Diez excursiones para (casi) todos en el Pirineo aragonés (II)

Vale, lo reconocemos, y no nos cansamos de pregonarlo a los cuatro vientos: nos encantan las excursiones por el Pirineo aragonés. Tenemos la fortuna de vivir junto a una preciosa cordillera montañosa llena de rincones hermosos, desde cumbres que superan con holgura los tres mil metros de altitud a verdes y floridas praderas, pasando por ibones de color azul profundo y formaciones geológicas curiosas e incomparables. Todo ello rodeado de un excepcional marco histórico, cultural y etnológico.
Si bien muchas de esas excursiones requieren de una notable forma física y experiencia en montaña, conocemos unas cuantas asequibles para casi cualquier persona. Eso sí, no debemos olvidar que el entorno natural requiere de una preparación física correcta, material adecuado, llevar comida y agua suficientes, consultar mapas y previsión meteorológica, madrugar y, como siempre, mejor hacerlas en grupo.

Admirando Tella desde la Ermita de de la Virgen de la Peña.

Así, dado el gran éxito de nuestra anterior entrada sobre las Diez excursiones para (casi) todos los públicos en el Pirineo aragonés, hemos decidido lanzar la nueva entrega. Recorremos el Pirineo de Huesca de este a oeste para presentaros una nueva selección de rutas sencillas y cómodas. Para niños, para jóvenes, para mayores y para más mayores, aquí va nuestra lista de las Diez excursiones para (casi) todos en el Pirineo Aragonés (II).

Cascada de Ardonés

La fuerza de la naturaleza.

Nos encontramos en la parte más oriental del Pirineo aragonés, en el Valle de Benasque. Más allá de la localidad de Cerler (a unos 4,5 km de la misma), en la carretera que sube a la estación de esquí, encontraremos una curva cerrada junto a la cual hay un pequeño aparcamiento.
Desde allí parte una pista en buen estado (se podría hacer en coche, pero no merece la pena), en suave ascenso, para posteriormente descender hacia el Barranco de Ardonés. Allí la pista se transforma en senda, cómoda, que nos lleva finalmente a la Cascada de Ardonés, también conocida como Cascada del Bom.
Se puede regresar por el mismo camino o realizar una ruta circular por la otra margen del Barranco de Ardonés, atravesando un puente metálico situado casi bajo la cascada y viendo un par más de saltos de agua.
Ojo, puede haber nieve/hielo hasta bien entrada la primavera; cuando la cascada baja fuerte la última parte del camino puede estar mojada y ser algo resbaladiza.

Al fondo ya vemos la cascada.
Ruta circular. El aparcamiento se encuentra junto a una pronunciada curva en la carretera.

Ibonet de Batisielles

Pequeño ibón en un entorno grandioso.

Sin alejarnos del Valle de Benasque, esta sencilla y cómoda ruta (aunque algo más larga y con ascenso notable) nos ofrece unos paisajes de postal. El punto de partida se encuentra en el inicio del Valle de Estós, situado a la izquierda, un par de kilómetros más allá de la localidad de Benasque.
Comenzamos a caminar por la margen izquierda del Río Estós, por una pista ancha asfaltada al inicio, que posteriormente cruza el río y asciende suave por el verde Valle de Estós. Aproximadamente a la hora de camino encontramos un desvío hacia la izquierda, del que parte una hermosa senda que asciende por el interior de un bonito bosque.
Dicho bosque se abre cuando llegamos al bucólico Ibonet de Batisielles, con un precioso y vertical telón de fondo montañoso, en el que destacan las Agullas de Perramó y las Tucas de Ixeia.
Quienes se encuentren en mejor forma física pueden seguir la ruta (40 minutos adicionales) al Ibón Gran de Batisielles; en caso contrario, se debe regresar por el mismo camino de la ida.

Camino cómodo por el Valle de Estós, con magnífica panorámica.
Ruta relativamente larga, pero que supera el desnivel con bastante suavidad.

Plans de l’abet

¡Pero qué florido está el Pirineo a finales de primavera!

