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Dos días en Meteora: los monasterios colgados del cielo

Dos días en Meteora: los monasterios colgados del cielo

Colgando al borde del abismo, sobre monumentales rocas grises, unas espectaculares edificaciones desafían a la gravedad. Solemnes y aislados, altaneros a la par que humildes, una serie de monasterios decora un paraje ya de por sí extraordinario, de formas imposibles. Son los célebres Monasterios de Meteora.
Con centenares de años de historia, muchos de los monasterios originales ya desaparecieron tras un abandono progresivo, restando en la actualidad seis de ellos que están abiertos al público.
Meteora es uno de los destinos preferidos de quienes visitan Grecia. No sólo por la experiencia cultural en sí, sino también por el inenarrable paisaje y los inolvidables atardeceres que regala la región.
En nuestro caso visitamos Meteora durante dos días, aprovechando además para realizar una singular y original ruta senderista entre los diversos monasterios, y se convirtió en uno de los destinos, desde nuestro punto de vista, imprescindibles en cualquier viaje a Grecia.
Hoy te contamos todo sobre nuestra visita de dos días a los Monasterios de Meteora. ¿Nos acompañas a conocerlos?

Meteora: un poco de historia

El origen de los monasterios se remonta a los siglos IX y X, en que monjes ermitaños encontraron en las cuevas de estas paredes el aislamiento y la quietud para su austera vida. Vivían en total soledad y únicamente recibían ayuda puntual de los lugareños, quienes les donaban de vez en cuando ropa y comida.
Fue en el siglo XII en que estos monjes, antes individuales, comenzaron a organizarse en una comunidad monástica, en un primer momento en una pequeña capilla en las proximidades de la localidad de Kastraki.
Pero, sin embargo, el acontecimiento más relevante fue la edificación del Monasterio de Gran Meteoron por San Atanasio a mediados del siglo XIV. Situado en lo alto de las rocas de arenisca y conglomerado, los monjes precisaban de rudimentarios andamios para acceder a su interior. Unos años más tarde, comenzarían a utilizar cuerdas, redes y poleas para transportar los bienes necesarios y, adicionalmente, a los propios monjes.

¿Te imaginas cómo pudieron acceder a esas rocas la primera vez?

El siglo XVI supuso la época de mayor esplendor de Meteora, cuando llegaron monjes de numerosos lugares para establecerse en la zona, aumentando el número de monasterios hasta veinticuatro.
No obstante, a partir del siglo XVII se produjo un declive en la actividad monástica. Fruto de los constantes saqueos, guerras y conquistas en la zona, muchos monasterios se abandonaron o fueron derruidos.
En la actualidad únicamente se mantienen activos seis de ellos, con unas cincuenta monjas y diecisiete monjes. Son los monasterios de Gran Meteora, Varlaam, Roussanou, San Esteban, Sagrada Trinidad y San Nicolás, abiertos a la visita del público.
En el año 1989 fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

¿Cómo llegar a Meteora?¿Cómo moverse por allí?

Las poblaciones más cercanas a los monasterios de Meteora son Kastraki y Kalambaka, situados en pleno centro de la Grecia continental.
Para llegar hasta la zona, desde Atenas, se puede optar por el tren o el autobús. En tren se llega hasta la localidad de Kalambaka (2 o 3 diarios, unas 4 horas de viaje, 56€ ida y vuelta); más info aquí. Para ir en autobús hay que partir desde la estación Liosion, en Atenas, y tomar un autobús Ktel-Trikala (se pueden comprar los billetes en su página web).
No obstante, consideramos que la opción ideal es desplazarse hasta allí en coche (puedes leer aquí todo sobre alquilar coche y conducir en Grecia). Desde Atenas se tarda unas cuatro horas y media.
Una vez se llega a cualquiera de estas poblaciones, los monasterios se encuentran a varios kilómetros de distancia, por lo que disponer de un coche propio permite mayor libertad, comodidad y aprovechamiento del tiempo. Hay aparcamiento en las proximidades de cada uno de ellos.

Por estas carreteras lo más práctico es moverse con coche propio.

Si, no obstante, se ha llegado a la zona en transporte público, hay un autobús que parte de Kalambaka y que recorre todos los monasterios, con tres frecuencias diarias. El billete cuesta 1,60€; se puede obtener más información en la estación de autobuses de Kalambaka o en esta página web
Existe también la posibilidad de, partiendo desde la localidad de Kastraki, realizar una ruta senderista que recorra todos los monasterios. En nuestro caso nos animamos a probar esta excursión circular, de unos 12 km y casi 600 metros de desnivel. Requiere estar en forma, tener GPS para seguir la ruta y evitar los frecuentes días de calor asfixiante en la zona, por lo que no es una opción, ni mucho menos, recomendable para todos los públicos.
Por último, es posible que en Kalambaka se pueda alquilar alguna moto tipo scooter con la que recorrer con facilidad la zona.

