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Cuatro días en El Cairo y alrededores

Cuatro días en El Cairo y alrededores

La grandiosa ciudad de El Cairo no es simplemente la capital de Egipto, sino que se trata de una de las grandes urbes del planeta, ejerciendo una importante influencia económica, política y cultural en toda la región del Oriente próximo. Tiene más de 8 millones de habitantes, aunque toda el área metropolitana (que incluye Giza, Hulwan y Shubra al-Khaymah) supera los 16 millones.
Vibrante y moderna en sus barrios céntricos de negocios, es una ciudad en la que no resulta difícil encontrar muestras de su esplendorosa historia, que queda patente en sus museos, edificios religiosos y los complejos de pirámides de sus alrededores, en los que destacan las celebérrimas Pirámides de Giza.

Lo antiguo, lo nuevo y lo moderno en una foto.

Anclada a orillas del Río Nilo, El Cairo resulta una ciudad caótica que, sin embargo, merece una detenida visita. Eso sí, desde nuestro punto de vista conviene no crearse demasiadas expectativas puesto que, salvo los museos y los alrededores (con las Pirámides de Giza, Dahshur y Saqqara), El Cairo no nos agradó en exceso.
Hoy te contamos qué visitar en El Cairo y sus alrededores. ¿Nos acompañas a conocer un poco más?

¿Cómo llegar a El Cairo?¿Cómo moverse por allí?

Salvo contadísimas excepciones, El Cairo es la puerta de entrada a Egipto para quienes se acercan a descubrir este fascinante país. Y la gran mayoría de ellos lo hacen por avión, aterrizando en el Aeropuerto Internacional de El Cairo.
Hay vuelos directos desde los principales aeropuertos europeos, así como desde numerosos aeropuertos americanos, asiáticos y africanos. Desde España se pueden encontrar vuelos (saliendo de Madrid o Barcelona, ida y vuelta) a partir de 350€.
Para llegar desde el aeropuerto al centro de la ciudad existen varias posibilidades:
Autobús: desde todas las terminales del aeropuerto salen lanzaderas a la estación de autobús del aeropuerto (situada en la terminal 1), desde la cual parten las líneas 111 y 381, que pasan cerca de la estación de tren Ramsés. Además, la línea 381 tiene una parada no muy lejos de la Plaza Tahrir. Opción muy económica (unos 5 EGP/trayecto, unos 0,3€), sin duda es algo engorrosa y puede llevar, al menos, una hora hasta el centro de la ciudad.
Taxi: opción cómoda pero cara (150-200 EGP, unos 6-10 euros). Importante asegurarse que se trata de un taxi oficial (son blancos), y acordar el precio antes de la partida. Se tarda una media hora desde el aeropuerto al centro, en función del tráfico.
Uber: es la opción que utilizamos nosotros. Funciona bien y el precio es inferior a los de los taxis habituales. Los Uber recogen a los pasajeros en el aparcamiento frente a las llegadas, junto a la señal B5.

En El Cairo el tráfico es absolutamente caótico.

Moverse por El Cairo puede resultar complicado. Se trata de una inmensa ciudad, caótica y con un tráfico denso y que carece, aparentemente, de normas. Por muy bien situado que esté nuestro alojamiento, los lugares a visitar se encuentran dispersos por la ciudad, por lo que será inevitable requerir el uso de algún transporte público:
Uber: precio acordado de antemano y facilidad para encontrarlos. Opción recomendable. *Ojo, para pedir el Uber es necesario tener internet en el móvil…
Taxi: si se verifica que se trata de un taxi oficial, es otra opción razonable para moverse por la ciudad.
Metro: en El Cairo existen 2 líneas de metro (y están en construcción algunas más), por lo que puede ser una opción rápida y alejada del congestionado tráfico de la ciudad. Los precios son baratos (en torno a 0,15€). No tomamos el metro en nuestra estancia en El Cairo, por lo que no podemos dar más detalles.

¿Dónde alojarse en El Cairo?

