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Castillo d’Acher (2384 m), desde la Selva de Oza

Castillo d’Acher (2384 m), desde la Selva de Oza

Fortaleza infranqueable, inmensa mole vertical, grandiosa atalaya, imposible valle colgado… Son muchos los mayestáticos adjetivos con los que se puede calificar al mítico Castillo d’Acher, una de las cumbres por excelencia del entorno de la Selva de Oza y del Parque Natural de los Valles Occidentales.
A pesar de sus modestos 2384 metros de altitud, la ruta que asciende a su cima requiere superar un notable desnivel. Los paisajes que ofrece el camino, eso sí, son espectaculares en todo momento: un frondoso bosque de hayas, bucólicas zonas de prados, un tramo algo pesado de roca y, para finalizar, el sorprendente valle colgado al que se llega justo antes de la cima.
Hoy te presentamos una ruta popular ruta, que asciende a uno de los montes con nombre propio en el Pirineo aragonés más occidental; hoy hacemos la ruta al Castillo d’Acher partiendo de la Selva de Oza. ¿Nos acompañas a saber un poco más?

Increíbles paisajes.

¿Cómo llegar?

El inicio de la ruta propuesta es en el siempre interesante enclave de la Selva de Oza, un lugar que disfrutar en familia y desde el que parten incontables rutas de todo tipo. Especialmente bonito en otoño, aunque se puede disfrutar en cualquier época del año.
Para llegar a la Selva de Oza es preciso tomar la carretera que atraviesa la localidad de Echo, y conducir unos doce kilómetros rumbo norte. En la propia Selva de Oza hay un gran aparcamiento habilitado, justo antes del puente que cruza el Río Aragón Subordán, junto a un gran edificio blanco. Hay espacio para decenas de vehículos.
La ruta comienza junto a un panel indicativo de las rutas senderistas de la zona, bien señalizado.

Aparcamiento amplio, justo antes del puente que cruza el Río Aragón Subordán.
Punto de inicio de la ruta, junto al gran cartel explicativo.

Datos técnicos

Fecha: 11 de junio de 2022.
Inicio y fin de la ruta: aparcamiento de la Selva de Oza.
Tipo de ruta: ida y vuelta.
Itinerario: Aparcamiento – Desvío inicial al Castillo d’Acher – Cruce Barranco Espata – Inmediaciones Refugio d’Acher – Canal acceso valle colgado – Cima Castillo d’Acher – Canal acceso valle colgado – Inmediaciones Refugio d’Acher – Cruce Barranco Espata – Desvío inicial Castillo d’Acher – Aparcamiento.
Distancia: 13,98 km.
Desnivel acumulado: 1283 metros, tanto de desnivel positivo como negativo.
Altitud:
– Mínima: 1133 metros (aparcamiento).
– Máxima: 2384 metros (cima Castillo d’Acher).
Duración sin paradas: 5 horas y 30 minutos.
Duración, por partes:
– 10 minutos hasta el desvío inicial al Castillo d’Acher.
– 55 minutos hasta el cruce del Barranco de Espata (incluye 5 minutos de descanso).
– 1 hora y 35 minutos hasta las cercanías del Refugio d’Acher.
– 2 horas y 45 minutos hasta el inicio de la canal que asciende al valle colgado (incluye 10 minutos de descanso).
– 3 horas y 15 minutos hasta la cima (1 hora de descanso).
– 6 horas y 55 minutos hasta el aparcamiento (incluye 10 minutos de descanso).
Dificultad/recomendaciones:
– Ruta sin pasos complejos, pero larga y que supera un potente desnivel, por lo que exige cierta forma física.
– En la pequeña chimenea de acceso a la parte superior del Castillo d’Acher hay que ayudarse, ligeramente, con las manos. Carece de dificultad, pero conviene prestar atención en no tirar alguna piedra hacia abajo (o que caiga alguna de arriba).
– Excursión de gran belleza, que suele ser muy concurrida (fácil coincidir en cima con decenas de personas).
Track GPS: descargar aquí.
*NOTA: los tiempos, distancia y dificultades encontradas están basados en nuestra experiencia, teniendo en cuenta la climatología, nuestra forma física y experiencia en montaña. Hay que salir al monte siempre bien equipado, con el material y una preparación adecuados, y consultando previamente la previsión meteorológica.

Ruta realizada.
Perfil de la ruta realizada.
Escala MIDE de dificultad.

