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Nuestra ruta completa por Islandia: 75 lugares que ver

Nuestra ruta completa por Islandia: 75 lugares que ver

Sí, ya sabes que no nos gustan demasiado esos titulares tan llamativos en los que se proclaman los diez mejores lugares que visitar en tal país o los cinco mejores hoteles de tal ciudad (¿¡si sólo pasaste una noche allí, qué nos cuentas!?). Resultan atractivos para el lector y para el posicionamiento del blog en los buscadores, pero en la mayor parte de las ocasiones son meras opiniones personales y distan, probablemente, de la realidad si no han sido visitados en primera persona.
Como en este blog somos más de contar nuestra experiencia, hoy vamos a hablar de nuestra ruta por Islandia y de todos los lugares que visitamos. Nos resultaría, por otro lado, difícil seleccionar tan solo un puñado de ellos, puesto que la naturaleza en este país es fascinante y los paisajes son inolvidables.
Por ello, hoy vamos a hablar de los 75 lugares que tuvimos la fortuna de conocer en nuestro viaje a Islandia, con una breve descripción y nuestra opinión sobre ellos. Algunos, evidentemente, son imprescindibles; otros inesperadamente sorprendentes y unos pocos no nos dejaron tan buen sabor de boca.

En nuestro caso realizamos una ruta de casi tres semanas por el país, incluyendo el Trekking de Laugavegur (en 3 días). Alquilamos una furgoneta camperizada y condujimos por la Ring Road en sentido antihorario (como se hace habitualmente), añadiendo a nuestra ruta los remotos fiordos del oeste y la siempre interesante Península de Snaefellsnes.
Para que resulte más sencillo de cara a su lectura, hemos dividido Islandia en cinco partes: sur, este, norte, fiordos del oeste y Península de Snaefelnnes. Vamos contando los lugares según los fuimos visitando, comenzando en el sur, recorriendo toda la isla y finalizando de nuevo al sur de la misma.
Hoy te contamos nuestra experiencia recorriendo Islandia, con 75 lugares que ver en este país. ¿Nos acompañas?

Sur de Islandia

Tras llegar al Aeropuerto de Keflavik la primera zona de la isla que conocen los viajeros es el sur. De hecho, muchos de ellos únicamente recorren parte de esta zona puesto que algunos de los principales atractivos turísticos (como el Círculo Dorado – Gullfoss, Geysir y Thingvellir —, Reykjavik y la Cascada de Skogar) se hallan aquí. En las siguientes líneas pasamos a detallar nuestras visitas en el sur de Islandia.

Reykjavik

La capital de Islandia, con unos 120000 habitantes (algo más de 200000 si contamos toda el área metropolitana) es una ciudad bastante tranquila con un pequeño puñado de lugares interesantes. A destacar la curiosa iglesia Hallgrímskirkja (el edificio más alto de Islandia), la sala de conciertos Harpa, la escultura Viajero del sol o la comercial calle Regnbogagatan/Rainbow street. Además, si el día sale soleado, un paseo a orillas del lago Tjörnin resulta de lo más agradable. Si apetece picotear algo a precios razonables, el popular Baejarins Beztu sirve los perritos calientes más famosos de la isla. La visita a Reykjavik es, sin lugar a dudas, imprescindible, pudiéndose conocer en poco más de media jornada.

La célebre escultura Viajero del Sol.
Hallgrimskirkja.
Rainbow street.
Lago Tjornin.

Landmannalaugar

Landmannalaugar (“baños de la gente”) es, probablemente, el lugar más célebre de las tierras altas de Islandia. El acceso sólo se puede realizar en temporada estival, y siempre mediante vehículo 4×4 (también parten autobuses desde la BSI de Reykjavik). Se trata de una zona popular para el contacto con la naturaleza, desde donde parten un buen puñado de rutas senderistas, incluyendo el trekking más popular de Islandia: el Laugavegur. En la zona hay refugio guardado, camping y oficina de información.

Remoto pero acogedor entorno el de Landmannalaugar.
Naturaleza en estado puro.
Mayúsculas coladas volcánicas, grandiosos paisajes.

Thingvellir

El Parque Nacional de Thingvellir se encuentra justo en el punto donde confluyen las placas tectónicas de Eurasia y América, y precisamente aquí se constituyó el primer parlamento del mundo allá por el año 930. Además de la impresionante geología del lugar, merece la pena acercarse a conocer el lago Thingvallavatn, ver la iglesia Thingvallakirkja o la cascada Oxarárfoss. Junto con Geysir y la Cascada de Gullfoss conforman el archiconocido Círculo Dorado. Toda la información en https://www.thingvellir.is/en/. Entrada gratuita.

Cascada Oxarárfoss.
Recorriendo Thingvellir.
Bello entorno.