Una ruta senderista por la zona es sorprendente y permite conocer Meteora en profundidad.

¿Dónde alojarse en Meteora?

Como decíamos antes, las dos localidades más cercanas a los monasterios son Kastraki y Kalambaka.
Kalambaka es la principal población, con unos 8500 habitantes y todo tipo de servicios, incluyendo supermercados, hoteles, oficina de información, restaurantes, etc… A ella llegan los trenes y los autobuses que llegan desde Atenas y el resto de Grecia, por lo que está mejor comunicada. Por el contrario, se halla algo más lejos de los monasterios.
Kastraki, en cambio, es una pequeña y coqueta localidad de apenas 1500 habitantes, situada en pleno corazón de las moles rocosas características de Meteora. Posee un buen número de restaurantes, algunos hoteles y apartamentos, por lo que puede ser un buen campo base para quienes no necesiten tantos servicios y prefieran más tranquilidad.
En nuestro caso nos alojamos en un apartamento en la zona alta de la población, a menos de cinco minutos de algunos restaurantes y de la carretera que asciende a los monasterios. Fue uno de los alojamientos que más nos gustó de nuestro viaje por Grecia.

Alojarse bajo esas moles rocosas resulta espectacular.

¿Cuántos días son necesarios para visitar Meteora?

Siempre que intentamos responder preguntas similares llegamos a la conclusión de que, en función del tipo de viaje y el tiempo que dispongan los viajeros, la visita a un lugar será más breve o más larga.
Pero, en el caso de Meteora lo tenemos claro: dos días. Como mínimo.
Meteora es célebre por sus monasterios y existe la creencia de que no hay nada más que hacer por allí. Y, siendo sinceros, el resto de actividades en la zona tampoco son nada del otro mundo y pueden ser prescindibles para quienes no dispongan de tiempo de sobra en su viaje.
Pero, aun con todo, si se quieren visitar todos los monasterios con un día resulta bastante justo. Y, con toda probabilidad, imposible, puesto que casi todos cierran un día a la semana y es fácil que coincida con nuestra visita. Hay que calcular que la visita a cada monasterio puede llevar, tranquilamente, una hora (si se quiere conocer su historia, ver todos los detalles, tomar fotos…) y, adicionalmente, el traslado entre ellos también lleva su tiempo. Así, condensarlos todos en una sola jornada es complicado.

Visitar todos los monasterios en un día resulta, probablemente, imposible.

Además, como nos pasó en otros sitios de Grecia, consideramos que Meteora es uno de esos lugares que hay que disfrutar con calma. Sentarse a escuchar una conversación en las calles de Kalambaka, tomar un helado mientras se pasea por Kastraki, disfrutar de un fascinante atardecer… Actividades que no salen en las listas de imprescindibles pero que, desde nuestro punto de vista, son las más imprescindibles.
En nuestro caso dedicamos dos días, estirados al máximo, y nos pareció perfecto. La primera tarde paseamos por Kalambaka (visitando la Iglesia de la Asunción de la Virgen) y vimos un hermoso atardecer, el segundo día hicimos el recorrido por cuatro monasterios y a la mañana siguiente hicimos una ruta senderista muy completa por la zona.

Estos paisajes se deben visitar con calma.

¿Qué ver en Meteora?

Además de los célebres monasterios, en Meteora y sus alrededores hay también algunos lugares y actividades de interés que, aunque no sean tan relevantes, también merece la pena conocer. Y, por otro lado, no debemos olvidar que toda la zona ofrece un puñado de excursiones, que también pueden resultar muy recomendables.
Conviene recordar que, al tratarse de un lugar religioso, se exige un código de vestimenta, estando prohibidos los pantalones cortos y las camisetas de tirantes o escotadas. En algunos de los monasterios las mujeres no pueden entrar con pantalones, por lo que se les presta una tela para usar a modo de falda.
Aunque los horarios y los días de cierre se han consultado nuevamente a la hora de escribir esta entrada del blog, conviene comprobar los horarios en esta web o, mejor, preguntando en Kalambaka o Kastraki para comprobarlo.

Hay mucho que ver en Meteora, sin duda.