Nuestro gran descubrimiento en el Valle de Chistau y, quizá, el lugar donde más flores (¡qué bonitos son los lirios azules!) hayamos visto nunca.
En el camino que se dirige a Viadós, y un poco antes de atravesar un puente que cruza a la margen derecha del Río Cinqueta (Puen de l’Espital, a unos 5 km del inicio de la pista de Viadós), vemos otra pista que parte hacia la derecha y comienza a ascender.
Remontaremos un tramo de bosque frondoso, realizando amplias lazadas, durante unos tres kilómetros y medio, para posteriormente, y ya en altura, llegar a una hermosa zona de prados con impresionantes vistas de algunos de los colosos de la zona (Punta Suelza, Bachimala, etc..).
Llaneando llegamos pronto a la Balsa de l’Abet, en cuyas aguas se reflejan algunas de estas cumbres. La zona de los Plans de l’Abet se encuentra a pocos metros de allí, y es un lugar ideal para sentarse a descansar y contemplar el entorno.
Si nos animamos podemos caminar por pista unos 20 minutos más (1 km, aproximadamente), hasta llegar a la coqueta Cabana de la Espina. Todo este último tramo se halla repleto, en temporada primaveral, de incontables flores que confieren al paisaje una belleza absoluta.
El regreso se realiza por el mismo camino.

Saliendo del bosque, con el Bachimala (3177 m) al fondo.
Ruta realizada, ida y vuelta por el mismo camino.

Ruta de las ermitas de Tella

La ermita de San Juan y San Pablo, situada en un enclave privilegiado.

Preciosa ruta que combina a la perfección naturaleza y cultura.
La senda parte de la localidad de Tella, junto a la iglesia, en dirección oeste, llaneando. Superado un desvío, se interna en una zona boscosa en suave descenso hasta llevar a la Ermita de San Juan y San Pablo, en un espectacular entorno.
Tras una breve visita a la ermita, retomamos la senda en suave ascenso durante diez minutos más para llegar a la Ermita de la Virgen de la Peña, del siglo XIII, que representa un fabuloso mirador de la localidad de Tella y gran parte de los alrededores.
Muy cerca de allí se encuentra la Ermita de la Virgen de Fajanillas, última de las paradas.
El regreso hasta Tella apenas son cinco minutos más por un camino adoquinado.
Descripción más detallada de la ruta en esta entrada del blog.

Disfrutando de la bonita panorámica.
Ruta realizada. Sencilla y con vistas impresionantes.

Miradores de Revilla

El otoño desde los miradores es un regalo para la vista.

La Ruta de los Miradores de Revilla es un perfecto acercamiento al valle menos visitado de cuantos conforman el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido: Escuaín.
Tras dejar el coche en la entrada de la localidad de Revilla, en una cerrada curva de la carretera, la senda parte llaneando con unas impresionantes vistas del Castillo Mayor a nuestra izquierda. Con un poco de fortuna podremos contemplar algún quebrantahuesos sobrevolando la zona.
En unos 20 minutos nos topamos con los restos de la ermita de San Lorenzo/San Lorién, con un interesante panel informativo.
Llegar a los miradores cuesta unos 45 minutos, aproximadamente. Desde ellos se obtiene una preciosa panorámica del abrupto valle, moldeado concienzudamente por las aguas del Río Yaga. En otoño es cuando los bosques de la zona muestran su cara más bella, mientras que en primavera es cuando el río baja con más caudal.
El camino de regreso se puede realizar por el mismo camino o bien realizando una ruta circular, tomando un desvío que asciende unos metros (ojo, bastante duros, quizá no apto para todo el mundo) para regresar a mayor altitud que el camino de ida.

La Peña Montañesa, al fondo. En primer plano, los bosques otoñales.
Ruta realizada. La línea discontinua indica una alternativa para el camino de vuelta, algo más dura.

Valle de Otal

Preciosas vistas al Puerto de Bujaruelo desde la entrada del Valle de Otal.

El Valle de Bujaruelo es, para muchos, uno de los más hermosos y salvajes del Pirineo aragonés. Para llegar al punto de partida debemos superar la localidad de Torla y al llegar al Puente de los Navarros tomar el desvío a la izquierda, por una pista semiasfaltada. Aparcamos junto al Refugio de Bujaruelo.
La pista comienza por la margen derecha del Río Ara, entre prados y zona boscosa, suave y cómoda. En unos 20 minutos nos encontraremos con el desvío al Valle de Otal, hacia la izquierda, que debemos tomar.
Desde este punto el camino comienza a ganar altitud algo más decidido, aunque sin resultar duro en ningún momento, realizando varias lazadas que nos permiten contemplar todos los colosos de la zona.
En poco más de una hora llegamos a la entrada del Valle de Otal, que se muestra magnífico, en todo su esplendor. La pista surca el fondo del valle, rodeada de altas cumbres, hasta llegar al Refugio/Cabaña de Otal.
Desde allí, en cinco minutos más podemos acercarnos a un bonito salto de agua, donde refrescarnos y comer a la sombra.
El regreso lo haremos por el mismo camino, disfrutando de unas grandiosas vistas del Puerto de Bujaruelo y los Gabietos.
Descripción más detallada de la ruta en esta entrada del blog.