Geysir

El lugar que da nombre a los géiseres de todo el mundo se encuentra en Islandia, formando parte del Círculo Dorado. Se trata de una zona geotérmica situada en el Valle de Haukaladur, en la que el agua del subsuelo se calienta por las rocas adyacentes y alcanza temperaturas superiores a 100ºC, erupcionando de manera violenta y lanzando grandes columnas de agua en estado líquido y vapor decenas de metros por encima de la superficie. Si bien el gran Geysir en el momento actual se encuentra inactivo (a comienzos del siglo XX la gente lanzó rocas y otros objetos a su interior, alterando su actividad), el también impresionante Strokkur erupciona cada 6-10 minutos alcanzando una altura de más de 20 metros. Además de los géiseres también hay zonas de fumarolas o barro hirviendo. Otra de las visitas imprescindibles. Entrada gratuita.

El géiser Strokkur en pleno apogeo.
Zona de fumarolas.

Gullfoss

Completando el Círculo Dorado nos encontramos con la Cascada de Gullfoss, mediante la cual el Río Hvitá salta al vacío adentrándose en un estrecho y espectacular cañón. Si bien se puede ver la cascada desde arriba, en los miradores situados junto a los aparcamientos, merece la pena recorrer el camino que se acerca a la misma para contemplar desde otras perspectivas. Ojo, en los últimos miradores es tal la cantidad de agua pulverizada que se puede acabar empapados. Con las luces de la tarde es posible disfrutar de un hermoso arcoíris sobre la cascada. Entrada gratuita, visita imprescindible.

Sonriendo ante uno de los lugares más espectaculares de toda Islandia.
Arcoíris sobre Gullfoss.

Cráter Kerið

Aunque menos popular, si realizamos la ruta por el Círculo Dorado también pasaremos por este pequeño pero curioso cráter de origen volcánico. Tiene unos 50 metros de profundidad, y en su interior hay un pequeño lago. Se puede rodear por su parte superior y luego descender por unas sencillas escaleras para acercarse al mismo. Entrada de pago.

El cráter desde arriba.
Otra perspectiva del mismo.

Gljufrafoss

Poco conocida pero sorprendente cascada que se encuentra en el interior de un estrecho cañón, al cual se accede caminando durante apenas unas decenas de metros.

Escondida cascada.

Seljalandsfoss

Una de las cascadas más fotogénicas del país. El salto de agua, de casi 60 metros de altura, puede ser rodeado por su parte posterior, entrando en una cueva y permitiendo una panorámica sorprendente de la misma.

¿Qué te parece esta cascada?
Si la rodeas por detrás puedas acabar mojado.

Skógafoss

Otra de las paradas imprescindibles en un viaje por Islandia es Skógafoss, una de sus cascadas más célebres. Con una anchura de 25 metros y 60 metros de altura, tiene una belleza simpar. En días soleados se puede apreciar un arcoíris doble debido a la gran cantidad de agua que pulveriza.

Asombrosa cascada.
Sí, aquí también te vas a mojar si te acercas un poco.

Senderismo viendo cascadas desde Skógafoss

El Trekking de Laugavégur en ocasiones se prolonga desde Thorsmork hasta la población de Skógar, finalizando junto a la Cascada Skógafoss. Desde esta última se puede realizar parte de la ruta, ascendiendo paralelo al río y pudiendo contemplar unas cuantas cascadas, de pequeño tamaño pero indudable belleza (Hesstavadsfoss, Fosstorfufoss, Steinbogafoss, Fremri-Fellsfoss, Innri-Fellsfoss, Rollutorfufoss, Skalabrekkufoss, Kefufoss…). Hasta esta última nos costó unas dos horas, ida y vuelta.

Si te apetece caminar un poco verás un buen puñado de bonitas cascadas.
Otro espectacular salto de agua.

Kvernufoss

Caminando unos diez minutos por un bonito sendero que parte desde el Museo de Skógar se puede alcanzar esta cascada escondida en un abrupto cañón. El sendero es sencillo, aunque en un determinado momento hay que saltar una valla mediante una escalera habilitada a tal efecto (fácil). El paraje en que se encuentra la cascada es memorable.

Caminando hacia la cascada.
Posando junto a Kvernufoss.

Sólheimajökull

Abandonando la Ring Road hacia el norte por la carretera 221 se alcanza un fabuloso mirador sobre el Glaciar Sólheimajökull, cuyo frente tiene el hielo teñido de negro por las cenizas de erupciones volcánicas. Se pueden realizar excursiones guiadas por el glaciar, aunque el mero hecho de acercarse a los miradores y contemplar el inmenso tamaño del mismo ya resulta fascinante.

Contemplando, absortos, el frente del glaciar.
Hielos infinitos.

Dyrhólaey

Reserva natural del sur de Islandia en la que poder contemplar numerosas aves marinas, así como unos espectaculares acantilados y un coqueto faro en su parte superior. El aparcamiento se encuentra en la parte baja; llegar al faro cuesta unos 20 minutos caminando por un sendero. Buen lugar para ver los siempre simpáticos frailecillos.

Espectacular panorámica.
En Dyrhólaey no resulta difícil contemplar frailecillos.
Desde Dyrhólaey, mirando a la Playa de Reynisfjara.

