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Crucero por el Nilo: todo lo que debes saber

Crucero por el Nilo: todo lo que debes saber

Una de las actividades esenciales en un viaje por Egipto es navegar por el Río Nilo, descubriendo la vida cotidiana a sus orillas y recorriendo muchos de los puntos de interés que se sitúan junto a él.
La mayor parte de quienes viajan al país de los faraones optan por realizar un crucero por el Nilo, siendo la opción más cómoda y agradable para realizar el trayecto que separa las localidades de Luxor y Asuán.
Desde luego, no es la opción más “mochilera” ni la más barata. Para quienes estamos acostumbrados a organizar por completo nuestros viajes y hacerlos por libre, quizá hacer un crucero por el Nilo resulte algo extraño. Pero, en nuestro caso, habíamos leído bastantes opiniones antes del viaje, y decidimos probarlo; ahora somos nosotros quienes podemos recomendarlo.

Luces del atardecer.

Lo más habitual es reservar el crucero antes del viaje, con alguna compañía por internet. Existen numerosas opciones y en la mayor parte de ellas se ofertan cruceros “cinco estrellas”, divididos en varias categorías en función de sus lujos y comodidades. Evidentemente, lo de cinco estrellas puede resultar exagerado pero, no obstante, tras haber probado uno de estos cruceros, debemos reconocer que estuvimos de maravilla. Habíamos reservado un crucero “cinco estrellas superior” (nos habían dicho que merecía la pena no coger el nivel “básico”); tuvimos la fortuna de que, probablemente por el contexto de COVID, nos pasaron a un crucero cinco estrellas deluxe. Pudimos ver, por fuera, otros cruceros, y aunque alguno parecía un poco más anticuado, nos han comentado que suelen estar bastante bien.

En nuestro caso lo hicimos con Civitatis, y nos gustó mucho la experiencia.

¿Por qué elegir un crucero frente a otras alternativas?

Si bien el crucero es la opción más habitual para viajar entre Luxor y Asuán, parando en varios puntos de interés a mitad de camino, hay quien lo hace en coche con guía privado o quien se anima, incluso, con el transporte público.
Desde nuestro punto de vista, la elección de contratar un crucero por el Nilo (versus otras alternativas) tiene sus ventajas e inconvenientes, que pasamos a detallar.
Ventajas:
• Comodidad: ruta organizada, transporte a los templos… ¡únicamente dejarse llevar y a disfrutar!
• Ahorro en alojamientos: no hay que preocuparse de buscar alojamientos; se duerme en el propio crucero. Los camarotes, en nuestro caso, fueron amplios, limpios y acogedores.
• Entradas a los templos: en el precio del crucero van incluidas las entradas a los templos, que poco a poco irían engordando el presupuesto si las tuviéramos que ir comprando en nuestro viaje por libre.
• Guía en español: en nuestro caso tuvimos un guía excelente, y éramos un grupo pequeño.
• Buena adaptación al COVID: en nuestro caso el crucero tenía un aforo reducido y “grupos burbuja” de tan solo 12 personas. Probablemente esto dependa de la compañía y de la normativa COVID existente en cada momento.
• Los atardeceres en el Río Nilo, desde la cubierta superior del barco, son inolvidables. Lo más mágico de todo el viaje.

Con un crucero por el Nilo visitaremos los principales lugares de interés.

Inconvenientes:
• Opción más cara que otras: evidentemente, la facilidad de tener todo organizado y la comodidad de no tener que buscar alojamientos ni restaurantes se paga. Aunque el precio, finalmente, sea bastante razonable.
• Ruta preestablecida, sin opción a improvisar. No obstante, se visitan todos los templos y lugares más importantes.
• En ocasiones apetecería tener más tiempo para visitar alguno de los templos, aunque pensamos que se dispone de un tiempo razonable.
• La mayor parte de los cruceros hace el mismo recorrido y visita los lugares a la misma hora, por lo que en ocasiones los templos están bastante concurridos.
• Bebidas no incluidas en el precio. Y son relativamente caras.
• Al precio final hay que sumarle unos 25€ en concepto de propinas (se pagan en el barco).

¿Qué visitas se incluyen en un crucero por el Río Nilo?

