose algunas revueltas a finales del siglo XIII.
Este clima viciado fue aprovechado por los mongoles, quienes iniciaron una serie de pequeñas rebeliones y acabaron por invadir y conquistar definitivamente el Reino de Pagan en el año 1297.
Pagan, antiguamente capital de más 200000 habitantes había quedado reducida a una pequeña localidad destino de peregrinos durante el periodo imperial.

Cuesta imaginar que una civilización que construyó templos tan bellos un colapso tan rápido.

En siglos posteriores se construyeron un pequeño número de templos, mientras que otros tantos fueron repintados o remodelados, sin respetar (o malogrando) los diseños originales.
Los terremotos de los años 1904 y, sobre todo, 1975 dañaron gravemente los templos y pagodas de Bagan. Tras ello se ordenó un ambicioso plan de restauración llevado a cabo por el gobierno birmano en la década de 1990. Dichas restauraciones, del mismo modo que las de siglos anteriores, fueron poco cuidadosas y poco fieles a los templos originales.
Otro terremoto de gran magnitud azotó la zona en el año 2016, destruyendo unos 400 templos.
Con cierta reticencia, debido fundamentalmente a la cantidad de restauraciones inadecuadas, la UNESCO declaró a Bagan como Patrimonio de la Humanidad el 6 de julio de 2019.

Esta maravilla no fue Patrimonio de la Humanidad hasta 2019, en gran parte por las restauraciones llevadas a cabo con poco criterio.

En el momento actual es, probablemente, el mayor destino turístico de Myanmar, siendo visitado por alrededor de medio millón de personas cada año.
Motivos no le faltan. ¿No os parece?

¿Cómo llegar a Bagan?

Bagan está situado en el centro de Myanmar, a orillas del Río Irrawady, a unos 180 km al suroeste de Mandalay y 620 km al norte de Yangon.
Existen diversas maneras de llegar, que pasamos a detallar:
Avión: el aeropuerto regional de Nyaung U cubre algunas rutas desde/hacia Mandalay y Yangon. Los precios suelen ser bastante elevados, aunque es la opción más rápida si se quiere ir directo desde estas dos grandes ciudades.
Autobús: la opción preferida de los mochileros y presupuesto más ajustado. Excelente opción para viajar e interactuar con lugareños. Cabe destacar que el autobús que viene desde Mandalay deja en Nyaung U y hay que tomar unas pequeñas furgonetas para llegar al alojamiento en New Bagan.
Furgonetas/coches privados: cómodos, rápidos y caros.
Tren: la línea Yangon – Mandalay pasa por Bagan, existiendo billetes de diferentes clases. Se tarda unas 18 horas desde Yangon y 8 desde Mandalay. La opción del tren no es de las más recomendables en Myanmar, por su lentitud y baja calidad.
Barco: una manera algo exótica de llegar a Bagan es un ferry que recorre el Río Irrawaddy desde Mandalay, empleando unas 9 horas.

Viajar en autobús es la mejor manera de interactuar con los locales. Que son, dicho sea de paso, súper simpáticos.

Si bien todas esas son las diferentes maneras de acceder a Bagan, pensamos que la ideal es el autobús, dado su precio, rapidez y la posibilidad de interactuar con los simpáticos birmanos. Sin embargo, llegar de noche a Nyaung U y tener que negociar el precio de la furgoneta es algo que da un poco de pereza.
En caso de disponer de poco tiempo para visitar Myanmar, el avión puede ser una opción, fundamentalmente si nos dirigimos a Bagan desde Yangon.

¿Dónde alojarse en Bagan?

Los alojamientos en toda la zona de Bagan están floreciendo en los últimos años y podemos encontrar para todos los gustos, desde sencillos y económicos hoteles a lujosos y exclusivos resorts.
Básicamente existen tres zonas diferentes donde alojarse, características algo distintas:
New Bagan: precios moderados (25 – 30€ por noche), en una zona con multitud de restaurantes y orientada al turista. Quizá la más solicitada.
Nyaung U: se podría considerar, con permiso de New Bagan, como la zona de mochileros. Muchos alojamientos, para presupuestos más ajustados (se pueden encontrar por menos de 20 € la noche).
Old Bagan: en la zona más antigua hay un puñado de hoteles con todo tipo de lujos y más exclusivos. Los precios parte de los 60 – 70€ la noche.