Playa de Reynisfjara

La playa más célebre de Islandia no invita al baño. Aguas gélidas, oleaje siempre fuerte (con las temibles olas “durmientes”, que pueden sorprender al viajero y llevarlo mar adentro) y fuertes vientos la hacen poco acogedora. Sin embargo, su fina arena negra y su acantilado con columnas basálticas le otorgan una inaudita belleza. Las olas “durmientes” (sneaker waves) aparecen periódicamente y se adentran muchos más metros en la arena que las olas normales, pudiendo arrastrar fácilmente a una persona. Se recomienda no perder de vista el mar y no acercarse en exceso a la orilla puesto que las olas pueden resultar sumamente peligrosas.

Arena negra en Reynisfjara.
Impresionantes columnas basálticas.

Cañón de Fjaðrárgljúfur

El imponente Cañón de Fjaðrárgljúfur se ha formado a lo largo de los últimos dos millones de años, debido al agua proveniente de los cercanos glaciares. Tiene una longitud de aproximadamente dos kilómetros y unos cien metros de profundidad. El acceso al cañón se realiza mediante una pista en condiciones regulares, aunque se puede hacer con turismos normales. El cañón se recorre en una entretenida caminata de unos 45 minutos ida y vuelta, a lo largo de la cual se encuentran varios miradores. En los últimos años se popularizó en redes sociales debido a la grabación de un videoclip de Justin Bieber; si bien la visita es interesante, no nos resultó tan llamativo.

Bonito cañón pero, para nosotros, algo sobrevalorado.

Parque Nacional de Skaftafell

En la actualidad forma parte del gigantesco Parque Nacional de Vatnajokull, que ocupa un 14% de la superficie de Islandia. En su interior destacan la lengua glaciar Skaftafellsjökull, la montaña Kristinartindar o la cascada Svartifoss, entre otros. Se trata de un lugar idóneo para la práctica del senderismo, con numerosas rutas de diversa longitud y dificultad. En nuestro caso realizamos una ruta circular al pico Kristinartindar, que nos ofreció unas panorámicas extraordinarias del entorno. El Parque Nacional de Skaftafell es otra de las paradas que consideramos obligatorias en cualquier viaje a Islandia.

En el parque hay rutas senderistas inolvidables.
Svartifoss, la cascada más popular del parque.

Fjallsárlón

Impresionante y poco concurrida (mucho menos que la cercana Jökulsárlón) laguna de origen glaciar en la que se pueden contemplar numerosos icebergs desprendidos de la cercana lengua glaciar proveniente del gran Vatnajökull. Especialmente hermosa con las luces del atardecer, nos otorgó uno de los momentos más mágicos del viaje.

Un atardecer inolvidable, en soledad.
¡Qué maravilla!

Jökulsárlón

La más popular laguna glaciar de Islandia, con una extensión de 18 km, se formó tan recientemente como en el año 1948. Debido al calentamiento global esta laguna se va haciendo cada vez más grande por el retroceso del glaciar, y en ella flotan miles de icebergs de todos los tamaños, que acaban llegando al mar. Algunos de ellos se depositan en una pequeña playa cercana de arena negra, conocida como Diamond Beach. Se pueden realizar visitas en barco por la laguna. Visita imprescindible.

Resulta difícil hacerse a la idea del tamaño de esos icebergs.
La belleza del hielo.
El azul más bonito del mundo.

Este de Islandia

Quizá el este del país sea una de las zonas menos espectaculares de Islandia, comparada con otras. Sin embargo, es un perfecto ejemplo de la esencia de la isla, con carreteras tranquilas, hermosos fiordos y espectaculares vistas de los glaciares. Se puede visitar en poco más de un día, descubriendo sus coloridas poblaciones y durmiendo en alguna de ellas antes de emprender la ruta al norte de Islandia.

Höfn

Con algo más de dos mil habitantes es una de las principales poblaciones de la región, situándose en una estrecha península. Sus habitantes se dedican a la pesca y al turismo, fundamentalmente. La ciudad, realmente, no tiene mucho que ofrecer: merece la pena, sin embargo, llegar hasta lo alto de una colina con un mirador, desde el que se pueden observar varios glaciares. Visita totalmente prescindible.

Glaciares como telón de fondo de la población de Höfn.

Stokksnes

Una de las zonas más interesantes del este de Islandia es el cabo de Stokksnes, donde se puede divisar un faro y la espectacular playa de arena negra sobre la que se yergue la abrupta montaña Vesturhorn (454 metros sobre el nivel del mar). La entrada es de pago, puesto que se trata de una zona privada, debiéndose abonar 900 kr por persona en el Viking cafe and guesthouse. Al otro lado de la playa se puede encontrar un poblado vikingo, construido para poder grabar películas. Bastante curioso, aunque podría estar algo mejor conservado.

Diminutos ante la inmensidad.
Restos del poblado vikingo.

Djúpivogur

Pequeña población de tan solo 500 habitantes sin demasiado que ofrecer. Puede resultar entretenido pasear por el puerto y recorrer un paseo situado al oeste de la ciudad en que se encuentra el Eggin í Gleðivík, una exposición al aire libre con esculturas de los huevos de los pájaros que habitan en la zona. Prescindible del todo.

Pequeña población sin mucho que ofrecer.