El Valle de Otal en todo su esplendor.
Ruta al Valle de Otal. Larga pero muy cómoda.

Pradera de Ordesa por Turieto bajo

Ordesa en otoño: ¿puede haber algo más bonito?

Retrocedemos en el tiempo para realizar un bonito recorrido que nos lleve a la pradera de Ordesa, utilizando la antigua senda existente antes de la construcción de la carretera. Ruta algo larga y con cierto desnivel, pero muy cómoda.
Aunque el punto de partida puede ser la propia localidad de Torla, comenzar a caminar en el Puente de los Navarros (un poco más allá de dicha población) nos ahorrará unos kilómetros de caminata.
La ruta empieza, bien señalizada, por debajo del puente de la carretera, para adentrarse en un tramo boscoso (inicialmente con predominio de los pinos para, más adelante, encontrar hayas).
Al inicio la senda tiene cierta pendiente, pero pronto suaviza y nos permite disfrutar de unas vistas inconmensurables de la entrada del Valle de Ordesa, siempre que los claros del bosque nos lo permiten.
En la ruta es posible contemplar las cascadas de Molinieto, Tamborotera y del Abeto; justo antes de llegar a la Pradera de Ordesa se visita también el monumento a Lucien Briet.
El camino de regreso es por la misma senda o, si se tienen ganas y algo más de forma física, se puede utilizar el de Turieto Alto, que transcurre unos metros más arriba y tiene mayor desnivel.

Llegar a la pradera y sorprenderse con el bellísimo Tozal del Mallo. ¡Un imprescindible!
Camino de Turieto Bajo a la Pradera de Ordesa.

Ruta de los Lagos de Ayous desde Astún

Desde el Collado de los Monjes se obtiene esta brutal panorámica del Midi d’Ossau.

Magnífica ruta que recorre diversos ibones y que cruza a territorio francés, con impresionantes vistas del Midi d’Ossau. En función de la forma física se puede optar por ver únicamente los dos primeros ibones, llegar hasta el collado fronterizo o alargar la jornada al resto de ibones.
La ruta comienza en el telesilla de Astún, operativo en los meses veraniegos y que nos deja a orillas del Ibón de las Truchas, a 2100 metros de altitud. Desde allí una cómoda y llana pista llega al Ibón de Escalar o de las Ranas (en media hora).
Se puede continuar la ruta, ya en ascenso por senda, hasta el Collado de los Monjes, con espectaculares vistas al Midi, lo que lleva una media hora más.
Quizá hasta este punto sea lo aconsejable para (casi) todos los públicos; a partir de aquí la senda ya desciende y requiere superar posteriormente más desnivel.
El regreso es por el mismo camino, con buenas panorámicas en todas direcciones.

La ruta ida y vuelta hasta el Ibón de Escalar es, aproximadamente 1 hora. Si llegamos hasta el Collado de los Monjes, ida y vuelta supondrán casi dos horas.
Descripción más detallada de la ruta en esta entrada del blog.

Empezar a caminar ya con estas vistas.
Llegar al Ibón de Escalar es un paseo. Caminar hasta el collado, que hacer frontera (la línea de puntos) exige un poquito más pero resulta imprescindible. Si sobran fuerzas…¡se pueden continuar viendo un montón de ibones!

Ruta circular por el Valle de Aísa

El Valle de Aísa, a finales de primavera, es un regalo para la vista.

El Valle de Aísa es uno de esos rincones pirenaicos que sorprenden. Poco visitado y conocido, es un paraje de color verde intenso flanqueado por cumbres salvajes y, a su vez, hermosas.
Es un lugar ideal para todo tipo de rutas sencillas; basta con caminar apenas 10 minutos para llegar desde el aparcamiento hasta el Refugio de Saleras, que ya posee unas impresionantes vistas de las cumbres del valle, entre las que destaca el Pico Aspe.
Sin embargo, una ruta perfecta es la circular SL-HU 105, que nos permite una excelente aproximación al valle.
Partiendo del Refugio de Saleras, debemos continuar por la pista en dirección noroeste, realizando un suave ascenso junto al Barranco de Igüer, hasta llegar a las paredes del Circo de Igüer.
Aquí continuaremos una senda que asciende hacia la derecha, hasta unirse con el GR11, que recorre el valle a media ladera en dirección este hasta alcanzar As Planas de Rigüelo (abandonando el SL-HU 105), cercanas al refugio del mismo nombre. En este punto se tiene una espectacular vista de los Mallos de Lecherín.
El regreso al aparcamiento se realiza por cómoda senda que desciende próxima a los saltos de agua que conforman el Barranco de Rigüelo.
Una alternativa es seguir estrictamente el SL-HU 105 para llegar a la surgencia conocida como El Chorrotal, también de gran belleza.

