Otoño en la Selva de Oza: ruta circular

La Selva de Oza, enclavada en pleno corazón del Parque natural de los Valles Occidentales, es uno de los lugares más populares de todo el Pirineo aragonés donde realizar excursiones en otoño.
Se trata de una gran masa arbórea formada por abetos, pinos y hayas, y salpicada periódicamente por algunos tejos y arces, hogar de gran variedad de especies (desde sarrios y corzos hasta jabalíes y osos), y rodeada de esbeltas cumbres, como el Castillo d’Acher o Peña Forca.
Existe una gran cantidad de excursiones a realizar por la Selva de Oza, siendo la ruta circular que proponemos una de las más completas por su variedad de paisajes y por los diversos puntos de interés que se visitan. Fascinante en cualquier época del año, en otoño presenta, sin duda, su mejor cara.
Caminar por una auténtica calzada romana, recorrer la Boca de lo Infierno, atravesar frondosos bosques y descubrir los idílicos parajes de Oza…¡ruta completísima!
Hoy nos acercamos a la Selva de Oza, para realizar una ruta circular en pleno otoño. ¿Nos acompañas a conocer un poco más?

¿Cómo llegar?

La Selva de Oza se encuentra en el Valle de Echo, en la parte occidental del Pirineo aragonés. Nuestra ruta, sin embargo, comienza un poco antes de llegar a dicho enclave.
Desde la propia localidad de Echo se debe continuar hacia el norte por la carretera que lleva a Siresa y, desde allí, poco más de 5 kilómetros hasta el desvío (bien señalizado) al Puente de Santa Ana y que llevaría, finalmente, al Refugio de Gabardito.
Justo en dicho desvío, a la izquierda, hay hueco para aparcar varios coches.

A la derecha iríamos hacia Gabardito. Hay hueco para aparcar a la izquierda.

Datos técnicos

Fecha: 18 octubre 2020.
Punto de inicio: Aparcamiento junto al Puente de Santa Ana.
Itinerario: Aparcamiento junto al Puente de Santa Ana – Calzada Romana – Campamento San Juan de Dios – Puente de Sil – Oza – Puente de Sil – Campamento San Juan de Dios – Senda de los Ganchos – Aparcamiento junto al Puente de Santa Ana.
Distancia: 14,1 km.
Desnivel acumulado: 740 metros, tanto de desnivel positivo como negativo.
Altitud:
– Mínima: 929metros (Puente de Santa Ana).
– Máxima: 1213 metros (Senda de los Ganchos).
Duración sin paradas: 4 horas y 20 minutos.
Duración, por partes:
– 1 hora hasta el Campamento San Juan de Dios (5 minutos de descanso).
– 2 horas y 20 minutos hasta Oza (10 minutos de descanso).
– 3 horas y 10 minutos hasta el Campamento San Juan de Dios (15 minutos de descanso).
– 4 horas y 50 minutos hasta el coche.
Dificultad/recomendaciones:
– Ruta bien señalizada en todo momento, sin pasos complejos pero que tiene una longitud y desnivel considerables.
– Precaución con el tráfico en el tramo de carretera.
– Si se desea hacer la ruta más corta se puede optar por realizar sólo la mitad de ella, puesto que la ruta propuesta aquí tiene forma de 8.
Track GPS: descargar aquí.
*NOTA: los tiempos, distancia y dificultades encontradas están basados en nuestra experiencia, teniendo en cuenta la climatología, nuestra forma física y experiencia en montaña. Hay que salir al monte siempre bien equipado, con el material y una preparación adecuados, y consultando previamente la previsión meteorológica. Y, si no se tiene experiencia en el monte, siempre es buena idea contactar con un guía de montaña.

Ruta realizada, sobre mapa del IGN.
Perfil de la ruta realizada.
Escala MIDE de dificultad.
Ruta realizada, sobre mapa 3D.

Nuestra experiencia en la ruta circular por la Selva de Oza

Teníamos muchas ganas de conocer la zona de la Selva de Oza en otoño, puesto que sabíamos perfectamente que era uno de los lugares más hermosos de todo el Pirineo aragonés en esta colorida época del año. Así que hoy, por fin, vamos a comprobarlo.
Dejamos el coche en el pequeño aparcamiento situado justo enfrente del desvío a Gabardito (a la izquierda según venimos por la carretera). Allí mismo reparamos en el desvío que inicia el camino por donde vamos a caminar, el GR 11, con su consiguiente panel indicador (Calzada Romana, Oza).
Aunque los primeros metros nos llevan por un tramo de pista, enseguida esta se torna senda, tras atravesar una pequeña “puerta” construida con dos palés de madera.

Comenzamos por esta pista, que pronto se tornará senda.

Pronto nos topamos con otro panel indicador, en el que dejamos atrás el desvío al Camino de Lenito y seguimos la señalización hacia la Vía Romana. Porque, efectivamente, vamos a caminar durante un buen rato por la antigua calzada romana que unía el sur de la Galia (actual Francia) con Caesaragusta (Zaragoza), y que tenía en esta zona uno de sus tramos más bellos.

Seguimos las indicaciones de la Vía Romana.