Fossardáfoss/Sveinsstekkfoss

Unos kilómetros al norte de Djúpivogur se encuentra esta pequeña cascada que, sin ser nada del otro mundo, puede ser un buen lugar para descansar un rato.

No es nada del otro mundo, pero merece la pena echarle un vistazo.

Fáskrúdsfjördur

Pequeña población del este de Islandia sin mucho que ofrecer, salvo las bonitas vistas al fiordo y las nevadas cumbres. Como curiosidad, aquí se construyó un hospital francés a comienzos del siglo XX; es por ello que en la actualidad todos los letreros de la población son bilingües francés-islandés.

Bonitas vistas a los fiordos.

Heidarvatn

Pasada la población de Eggilstadir, donde no nos detenemos, continuamos por la carretera 93 rumbo a la población de Seydisfjördur. La carretera asciende un puerto de montaña, el día es soleado y nos permite disfrutar de las fascinantes vistas. Entre ellas, del lago Heidarvatn, todavía semicongelado y que resulta sumamente bello.

Sonrisas junto al lago.
Hermosos colores al atardecer.

Gufufoss

Descendiendo del lago Heidarvatn, el Río Fjardará cae por la montaña realizando casi incontables saltos de agua. El más espectacular, probablemente, es Gufufoss, de notable caudal. Aparcamiento junto a la carretera, hay que caminar unas decenas de metros para poder contemplar la cascada.

Sorprendente y poco conocida cascada.

Seydisfjördur

Posiblemente la población más bonita de la zona, con casas de colores y galerías de arte, alguna de ellas estrambótica. Hay una calle decorada con los colores del arcoíris, con la iglesia al fondo, conformando una fotogénica postal. Junto a la iglesia hay una escultura en recuerdo de una avalancha en 1885, que acabó con la vida de 24 personas.

La calle más colorida de la población.
Paisaje de postal.

Rjukandefoss

La cascada más alta del este de Islandia, con 139 metros. Se sitúa junto a la Ring Road, donde hay un pequeño aparcamiento y un cómodo sendero que nos acerca al mirador. Se puede continuar el sendero hasta alcanzar la base de la misma.

Impresionante salto de agua.

Cañón de Studlagil

Desviándonos de la Ring Road por una pista (carretera 923, mantenimiento escaso en invierno) en regular estado (aunque apta para turismos), se puede llegar a este cañón de unos 500 metros de largo formado por una miríada de columnas basálticas de hasta 30 metros de alto. Se puede realizar una ruta senderista de unos 10 km que rodea el cañón; aunque no se realice por completo sí que merece la pena caminar un poco por allí para ganar diversas perspectivas y alcanzar, al menos, la Cascada de Studlafoss.

Descendiendo al cañón.
Detalle de las columnas basálticas, con formas inverosímiles.

Norte de Islandia

La parte norte del país guarda un buen puñado de lugares a visitar. Desde caudalosas cascadas a terrenos volcánicos, pasando por abruptos cañones y mares en los que se pueden avistar ballenas, el norte de Islandia merece una detallada visitada de, al menos, dos o tres días.

Selfoss

No confundir con la población del mismo nombre. Visita más que recomendable al acercarse a conocer la célebre Cascada de Detifoss; Selfoss se encuentra aproximadamente un kilómetro río arriba, caminando por un sendero evidente. Tiene una altura de 11 metros y se encuentra encajonada en un cañón de columnas basálticas realmente hermoso.

Rocas verticales por las que cae el agua.
Día soleado en Selfoss.

Detifoss

La segunda cascada con más caudal de toda Europa, con una media de 193 m3 de agua por segundo, es una de las paradas imprescindibles en esta zona de Islandia. Se puede acceder por su parte este (carretera 864, de tierra) o por la más moderna parte oeste, donde hay un gran aparcamiento y baños (carretera 862, asfaltada). La cascada tiene una anchura de 100 metros y una altura de 44 metros; existe un pequeño camino que se acerca a diversos miradores para poder contemplarla. Aconsejable llevar chubasquero puesto que el agua pulverizada acaba empapando a quienes se acercan a verla. Con frecuencia, sobre todo por las tardes, se puede observar un arcoíris sobre la misma.

Arcoíris sobre Detifoss.
Millones de litros caen al vacío.

Myvatn nature baths

Con aguas provenientes de las profundidades y que emergen a unos 130ºC, los baños termales de Myvatn tienen unas enormes piscinas con aguas entre 36 y 40ºC. Instalaciones modernas y muy cuidadas; resulta sumamente agradable bañarse en ellas mientras la temperatura ambiente apenas supera los 0ºC. Hay vestuarios, muy limpios; necesario llevar bañador y toalla (aunque también se pueden alquilar allí). Precios algo caros (más de 40€ por persona) pero experiencia imprescindible en un viaje a Islandia. Más información aquí

Aguas con temperatura agradable mientras afuera apenas se superan los cero grados.

Cráter Víti

En el entorno de Myvatn hay numerosos lugares donde contemplar la actividad volcánica de la zona. No confundir este cráter Víti con el famoso Víti de las remotas tierras altas, en la zona de Askja. El cráter Víti de la zona de Myvatn se formó, desde el punto de vista geológico, recientemente: en 1724, tras una importante erupción. Tiene un diámetro de unos 300 metros y hay un sendero que lo rodea por su parte superior. Realmente hermoso.