Nuestro hotel, el Bagan View Hotel. Muy recomendable.

Nosotros nos alojamos en la zona de New Bagan, en el Bagan View Hotel. A pocos minutos caminando de algunos de los restaurantes más recomendables y también próximo al centro de la “vida nocturna” (por llamarlo de alguna manera). Repetiríamos allí, sin duda.

¿Cómo moverse por Bagan?

Aunque mucha gente realiza visitas guiadas por los principales puntos de interés de la zona de Bagan, a nosotros nos parece que la mejor manera de conocerlo es moviéndose por libre.
La “Bagan Archeological Zone” (zona arqueológica de Bagan) tiene un gran tamaño (unos 13 por 8 km), por lo que caminar no es una opción. En cambio, se puede recorrer la zona en:
Bicicleta: la opción más barata (1,5€ el día, aproximadamente). La zona de Bagan es llana, por lo que no es mala opción. Sin embargo, pedalear todo el día bajo un sol de justicia se puede hacer muy duro…
Moto eléctrica (e-bike): para nosotros, la opción ideal. Las alquilan en la mayor parte de los alojamientos de Bagan. Por poco más de 4 € se pueden utilizar todo el día, permitiendo llevar a dos personas. Muy recomendable.

Aquí, con nuestra flamante moto eléctrica. La mejor opción para recorrer Bagan.

Es aconsejable llevar calzado abierto y fácil de quitar y poner (lo mejor, probablemente, sean las sandalias). En casi todos los templos hay que descalzarse y volverse a calzar, por lo que unas zapatillas cerradas no serán muy prácticas.

¿Qué ver en Bagan?

Pensamos que dos días completos, desde el amanecer hasta el atardecer son más que suficientes para conocer con relativa profundidad la zona. No obstante, en según qué épocas del año hace mucho calor al mediodía y es recomendable parar a descansar en las horas de máxima insolación. Entonces, tres días serían lo razonable.
La lista de templos y pagodas en Bagan es interminable. Cabe recordar que son cientos los que se pueden visitar, aunque unos pocos destacan por encima de los demás.
Algunos de ellos son (los primeros cuatro son las grandes joyas de Bagan):
Templo Ananda: probablemente sea el edificio más importante, conocido e impresionante de Bagan. Fue construido en el año 1105, durante el reinado del Rey Kyanzittha. Se denomina Ananda en honor del primo de Buda. La construcción de este templo está plagada de leyendas, diciéndose que los monjes que idearon y construyeron este magnífico templo fueron asesinados por Kyanzittha para asegurarse que nadie pudiera erigir uno similar. En su interior destacan cuatro grandes imágenes de Buda, algunas placas labradas en terracota y abundantes pinturas.

Nuestras explicaciones sobre el Templo Ananda.

Templo Dammayangyi: fue construido durante el reinado de Narathu, y levantado en tan solo 3 años. Es el templo más grande de todo Bagan.
Templo Thatbyinnyu: con 61 metros de altura, es el más alto de la zona. Su nombre significa “omnisciencia”, en referencia a Buda. Fue construido por orden del Rey Alaungsithu, con un estilo transicional entre el de Ananda y el de Gawdawpalin. El templo, de magnífico color blanco, consta de dos plantas; en la superior hay una gran imagen de Buda sentado.
Pagoda Shwezigon: se trata de un perfecto ejemplo de pagoda típica birmana. Con su estupa circular de gran tamaño, decorada con papel de oro, es visible desde lejos. Junto a ella se pueden encontrar una serie de pequeños templos y santuarios. Dice la leyenda que en su interior hay un diente y un hueso de Buda. Su construcción finalizó en el año 1102, y a lo largo de la historia ha sufrido graves daños por los terremotos, siendo reconstruida en numerosas ocasiones.

Informándonos bien sobre el lugar que estamos visitando.

