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Cómo visitar los Aguarales de Valpalmas: lo que necesitas saber

Cómo visitar los Aguarales de Valpalmas: lo que necesitas saber

Siempre nos han fascinado los escenarios naturales de formas insólitas. Montañas de vertiginosa verticalidad, cañones de profundidad extrema, bosques infinitos o parajes peculiares modelados, por el mejor artista, el líquido elemento. Y algunos de ellos, incluso estando tan cerca de casa, siempre tienen la capacidad de sorprendernos.
Es el caso de los Aguarales de Valpalmas (también conocidos como de Valdemilaz), muy próximos a la localidad con la que comparten nombre. Esculpidos por el agua en un entorno del todo agreste, sus formas inverosímiles nos cautivaron desde la primera vez que las vimos. Y, sí: su fotogenicidad y popularidad en redes sociales han hecho que se haya erigido como uno de los destinos más en boga de todo Aragón.
Es por eso que hoy queremos contarte uno de esos lugares fascinantes y espectaculares de la geografía aragonesa, acercándonos a la Comarca de las Cinco Villas. Hoy visitamos los Aguarales de Valpalmas. ¿Te animas a recorrerlos con nosotros?

Paisajes curiosamente esculpidos.

Aguarales de Valpalmas: pequeñas nociones geológicas

Este singular paisaje es un territorio de badlands, un paisaje árido y fuertemente erosionado como consecuencia del agua y del viento, en el que se pueden encontrar formaciones geológicas muy diversas y, a menudo, de tamaño, color y formas realmente espectaculares.
En el caso que nos ocupa, los Aguarales de Valpalmas (aguarales es el término, en aragonés, que define a zonas abarrancadas por efecto del agua) se deben a la erosión por flujos de agua, sobre todo tras tormentas o lluvias torrenciales.

Espectacular obra del agua.

El proceso de creación de los mismos comenzó hace unos 25 millones de años, en que en este lugar, por aquel entonces pantanoso, se comenzaron a depositar arcillas y arenas. Se creó en la zona un pequeño valle tras el drenado natural de las aguas, el cual a su vez se rellenó de materiales erosionados de terrenos colindantes, fundamentalmente de las laderas del barranco. En los últimos 10000 años, y como consecuencia de los cambios en la vegetación del lugar, las precipitaciones (poco frecuentes pero de carácter tormentoso) han ido modelando estos materiales menos resistentes creando estas formas tan caprichosas como curiosas.

Resistencias diversas a la erosión, como claramente se puede observar en la foto.

¿Cómo llegar a los Aguarales de Valpalmas?

Los Aguarales de Valpalmas se encuentran cerca de la localidad de Valpalmas, en el extremo sureste de la Comarca de las Cinco Villas, en la provincia de Zaragoza.
Se encuentran a, aproximadamente, 50 minutos en coche desde la ciudad de Huesca y en torno a una hora desde Zaragoza.
Para llegar al lugar, se venga tanto desde Huesca como de Zaragoza, se debe conducir por la carretera CV-613 y, unos 4 km más allá de la población de Piedratajada tomar un desvío hacia la derecha (señalizado, pero no en exceso, por lo que hay estar atentos) que se interna en una pista de tierra.
Dicha pista de tierra, en buen estado para cualquier turismo (aunque con algún pequeño bache), nos lleva, en un par de kilómetros más, hasta el pequeño aparcamiento junto a los aguarales.
Allí hay espacio para aparcar al menos una decena de vehículos; también hay una mesa a la sombra donde poder comer o tomar algo.

Aparcamiento para, al menos, una docena de vehículos.

Visitar los Aguarales de Valpalmas: consejos y recomendaciones

Realmente la visita a los Aguarales de Valpalmas no tiene pérdida. El lugar no es demasiado grande y es evidente el recorrido a seguir (bien señalizado). Sin embargo, hay una pequeña serie de consejos y recomendaciones que pueden venir bien a quien se acerque a conocer este peculiar paraje:
– Tanto el aparcamiento como la entrada son gratuitos.
– Existen dos circuitos, bien señalizados, para poder contemplar los aguarales. Uno de ellos los rodea por su parte superior, ofreciendo una panorámica de su totalidad; el otro desciende y se interna en los mismos, permitiendo contemplar todos sus detalles de cerca. Cada uno de ellos lleva unos 25 minutos a ritmo tranquilo. Imprescindible recorrer los dos.
– En toda la zona no hay sombras, por lo que es más que recomendable llevar gorro/gorra y, sobre todo en temporada estival, evitar las horas de más calor. 