Todavía resiste algo de nieve junto al cráter.

Leirhnjúkur

Tras este casi impronunciable nombre se esconde una enorme extensión de coladas de lava de diversas épocas, siendo la más reciente la de 1984. Es preciso caminar unos 500 metros desde el aparcamiento hasta encontrar una primera laguna de color azul lechoso y olor a azufre. Desde allí parten varias rutas, bien acondicionadas, que permiten recorrer la zona. Recomendable la más larga, que se realiza en algo más de hora y media.

Geología en vivo y en directo.
Vasto campo de lava.

Hverir

Amplia área geotérmica en la que contemplar numerosas fumarolas y charcos de barro hirviendo, en la que la actividad volcánica se manifiesta rotundamente ante nuestros ojos. Prestar atención a las señales que indican por dónde se puede caminar y por dónde no. Es posible, si se tiene ganas y energías, ascender a la cumbre del Namafjall (ruta circular aproximadamente 45 minutos, bastante pendiente), desde el cual se tienen unas fascinantes vistas del entorno.

Numerosas fumarolas.
Vistas desde lo alto del volcán.

Grótagjá

Pequeña cueva donde antaño se bañaban los lugareños, puesto que contiene aguas termales. Sin embargo, entre 1975 y 1984 hubo varias erupciones que elevaron la temperatura de las mismas, impidiendo el baño hasta la actualidad. En los últimos años se ha popularizado puesto que aquí se rodó alguna escena de Juego de Tronos; en realidad, la visita no merece mucho la pena.

Interior de la cueva.

Hverfjall

Cono volcánico de aproximadamente 1 km de diámetro, formado hace unos 2500 años tras una fuerte erupción volcánica. Se puede recorrer, caminando, todo su perímetro, lo que otorga unas vistas bastante espectaculares.

Duro ascenso hasta el borde del cráter.
Sí, sí, hace día de ir en manga corta.

Dimmuborgir

Formado hace unos 2300 años años tras el colapso de un inmenso tubo de lava, se trata de una extensa zona que se puede recorrer paseando (aproximadamente una hora de camino), entre enormes pilares y formaciones de lava enfriada, algunas de gran tamaño y curiosa forma, como la célebre Kirkja (“iglesia”).

Grandiosas formaciones.
Aquí estamos.

Skútustaðagígar

Situados en la orilla sur del lago de Myvatn, se trata de unos pseudocráteres de pequeño tamaño, herbosos, por los que se puede realizar una pequeña ruta bien habilitada (en torno a media hora, con calma). Bonitas vistas desde allí.

Agradable paseo.
Desde lo alto se contemplan mejor estas formaciones.

Valle de Versturdalur/Hljóðaklettar

No lejos de la Cascada de Detifoss, conduciendo por la carretera 862 se alcanza el valle de Vesturdalur. Una poco frecuentada pero magnífica ruta de unos 7 km recorre la zona, permitiendo contemplar diversas formaciones de origen volcánico, entre las que destaca Hljóðaklettar (columnas basálticas que producen un curioso eco de las aguas del río Jökulsá á Fjöllum), Kastili (el castillo), Tröllið (el troll) o Kirkjan (la iglesia). Muy sorprendente ruta.

La ruta senderista que más nos sorprendió ofrecía paisajes como este.
Esta magnifica estructura es conocida como «la iglesia».

Ásbyrgi

Espectacular cañón de más de un km de ancho y unos 3,5 km de largo, con unos 100 metros de profundidad, formado inundaciones del río Jökulsá á Fjöllum hace varios miles de años. Se trata de una zona con bastante vegetación e ideal para contemplar algunas aves que allí habitan. Se puede llegar con el coche hasta prácticamente el final del mismo, precisando caminar únicamente unos 15 minutos más hasta llegar a sus paredes, donde hay algunas rutas senderistas.

Lago junto a los grandes muros de Ásbyrgi.

Avistamiento de ballenas en Husavík

Una de las actividades más populares en el norte de Islandia es la de salir al mar para, con suerte, poder avistar ballenas. Como siempre, es preciso reservar con alguna empresa seria y que realice los avistamientos de manera respetuosa con los animales (grupos pequeños, no demasiados barcos, apagar motores cuando estén cerca, etc…). En nuestro caso lo hicimos con la empresa North Sailing, y la experiencia fue muy buena, teniendo la fortuna de ver varios ejemplares a lo largo de las casi 3 horas que duró el tour. Importante: llevar ropa de mucho abrigo, puesto que en alta mar la sensación térmica cae en picado. La propia empresa nos facilitó unos trajes impermeables que nos vinieron de maravilla. En nuestro caso, precio para dos personas: 146,2€.

Partimos del puerto de Husavik.
En el mar hace frío, mucho frío. Nos entregaron un traje impermeable y de mucho abrigo.
Momentos inolvidables.