Si bien la oferta de hoteles y alojamientos en El Cairo (y sus alrededores) es enorme, desde el punto de vista práctico la mayor parte de quienes visitan la ciudad suelen alojarse bien en la zona céntrica (Plaza Tahrir o alrededores) o bien cerca de las pirámides, en Giza.
La zona centro (Downtown) tiene una amplia oferta hotelera, con opciones bastante económicas y algunos hoteles más lujosos de grandes cadenas. Son calles animadas, repletas de comercios, tiendas y restaurantes, por lo que el ambiente es muy bueno. Buena opción para visitar El Cairo propiamente dicho, ya que está muy próximo a la Plaza Tahrir y el Museo Egipcio.

Nuestro hotel en Giza, con excelentes vistas a las pirámides.

En la zona próxima a las pirámides, en la ciudad de Giza, existe también un buen número de alojamientos. Muchos de ellos, por precios más que razonables, tienen habitaciones o terrazas con vistas de lujo a los míticos templos. Aunque es una zona quizá con menos ambiente nocturno que el Downtown, tenemos muy claro que recomendamos el pasar, al menos, una noche por aquí.
Si quieres saber algo más sobre nuestros alojamientos en Egipto, haz clic aquí.

¿Qué ver en El Cairo y alrededores?

Lo adelantábamos en la introducción, pensamos que nuestra visita a la ciudad de El Cairo quizá nos decepcionó un poco. Puede ser que tuviéramos las expectativas más altas, o que quizá al ser el primer viaje en pandemia no hubiera tantos lugares abiertos, o estos no estuvieran en su mejor momento. Lo cierto es que, tras nuestra experiencia, creemos que con dos días para la ciudad sería suficiente.
Pero, igual que contamos esa mala sensación, debemos señalar también lo bueno. Y lo bueno de El Cairo y sus alrededores es realmente bueno. ¡Y fascinante! El Museo Egipcio, el Museo nacional de la Civilización Egipcia, y las Pirámides de Giza, Saqqara y Dahshur son de esos lugares que no se olvidan fácilmente.
Dado que la lista de lugares a visitar es amplia, vamos a detallar aquellos que consideramos imprescindibles o, por lo menos, recomendables:
Pirámides de Giza: fueron construidas en torno al año 2500 a.C. y son, sin duda, las pirámides más conocidas de todo Egipto. Erigidas por orden de Keops (la principal), Kefren y Micerino, son consideradas una de las 7 maravillas del mundo antiguo. El precio de la entrada general (abril 2021) es de 200 EGP/10,53€; si, además, se quiere visitar el interior de la Gran Pirámide de Keops se deben pagar 400 EGP/21,06€ adicionales y para entrar en otra de las dos 100 EGP/5,26€ más. Recomendamos, aunque el precio sea caro, entrar a visitar las pirámides (no son ninguna maravilla por dentro, pero… ¿sabes lo que se siente al estar en el corazón de esas moles de piedra?). En el grandioso complejo de las pirámides también está la célebre Esfinge, muy fotogénica. Nos parece totalmente necesario contratar un guía para recorrer todo el recinto de las pirámides, puesto que se aprovecha la visita infinitamente más. En nuestro caso hicimos la visita guiada durante unas cuatro horas, para después recorrer todo a nuestro ritmo, tomando fotografías sin prisa, durante otras cuatro horas.

¡Sueño viajero cumplido!

Museo Egipcio: situado junto a la Plaza Tahrir, fue inaugurado a comienzos del siglo XX. En su interior, algo deslustrado por el paso del tiempo (lo cual le da un “toque” todavía más interesante), se hallan más de 100000 piezas del Antiguo Egipcio, destacando algunas más célebres como la máscara funeraria y el trono de Tutankamon o la Paleta de Narmer (una placa de pizarra en la que se menciona, por primera vez, la unificación del Alto y Bajo Egipto). Es tal la cantidad de piezas del museo que en muchas de sus salas más que expuestas parece que están almacenadas, y la mayor parte de ellas (de inusitada belleza) ni siquiera están señalizadas ni explicadas. Por ello, y para poder disfrutarlo como merece, existen dos opciones: o visitarlo con guía o buscar información en libros y guías previamente para saber qué piezas son realmente importantes y en qué sala se encuentran, para no dejarse ninguna en el tintero. Dedicar, al menos, medio día a visitarlo. Entrada 200 EGP/10,53€. Truco: madrugar para entrar y dirigirse en primer lugar a la sala 3 (planta 1ª, al fondo del todo) para poder contemplar la máscara de Tutankamon antes de que lleguen los grandes grupos guiados.