Pagoda Dhammayazika: construida en 1196, durante el reinado de Narapatisithu. En sus terrazas se pueden contemplar escenas, labradas en terracota, del Jataka, relatos de la vida de Buda antes de alcanzar la iluminación.
Templo Htilominlo: construido en ladrillo, tiene tres pisos y 46 metros de altura. Fue el último templo construido con el estilo propio de Birmania en todo Bagan (año 1218).
Templo Gawdawpalin: es el segundo templo más alto de Bagan, con 54 metros. Su construcción fue iniciada por el Rey Narapatisithu, aunque finalizó durante el mandato de su hijo, Htilominlo. El templo tiene planta cuadrada, con cuatro pórticos diferentes, siendo el que da al oeste más prominente que los demás.
Pagoda Bupaya: se sitúa junto al cauce del Río Irrawaddy, y posee unas vistas excepcionales de todo el valle. Es de pequeño tamaño, y fue destruida en su práctica totalidad en el terremoto de 1975. Posteriormente se reconstruyó sin respetar demasiado su forma y materiales originales.
Puerta de Tharabar: es la única puerta que ha resistido al paso del tiempo en todo Bagan, situada en la parte este de la ciudad vieja. Aunque algunos estiman su construcción en el año 849, como parte de una fortificación que rodeaba la ciudad, otros estudios la datan alrededor del 1120.
Templo Sulamani: es uno de los más visitados de todo Bagan. Su estilo arquitectónico combina elementos tempranos con otros más avanzados, incluyendo dos pisos y varias terrazas. Fue construido en el año 1181 bajo el mandato del Rey Narapatisithu. En el templo destacan las numerosas pinturas que se conservan relativamente bien, a pesar del terremoto de 1975 que afectó gravemente al edificio.

El Templo Sulamani es una de las visitas imprescindibles.

Templo Gubyaukgyi: edificado en el año 1113. Destaca, fundamentalmente, por los frescos de su interior (los más antiguos de todo Bagan) y porque en él se pueden encontrar inscripciones en cuatro antiguos idiomas asiáticos. Su restauración, tras el terremoto de 1975, fue objeto de polémica al haberse empleado técnicas y materiales poco adecuados.
Pagoda Mingalazedi: construida en el año 1277, siendo uno de los últimos grandes templos erigidos en Bagan. Consta de varias terrazas que dan acceso a una gran estupa de piedra.
Templo Mahabodhi: construido a imagen del templo homónimo situado en Bodhgaya (India). Es llamativo por su torre de forma piramidal.
Pagoda Lawkananda: edificada durante el reinado de Anawrahta, se encuentra junto al Río Irrawaddy. Contiene una réplica de la reliquia del diente de Buda.
Templo Manuha: es uno de los templos más antiguos de Bagan. Contiene tres figuras de Buda sentado y otra imagen de Buda alcanzando el Nirvana.
Pagoda Shwesandaw: consta de cinco terrazas coronadas por una estupa cilíndrica. Antiguamente en sus paredes se podrían apreciar escenas, labradas en terracota, del Jataka; tras las restauraciones ya apenas se intuyen en algunas zonas. Antaño era una zona ideal para contemplar el atardecer, aunque en el momento actual subir a su parte superior está prohibido.
Templo Nathlaung Kyaung: es el único templo hinduista que queda en pie en todo Bagan. Fue construido en el siglo XI, durante el mandato de Anawrahta.

Hay centenares de templos más, cada uno con su historia y sus detalles que lo hacen único. Dado que no podemos resumirlos todos aquí, te invitamos a que busques más información aquí:
http://bagan.travelmyanmar.net/bagan-monuments.htm

La lista de templos a visitar es casi inacabable.

¿Cuáles son los mejores templos para el amanecer y el atardecer?

Buena pregunta, sin duda. Puedes buscar información en mil sitios de internet y comprobar que hay muchísima discrepancia y, encima, una vez llegues a Bagan te dirán que hay templos cuyo acceso está cerrado y no podrás visitar. Así que la sugerencia va a ser difícil.
Recomendamos, al 100%, preguntar en el alojamiento por los mejores enclaves para contemplar la salida y puesta de sol; es posible que durante la estancia en Bagan algún lugareño se ofrezca (por una propina) a mostrarnos algún templo poco concurrido.

Hay un par de colinas ideales para el amanecer y atardecer, habilitadas con barandillas y que suelen estar abarrotadas de gente.