Nuestra experiencia en la ruta al Castillo d’Acher

Noche fría en el camping de la Selva de Oza, donde llegamos el día anterior por la tarde. Ha costado descansar pero, cuando suena el despertador, bien temprano, nos levantamos sin demasiada pereza.
Damos cuenta de un energético desayuno y nos preparamos para la ruta. Nos acercamos a un panel indicativo situado junto al puente que cruza el Río Aragón Subordán, al lado del gran aparcamiento donde algunos coches comienzan a llegar en esta todavía fresca mañana.
Detrás del gran cartel vemos las indicaciones del GR 11.1 “Palanca de Espata/Refugio de Lizara”, por lo que comenzamos a caminar en esa dirección. Transitamos por una senda cómoda, que incluso desciende suavemente mientras pasa junto al Parque de tirolinas de la Selva de Oza.

Comenzamos a caminar tras este panel indicador.

Salimos unos instantes del bosque para atravesar un pequeño prado herboso, desde el cual contemplamos por primera vez las proas más occidentales del Castillo d’Acher.
Caminamos nuevamente por bosque, hasta toparnos el primer desvío, y el más importante. Un cartel nos indica que debemos desviarnos hacia la izquierda (oeste) para dirigirnos hacia el Castillo d’Acher. Abandonamos, pues, el cómodo camino para internarnos en una senda que comienza a ascender sin tregua, entre el frondoso bosque.

Tomamos el desvío que nos lleva a iniciar el fuerte ascenso.

La senda cruza una pista y continúa rumbo este, siempre con un desnivel considerable, haciéndonos romper a sudar en pocos minutos. Estamos en la sombra más absoluta, pero esta temperatura matutina hace presagiar una jornada tórrida de montaña.

Fuerte ascenso, por frondoso bosque.
Ascenso sin tregua.

Mediante un par de lazadas superamos un tramo de ascenso duro, aunque pronto la senda suaviza mientras se aproxima al Barranco de la Espata, el cual cruzamos saltando de piedra en piedra (2,8 km; 55 minutos; 1459 metros de altitud).

Por aquí cruzamos el barranco.

Ya en la margen izquierda del pequeño riachuelo la acusada pendiente no cambia. A ritmo tranquilo puesto que sabemos que la ruta es larga y dura, vamos avanzando y ascendiendo metros. Paramos, brevemente, a quitarnos las perneras del pantalón y beber agua, que el calor aprieta.

Cambiamos de margen, pero el camino no pierde ni un ápice de pendiente.

El mágico bosque mixto, en el que las hayas son protagonistas absolutas, nos ha acompañado hasta ahora; sin embargo, al haber ganado mayor altitud finalmente salimos del mismo (3,6 km; 1 hora y 15 minutos; 1603 metros). Se abren grandes vistas a nuestro alrededor, por lo que nos detenemos unos minutos a echarnos crema solar (imprescindible siempre pero hoy mucho más) y, de paso, para contemplarlas.

Salimos del bosque y se abren grandes vistas.

Nuestras piernas desearían un camino más suave, pero la senda sigue, si cabe, aumentando su pendiente en este primer tramo herboso. Son un par de repechos largos y directos, por lo que vamos ganando altitud de manera asombrosa.

Repechos duros, ya en terreno herboso.

Así, enseguida pasamos por las inmediaciones del Refugio d’Acher y pronto alcanzamos la cota 2000. El camino suaviza un poco, aunque en constante ascenso, y nos permite recobrar el aliento y disfrutar con más calma de las vistas de nuestro entorno. Alguna nube tapa, momentáneamente, el sol, lo que refresca un poco el ambiente y, sin duda, agradecemos
Frente a nosotros se alza ya la (casi) infranqueable muralla que protege la cumbre del Castillo d’Acher, y que nos hace entender el porqué de dicho nombre.

Vistazo atrás.
No paramos de subir.
Tendremos que buscar la parte más débil de la muralla del Castillo d’Acher.

En un determinado momento la senda, que venía manteniendo rumbo este, vira abruptamente hacia el norte, en busca de una zona de rocas rojizas. Dichas rocas se superan realizando un tramo horizontal hacia el oeste, llaneando, con espectaculares vistas, a lo lejos, de las cumbres de Lenito y Peña Forca. Estrecho y con cierto desnivel a nuestra izquierda, debemos prestar más atención aquí.

Realizaremos una travesía horizontal por este terreno rojizo.
Montaña en mayúsculas.