El acceso a los monasterios puede resultar relativamente complejo. Los monasterios de Gran Meteoron y la Sagrada Trinidad exigen superar unos 300 escalones cada uno, mientras que los de Varlaam, Roussanou y San Nicolás aproximadamente la mitad. En cambio, el de San Esteban presenta un acceso sencillo, únicamente cruzando un puente.
Los principales puntos de interés en Meteora son los siguientes:
Monasterio de Gran Meteoron: es el más antiguo y grande de todos los monasterios de Meteora. Fundado en el siglo XIV por San Atanasio, en la roca más elevada de la región, resulta relevante por algunos frescos, su cúpula, una cocina del siglo XVI y su sacristía. También posee un par de museos en su interior. Horario: de 09:00 a 15:00h, cerrado los martes; precio 3€. *En invierno los horarios pueden ser más reducidos y que el monasterio cierre algún día más a la semana.
Monasterio de Roussanou: en el siglo XVI se reconstruyó un antiguo monasterio del siglo XIV, y se decoró profusamente con frescos; precisó una notable restauración en 1980. Se puede acceder desde la parte superior o desde la inferior; ambas implican ascender y descender un buen trecho hasta la entrada del monasterio. No se permiten fotos en su interior. Se visita una pequeña sala-museo y una diminuta iglesia; desde la entrada se divisa también un jardín donde trabajan las monjas que allí habitan. Horario: de 10:00 a 16:00h, cerrado los miércoles; precio 3€.

El interior del Monasterio Grand Meteoron es amplio y bonito.

Monasterio de San Nicolás (Agios Nikolaos): es el monasterio más cercano a la población de Kastraki, y se fundó en el siglo XIV. Dado que se halla en una roca de pequeño tamaño, está construido en varias plantas. En su interior destacan la Iglesia de San Antonio, la cripta, y las espectaculares pinturas realizadas por el monje Theofanis, en el siglo XVI. El acceso, arduo, requiere un ascenso de unos diez minutos, que hará sudar de lo lindo. Horario: de 09:00 a 17:00 horas, abierto todos los días; precio 3€.
Monasterio de San Esteban: el más alejado y de sencillo acceso (incluso para personas con movilidad reducida), puesto que la entrada requiere únicamente cruzar un pequeño puente. Aunque sus orígenes datan del siglo XII, el monasterio actual es del siglo XVI. En su interior se pueden contemplar dos capillas, un pequeño museo y un agradable jardín. Además, ofrece unas vistas incomparables de toda la región. Horario: de 09:30 a 13:30 y de 15:30 a 17:30 horas, cierra los lunes; precio 3€.
Monasterio de Varlaam: se sitúa muy próximo al de Gran Meteoron, y es el segundo más grande de todos. Se fundó a mediados del siglo XIV por un monje llamado Varlaam. Aunque fue abandonado durante unos años y la capilla original casi quedó en ruinas, en el siglo XVI se construyó una nueva y los monjes se establecieron nuevamente. El Monasterio de Varlaam ofrece muy buenas vistas del entorno, así como un pequeño museo, un gran barril de roble y los espectaculares frescos del pintor Franco Catalano (siglo XVI). Horario: de 09:00 a 16:00 horas, cierra los viernes; precio 3€.

Monasterio de San Esteban, con las luces del atardecer.

Monasterio de la Santa Trinidad: posiblemente el más fotogénico de todos los monasterios, y el de acceso más complicado (por unas empinadas escaleras). Probablemente los primeros indicios del establecimiento de un monasterio en este lugar se remonten al siglo XIV, aunque la capilla principal es del siglo XV y los frescos y otras estancias son del XVII. Si bien a comienzos del siglo XX llegó a abandonarse y fue dañado gravemente durante la Segunda Guerra Mundial, fue restaurado en la década de 1970. Puede resultar familiar al visitante puesto que este monasterio apareció en la película de James Bond “Sólo para sus ojos”. Horario: de 10:00 a 16:00 horas, cierra los jueves; precio 2€.
Senderismo por Meteora: aunque el sofocante calor estival y los importantes desniveles a superar puedan generar cierto rechazo a la práctica del senderismo en Meteora, lo cierto es que caminar entre algunos de los monasterios permite obtener unas muy interesantes vistas de los mismos y el irreal paisaje en que se encuentran. Si bien en la oficina de turismo de Kalambaka nos propusieron pequeños paseos de media hora, nosotros decidimos “inventarnos” una ruta senderista circular de unos 12 km que nos permitió recorrer todos los monasterios y descubrir parajes sorprendentes.
Disfrutar de los miradores: espectaculares sobre todo al atardecer, a lo largo de la carretera que une los monasterios hay algunos miradores que permiten contemplar el fabuloso paisaje desde lo alto. Buena compañía, algo de beber y a disfrutar de atardeceres inolvidables.