Lo cierto es que, se mire donde se mire, la mayor parte de los cruceros por el Nilo son muy similares con respecto a su duración (4 noches) y las visitas a realizar. Generalmente el crucero se realiza en sentido norte-sur, comenzando en la ciudad de Luxor y finalizando en Asuán, aunque también algunas compañías lo ofrecen en el sentido contrario. Incluso existen algunos cruceros que recorren el Nilo partiendo desde el Cairo y llegando a Asuán, en unos 10-15 días.
En el recorrido Luxor – Asuán se realizan, habitualmente, las siguientes paradas:
– Luxor: Templo de Luxor, Karnak, Valle de los Reyes, Templo de Hapshepsut y Colosos de Memnón.
– Templo de Edfú.
– Templo de Kom Ombo.
– Templo de Filae.
– Abu Simbel (opcional, pagando un extra). Aunque sea opcional, nosotros pensamos que debe incluirse sí o sí en nuestro plan por Egipto, por lo que la recomendamos encarecidamente.

Además, muchos de los cruceros ofrecen alguna actividad extra, incluidas/no incluidas en el precio, como breves paseos en faluca por el Río Nilo o excursiones a “poblados nubios” (probablemente sean más reclamos turísticos que poblados nubios reales).

El Templo de Luxor es una de las visitas imprescindibles.

¿Cuánto cuesta un crucero por el Nilo?

Evidentemente, al haber tantas opciones para elegir, los precios pueden variar notablemente en función de la calidad del crucero y de las actividades opcionales contratadas que, repetimos, deberían incluir sí o sí la visita a Abu Simbel.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que además del precio que se nos indique, lo normal es dejar una propina (obligatoria) que ronda los 25$/€. En nuestro caso se nos instó a pagarla nada más llegar al crucero.
Además, las bebidas consumidas no suelen ir incluidas en el precio pero, al menos en nuestro crucero, eran a precios razonables.
Buscando un poco por internet se pueden comparar diversas ofertas por los cruceros, que parten desde los 280 – 300€ en crucero 5 estrellas estándar sin excursión a Abu Simbel a los 500-650€ para los cruceros 5 estrellas de lujo con la excursión a Abu Simbel incluida.

En nuestro caso hicimos la reserva con Civitatis, y estamos muy contentos con nuestra elección. Si quieres saber más puedes hacer clic en la oferta de aquí abajo:

Nuestra experiencia en el crucero por el Río Nilo

Tras haber conocido gran parte de los tesoros de Luxor y alrededores durante dos días, llegamos a nuestro crucero a media tarde.
Subimos al barco y, mientras tomamos una bebida de bienvenida, conocemos a nuestro nuevo guía, Walid, quien nos explica someramente el plan de los próximos días.
Tras ver el atardecer desde la cubierta del barco y disfrutar de una rica cena de buffet, nos vamos a dormir.

Suena el despertador antes de las seis de la mañana; sin embargo, las sábanas no se pegan puesto que hoy toca descubrir los platos fuertes de la ciudad de Luxor.
Nos recoge un autobús, en el que vamos sólo doce personas (aforo reducido por medidas anti COVID) y nos dirigimos a Karnak, el conjunto de templos más grande del Antiguo Egipto. La entrada (200 EGP/persona), va incluida en el precio del crucero, como todas las demás del día de hoy.
En el grandioso recinto destacan los grandes pilones (tiene un total de nueve de ellos) y, sobre todo, la enorme sala hipóstila, con 134 columnas y un tamaño comparable a la catedral de Notre Dame de París. Resulta curioso ver, junto al sexto pilón, restos de adobe que se utilizaron como andamios para construir los grandes muros. También llaman la atención dos obeliscos; el mayor de ellos alcanza los 42 metros de altura.

La sala hipóstila de Karnak es impresionante.
Detalles de Karnak, con un colorido fascinante.

Desde allí vamos al cercano Templo de Luxor, conectado con Karnak por la majestuosa Avenida de las Esfinges (inaugurada en diciembre de 2021).
Tenemos la suerte de que, por la situación de pandemia, apenas hay visitantes en el templo, que disfrutamos prácticamente nuestro grupo en soledad. Así, no resulta difícil tomar algunas fotos impensables en otras épocas, como la del primer pilón con el obelisco (cuyo obelisco gemelo se encuentra en la Plaza de la Concordia, en París). Destacan también las 6 estatuas de Ramsés II junto a dicho primer pilón, así como otra gran estatua del faraón ya en el patio interior y una de las pocas representaciones de Tuthankhamon (junto a la Reina Ankhesenpaaten). Al fondo del templo se ven los restos de una antigua iglesia cristiana de siglos posteriores. Visita espectacular en otra de las joyas de Luxor.

Primer pilón del Templo de Luxor. Magnífico.

