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Excursión al Ibón d’Espelunciecha y Puerto de Canal Roya

Excursión al Ibón d’Espelunciecha y Puerto de Canal Roya

Existen en el Pirineo aragonés incontables parajes de excepcional belleza. Cascadas, prados, ríos, nevadas cumbres…geología y naturaleza en su máxima expresión, permitiendo el disfrute de quienes se acercan a caminar por estos remotos lugares. Algunos de ellos están protegidos mediante el reconocimiento de Parque Nacional (Ordesa y Monte Perdido) y otros como Parque Natural (Valles Occidentales, Posets-Maladeta, Sierra y Cañones de Guara). Otros valles, sin embargo, aunque poseen unas características geológicas y naturales extraordinarias, todavía no se han visto protegidos por tal reconocimiento y, como es el caso de Canal Roya, se ven amenazados por la ampliación de pistas de esquí y su conexión mediante un telecabina que atravesaría este hermoso valle.
Aparte de la espectacular (aunque larga) excursión que recorre toda la Canal Roya y finaliza en los Ibones de Anayet, también se puede disfrutar de este paisaje desde las alturas, contemplándolo desde el Puerto de Canal Roya, un soberbio mirador. Y la ruta que proponemos hoy, pasando por el siempre coqueto Ibón d’Espelunciecha, es la manera más sencilla de acceder a este lugar.
Hoy vamos a realizar la ruta que nos lleva al Ibón d’Espelunciecha y al Puerto de Canal Roya. ¿Vienes con nosotros?

¿Cómo llegar al inicio de la ruta?

La excursión planteada parte del aparcamiento Portalet de la estación de esquí de Formigal, situado a apenas un par de centenares de metros del paso fronterizo homónimo.
Allí existe una amplísima explanada con hueco para centenares de vehículos.
La ruta comienza por la pista que asciende entre los dos telesillas, junto al aparcamiento.

Aparcamos nuestro vehículo. Pasamos bajo la puerta y comenzamos a caminar entre los dos grupos de edificios del fondo.

Datos técnicos

Fecha: 25 de agosto de 2023
Inicio y fin de la ruta: aparcamiento Portalet de la estación de esquí de Formigal.
Tipo de ruta: ida y vuelta.
Itinerario: aparcamiento – Ibón d’Espelunciecha – Puerto de Canal Roya – aparcamiento.
Distancia: 8,1 km.
Desnivel acumulado: 563 metros, tanto de desnivel positivo como negativo.
Altitud:
– Mínima: 1749 metros (aparcamiento).
– Máxima: 2156 metros (cerca del Puerto de Canal Roya).
Duración sin paradas: 2 horas y 40 minutos.
Duración, por partes:
– 50 minutos hasta el Ibón d’Espelunciecha (30 minutos de descanso).
– 2 horas hasta el Puerto de Canal Roya.
– 2 horas y 10 minutos hasta el punto panorámico (20 minutos de descanso).
– 3 horas y 30 minutos hasta el aparcamiento.
Dificultad/recomendaciones:
– Paseo muy cómodo y sencillo hasta el Ibón d’Espelunciecha, para toda la familia.
– Hasta el Puerto de Canal Roya se transita por pista, sin pérdida, algo dura en algunos tramos.
– Merece la pena sobrepasar el Puerto de Canal Roya y, tal y como hicimos nosotros, llegar hasta un pequeño promontorio con vistas panorámicas.
Track GPS: descargar aquí.
*NOTA: los tiempos, distancia y dificultades encontradas están basados en nuestra experiencia, teniendo en cuenta la climatología, nuestra forma física y experiencia en montaña. Hay que salir al monte siempre bien equipado, con el material y una preparación adecuados, y consultando previamente la previsión meteorológica.

Mapa de la ruta realizada.
Perfil de la ruta.
Escala MIDE de dificultad.

Nuestra experiencia en la ruta al Ibón d’Espelunciecha y el Puerto de Canal Roya

Siempre apetece salir al monte a conocer nuevos rincones y parajes, aunque tengamos que adaptarnos y realizar rutas más cómodas y sencillas. Por ello, se nos ocurre probar suerte con la ruta al Ibón d’Espelunciecha y, si las fuerzas y condiciones aguantan, llegar hasta el Puerto de Canal Roya.
Así, sin madrugar demasiado, llegamos al Aparcamiento del Portalet, donde dejamos el vehículo y nos calzamos las botas de montaña.
Comenzamos a caminar, a ritmo suave, por la pista que avanza entre las dos edificaciones de los telesillas, evidente. Si bien en un primer momento la pendiente es suave, pronto gana dureza y nos obliga a aminorar el ritmo. Ascendemos por lo que, en época invernal, sería una pista de esquí, con rampas algo duras.

Comenzamos a caminar por la pista que parte entre las edificaciones.
Ganamos altitud y pronto asoma el Midi d’Ossau.
Cómoda pista, sin pérdida.

Cuando llevamos, aproximadamente, media hora caminando observamos un desvío hacia la izquierda (sur), que invita a abandonar la pista y a caminar por sendero. No hay en este punto ningún cartel, aunque sí unos hitos de piedra en el suelo que resultan claros.

