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Excursión por el Congosto del Entremón, una sorprendente ruta senderista

Excursión por el Congosto del Entremón, una sorprendente ruta senderista

Como una azul cicatriz que rasga moles calcáreas, el magnífico desfiladero conocido como Congosto del Entremón, labrado a conciencia por las antaño bravas aguas del Río Cinca, constituye otro de los enclaves singulares que guarda el Pirineo aragonés.
Entre la cola del Embalse de El Grado y la presa del de Mediano existe una espectacular ruta que recorre el Congosto del Entremón y que posee un notable interés paisajístico, geológico y ornitológico.
Hoy vamos a recorrer el Congosto del Entremón ¿Nos acompañas a conocerlo?

¿Cómo llegar al Congosto del Entremón?

Para llegar al inicio de la ruta debemos dirigirnos por la carretera A-138 rumbo a L’Aínsa, para desviarnos a la altura de Mesón de Ligüerre por la carretera que lleva a La Fueva.
Unos 3 kilómetros más allá, la carretera cruza un puente sobre el Río Cinca, tras el cual hay una zona de aparcamiento con capacidad para unos diez vehículos.
El inicio de la senda es unos cincuenta metros más adelante, al otro lado de la carretera, bien señalizada mediante unos paneles indicativos.

Buena zona de aparcamiento. El punto de partida un poco más para arriba, a la izquierda.

Datos técnicos

Fecha: 6 de mayo de 2022.
Inicio y fin de la ruta: aparcamiento junto a la carretera.
Itinerario: Aparcamiento – Inicio Senda – Mirador Cueva de las Palomas – Paso de la Media Caña – Grapas – Fin Ruta Ornitológica – Carretera de la Presa – Túnel – Presa de Mediano – Túnel – Carretera de la Presa – Fin Ruta Ornitológica – Grapas – Paso de la Media Caña – Mirador Cueva de las Palomas – Aparcamiento.
Distancia: 9,08 km.
Desnivel acumulado: 293 metros, tanto de desnivel positivo como negativo.
Altitud:
– Mínima: 460 metros (un poco antes de llegar a la carretera de la presa).
– Máxima: 539 metros (Presa de Mediano).
Duración sin paradas: 2 horas y 20 minutos.
Duración, por partes:
– 13 minutos hasta el Mirador de la Cueva de las Palomas.
– 30 minutos hasta el Paso de la Media Caña (5 minutos de descanso)
– 1 hora hasta el final de la ruta ornitológica.
– 1 hora y 15 minutos hasta la carretera de la presa.
– 1 hora y 25 minutos hasta la Presa de Mediano (10 minutos de descanso).
– 2 horas y 45 minutos hasta regresar al coche (incluye 10 minutos de descanso).
Dificultad/recomendaciones:
– Ruta suave, camino sin pérdida y bien señalizado.
– Existen varios pasos en los que el sendero, de aproximadamente un metro de ancho, tiene una importante caída hacia un lado. Están casi todos equipados con unas sirgas donde agarrarse para tener mayor seguridad. Precaución si se va con niños y/o el suelo está mojado. Quienes padezcan vértigo pueden pasarlo mal en alguno de los pasos.
– El Paso de la Media Caña, excavado en la roca, resulta espectacular pero se supera sin dificultad (hay una sirga donde agarrarse).
– El más largo de los túneles de la carretera de la presa está iluminado, en teoría, con un detector de movimiento. Conviene, no obstante, llevar un frontal dado que puede que la iluminación no funcione (y resulta difícil y peligroso cruzar el túnel sin iluminación).
Track GPS: descargar aquí.
*NOTA: los tiempos, distancia y dificultades encontradas están basados en nuestra experiencia, teniendo en cuenta la climatología, nuestra forma física y experiencia en montaña. Hay que salir al monte siempre bien equipado, con el material y una preparación adecuados, y consultando previamente la previsión meteorológica.

Mapa de la ruta realizada.
Perfil de la ruta realizada.
Escala MIDE de dificultad.

Nuestra experiencia en la Ruta por el Congosto del Entremón

Otro de esos parajes cercanos a casa, visualizado en numerosas ocasiones desde lo alto del Castillo de Samitier y que, sin embargo, todavía no nos habíamos decidido a conocer. Así, en una nublada mañana primaveral, pensamos que hoy es el día.
Aparcamos el coche junto a la carretera y encontramos, enseguida, el punto desde el que parte el sendero, bien señalizado, por unos escalones de madera.

Bien señalizado el inicio del camino.

Pronto la senda, que transcurre por la margen izquierda del Río Cinca, enfila rumbo norte, rodeada de abruptos paredones. Al fondo, en lo alto, alcanzamos a divisar la silueta del Castillo de Samitier, excelente mirador de todo el Sobrarbe. Echando un vistazo atrás, las aguas del Embalse de El Grado y el puente de la carretera por el que hemos venido. Comienza fuerte la ruta, con grandes vistas.

El camino transcurre encajonado entre verticales montes.
Por ahí hemos venido. En la parte inferior derecha se advierte un panel indicador, junto al cual se halla el aparcamiento.