Abandonamos la orilla oriental para dirigirnos a la orilla occidental y visitar uno de los lugares más alucinantes de Egipto: el Valle de los Reyes.
Unos trenecitos amarillos nos acercan desde la entrada principal a lo más profundo del valle, recóndito y árido, donde se encuentran las decenas de tumbas de los faraones de las dinastías XVIII a XX. Por recomendación del guía visitamos las tumbas de Ramsés III, Meremptah y Ramsés IX.
Todas ellas son espectaculares e inolvidables; en algún momento alguna lágrima de emoción recorre nuestros rostros al contemplar los jeroglíficos y relieves antiquísimos y excelentemente conservados. Las tumbas son amplias, bien habilitadas e iluminadas, sin dar sensación de claustrofobia en ningún momento. Aunque no podemos disfrutar de todo el tiempo que nos gustaría en su interior (se necesitarían horas y horas para descubrir todos los detalles), nos parece uno de los lugares más mágicos que hemos visitado nunca.

Enamorados de este lugar.
Contemplar estos jeroglíficos tan bien conservados fue uno de los momentos más emocionantes del viaje.

Desde allí vamos al Templo de Hapshepsut, cuyo nombre real es Deir-el-Bahari.
Bajo un sol de justicia ascendemos las escalinatas que recorren las tres terrazas situadas a diferentes alturas. La primera está muy reconstruida, mientras que las otras no son gran cosa tampoco. Sin embargo, el templo, visto de manera global, resulta espectacular. Nos parece especialmente interesante la Capilla de Anubis, con unas pinturas excelentemente conservadas.

Clásica imagen del Templo de Hapsepshut.
Detalles asombrosos.

Tras una parada breve en una tienda de objetos de alabastro (más para vender que para ver cómo se elaboran las figuritas), nos detenemos unos minutos a observar los Colosos de Memnón, grandiosos pero algo deteriorados por las palomas y el paso del tiempo.

Los Colosos de Memnón; impresionantes, aunque algo deteriorados.

Regresamos al barco y pasamos el resto de la tarde en la piscina de la cubierta y contemplando un hermoso atardecer mientras nos dirigimos hacia el sur navegando por el Nilo. Mágico final de día antes de continuar la ruta.

Suena el despertador a las 06:15 horas y tras, desayunar, salimos del barco. Hemos dormido ya en Edfú (llegamos de noche), y en la puerta del barco ya nos esperan calesas de caballos para llevarnos al Templo de Horus (dicho transporte ya va incluido en el precio del crucero). Habíamos hablado ya la noche anterior con nuestro guía quien, aunque se mostraba algo dubitativo en un primer momento, consigue negociarnos el transporte en tuk-tuk hasta el templo (50 EGP). Aunque hace unos años resultaba inevitable el empleo de las calesas, en el momento actual se puede encontrar transporte alternativo.
El paseo en tuk tuk (a diferencia de la ruta en calesa) transcurre por el corazón de la población, atravesando callejuelas secundarias llenas de mercados locales y vida a estas horas de la mañana.
Llegamos al templo y nos dejan en el enorme aparcamiento. Cuando llega el guía nos da nuestra entrada (140 EGP/persona, incluida en el crucero). Al entrar nos indican que debemos dejar el trípode para la cámara en el control de seguridad; sólo podemos entrarlo si pagamos aparte.
Es temprano y somos de los primeros en acceder al templo, pasando por delante de una gran cantidad de tiendecitas y puestos en los que se venden multitud de recuerdos.
Una vez dentro, nos sorprende la gran fachada y su estupendo estado de conservación. Además, una estatua del dios halcón Horus y la gran cantidad de jeroglíficos de la parte posterior del templo.
La visita dura, explicaciones del guía y tiempo para fotografías incluidos, unas dos horas.

Grandioso el Templo de Horus, en Edfú.
¡Fijaos en la cantidad de jeroglíficos de esa pared!

Tras ello regresamos al barco, nuevamente en tuk tuk, y tenemos un buen rato libre, por lo que subimos a la cubierta del crucero a leer y disfrutar de las vistas mientras tomamos una refrescante cerveza.
Comemos y tomamos un té en la cubierta del barco para, sobre las 16:00 horas llegar al Templo de Kom Ombo. Otra gran sorpresa en la que lo más fascinante es el calendario con las festividades y los pictogramas con instrumental quirúrgico.
A la salida, visitamos brevemente el Museo del Cocodrilo (se ven algunos momificados, pero nos resulta bastante irrelevante dicho museo).

Kom Ombo. Menos famoso pero igualmente espectacular.
Cuidados detalles.

Regresamos al barco y disfrutamos del atardecer en la cubierta. Tras la cena, vamos a dormir.