En el recorrido no hay sombras: protegerse bien (y a los peques todavía más).

– Para tomar fotografías, las luces del atardecer otorgan unos colores mágicos.
– Junto al aparcamiento hay un gran árbol y una pequeña mesa y bancos de madera. Puede ser buen lugar para descansar y tomar algo.
– Presta atención: los aguarales son hogar de un buen número de animales curiosos. Con facilidad verás pasar algún ejemplar de abejaruco o de colirrojo tizón; si miras bien por el suelo (y tienes suerte) podrías divisar el lagarto ocelado o la culebra bastarda.

A lo largo del recorrido hay algún banco donde poder descansar.

– Una última curiosidad: en el interior de los aguarales puedes ver una formación que recuerda a la silueta de un gato o una esfinge. ¿Podrás encontrarla?
– Y, no menos importante: no te salgas de los caminos señalizados y respeta y cuida tu entorno para que los futuros visitantes puedan disfrutarlo tanto como tú lo disfrutes este día.

¿Serás capaz de encontrar esta curiosa figura? Pista: está muy muy cerca del camino…

Aguarales de Valpalmas: nuestra experiencia

Planteamos una escapada tranquila a algún lugar cercano, para aprovechar una soleada mañana de febrero. Las Cinco Villas tienen muchos lugares que ofrecer, y los Aguarales de Valpalmas son uno de esos que tanto hemos visto en fotos últimamente y que todavía no conocemos. Así que…¡allá vamos!
Sin madrugar demasiado recorremos las tranquilas carreteras que se aproximan a la zona, conduciendo los últimos kilómetros por una pista de tierra en buen estado. Apenas nos cruzamos con un par de coches en este tramo, con suficiente anchura para no crearnos problemas.
Dejamos el coche en el aparcamiento, donde apenas coincidimos con otro par de coches más. Se acerca el mediodía y pronto nos quedamos solos en el lugar.
Un amplio cartel nos da la bienvenida, explicándonos someramente el proceso de formación de los aguarales y los dos itinerarios recomendados para visitar el lugar. Decidimos comenzar por la izquierda, por el recorrido que rodea los aguarales por su parte superior.

Antes de comenzar, imprescindible leer el cartel explicativo. Tras ello…¡hacia la izquierda!

De este modo, ganamos una perspectiva completa del entorno, de un tamaño notable y salpicado por infinidad de formas curiosas. Conforme vamos recorriendo esta parte superior ganamos nuevas perspectivas y, finalmente, alcanzamos un promontorio (estupendo mirador) con otro panel informativo en el que se nos muestran unas breves notas sobre la flora y fauna del lugar.

Contemplando los aguarales desde las alturas.
Vista global de la zona.
¡Menudo paisaje!

Tras las fotos de rigor, retrocedemos hasta el aparcamiento, donde descansamos unos minutos y tomamos un buen trago de agua antes de emprender el itinerario inferior.
Descendemos unos pocos escalones, bien habilitados, y tras un giro a la izquierda ya nos hallamos en el interior de los aguarales, rodeados de majestuosas columnas con formas inverosímiles, algunas de ellas de varios metros de altura.

Comenzamos a caminar por el interior de los aguarales.

Recorremos el sendero con calma, intentando impregnarnos de todos los detalles y tomando, literalmente, decenas de fotografías. Se trata de un lugar realmente curioso y, sin duda, extraño, como si estuviéramos en otro planeta.
Hay en esta parte inferior un par de bancos donde poder reposar brevemente. Sus formas, rectas, contrastan fuertemente con las caprichosas siluetas de los aguarales.

Foto de familia.
Caminando por otro planeta…o casi.

Vamos caminando por todo el recorrido hasta alcanzar su parte final, donde encontramos otro pequeño mirador. Fotografías pertinentes a los detalles y al total del paraje, buen lugar para exprimir la cámara.
Aunque nos detenemos cada pocos metros a comentar cualquier detalle que nos parece digno de mención (¡mira ahí, parece un gato!), poco a poco regresamos al aparcamiento, donde damos por finalizada la visita.

Camino bien señalizado, que nos lleva por todo el lugar.
A estas formaciones en ocasiones se les conoce como «chimeneas de hadas». ¿Por qué será?
Stairway to heaven.

En total ha sido algo más de una hora y cuarto en recorrer los Aguarales de Valpalmas, a ritmo tranquilo y tomando decenas de fotografías. Visita curiosa a un paisaje muy pintoresco que, sin duda, recomendamos conocer.

¡Hasta la próxima!

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