El Museo Egipcio, tan interesante como poco señalizado.

Museo Nacional de la Civilización Egipcia: más conocido por sus siglas (NMEC) y por el espectacular desfile de las momias de faraones televisado para todo el mundo. De moderna factura (2017), en su interior alberga una pequeña colección de piezas de toda la historia de Egipto y, en su planta inferior, la galería de momias reales. Esta última es el principal motivo para visitar el museo, y resulta impresionante. Con un par de horas de visita es más que suficiente. Entrada 200 EGP/10,53€. **No confundir este museo con el Gran museo Egipcio que abrirá, cerca de las pirámides de Giza, en un futuro próximo.

Sí, aquí finalizó el desfile de las momias de los faraones, en el NMEC.

Ciudadela de Saladino: construida en lo alto de un promontorio a partir del siglo XIII, se trata de un gran recinto fortificado en cuyo interior se pueden contemplar algunos museos y edificios de interés. Cuando fuimos a visitarla la mayor parte de ellos estaban cerrados (nos decepcionó mucho puesto que lo poco que vimos ni fu ni fa…), pero las mezquitas de Al Nasir y, sobre todo, la de Muhammad Ali, resultan interesantes. Entrada 180 EGP/9,48€. Dado que está alejada de otros lugares a visitar, puede ser prescindible si no se dispone de tiempo suficiente.

La mezquita de Muhammad Ali, en el interior de la Ciudadela.

Mezquitas del Sultán Hasán y Al Rifai: construidas a lo largo del siglo XIV, son dos hermosas mezquitas construidas una frente a la otra, ambas con una exquisita ornamentación, gran tamaño y notable relevancia histórica. Entrada conjunta 80 EGP/4,21€. Dedicarle algo más de una hora a la visita.

Momentos de introspección.

Barrio copto: el barrio cristiano de El Cairo es un interesante enclave histórico de la ciudad, en que merece la pena acercarse a visitar la Iglesia de San Sergio y San Baco (en cuyo interior hay una cueva en que se dice que Jesús, José y María se refugiaron durante su estancia en Egipto). Además, la Iglesia colgante resulta otra visita imprescindible.

Tranquilas calles del barrio copto.

Cairo Tower: la torre de telecomunicaciones de El Cairo, en el moderno barrio de Zamalek, posee en su parte superior un mirador con amplias vistas y un restaurante (precios elevados). La entrada cuesta 200 EGP/10,53€ por persona.
Pirámide de Saqqara: la Pirámide escalonada de Zóser, construida en torno al 2650 a.C. es la más antigua de las pirámides de Egipto. Forma parte de un amplio recinto, en el que se pueden observar además algunas tumbas profusamente decoradas. Saqqara se encuentra a unos 30 km de El Cairo. Entrada 180 EGP/9,48€.

Espectacular recinto en Saqqara, en el que destaca la pirámide escalonada.

Pirámides de Dahshur: situadas a unos 40 km de El Cairo, son dos grandes pirámides de más de 100 metros de altura y unos 4700 años de antigüedad. La más grande es conocida como Pirámide Roja; la Pirámide acodada presenta una morfología muy característica y accediendo a su entrada se puede hacer uno a la idea del tamaño de los bloques que la conforman. Entrada: 60 EGP/3,16€.
Menfis: en la antaño capital del Imperio Antiguo egipcio existe un museo en el que ver una pequeña esfinge y una gran estatua de Ramsés II, entre otros. Mal conservado y al aire libre; entrada 80 EGP/4,21€.
Otros lugares a visitar en El Cairo pueden ser el zoco de Khan el-khalili, la Mezquita Al-Azhar, el Museo de arte islámico o el Parque Al-Azhar.

Pequeño museo al aire libre, en Menfis.

Nuestra experiencia en El Cairo y alrededores

Nuestra visita a la ciudad de El Cairo estaba prevista para tan solo tres días, pero una larga escala antes de ir hacia la Península del Sinaí fue una buena excusa para añadir unas cuantas horas a nuestro periplo por la gran ciudad egipcia.