Nosotros, únicamente, vamos a contar nuestra experiencia, que no estuvo mal, aunque seguro que es mejorable.
Amanecer: hay una pequeña colina (Nyaung Lat Phet Viewing Mound) junto a un lago, muy cerca del Templo Sulamani, donde cada mañana se juntan decenas de personas a contemplar el amanecer. Aunque no era un lugar tranquilo, ver pasar los globos aerostáticos justo por encima con las luces del amanecer es algo inolvidable.
Atardecer: disfrutamos de dos hermosos atardeceres en Bagan. El primero de ellos fue en una colina, Sulamani Mandmade Sunset Hill, donde compartimos el momento con un buen número de viajeros. El segundo, sin embargo, lo disfrutamos casi en soledad, en un bonito templo a cuya terraza superior se puede acceder fácilmente (Brick Monastery). Dado que es de los pocos templos a los que se puede subir a día de hoy, se está convirtiendo en uno de los más populares.
Conviene recordar que tanto al atardecer como, sobre todo, al amanecer, hace frío. Para el atardecer puede ser interesante llevar una chaqueta fina; para el amanecer recomendamos pantalón largo, zapatillas cerradas y un buen abrigo. Moverse en moto de noche hace que la sensación térmica disminuya mucho.

Al atardecer Bagan es, si cabe, más hermoso.

Nuestra experiencia en Bagan

Llegamos a Bagan ya de noche, con el tiempo justo para dejar las mochilas en nuestro hotel y de salir a cenar. Nos han recomendado el Royal Restaurant, que ofrece especialidades indias y nos sorprende gratamente. Platos deliciosos y un trato espectacular, por un precio más que bueno.
Regresamos, paseando, al hotel, puesto que estamos cansados tras una larga jornada.
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Nos despertamos a las seis de la mañana, cansados, y desayunamos en la terraza del hotel mientras contemplamos el amanecer. Al fondo asoman algunos templos y los globos aerostáticos se alzan sobre el horizonte.
Justo enfrente del hotel alquilamos las motos eléctricas, por lo que ya estamos preparados para recorrer la zona.
Tomamos la carretera principal que sale de New Bagan, en dirección norte, rumbo a la ciudad vieja.
Enseguida divisamos los primeros templos, conocidos como Sein Nyet Ama, a los que echamos un vistazo. Nada relevantes, así que continuamos la ruta.

Enseguida llegamos a los primeros templos.

Seguimos rumbo al norte y pasamos por un pequeño grupo de templos, en el que destaca la Pagoda Myin Ka Bar. Aparcamos nuestra moto y caminamos un rato por allí, fijándonos en cada detalle.
Decidimos ir, del tirón, hasta Old Bagan, por la carretera principal. Dicha carretera está en buen estado y no tiene mucho tráfico; el resto de caminos que tomaremos el resto del día serán algo peores.
Una vez llegamos a la ciudad nos topamos con una gran pagoda, de 54 metros de altura: se trata de Gaw Daw Palin. Por fuera resulta espectacular, aunque por dentro no es de las más llamativas. Es la primera pagoda en la que encontramos otros visitantes, fundamentalmente birmanos, y que se detienen a saludarnos y tomarse fotos con nosotros continuamente.

Gaw Daw Palin: una pagoda de grandes dimensiones.

Cerca de allí encontramos la Pagoda Butaya, con su estupa dorada reluciente al sol. Se nota claramente que ha sido restaurada. Lo que más nos gusta de ella, sin duda, son las buenas hacia el río y todo el valle, aunque la ligera bruma matutina no nos permite disfrutarlas en su totalidad.

Estupa con vistas al Río Irrawaddy.

Vemos, no muy lejos de allí, una torre de aspecto piramidal, a la cual nos dirigimos. Se trata de la Pagoda Mahabodhi, cuyas paredes tienen una decoración profusa y realmente hermosa.

La Pagoda Maha Bodhi, fácilmente reconocible.

Tras una breve parada para contemplar la Pagoda Shwegu Gyi, llegamos a uno de los templos más importantes de Bagan: el Templo Thatbyinnyu. Aunque su ornamentación es más discreta que otros, su imponente altura (61 metros, el más alto de todo Bagan) llama la atención. Algunos andamios nos indican que están restaurándolo, e impresiona de que una vez limpio y arreglado volverá a su esplendor original.

La Pagoda Shwegu Gyi, en proceso de restauración.

La que es, muy probablemente, la gran joya de Bagan se halla a escasos metros de allí. Nos referimos a la Pagoda Ananda. En realidad, es un gran complejo con el templo principal (visiblemente reformado), un gran patio (donde tomar bonitas fotos) y algunos pequeño templos y santuarios accesorios. Es uno de los lugares más visitados de todo Bagan, y motivos no le faltan. En su interior hay unas imágenes de Buda de gran tamaño y muy veneradas por los fervorosos birmanos.