Goðafoss

La “Cascada de los dioses” es uno de los saltos de agua más populares y bellos del país. Tiene una altura de 12 metros y una anchura de 30 metros, en los que el río Skjálfandafljót cae furioso. Para muchos, una de las más bonitas de todo Islandia.

Grandiosa naturaleza la de Islandia.
Panorámica más cercana de la cascada.

Akureyri

Con casi 20000 habitantes, la ciudad de Akureyri es una de las más pobladas del país. Se asienta en un bonito fiordo rodeada de montañas de más de mil metros de altitud, y cuenta con un importante puerto y el principal aeropuerto de la región. Imprescindible una visita por el centro de la ciudad, muy animado en días soleados, así como al Jardín Botánico y a su iglesia.

Paseando por Akureyri.
Mucho ambiente en días soleados.

Siglufjörður

Pequeña población pesquera, sin nada reseñable pero con un par de calles peatonales de coloridas casas y enclavada en un paraje extraordinario. Parada breve pero fotogénica.

Puerto de Siglufjörður.
Coloridas casas.

Sauðanesviti

Colorido faro naranja con excelentes vistas de la bahía. Acceso por una corta pista de tierra, algo pendiente, precaución si hielo/nieve. 

Faro colorido, con buenas vistas.

Hvítserkur

Curiosa formación rocosa cercana a la orilla que recuerda a la forma de un dragón bebiendo agua del mar. Interesante zona donde anidan varias especies de aves. Acceso por pista sin asfaltar, largo y en regular estado. Para nosotros visita totalmente prescindible.

Se intuye la forma del dragón bebiendo.

Fiordos del oeste

Remotos, aislados y, habitualmente, poco frecuentados por los viajeros, los fiordos del oeste quizá no sean lo más sobresaliente del país de hielo y fuego, pero sí esconden algunos sorprendentes secretos que merece la pena conocer en un par de días. Además, el mero hecho de conducir por carreteras desiertas (pero en buen estado), recorriendo inmensos y espectaculares fiordos ya valdría, por sí solo, la pena.

Hólmavík

Situado en el corazón de un fiordo, la pequeña población de Hólmavík podría pasar desapercibida. Algunas casitas de colores, las escaleras arcoíris que llevan a su iglesia y el Museo de la brujería son sus principales atractivos.

Simpáticas escaleras en la población de Hólmavík.

Mirador de focas y ballenas

Unos 500 metros más adelante de la granja- museo Litlibaer (cerrada cuando pasamos) hay un cartel indicador de este mirador. Con facilidad se pueden observar focas jugueteando cerca de la orilla y con fortuna alguna ballena a lo lejos. En nuestro caso, ambas.

Buenos días, señora foca.

Slow driving por los fiordos del oeste

Conducir, simplemente conducir, por parajes grandiosos y llenos de sorpresas paisajísticas, adivinando tras cada curva un nuevo fiordo, disfrutando del paisaje y de la conducción lenta. Los amantes del slow driving gozarán, como nunca, en esta región islandesa.

Preciosos paisajes por los que conducir.

Ísafjörður

La principal ciudad de la región, con casi 4000 habitantes, es una población de carácter pesquero pero animada y con un buen puñado de eventos culturales. Pasear por el centro de la misma resulta agradable, puesto que cuenta con casas de colores y calles peatonales. A destacar el museo de la casa de cultura y la escultura en honor de los pescadores.

Tranquila población.
Escultura en honor a los pescadores.

Suðureyri

Antaño bastante aislada y ahora directamente conectada con Ísafjörður mediante un largo (y lúgubre) túnel, se trata de una pequeña población, algo anodina, en la que únicamente merece pasear cerca del puerto, la iglesia y un gran mural con el mapa de Islandia. En esta población paran bastantes autobuses que recogen a los viajeros que arriban a Islandia en ferry para conocer los fiordos del oeste.

Pues este es el país que estamos recorriendo

Flateyri

Pequeña población en la que llama la atención un gran muro de tierra construido para proteger al pueblo tras la trágica avalancha del año 1995. Aunque se trata de una población tranquila, hay varios bares y restaurantes y algunas casas están decoradas con murales de animales. Visita breve.

Fresquito, fresquito.
Murales en Flateyri.

Dynjandi/Fjallfoss

El plato fuerte de los fiordos del oeste, la cascada más alta de la región con más de cien metros de altura. En realidad se trata de una sucesión de pequeños saltos de agua, que se van recorriendo mediante un sendero ascendente, hasta alcanzar la cascada principal, fabulosa. El acceso hasta el aparcamiento es por una pista sin asfaltar, pero en buen estado y bien señalizada. Para muchos, entre los que nos incluimos, una de las cascadas más bonitas de Islandia.

Nos encantó Dynjandi.
Para hacerse una idea del tamaño de la cascada hay que buscar a Paula en la foto.

Reykjarfarðalaug

Baños termales de acceso libre (se recomienda realizar donativo), situados en medio de la nada, tras superar un puerto de montaña, con buenas vistas al fiordo. Hay unas piscinas de hormigón con agua a 32ºC; unos metros más arriba (sin señalizar, pero se advierte el sendero), un riachuelo con una pequeña piscina natural con agua mucho más caliente. Hay una pequeña cabaña con vestuarios y baños.