Llegamos temprano al Aeropuerto de El Cairo y, dado que tenemos una larga escala, decidimos salir a conocer un poco la ciudad.
Tomamos un Uber para dirigirnos a la Ciudadela. Pagamos la entrada (180 EGP por persona) y entramos al grandioso recinto.
La primera visita es a la Mezquita de Muhammad Ali (mezquita de alabastro). Entramos, descalzos, a visitar el enorme templo casi vacío. Nos hacen salir temprano puesto que va a comenzar la oración, por lo que decidimos regresar más tarde. En el patio destaca el reloj que intercambiaron los egipcios con los franceses por el célebre Obelisco de la Plaza de la Concordia. El reloj, según parece, nunca funcionó.

Primera parada: la Ciudadela de Saladino.

Intentamos visitar el Museo de la Policía y el Museo militar aunque, igual que muchos de los lugares de la Ciudadela, se hallan cerrados. Se pueden ver, eso sí, algunos vetustos aviones junto a la entrada del Museo militar. El Museo del Carruaje también está cerrado y el Museo y Palacio Gawhara parecen cerrados desde hace lustros, en estado de semi abandono.
Las vistas desde lo alto de la Ciudadela, eso sí, son fascinantes, intuyéndose a lo lejos hasta las siluetas de las Pirámides de Giza, que intentan sobresalir entre la bruma.

Vista de las mezquitas del Sultan Hassan y Al Rifai desde lo alto de la Ciudadela.

Nos acercamos a la más pequeña Mezquita de Al Nasir y echamos otro vistazo a la Mezquita de Muhammad Ali, ahora más sosegada.

Interior de la gran mezquita de Muhammad Ali.
Otra parte de la mezquita, con el célebre reloj intercambiado con los franceses.

Con cierta decepción, puesto que esperábamos más, abandonamos la Ciudadela y salimos caminando bajo un sol de justicia por un caótico barrio comercial hasta llegar a las mezquitas del Sultán Hassan y la de Al Rifai.
Pagamos la entrada, que permite visitar ambas mezquitas, y entramos en la primera de ellas. Se trata de una mezquita impresionante, de gran tamaño y bastante frecuentada por locales.
La Mezquita Al Rifai es más moderna pero, sin embargo, nos parece mucho más bonita. En su interior se encuentras las tumbas de algunos miembros de la familia real egipcia.

Espectacular el interior de la mezquita Al Rifai.

Desde allí tomamos un Uber al aeropuerto para pasar unos días en la Península del Sinaí.

Tras disfrutar unos días del relax y la playa en la Península del Sinaí y haber ascendido el mítico Monte Sinaí, regresamos a la ciudad de El Cairo.
Desde el aeropuerto tomamos un Uber que, después de más de una hora y media de camino, nos lleva a nuestro hotel en Giza. Primera sorpresa: el hotel está bastante bien y, sobre todo, desde su terraza superior hay unas vistas impresionantes de las pirámides y la esfinge. Disfrutamos de un hermoso atardecer y, mientras cenamos, del espectáculo de luces y sonido que se proyecta sobre ellas (nos parece un poco “de otra época”, aunque ver las pirámides iluminadas tiene su punto).
Toca irse pronto a dormir, que mañana nos espera un largo día.

Suena el despertador temprano (06:30 h) y subimos pronto a desayunar. El desayuno, abundante, lo disfrutamos con las vistas a las pirámides. ¡Qué gozada!
A pesar de que nos encontramos frente a una de las entradas al recinto de las pirámides (la entrada de la esfinge), allí sólo se vende la entrada general al recinto. Nosotros queremos la entrada general y las entradas al interior de las pirámides; además, hemos quedado allí con nuestro guía. Por tanto, nos toca caminar aproximadamente unos 40 minutos hasta el norte del recinto, donde se encuentra dicha entrada.
La entrada nos cuesta 200 EGP por persona, más 400 EGP/persona por visitar la Pirámide de Keops más 100 EGP/persona por visitar la de Kefrén más 20 EGP por llevar el trípode. Nos parece un precio algo elevado pero, sin duda, merece la pena hasta el último céntimo.
Pasamos el control de seguridad y nos reunimos con nuestro guía, Wahlid un experto egiptólogo amable y muy didáctico. Comenzamos con una introducción a la historia de Egipto y, posteriormente, ya nos centramos en la historia de las pirámides.