Hay que fijarse en este desvío.

Tras unos breves metros de descenso llegamos a una amplia explanada herbosa, pasando junto a la curiosa yurta que forma parte de la estación de esquí.
El sendero atraviesa la planicie, marcado por hitos, y pronto vuelve a ganar pendiente durante unos pocos metros.

Tramo de descanso, llano, junto a la yurta. Hermosas montañas al fondo.
El sendero atraviesa la pista, por la cual regresaremos.

Enseguida llega de nuevo a la pista, la cual atravesamos rápidamente para continuar por el mismo sendero estrecho que nos deposita, en apenas un par de minutos más, en las orillas del Ibón d’Espelunciecha (2,1 km; 50 minutos; 1944 metros de altitud).
Escondido y de pequeño tamaño, tímido a la par que bucólico, sus aguas tranquilas invitan a reposar un rato y a tomar decenas de fotografías con las afiladas cumbres del Valle de Tena de fondo.
Estamos un buen rato allí sentados, descansando y comiendo algo, mientras disfrutamos de este soleado día de agosto, con temperaturas bastante moderadas.

Pequeño ascenso antes de llegar al ibón.
Escondido bajo grandes paredes el Ibón d’Espelunciecha.
Contemplando el ibón.
Hasta aquí la ruta es, prácticamente, para todos los públicos.

Si bien aquí podría finalizar una excursión ideal para realizar en familia, vamos bien de tiempo y de energías, por lo que nos animamos a seguir caminando. Para ello, retrocedemos unos metros por el sendero hasta toparnos de nuevo con la pista, la cual tomamos rumbo norte (nos desviamos, por tanto, hacia la izquierda).
Tras unos metros de suave ascenso llegamos a la pista principal, a la cual nos incorporamos, subiendo por sus rampas algo más duras. A ritmo tranquilo ganamos altitud y panorámicas, pudiendo contemplar algunos de los tresmiles de la zona, como los Infiernos y sus espléndidas marmoleras.

Venimos de una pista y nos incorporamos a la principal, que vuelve a ascender.
Venimos de la pista de la derecha. Al fondo asoman un puñado de tresmiles.
Sí, sí: aquello de allá son los Infiernos, con sus célebres marmoleras.

Sin pérdida, puesto que la pista es amplia y en buen estado, seguimos ascendiendo hacia el lugar en el que ya se intuye un collado, al fondo. Un par de retorcidas curvas del camino nos aproximan al Puerto de Canal Roya, que constituirá la parte más elevada de la excursión, siendo un mirador fascinante.

Última curva de la pista antes de llegar al Puerto de Canal Roya. Sobre los prados herbosos asoma la cúspide del Pico Anayet.

Remontamos estos últimos metros de pista, en un día soleado pero que a esta altitud se torno algo ventoso, y alcanzamos el Puerto de Canal Roya (4 km; 2 horas; 2153 metros). Frente a nosotros se abren unas inmensas panorámicas, permitiéndonos contemplar una miríada de cumbres del Pirineo aragonés más occidental. A nuestra izquierda se yergue, altivo, el Pico de Anayet (2574 m), de origen volcánico y cuya fascinante cara norte resulta sobrecogedora.

Asoman decenas de cumbres al llegar al Puerto de Canal Roya.
Brutal la efigie del Pico Anayet.

Decidimos, no obstante, caminar unos trescientos metros más rumbo oeste, hasta alcanzar una pequeña loma coronada por un gran hito de piedras, siguiendo una senda algo menos marcada. Son apenas cinco minutos más de esfuerzo pero que, sin embargo, nos llevan a un mirador fascinante, desde el que contemplar en su práctica totalidad la soberbia Canal Roya y todo su entorno.
Nos resulta especialmente fascinante el final de dicho valle, en el entorno conocido como La Rinconada, tras la cual se hallan los Ibones de Anayet y el fascinante pico homónimo, gigantesca mole volcánica. Nos quedamos un buen rato en este punto, disfrutando de este frágil valle, deseando que siga siendo este remanso de paz y naturaleza, casi inalterado, durante mucho tiempo.

¡Qué barbaridad de lugar!
La Rinconada, onírico lugar.
La Canal Roya en todo su esplendor.
¡Nos encanta este lugar!

Toca emprender el camino de vuelta, por lo que regresamos sobre nuestros propios pasos y alcanzamos de nuevo el Puerto de Canal Roya realizando un pequeño rodeo, siguiendo una senda algo más marcada que la que nos había llevado al mirador.
Desde el puerto apenas nos queda descender, a buen ritmo, todo el rato por la pista hasta alcanzar el aparcamiento donde comenzaba nuestra ruta.

Para descender sólo tenemos que seguir esta cómoda pista.

En conclusión, la ruta al Ibón d’Espelunciecha es una perfecta excursión para toda la familia a un rincón bucólico, pudiéndose alargar hasta el Puerto de Canal Roya para contemplar uno de los parajes más bonitos y espectaculares de todo el Pirineo aragonés. ¡Recomendadísima!

¡Hasta la próxima!

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