Museo de Historia natural y de las setas: aunque las opiniones de quienes han visitado el museo en ocasiones no invitan a plantearse la entrada al mismo, puede ser una opción de carácter cultural a realizar. Más de 300 especies animales y 250 de setas te esperan.
Probar la gastronomía: podemos afirmar que en nuestro viaje a Grecia comimos de maravilla. Pero, probablemente, en la zona de Meteora es donde comimos más barato y, sin duda, delicioso.
Pasear por Kastraki: situada en medio de las gigantescas rocas grisáceas, la pequeña población de Kastraki, sin ser excesivamente coqueta, resulta muy agradable para pasear mientras se toma un helado o se busca algún restaurante para cenar o tomar algo.

¡Qué buenas son las ensaladas griegas!

Pasear por Kalambaka: aunque se trata de una ciudad algo más grande, también tiene cierto encanto. Merece la pena acercarse a la parte alta de la población, donde se encuentra la Iglesia bizantina de la Asunción de la Virgen (siglo X), de tres naves, en la que destaca un púlpito de mármol y algunos frescos. Entrada 2€.
Rutas en bicicleta/bicicleta eléctrica: existen varias empresas en Kalambaka que alquilan bicicletas, lo cual puede ser una manera divertida de recorrer los monasterios de la zona.
Visitas guiadas: bien sea porque no se dispone de transporte propio o porque se prefiera profundizar en el conocimiento de los monasterios y su entorno, siempre está la opción de contratar alguna visita guiada. En Kalambaka se puede encontrar algunas ofertas; si prefieres viajar ya con la reserva hecha desde casa también puedes echar un vistazo a estas opciones:

Nuestra experiencia en Meteora

Tras varias horas de conducción desde Delfos, por fin llegamos a la población de Kastraki, con la luz ya más tenue de las últimas horas de la tarde. Bucólico, romántico y con un buen puñado de hoteles y restaurantes, nos causa una excelente primera impresión.
Dejamos nuestras cosas en el apartamento, situado en la parte alta de la población, y decidimos tomar el coche para ir a la vecina población de Kalambaka. Allí visitamos la Iglesia de la Asunción de la Virgen, de estilo bizantino, que nos recibe con su espigada torre. Pagamos los 2€ de entrada y visitamos el interior. Sin ser nada sorprendente, nos deja muy buen gusto de boca.

La iglesia se encuentra en la parte alta de la ciudad, bajo las moles de piedras.

Tras la visita, nos acercamos a una pequeña tienda a comprar algo para el desayuno y regresamos a Kastraki.
Una vez asentados en el apartamento, salimos a pasear por la población y a dar cuenta de una excelente cena en un restaurante cercano (Taberna Bakaliarakia, a destacar la moussaka y el yogur con miel).
Hemos cenado pronto puesto que queremos disfrutar del atardecer desde alguno de los miradores de la zona. Por ello, tomamos la carretera que serpentea entre las moles rocosas y asciende hacia los monasterios.
Nos dirigimos al “Main observation deck of Meteora” (en Google Maps lo nombran así), una prominencia rocosa con unas vistas fabulosas. No hemos llegado con mucho tiempo de antelación, por lo que una pequeña muchedumbre ya se ha congregado en el lugar y nos cuesta un poco encontrar algo de sitio para disfrutar del momento con la calma que precisa. Cuando lo logramos vivimos un atardecer mágico, de los que difícilmente se olvidan.

Inolvidable.

Ya de noche, nos vamos temprano a dormir.

Nos levantamos sin prisa, disfrutando del desayuno en nuestro apartamento.
Tomamos el coche en dirección a los monasterios, parando brevemente junto al Monasterio de Roussanou, puesto que por allí hay un buen mirador para tomar fotografías.
Nuestro primer destino es el Monasterio de Vaarlam, el cual está cerrado hoy. Por ello, vamos al cercano Monasterio Gran Meteoron. Aunque Paula lleva un pantalón largo, nos dicen que así no puede entrar: le prestan una falda larga para que se cubra. Pagamos los 3€ de la entrada y accedemos al interior.
Descendemos unas cuantas escaleras para, tras cruzar un pequeño y estrecho túnel, ascender otras tantas, con excelentes vistas del Monasterio de Varlaam. El interior de Gran Meteoron tiene un coqueto patio, así como un par de museos y una iglesia muy recargada de imágenes (no se pueden tomar fotos en el interior). También es llamativa la antigua cocina, con una completa colección de utensilios. Tras tomar fotos de las excelentes vistas hacia el valle, decidimos continuar nuestra ruta.