Visitar este lugar es un sueño.

Tras detallar la Pirámide de Keops, entramos a verla. Primero descendemos unos metros hasta un pequeño descansillo; desde allí una amplia subida en la que hay que ir agachados hasta llegar a la Gran Galería, al final de la cual hay un pequeño paso hasta la Cámara del Rey. En su interior, un sarcófago de granito, sencillo y sin decoraciones. Tenemos la infinita fortuna de visitar este mágico lugar en una época en que hay muchos menos turistas en Egipto; por ello, podemos disponer de unos minutos completamente a solas en la Cámara del Rey. Silencio, momentos sobrecogedores.

Nos acercamos a la entrada de la Gran Pirámide de Keops.
Adentrándonos en la pirámide.
La Cámara del Rey, para nosotros solos.

Después de la visita a la Pirámide de Keops visitamos una mastaba (edificación funeraria) que se supone perteneció a algún noble; continuamos con las explicaciones sobre la Pirámide de Kefrén, la de Micerinos, el Templo de Kefrén y, por último, la Esfinge.

¡Pero qué tamaño tienen estos bloques!

Tras una conversación menos académica y más distendida y personal con Wahlid, nos despedimos agradeciéndole sus explicaciones. ¡Cuánto nos gusta aprender al viajar y cuánto hemos aprendido hoy!
Ya solos, nos disponemos a hacer un tour fotográfico por el inmenso recinto. Aprovechamos que no es un día muy caluroso (en las pirámides no abundan las sombras…) y decidimos recorrerlo tranquilamente, puesto que en un lugar así no se está todos los días.

Inmensas pirámides.

Entramos también a la Pirámide de Kefrén (habíamos comprado la entrada también para visitarla) y justo después nos dirigimos a su vértice noroeste, donde tomamos unas cuantas fotos espectaculares.
Resulta imprescindible, aunque toque caminar, dirigirse al 9 pyramids viewpoint, un punto en medio del desierto desde donde la panorámica de las pirámides es, sencillamente, perfecta. Aunque muchos se dirigen allí en los omnipresentes carros de camellos (que, por suerte, desaparecerán de las pirámides en próximas fechas), se puede ir perfectamente caminando (aunque lleva unos 15 minutos desde las pirámides). Dejar esto para el final quizá sea lo más conveniente puesto que las luces son mejores a partir del mediodía (el sol estará a casi a nuestras espaldas).

Este sí es buen sitio para fotografiarse con todas las pirámides.

Abandonamos el recinto de las pirámides casi a las 16:00 horas, que es cuando cierran, y paseamos un rato por los alrededores del hotel, intentando encontrar alguna tiendecita auténtica para comprar algún recuerdo.
Cenamos en el Restaurante Pyramids, muy cerca del hotel, con buen ambiente local y mucha comida. Cansados, vamos a dormir.

Hoy vamos a disfrutar de una suculenta y variada cena.

Nos levantamos temprano y pronto nos viene a buscar el guía, contratado en el propio hotel (y que no recomendamos), para ir al típico tour por Menfis, Saqqara y Dahshur.
Circulamos paralelos al Río Nilo, por zonas rurales con predominio de actividad agrícola.
Llegamos a Saqqara y, tras pagar la entrada, contemplamos la espectacular Pirámide escalonada de Zóser. Antiquísima, resulta fascinante. En el mismo templo visitamos una pequeña pirámide repleta de jeroglíficos en alabastro y, por allí cerca, la Mastaba de Ti, con espectaculares jeroglíficos que representan actividades de la vida cotidiana.

Visitamos la pirámide escalonada sin gente a nuestro alrededor.
En el interior de una mastaba, imágenes de la vida cotidiana.