Otro punto de vista del valle, bajando del Pico Aspe.
Ruta a realizar. Se puede tomar la alternativa marcada con puntos para llegar a la surgencia de El Chorrotal.

Ruta circular a los Mallos de Riglos

Estos de aquí detrás son los famosos Mallos de Riglos.

Los Mallos de Riglos son, probablemente, la formación geológica más espectacular de todo Aragón. Alcanzando casi los 300 metros de pared vertical, estos colosos de piedra caliza son el paraíso para escaladores de todo el mundo. Pero, además, existe una divertida y sencilla ruta senderista que los rodea y nos permite conocerlos desde un punto de vista poco habitual.
Partimos de la propia localidad de Riglos, por una pista en dirección este que, tras unos 800 metros, se convierte en senda que comienza a ascender por terreno de arbustos, en dirección al Mallo Colorao.
Superado el tramo de repecho, comenzamos a ganar grandes vistas, mientras la senda se dirige hacia el oeste llaneando y pasando por un par de miradores.
Llegamos hasta un llano, conocido como Campo Roseta, junto al cual parte un sendero que enseguida nos deja en el mirador más espectacular de la ruta, el Mirador de Espinabla, desde donde se pueden contemplar las esbeltas figuras del Mallo Pisón y el Mallo Firé.
Regresamos al Campo Roseta para descender por la senda que realiza cómodas lazadas hasta llegar nuevamente al pueblo (ojo, tramos con pendiente y algo resbaladizos), justo bajo los gigantescos mallos donde un buen puñado de escaladores disfrutan de lo lindo.
Descripción más detallada de la ruta en esta entrada del blog.

¿Encuentras a Paula en la foto?
Ruta realizada. El tramo de ascenso es algo duro, pero luego resulta cómodo.

Bueno, pues estas son nuestras Diez excursiones para (casi) todos los públicos en el Pirineo aragonés (II). Hace un tiempo escribimos la primera entrada sobre excursiones sencillas por el Pirineo, que puedes leer aquí.

8 comentarios

  1. Vicky

    Qué bien nos va a venir esta entrada para nuestra próxima escapada con los peques. Nos gustó mucho la anterior entrada, y ésta nos ha dado nuevas ideas. Gracias por vuestro buen trabajo!

  2. Pilar Barrios

    Hola pareja. Un placer disfrutar con vuestra experiencia. Poco a poco vamos cumpliendo rutas de las que recomendáis( lagos de Ayous, Mallos de Riglos, valle de Aisa)y con vuestras explicaciones resulta sencillo intuir lo que vamos a encontrar.
    Gracias por compartir lo vivido

    1. Conbotasymochila

      ¡Hola, Pilar!
      Mil gracias por tus palabras, no sabes cuánto nos alegra leerlas.
      Esperamos que sigáis disfrutando mucho del Pirineo y de estas rutas tan bonitas 🙂
      Un besico,

      Paula y Pedro.

  3. Inma

    Gracias chicos por compartir tanta información. Me dan ganas de hacer todas las rutas y no tengo tanto tiempo, jeje. No he visitado el Pirineo ni una sola vez y ya voy a tener que preparar varias escapadas.
    Como todo dependerá del tiempo que nos haya, llevaré apuntadas algunas de más por si tenemos que cambiar los planes.
    De momento tenemos reservado del 11-18 Octubre… espero que algún día amanezca bueno y podamos hacer alguna de esta entrada o de la anterior.
    ¡qué ganas!

    de nuevo, gracias
    saludos
    Inma

    1. Conbotasymochila

      Muchísimas gracias a ti por tu comentario.
      Octubre es buena época para visitar el Pirineo y disfrutar de sus magníficos colores otoñales. Algunas zonas, como Ordesa, Bujaruelo, Oza…son un verdadero espectáculo en esta época.
      ¡Disfrútalo mucho!

      Un saludo,

      Paula y Pedro.

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