Sí, aquí en medio de la nada nos vamos a dar un baño.
Subiendo por un sendero alcanzamos este remanso del riachuelo, con agua todavía más caliente.

Rauðasandur

Una de las playas más espectaculares de toda Islandia, de arenas rojizas y rodeada de grandes acantilados. Otro de los lugares más espectaculares de la región. En nuestro caso la visita se vio empañada por un importante temporal de lluvia y viento por lo que, desgraciadamente, no pudimos conocerla como nos gustaría. Realmente, uno de los imprescindibles de los fiordos del oeste.

Con este día de lluvias y vientos no pudimos siquiera ver la playa.

Península de Snaefellsnes

Situada al oeste de Islandia, en su franja central, esta prominente península también es olvidada en muchas ocasiones por los viajeros, quienes se limitan a recorrer la Ring Road y, por tanto, obvian esta interesante región. Algunos parques naturales, terrenos volcánicos y el propio punto de entrada al centro de la tierra (según el célebre escritor Julio Verne) se hallan en esta península.

Granja Erppstaðir

Regentada por Thorgrimur Einar Gudbjartsson y su familia, esta popular granja vende numerosos productos caseros, entre los que destacan los helados y el skyr, un queso fresco muy suave que se consume como si fuese un yogur. Probamos ambos y podemos recomendarlos. Junto a la granja hay una zona de juegos y los más pequeños pueden conocer a los animales de la misma.

Una gran parte de los viajeros hacen una parada aquí.
En Islandia también apetece, a veces, probar un helado.

Colina de Helgafell

Entrando ya en la Península de Snaefellsnes se puede realizar el sencillo paseo que asciende a esta colina (400 kr por persona). Buenas vistas desde la cima. Se trata de un sitio considerado sagrado desde tiempos ancestrales. Según la leyenda, si se asciende visitando primero la tumba de la heroína Guðrún, subiendo en silencio, sin mirar atrás y luego pidiendo tres deseos mirando al este, estos se cumplen.

Buenas vistas desde la colina.

Stykkishólmsbaer

A pesar de tener poco más de mil habitantes se trata de (para nosotros) una de las poblaciones más hermosas de toda Islandia. Un coqueto puerto, casas de madera antiguas y la futurista iglesia, cuya construcción fue inspirada en los huesos de las ballenas.

Vista general del puerto y la población, desde lo alto.
Iglesia de la población, bien curiosa.

Kirkjufell y Kirkjufellfoss

Popularizadas tras su aparición en la serie Juego de Tronos, la montaña Kirkjufell y la cascada Kirkjufellfoss son uno de los lugares más famoso no sólo de la Península de Snaefellsnes, sino de toda Islandia. Gran aparcamiento junto a la cascada, pequeño paseo hasta llegar a su base. Panorámica memorable con la Kirkjufell (463 m) de fondo.

Caminando junto a la cascada, con la Kirkjufell de fondo.
Resulta probable que la montaña no se muestre en su totalidad por las nubes bajas.

Svöðufoss

Envuelta en columnas basálticas, este pequeño salto de agua pasa en ocasiones desapercibido pero la realidad es que es rotundamente hermoso. Desde el aparcamiento hay que caminar unos diez minutos por un sendero, pudiendo ascender hasta la parte alta de la cascada.

Aunque alejado de las rutas turísticas habituales, para nosotros merece mucho la pena.
Otra perspectiva de la misma.

Ingjaldhóldskirkja

Tras este complicado nombre se encuentra una pequeña iglesia, la más antigua del mundo construida en hormigón. Junto a ella, un pequeño monumento en honor a Eggert Ólafsson (naturalista, poeta y explorador) y su mujer Ingibjörg Guðmundsdóttir. Al parece, el mismísimo Cristóbal Colón pasó una noche en este iglesia, allá por el año 1477.

Aunque no resulte tremendamente fotogénica, la iglesia tiene un punto histórico interesante.

Hellisandur

Un ambicioso cartel de “Welcome to the Street art capital of Iceland” da la bienvenida al, en realidad, pueblo más aburrido y tétrico del país. Si bien, en efecto, está decorado con numerosas pinturas callejeras, la mayor parte de ellas son tétricas y confieren a la población un aspecto lúgubre. Tan curioso como prescindible.

Lo cierto es que los murales no están mal…
…aunque muchos de ellos son bastante tétricos (ojo al detalle de la soga…)

Playa de Skarðsvík

Acceso por carretera asfaltada a esta playa de arena dorada y rocas basálticas. Sin mucho interés, salvo que allá por 1960 se encontró en esta playa la tumba de un vikingo.

Playa sin mucho aliciente.

Faro de Öndverðarnes

Pequeño faro en cuyos alrededores se pueden encontrar algunas rutas senderistas que recorren la zona. Acceso por pista muy bacheada. Prescindible.

Anodino faro.

Svörtuloft

Otro faro naranja, este de mayor tamaño, situado en una zona de acantilados desde la cual se pueden divisar numerosas colonias de aves. Más interesante que el previo.