Día de madrugón extremo (03:45 horas), pero por un gran motivo: hoy vamos a visitar el Templo de Ramsés II en Abu Simbel.
Un autobús nos recoge en la puerta del crucero y nos pone rumbo a Abu Simbel. Debemos esperar unos minutos a la entrada de la carretera, cerrada hasta las cinco de la mañana. En cuanto se abre, ponemos rumbo sur durante algo más de tres horas.
La entrada (240 EGP/persona) va incluida en el crucero; si queremos hacer foto con cámara en el interior del templo (con móvil está permitida) tenemos que pagar 300 EGP más. Nos indican que fuera del templo, donde las imágenes más célebres de Abu Simbel, no hay problema por usar la cámara.
Tras caminar unos centenares de metros desde la entrada, con vistas al gran Lago Nasser, llegamos a la fachada principal, donde destacan las cuatro inmensas figuras sedentes del faraón Ramsés II (una de ellas se encuentra parcialmente caída). Aunque el templo original se encontraba en otra ubicación, ahora anegada por las aguas del inmenso embalse, el actual fue reubicado piedra a piedra en el año 1968 y el resultado nos parece espectacular.
Dentro del Gran Templo nos sorprenden también las ocho columnas que realmente son figuras de Ramsés deificado, así como la sala interior en que se encuentran las esculturas de Ramsés, Amón, Ptah y Ra-Horajti.
Junto al Gran Templo se encuentra otro más pequeño en honor a Nefertari, que también merece la pena conocer.
En total dedicamos algo más de una hora y media en recorrerlos y fotografiarlos, tranquilamente, los dos.

La célebre entrada al Gran Templo de Abu Simbel.
¿Te haces una idea del tamaño de las figuras?

Tomamos el autobús de regreso hacia el crucero, pero hacemos antes una parada en el precioso Templo de Philae, al cual accedemos en unas pequeñas barcas, puesto que se halla en una isla en medio del Lago Nasser. También es un templo reconstruido, pues iba a quedar anegado bajo sus aguas.
Aunque quizá no sea uno de los templos más impresionantes, su situación le otorga una belleza especial. De los edificios a destacar, nos llama la atención la porticada entrada dedicada a la diosa Isis y el curioso Quiosco de Trajano.

Entrando al Templo de Philae.
Detalle del Quiosco de Trajano.

Regresamos al crucero y, tras comer, nos llevan a dar un pequeño paseo en faluca por el Río Nilo. Quizá algo aburrido, realmente parece más la excusa perfecta para que los dueños del barco intenten vender algunos de los múltiples recuerdos que ofertan.
Tras ello tenemos el resto de la tarde libre. Mientras un grupo grande se va a visitar un pueblo nubio (oferta opcional del crucero), nosotros preferimos salir a pasear por Asuán a nuestro ritmo.
Caminamos hacia el centro por la Corniche (el paseo junto al Nilo) hasta llegar al embarcadero donde se encuentran los ferris que llevan a la Isla de Elefantina (5 EGP/persona y trayecto), situado junto a un KFC. Por el camino nos ofrecen en varias ocasiones cruzar por otros puntos, en barca privada, por un precio mucho más elevado.
En el barco coincidimos con Ali, un simpático nubio políglota, capitán de falucas, con quien conversamos mientras esperamos a zarpar.
Llegamos a la Isla Elefantina y recorremos sus estrechas y laberínticas calles, despertando cierta curiosidad entre algunos de sus habitantes. Nuestro objetivo es llegar a Animalia, una casa-museo regentada por una familia nubia. Por 40 EGP/persona nos enseñan la casa y su pequeño museo, en una visita de algo más de media hora. Sin ser una maravilla, nos gusta.

Aquí es donde se toma el transporte local para llegar a la Isla Elefantina.
En el interior de Animalia.

De regreso de la isla damos un paseo por el zoco, poco animado a esas horas, y volvemos al crucero paseando nuevamente por la Corniche, repleta de gente que espera al atardecer para comer (estamos en Ramadán).
Llegamos al barco, nos duchamos y nos preparamos para una cena típica egipcia deliciosa.
Nos vamos a dormir temprano puesto que al día siguiente toca madrugar para ir al aeropuerto.
Finaliza aquí nuestra experiencia en el crucero por el Río Nilo que, tras haberla vivido, nos ha convencido bastante más de lo que esperábamos.

Continuará nuestra aventura por Egipto, haciendo una escala en El Cairo antes de llegar a la Península del Sinaí. Pero eso, ya sabes… ¡lo contaremos en la próxima entrada del blog!

Hermosa estampa del Nilo al atardecer.

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