Enseguida llegamos a un pequeño mirador (0,6 km; 13 minutos; 485 metros de altitud), desde el cual se puede contemplar la conocida como Cueva de las Palomas, excavada pacientemente por las bravas aguas del Cinca.

Llegando al mirador.
Sonriente junto a la Cueva de las Palomas.

Unos metros más allá la senda se estrecha, con cierta caída a la izquierda. Una sirga metálica, útil y firme, nos permite superar el paso sin dificultad, aunque extremando la precaución, por supuesto.

El camino es ancho y cómodo, pero conviene extremar las precauciones.

El Entremón se torna angosto y la senda se interna en un tramo más verde y húmedo, en el que el boj, carrascas, robles y otros árboles conforman un pequeño y sorprendente manto arbóreo, bajo el cual transitamos.
Llaneando, o alternando suaves tramos de ascenso y descenso, vamos avanzando por el congosto, aprovechando para admirar su grandeza cada vez que el bosque se abre un poco. Algunas aves sobrevuelan nuestra cabeza, ruidosas y joviales en esta primavera.

Tramo a la sombra, agradable y fresco.

Llegamos al, probablemente, paraje más espectacular de la ruta: el Paso de la Media Caña (1,8 km; 30 minutos; 501 metros). Se trata de un paso excavado en la roca, de algo más de un metro de anchura y asegurado con una sirga, y que tiene un importante abismo a su izquierda. Espectacular y sobrecogedor, aunque carece de dificultad.

Despacio y con buena letra…
Otra vista del paso, suficientemente ancho como para pasarlo con comodidad.

Un poco más adelante, y tras una cerrada curva del sendero, tenemos que superar otro paso con unas grapas metálicas que, a modo de escalones, permiten descender un par de metros por un tramo rocoso. Sencillos y con muy buenos agarres, no nos suponen mayor escollo.

A partir de aquí nos adentramos en la zona más agreste del desfiladero, angosto y sobrecogedor por momentos. Caminamos por tramos de bosque y atravesamos, periódicamente, algunas pedreras, en que el camino se encuentra perfectamente pisado.

El camino se encajona todavía más.
Pasamos por algún tramo estrecho…
…y también cruzamos alguna pedrera. En el centro de la imagen se advierte el paso excavado en la roca, conocido como el Paso de la Media Caña.

Conforme la senda va virando hacia el oeste, empieza a asomar, al fondo, la Presa de Mediano. Descendemos suavemente hasta llegar al cartel que nos indica que finaliza la ruta ornitológica.
Seguimos las indicaciones de “Tierrantona/El Humo de Muro”, que coinciden con el GR-1 que venimos recorriendo, para enseguida realizar el ascenso más duro de la jornada, facilitado por unos travesaños de madera dispuestos a modo de escalones.

Nos vamos acercando a la presa.
Tramo de duro ascenso, aunque breve.

Una vez superado este ascenso la senda se ensancha para desembocar, un poco más adelante, en la carretera que asciende desde la parte baja de la presa. Las marcas rojas y blancas del GR nos indican claramente que viremos hacia la derecha, para ascender por la carretera e introducirnos en el túnel. A pesar de que a la entrada del mismo hay un detector de movimiento, las luces no se encienden. Por tanto, debemos tirar de frontal y linternas del móvil puesto que el túnel, que realiza una curva a izquierdas, nos lleva a sumirnos en la más profunda oscuridad.

Vamos hacia el túnel. Recomendable llevar frontal y/o linterna (la del móvil probablemente sea escasa).

Salimos del túnel y continuamos ascendiendo por la carretera, debiendo atravesar un par de túneles más cortos, sin problemas. Tras el último de ellos aparecemos ya en la propia presa. Aunque las marcas del GR nos invitan a virar a la izquierda para ascender, posteriormente, por encima del túnel y alcanzar la parte superior de la presa, tenemos la posibilidad de acometer el ascenso por unas escaleras metálicas que simplifican la labor.

Aunque el camino, en este punto, va hacia la izquierda, lo más rápido es subir por las escaleras.

Una vez llegamos a la parte superior ya disponemos de buenas vistas tanto del congosto por el que hemos venido como del Embalse de Mediano. En este último destaca, semi sumergida, la torre de la iglesia de la antigua localidad de Mediano, que ahora yace bajo estas aguas. Al fondo, cumbres nevadas, deslucidas por las nubes y el viento imperante, que desdibujan su silueta. Pretende asomar el dueño y señor de estas tierras sobrarbenses, el Monte Perdido, altanero y magnífico como siempre.

Vistazo hacia el camino por el que hemos venido.
La «Dama del Lago», que cantaba la Ronda de Boltaña, contempla las nevadas cumbres.

Minutos de descanso, contemplar el paisaje y tomar fotografías, antes de emprender el camino de regreso por donde hemos venido. Disfrutamos de una temperatura agradable y vistas formidables, por lo que la vuelta se hace amena y breve.
En conclusión, una excursión sencilla aunque con pasos ligeramente vertiginosos, que nos permite conocer unos parajes sorprendentes lejos de las grandes montañas pirenaicas. Otra joya escondida que merece la pena descubrir.

¿A qué esperas para conocer el Congosto del Entremón?

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