A partir de este momento el sendero asciende por un terreno de roca un poquito más suelta y desagradable de caminar, realizando numerosas lazadas para superar la importante pendiente. Existen numerosas variantes de sendero, casi todas ellas señalizadas con hitos de piedras, por lo que tomamos el que consideramos más principal y sencillo.
Pronto alcanzamos el tramo de la canal que nos llevará a la parte superior del Castillo d’Acher. Sencilla, aunque necesitamos ayudarnos ligeramente de las manos en un par de puntos (sin mayor dificultad); la negociamos con precaución de no tirar alguna piedra a los montañeros que vienen por detrás.

Tramo de la canal, en que nos ayudaremos ligeramente con las manos.

Superada dicha canal llegamos a un verde collado con vistas al espectacular sinclinal y a la cima del Castillo d’Acher. Nos detenemos unos minutos a tomar aire y contemplar el panorama, que se ha abierto sobremanera y nos permite divisar decenas de cumbres.

Alcanzamos el collado y nos topamos con el espectacular sinclinal.

Desde el collado ahora debemos dirigirnos al este, realizando una amplia curva sin perder altitud por terrenos herbosos. Tenemos la cumbre al alcance de la mano, pero aún debemos superar el último repecho, duro y constante.

Ya tenemos, ahí al fondo, la cumbre.
¡Último esfuerzo!

Por fin, alcanzamos la cima del Castillo d’Acher (7,1 km; 3 horas 15 minutos; 2384 metros). Mucha gente en cumbre disfrutando del soleado día, en que las vistas son casi infinitas. Nos acercamos al buzón de cumbre y nos retratamos con él. Posteriormente nos hacemos a un lado para contemplar el paisaje más tranquilos.
En todas direcciones divisamos cumbres, unas pocas ascendidas, unas cuantas reconocibles y, las más, desconocidas pero también de gran belleza. En primer plano saludamos a Bisaurín, Lenito, Peña Forca, Pico Agüerri… Más allá Chinebral de Gamueta, Mallo de Acherito, Petrechema, Mesa de los Tres Reyes, Anie, Midi d’Ossau, Vértice y Pico de Anayet, Collarada… A lo lejos, diminutos, reconocemos Garmo Negro, Infiernos, Balaitus, Frondiellas… e incluso las cumbres de Ordesa, destacando entre ellas el Monte Perdido. Inacabable panorámica.

Foto de cima, con el Bisaurín detrás.
Hacia Lenito y Peña Forca.

Nos quedamos en la cumbre en torno a una hora, disfrutando de un merecido bocadillo que nos permite reponer las fuerzas exprimidas en el ascenso.
Toca descender, por el mismo camino que hemos venido. Lo hacemos a ritmo más ligero, aunque con precaución en el tramo de la canal y en el algo resbaladizo sendero que la sucede. Una vez en tramos herbosos, el paso se acelera y nos permite perder desnivel rápidamente.
Así, llegamos al coche cuando llevamos casi sieta horas de ruta, contando paradas.
En conclusión, el Castillo d’Acher es una de las míticas cimas pirenaicas, tan popular como sencilla, pero con importante desnivel. Constituye un mirador de primer orden y el camino a su cima es de notable belleza. Obligatorio en cualquier currículum pirenaico.

Pensando en nuevas rutas…

4 comentarios

  1. Buenísima ruta e impresionantes paisajes, las fotos lo dicen todo de la maravilla de esas montañas, las cuales, la verdad es que desconocía completamente. Gratamente agradable por tu post para así haberlas descubierto.
    Muchas gracias por compartir estos fantásticos parajes.

    1. Conbotasymochila

      Para nosotros también es una de las zonas menos conocidas de todo el Pirineo aragonés. Y descubrir rutas como esta nos fascina.
      Gracias a ti por comentar 🙂

      Pedro y Paula

  2. Hola Pareja.

    Que bonita es la Selva de Oza y en especial, está clásica ascensión al Castillo d’Acher, con ese impresionante valle sinclinal en la cima y el contraste de colores.

    Tengo que volver por la zona, pero, esta vez, subir desde Guarrinza y por la chimenea Ledormeur.

    Salud y montaña.

    1. Conbotasymochila

      Hola, Eduardo.
      La Selva de Oza es increíble, y el Castillo d’Acher probablemente su montaña más emblemática. Nos habíamos planteado ruta circular, pero salía demasiado larga… quizá para otra ocasión.
      Un saludo,

      Pedro y Paula

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