¿Verdad que es precioso?

Hemos estado un buen rato viendo la Pagoda Ananda, pero tenemos que continuar. Cruzamos la carretera principal y continuamos por un pequeño sendero hasta alcanzar unos coquetos templos de pequeño tamaño y que no aparecen señalizados en los mapas habituales (están, en cambio, indicadas en el mapa que hemos creado). En su interior destacan unas pinturas muy bonitas, que parecen de reciente manufactura.
Nuestras siguientes visitas son a las pagodas Hsu Taung Pyi y Khaymingha, un grupo de pagodas sin nada especialmente reseñable.

Aunque son unas pagodas pequeñas y desconocidas, esconden estas bonitas pinturas.

Nos acercamos al Upali Thein Ordination Hall, un pequeño edificio poco relevante por fuera pero que guarda en su interior unas interesantes pinturas. Se puede visitar, pero no permiten realizar fotografías del interior.
Ahora toca conocer el Templo Htilominlo, otros de los grandes de Bagan. En la entrada se disponen numerosos puestos de venta ambulante, donde comprar recuerdos por un módico precio. El edificio, construido en ladrillo, es enorme, y se eleva hasta los 46 metros de altura en tres pisos. Por dentro, sin embargo, decepciona un poco.

Htilominlo es uno de los más visitados, y en su entrada hay gran cantidad de puestos de venta de recuerdos.

Decidimos continuar la visita alejándonos un poco hasta la Pagoda Shwedigon, cuya estupa dorada es de las más reconocibles de Bagan. Tiene un tamaño enorme y resulta impresionante rodear semejante mole dorada. La estupa forma parte de un complejo de gran tamaño, con varios templos y santuarios. Es el único lugar en el que los vendedores, en algún momento demasiado insistentes, intentan ganarse una propina por mostrar al viajero lugares de acceso gratuito.

Detalles dorados de la enorme estupa.

Emprendemos el camino de regreso, deteniéndonos brevemente en el Templo Gu Byauk Gyi (grande pero poco relevante) y, más adelante, en el Nyaung Lat Phet Viewing Mound. Se trata de un montículo elevado sobre la vasta planicie de Bagan, y que permite contemplar un buen número de templos. Aunque habitualmente la recomiendan para el amanecer, pensamos que el atardecer también puede ser bonito desde este punto.
Nos queda visitar el Templo Sulamani, ya iluminado por los cálidos tonos del sol en descenso. Se trata de otra de las joyas de Bagan, de gran tamaño y un interior en el que se pueden contemplar algunas antiguas pinturas, que resistieron al gran terremoto de 1975.

Antes del atardecer nos acercamos al Templo Sulamani.

Para la puesta de sol vamos a la Sulamuni Mandmade Sunset Hill, una colina artificial creada como mirador para el atardecer. A pesar de que se encuentra atestada de gente, desde ella contemplamos un hermoso atardecer, en el que el sol se esconde tiñendo la zona de unos colores espectaculares. Dicen que los atardeceres aquí son inolvidables, y damos fe de ello.

Memorable atardecer.

De camino a casa paramos unos minutos en el Templo 863 (bueno para el atardecer) y la Pagoda Dhammayazika, cuya estupa dorada iluminada artificialmente mientras anochece nos parece fotogénica.
Regresamos al alojamiento, cansados tras un largo día descubriendo los lugares más representativos de Bagan. Cenamos el restaurante Delicious (delicioso, como su nombre indica) y nos vamos a dormir.

La Pagoda Dhammayazika, mientras la noche se adueña de Bagan.


Suena el despertador a las cinco de la mañana, puesto que queremos ver el amanecer en alguna zona de templos. Cogemos la moto y partimos en dirección norte por la carretera principal. Es noche profunda y hace frío al viajar en moto, por lo que llevamos puesta toda nuestra ropa de abrigo, incluyendo zapatillas cerradas.
Nos cuesta unos 25 minutos llegar al Nyaung Lat Phet Viewing Mound, ya visitado el día anterior. Llegamos de los primeros, pero poco a poco se van sumando otros viajeros hasta sumar unos cien o ciento cincuenta a la hora del amanecer. Con los primeros rayos de sol contemplamos cómo los globos aerostáticos se elevan a lo lejos. Las paredes de los templos adquieren tonalidades rojizas y anaranjadas, y los globos sobrevuelan nuestras cabezas, confiriendo un ambiente mágico a la experiencia. ¡Qué bonito es todo!