La siguiente parada es en Dahshur. En primer lugar visitamos la Pirámide Inclinada, que guarda todavía parte de su recubrimiento original. Llegamos a la entrada y nos dicen que no hay luz (ni a pesar de una pequeña propina…). Así que nos toca iluminarnos con el teléfono móvil por un interminable y claustrofóbico pasillo descendente de 70 metros. Agachados, como podemos, vamos avanzando por el interior de la pirámide hasta hallarnos sumidos en la más profunda oscuridad. Tras varios pasillos llegamos a la parte superior de la pirámide, en la que lo único que hay son decenas de murciélagos. ¡Menuda aventura!
Desde allí vamos a la Pirámide Roja. Espectacular, aunque quizá menos roja de lo que pensábamos. También sin luz, toca recorrer sus pasillos con la linterna del teléfono móvil, también en soledad. Nos preguntamos cómo sería cruzarse con otra persona en un pasillo tan pequeño, parece imposible. No apto para claustrofóbicos, sin duda.

Y llegamos a la Pirámide inclinada, otro coloso de roca.
¿Entrarías a la pirámide por este corredor de 70 metros totalmente a oscuras?
Toca ascender para llegar a la entrada de la Pirámide roja.

Nos espera la última visita del día, en Menfis. La antigua capital de Egipto es, en la actualidad, una desvencijada y destartalada ciudad. Un pequeño museo al aire libre, con centenares de piezas mal conservadas y expuestas a las inclemencias meteorológicas, sorprende sólo por la gran estatua de Ramsés II. Podría ser una visita prescindible, pensamos.

Esta gran estatua de Ramsés II es lo más relevante de la visita a Menfis.

Regresamos al hotel y, tras refrescarnos y coger nuestras mochilas, vamos hacia El Cairo.
Breve descanso en nuestro alojamiento y salimos a pasear por las calles, bulliciosas y animadas, del centro. Infinidad de comercios, restaurantes y hoteles, infinidad de gente en todas las direcciones, infinidad de estímulos. Resulta entretenido pasear por aquí.
Cenamos cerca de nuestro hotel y dormimos pronto, tras hacernos la PCR de COVID necesaria para regresar a casa.

Tras el desayuno salimos caminando hacia la Plaza Tahrir. El Cairo se despereza y a estas horas apenas hay tráfico y gente caminando por las calles.
Pagamos la entrada del Museo Egipcio (200 EGP/persona) y pasamos los controles de seguridad. Una vez pasado el control nos dicen que no podemos entrar la cámara de fotos; insistimos en que está en la mochila y que no la vamos a usar. Tras unos minutos de negociación, y usando nuestras mejores sonrisas y el tan manido tema del fútbol (que ablanda el corazón al más duro de los guardias de seguridad), nos permiten llevar la cámara en la mochila. No queremos usarla, puesto que no se puede (salvo pagando mucho); lo que no queremos es dejar nuestra preciada cámara en unas taquillas dudosamente vigiladas.

Preparados para entrar en el fascinante Museo Egipcio de El Cairo.

Ya más tranquilos, y armados con nuestro teléfono móvil para las fotos (totalmente permitido), nos disponemos a visitar el vetusto pero interesantísimo museo. Nos dirigimos en primer lugar a la planta de arriba, en busca de la sala 3, en que se encuentra la asombrosa y fascinante Máscara de Tutankamón. Y nadie visitándola, está para nosotros solos. En esta sala no se permiten fotos, ni siquiera con el móvil, y un par de vigilantes se encargan de cumplirlo a rajatabla. Pero no hace falta retratarla: la esplendorosa máscara nos deja embobados durante un buen rato, contemplando hasta el más pequeño de sus detalles.

En esa sala del fondo se halla la Máscara de Tutankamon.
Dos grandes estatuas presiden las planta baja del museo.

En el resto del museo se pueden observar centenares de piezas interesantes, desde sarcófagos hasta sillas, pasando por piezas decorativas o la importante Paleta de Narmer. Si no se hace la visita con un guía (opción recomendable) es imprescindible haberse preparado la visita llevando información sobre las piezas más representativas, ya que el museo es casi más un almacén que no una exposición. Son pocas las obras bien explicadas, incluso algunas de las más relevantes pueden pasar desapercibidas.
Dedicamos unas cuatro horas a la visita, aunque podrían ser muchas más.