Nos dirigimos rumbo noreste por tramo de bosque, en ligero pero cómodo ascenso; cuando hemos ganado cierta altura el camino se abre y nos permite contemplar las primeras pinceladas otoñales. Es aquí donde la calzada romana se reconoce con mayor facilidad, resultando emocionante pensar que este trazado se viene usando desde hace casi 2000 años. Al fondo apreciamos los contrafuertes, salpicados con una pequeña cantidad de nieve, del majestuoso Castillo d’Acher.

Primer vistazo a los colores del otoño.
Caminando por la calzada romana en dirección a la Boca de lo Infierno.
Pronto asoma el Castillo d’Acher.

Superado este tramo algo más abierto volvemos a internarnos en un tramo boscoso, mientras caminamos por la parte superior del estrecho conocido como Boca de lo Infierno.
Nos detenemos brevemente a tomar unas fotografías al semi derruido edificio de Lo Castillo Viello, torreón defensivo del siglo XVIII. Tras ello apenas nos quedan unos 20 minutos por un camino serpenteante, en descenso, hasta llegar al cruce con la carretera, donde se encuentra el antiguo Campamento San Juan de Dios (3,2 km; 1 hora; 1068 m).

El camino se interna de nuevo en el bosque.
Otro punto de interés en esta completa ruta.
Descenso por un tramo más frondoso.
Llegamos al cruce con la carretera, próximo al Campamento San Juan de Dios.

En este punto cruzamos a la margen izquierda del Río Aragón Subordán, para después seguir hacia el norte siguiendo las indicaciones (Puente de Sil, Oza). A nuestro alrededor un manto arbóreo de mil colores nos demuestra por qué este lugar es uno de los mejores de todo el Pirineo aragonés para disfrutar del otoño.

Seguimos las indicaciones.
Cruzamos a la margen izquierda del Río Aragón Subordán.
Hermosísimo colorido otoñal.

A partir de este punto la senda gana cierta pendiente, alternando tramos de ascenso con otros más breves de descenso, tapizada de hojas marrones y con esporádicos rayos de sol que iluminan el sombrío bosque.
Dejamos a nuestra izquierda el Puente de Sil para recorrer el siguiente tramo hasta el Barranco de la Espata, nuevamente en ascenso, aunque cómodo y sin dificultad alguna. En los tramos más umbríos se hace patente la humedad y el frío de esta mañana otoñal; el musgo cubre muchas rocas y otorga al entorno un aura mágica.

Tonalidades otoñales.
Tras superar el Puente de Sil superamos un tramo de ascenso por sendero bien acondicionado.
Rincones umbríos.

Desde el Barranco de la Espata nos queda únicamente descender, ya por un camino más amplio y suave, hasta llegar al entorno de Oza (7 km; 2 horas y 20 minutos, 1119 m).
Este día de sol radiante ha sido aprovechado por decenas de excursionistas y familias para disfrutar del otoño en su máxima expresión en este bucólico rincón pirenaico. Sobre la alfombra de hojas multicolor se yerguen verticales y altivas cumbres, entre las que destaca el magnífico Castillo d’Acher (2384 m).

Ya nos queda poco para llegar a Oza.
Bucólico enclave.
Rincones de postal.

Tras unos breves minutos de descanso y contemplación del paisaje, toca emprender el camino de vuelta, que hacemos por la carretera. Estrecha y relativamente transitada, nos exige extremar la precaución. Aunque, a priori, este tramo debería resultar monótono, también esconde un buen puñado de detalles hermosos.

Tramo de carretera, en suave descenso.
Magia otoñal.
Caminamos paralelos al Río Aragón Subordán, por su margen derecha.

A buen ritmo descendemos por la margen derecha del Río Aragón Subordán hasta alcanzar nuevamente la zona del Campamento San Juan de Dios (9,4 km; 3 horas y 10 minutos; 1068 m). Cruzamos una vez más el Puen de lo Sacadero y en la zona de prados nos detenemos para tomar unas bellas fotografías del paisaje.

Radiantes de felicidad en esta mañana de otoño.

Debemos buscar el cartel que nos indica el comienzo de la Senda de los Ganchos, por donde caminamos a continuación. Volvemos a adentrarnos en frondoso bosque de hayas y otros caducifolios, por un sendero claramente ascendente, pero de belleza inenarrable.
La vegetación se abre de vez en cuando, permitiéndonos contemplar la enorme extensión de bosque que lo tapiza todo. Estampas de postal, idílicas.

Caminaremos, a partir de aquí, por la bucólica Senda de los Ganchos.
Espléndida alfombra de hojarasca.
Desde el punto más alto de la ruta, mirando hacia el norte.
Ahora echamos un vistazo al sur.

Comenzamos a descender hasta atravesar un moderno puente metálico que nos permite superar un pequeño barranco, y poco más adelante nos unimos a una cómoda pista que nos lleva, en unos minutos más, a la confluencia con el Puente de Santa Ana y la carretera que viene de Gabardito.
Superamos un último y breve repecho para, tras casi cinco horas de ruta, llegar de nuevo al coche.

Cruzando el puente metálico.
Últimos metros para llegar al coche.

En resumen, la ruta propuesta permite una espléndida aproximación al otoño en la Selva de Oza, uno de los lugares más bellos de todo el Pirineo aragonés en esta colorida estación. Dada la configuración de la misma, se puede adaptar y acortar para que pueda ser disfrutada por toda la familia.

¡Hasta la próxima!

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