Bonitos tonos al amanecer.
Los globos sobrevuelan, literalmente, nuestras cabezas.

Regresamos al hotel para dormir un poco y desayunar abundante, puesto que nos ha entrado bastante hambre.
Tomamos de nuevo la moto por un camino que parte del extremo noreste de New Bagan, en busca de los rincones más desconocidos de Bagan. Ayer vimos los principales templos y pagodas; hoy queremos conducir sin rumbo, dejando que Bagan nos sorprenda con sus secretos menos conocidos.
A la salida del pueblo ya divisamos las primeras pagodas y templos, de pequeño tamaño y que ni siquiera nos detenemos a contemplar. En cambio, algo más al norte vemos el Monasterio Ashin Arahan, cuya fachada principal, semiderruida, sobrecoge.
Siguiendo por el camino, y todavía más al norte, advertimos una senda que gira a la derecha y nos lleva a un pintoresco conjunto de estupas en las que nos encontramos totalmente solos. Nos parece un lugar ideal para el atardecer, por lo que lo dejamos fichado para la tarde.
Volvemos al camino principal, siempre hacia el norte, hasta toparnos con la Shwe Zedi Pagoda, de base blanca y una gran estupa dorada.

Pagoda fácilmente reconocible.

Una vez tomadas las fotos de rigor, seguimos la pista unos metros más hasta que visualizamos un desvío que indica “South y North Taung Guni”. Lo tomamos y nos lleva a un par de templos bastante grandes, solitarios y poco visitados. Se trata de lo que en los mapas se denomina Myauk Guni y Taung Guni; en realidad se trata de dos templos similares, siendo sólo visitable el situado más al norte, ya que el del sur está cerrado ante el peligro de que se derrumbe. El templo norte es sumamente fotogénico, sobre todo al contemplarlo desde su entrada principal. Merece la pena tomar unas buenas fotos aquí. ¡Bagan no deja de sorprendernos!

Fijaos qué bonito. ¡Y para nosotros solos!

El único gran templo de Bagan que no habíamos visto todavía está allí cerca: el Templo Dhammayangyi. Se trata, de hecho, del edificio más grande de la zona. Es una gigantesca mole de ladrillo, con varias galerías y numerosas ventanas donde tomar interesantes fotografías. El edificio resulta espectacular, y estamos un buen rato recorriendo todas sus galerías y terrazas.

Este templo sí que es grande. El más grande, de hecho.
Hola, ¿qué tal?

Desde este lugar vemos una gran estupa de forma cilíndrica y característico color blanco, culminada por una decoración dorada. Es la Pagoda Shewsandaw, con sus características cinco terrazas de ladrillo. Antaño se podía ascender hasta la parte superior para contemplar el atardecer; en el momento actual está prohibido subir a ella. En el recinto de la pagoda también hay un enorme Buda tumbado; cuesta un poco encontrar la entrada al edificio en el que se resguarda, pero sorprende descubrir su gran tamaño.

Antes se podía subir a la terraza más alta para contemplar el atardecer; ahora no.
Buda tumbado, de gran tamaño (mirad Paula qué pequeñita).

Va avanzando la tarde, por lo que pensamos en volver al conjunto de pagodas que hemos descubierto antes, para ver el atardecer.
Una vez llegamos allí, nos percatamos de que unos metros más allá hay un edificio, conocido como Brick Monastery. Está permitido ascender, a través de una estrecha y escondida escalera de su interior, a la terraza superior. Desde allí las vistas son magníficas en todas direcciones por lo que, acompañados de apenas una decena de viajeros más, contemplamos el atardecer en este lugar.
Somos testigos de un espectáculo de luces de casi una hora de duración, hasta que el sol desaparece totalmente tras el horizonte.

Fijaos qué cuqui nuestro mirador.
Con este fabuloso atardecer nos despedimos de Bagan.

Regresamos entonces al hotel, devolvemos la moto y salimos a cenar cerca del hotel.
Toca escribir el diario, preparar la mochila e ir a dormir temprano, puesto que mañana a las seis volvemos a estar en pie. Pondremos rumbo a Kalaw, desde donde empezaremos el trekking del Lago Inle. Pero eso, ya sabes…¡lo contaremos en la próxima entrada del blog!

¡Hasta siempre, Bagan!

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