La Paleta de Narmer (3200-3000 a.C), primer testimonio escrito de la unificación del Alto y el Bajo Egipto.
El siempre reconocible Akenatón.

Tomamos un Uber para llegar hasta el Museo nacional de la Civilización Egipcia, de moda puesto que unos días antes ha sido el destino final de las momias de 22 faraones del Antiguo Egipto. Pagamos la entrada y, tras los controles de seguridad, nos dicen que no se pueden entrar mochilas (ni siquiera la funda de la cámara de fotos). Aquí parece que da más tranquilidad dejar las pertenencias, puesto que es un museo nuevo y está todo bien organizado.
Hacemos fila unos minutos para descender hasta la planta inferior, en que se pueden ver las momias de los faraones. Prohibido tomar fotografías, eso sí. En cada una de ellas hay varios paneles explicativos y lo cierto es que impresiona la visita. La planta superior, en que se encuentran objetos de toda la historia del país, incluyendo épocas más recientes, no merece demasiado la pena. Empleamos algo más de una hora y media en visitar el museo.

Llegamos al Museo de la Civilización Egipcia.
Exceptuando las momias, la planta superior del museo no resulta demasiado interesante si la comparamos con el Museo Egipcio.

Cerca de allí se encuentra el barrio copto, al que nos dirigimos también en Uber. Pasamos varios controles de seguridad, algo laxos, antes de poder recorrer sus calles. Entramos en varias iglesias, incluyendo la famosa Iglesia colgante y la Iglesia de San Sergio y San Baco. Bonita decoración en ambas, y que, además, tienen una notable relevancia histórica. Tras perdernos un rato por las callejuelas del barrio, caminando mientras tomamos un helado, nos sentamos en el bar Old Cairo a tomar algo y descansar.

Interior de la Iglesia de San Baco y San Sergio donde, según la tradición, se ocultó la Sagrada Familia durante su estancia en Egipto.
Bonitos rincones en el barrio copto.

La siguiente parada es en la Cairo Tower. Nuevamente problemas para entrar la cámara, la metemos en la mochila y nos comprometemos a no utilizarla; finalmente nos dejan pasarla. Subimos a la parte superior de la torre y estamos un buen rato admirando el entorno y la enorme ciudad con las luces del atardecer. Precio caro pero vistas espectaculares las de esta torre.

Enorme panorámica sobre El Cairo y el Río Nilo.

Descendemos y optamos por caminar hasta orillas del Río Nilo. Allí hay varios barcos que ejercen la función de restaurantes. Tras buscar algo de información, nos decantamos por ir al Nile City. Muy animado, sobre todo con gente local, ofrece precios razonables y comida abundante y buena.
Tras ello regresamos caminando hasta el alojamiento, disfrutando de la animada vida nocturna de la ciudad en los alrededores de la Plaza Tahrir.
Hacemos las mochilas y nos vamos a dormir. Al día siguiente toca madrugar para ir al aeropuerto y, con pena, regresar a casa.
Egipto, aunque ya teníamos enormes expectativas, nos has sorprendido y fascinado mucho más de lo que pensábamos.

2 comentarios

  1. Enkarni Peña Lizarazu

    Muchas gracias, por compartir con todos nosotros vuestros magníficos viajes, y también vuestras salidas a la montaña.
    Nosotros estamos pensando en organizar un viaje a Egipto, y como la descripción de vuestro viaje fue tan interesante, con vuestro permiso he pensado organizar el viaje (quizá, cuando esta terrible guerra acabe) siguiendo vuestros pasos y vuestros consejos.
    Muchas gracias, otra vez, por toda la información que compartís, y por la importancia de la misma.
    Muchas gracias, y hasta pronto!
    Enkarni

    1. Conbotasymochila

      Hola, Enkarni, y mil gracias por tus palabras 🙂
      Nuestro objetivo al escribir el blog es que llegue a la gente y se animen a viajar y conocer otros lugares así que escuchar tus palabras nos llena de orgullo.
      Esperamos que finalmente podáis organizar el viaje y cualquier duda que tengáis ya sabéis dónde estamos.
      Un saludo,

      Pedro y Paula

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