¡Qué bien estar en Meteora!
Detalle de la cocina del monasterio.

La siguiente visita es en el Monasterio Roussanou, al que se puede acceder por su parte superior o por su parte inferior, tras recorrer un tramo de escaleras (bien sea ascendiendo o descendiendo). En nuestro caso aparcamos el coche en la parte superior, por lo que debemos descender un buen trecho por un sendero cómodo.
Pagamos la entrada y accedemos al monasterio, en cuyo interior no se permiten las fotografías. Es pequeño y apenas consta de una diminuta sala-museo y una pequeña iglesia, por lo que la visita resulta breve. Nos llama la atención que, desde la entrada al monasterio se puede divisar un jardín y huerto donde las monjas cultivan algunos alimentos.

Colorido jardín en el Monasterio Roussanou.

Regresamos al coche, ahora en ascenso, para descender por la carretera hasta el Monasterio de Agios Nikolaos, el más próximo a Kastraki. Aparcamos junto a la puerta y debemos ascender durante unos diez minutos, inicialmente por camino y luego por unas escaleras. Tras pagar la entrada, nuevamente 3€, visitamos el interior. Aunque, sobre todo, nos gustan las dos grandes terrazas que posee, con espléndidas vistas a la localidad de Kastraki y el Monasterio de Roussanou, así como a las grandes rocas grises que conforman este irreal paisaje.
Tomamos el coche nuevamente, para dirigirnos a los diversos miradores que hay por la carretera. Alguno de ellos resulta sobrecogedor, puesto que parece que posemos ante paisajes de otros planetas. No nos cansaríamos de tomar fotografías en cada uno de ellos.

Como para no detenerse un rato aquí a contemplar el paisaje.

Tras ello vamos al Monasterio de San Esteban, el más alejado y con acceso más sencillo, atravesando un pequeño puente. El monasterio es muy grande y tiene un gran jardín, una terraza con buenas vistas, una iglesia y un pequeño museo.
Finalizada nuestra ruta por los monasterios regresamos a Kalambaka. Allí, en la oficina de turismo, situada junto a la rotonda de la calle principal, preguntamos por la posibilidad de realizar algún trekking para mañana, que recorra todos los monasterios. Aunque les suena rara nuestra pregunta, nos facilitan un mapa de la zona que nos viene perfecto para planificar nuestra pequeña aventura senderista.

Rincones del Monasterio de San Esteban.

Tomamos un helado mientras paseamos por sus calles tranquilas, y regresamos a nuestro alojamiento a descansar un rato.
Salimos a cenar por Kastraki, optando por el restaurante Gardenia, también muy recomendable.
Hoy toca ver el atardecer en el otro mirador, tan bonito como el de ayer.
Se acaba un intenso día; toca recoger un poco nuestro equipaje antes de ir a dormir, puesto que mañana será otra larga jornada.

Nos levantamos temprano y, tras acabar de preparar nuestras mochilas, dejamos el alojamiento.
Con ayuda del mapa que nos facilitaron en la oficina de turismo de Kalambaka planificamos una ruta senderista circular que recorre varios monasterios y explora, más en profundidad, la zona de Meteora. Nos habían dicho que no existía esa ruta como tal, pero en el mapa vienen señalados diversos caminos que se pueden juntar, así que vamos a intentar acometer esta aventurilla.
Salimos de Kastraki y recorremos, a lo largo de unos 12 kilómetros, senderos, pistas y tramos de carretera para visitar los monasterios de Gran Meteoron, Varlaam, Roussanou y Agia Triada.
Aprovechamos el recorrido para entrar al Monasterio de Varlaam, no visitado el día anterior por estar cerrado, y que hoy podemos disfrutar totalmente.

No nos podíamos perder el Monasterio de Varlaam, con excelentes vistas.

Aunque la ruta se hace algo pesada por el calor imperante, lo cierto es que nos parece un enorme descubrimiento que permite explorar la zona de una manera original y completa.

Sorprendentes enclaves en el corazón de Meteora.

Una vez llegamos de nuevo a Kastraki descansamos un rato, comemos algo y nos preparamos para la siguiente visita de nuestro viaje: Atenas. Pero eso, ya sabes…¡lo contaremos en la próxima entrada del blog!

¡Hasta siempre, Meteora!

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