Este sí que, por lo menos, tiene vistas a las colonias de aves.

Volcán Saxholl

Notable cráter volcánico de unos 45 metros de altura que se puede ascender mediante un sendero habilitado con escaleras, ofreciendo buenas panorámicas del propio cráter y del entorno.

Descendiendo del volcán.
Teóricamente, las vistas desde aquí arriba son espectaculares.

Djúpalónssandur

Playa de arena negra sobre la que se encuentran, esparcidos a lo largo de la misma, centenares de pedazos de un barco que naufragó en 1948. Antaño acogía una población pesquera; los pescadores hacían competiciones con unas pesadas piedras de la playa para probar su fuerza. Desde la playa parte un sendero que, en menos de diez minutos, lleva hasta otra playa de arena negra: Dritvík.

Restos del naufragio, oxidados por el paso del tiempo.
No apetece un bañito, no.
Disfrutando de un agradable día de playa (nótese la ironía).

Arnarstapi

Pequeña población que, sin embargo, acoge un buen número de puntos de interés. A destacar, las vistas de los acantilados (con un gran puente de roca), la escultura de roca de un gran troll y el cartel de homenaje a Julio Verne en el supuesto punto en que se originaba el “Viaje al centro de la Tierra”.

Curiosas formaciones rocosas.
Bien acompañada.
«Aquí comienza el Viaje al centro de la Tierra».

Cañón de RauðSsfeldgjá

Nombrado ya en la saga Bárðar Snaefellsáss, allá por el siglo XIV, esta profunda garganta horadada en la montaña Botnsfjall se puede recorrer parcialmente, sin dificultad, mostrando un lugar tan sorprendente como inesperado.

Sí, en esa grieta comienza el cañón.
Aun con poca luz, el lugar es espectacular.

Lýsuhólslaug

Baños termales cerca de la población de Lýsuhóll, que abren de 11 a 21:00 horas los meses de junio a septiembre. Las aguas, de color verdoso debido a la presencia del alga Chlorella, tienen propiedades para el cuidado de la piel. Excelente limpieza e instalaciones. Más información en www.lysulaugar.is. Baños mucho menos populares y turísticos que otros, pero muy recomendables, experiencia más genuina y a precio más económico.

Sur de Islandia

Finalizamos la ruta regresando al sur de Islandia, recorriendo algunos lugares no tan populares pero bien interesantes, y teniendo la inmensa fortuna de poder contemplar, de cerca, un volcán en erupción.

Borgarnes

Población famosa por ser el epicentro de las sagas islandesas. Visita no demasiado interesante, aunque se puede visitar el parque Skallagrímsgarður, la iglesia Borgarneskirkja o un museo sobre cultura vikinga.

Población típica islandesa.
Día gris, habitual en Islandia.

Hraunfossar y Barnafoss

Saliendo de la Península de Snaefellsnes y adentrándonos en el interior se encuentran las cascadas de Hraunfossar y Barnafoss. La primera de ellas consiste, en realidad, en decenas de pequeños saltos de agua que surgen entre las hierbas conformando una hermosa estampa. La segunda, Barnafoss, se halla unos metros más arriba (recorriendo un sendero bien habilitado) y, aunque furiosa, no tan llamativa como la primera.

Preciosa Hraunfossar.
Más discretos los rápidos de Barnafoss.

Ruta a la Cascada de Glymur

La que era, hasta hace poco, la cascada más alta de Islandia con 198 metros de altura, es un salto de agua del Río Botnsá en un profundo cañón. El acceso es mediante una ruta senderista de moderada dificultad, circular, que exige atravesar algún río y que es algo resbaladiza en determinados puntos. Un espectáculo grandioso de la naturaleza.

Señoras y señores: la cascada de Glymur.
198 metros de caída.

Volcán Fagradalsfjall

Presenciar la erupción de un volcán es algo inolvidable y, para nosotros, un sueño hecho realidad. Tuvimos la fortuna de poder contemplar el volcán Fagradalsfjall durante su erupción en 2021 y es algo que no olvidaremos jamás. Si el viaje a Islandia coincide con la erupción de algún volcán, es imprescindible tomar precauciones, seguir las recomendaciones y disfrutar del espectáculo de una manera segura.

Instantes en los que te quedas sin palabras.
Lava en periodo de solidificación.

Blue Lagoon

Una de las visitas más populares en Islandia es la Blue Lagoon, unos baños termales con aguas entre 37ºC y 40ºC donde más de nueve millones de litros de agua calentada por energía geotérmica son renovados cada día. Además del baño en las piscinas, existen incontables experiencias para el disfrute y relax, como masajes, spas, cenas e incluso hotel. Toda la información y venta de entradas en www.bluelagoon.com

Final de relax en la Blue Lagoon.

Finaliza aquí nuestra ruta completa por Islandia durante tres semanas, con todos los lugares que visitamos. Algunos nos quedaron por conocer, como por ejemplo el avión de la playa de Sólheimasandur o el cráter Askja, en las tierras altas.
Seguiremos hablando sobre Islandia, pero eso ya sabes…¡lo contaremos en la próxima entrada del blog!

¡Islandia es brutal!

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