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Peloponeso y Delfos: dos días en la Grecia de leyenda

Peloponeso y Delfos: dos días en la Grecia de leyenda

Al pensar en un viaje a Grecia siempre se suelen imaginar playas de arena blanquecina y aguas turquesas, hermosos pueblos de casas blancas con cúpulas azules y, cómo no, la magnífica Atenas con su majestuosa Acrópolis como su principal emblema.
Sin embargo, y aunque lejos de esa idílica estampa, la Península del Peloponeso se erige como uno de los destinos que se podrían considerar imprescindibles, al ser tierra de leyendas, de espectaculares restos arqueológicos y de plácidas ciudades donde disfrutar de agradables paseos y una exquisita gastronomía.
Hoy te contamos nuestra experiencia por la Península del Peloponeso en dos días, por libre. ¿Nos acompañas a conocer un poco más?

¿Cómo llegar a la Península del Peloponeso?¿Cómo moverse por allí?

La Península del Peloponeso se halla al oeste de la ciudad de Atenas, separada del resto de la Grecia continental por el istmo de Corinto.
La manera más habitual y cómoda de recorrer esta región griega es, sin lugar a dudas, el moverse en coche. Lo decíamos en la entrada anterior: alquilar un coche es una excelente manera de viajar por Grecia, y esto es extensible al Peloponeso. Algunos de los lugares a visitar se encuentran fuera de las poblaciones principales, por lo que resulta algo más complicado llegar en transporte público.

Algunos lugares, como la zona de Epidauros, resultan algo más complicados de visitar en transporte público.

No obstante, hay líneas de autobús regulares que parten de Atenas hasta las principales localidades y destinos turísticos del Peloponeso, como Nauplio, Micenas u Olympia.
Por ejemplo, para ir a Nauplio/Micenas desde Atenas existen autobuses, con bastante frecuencia (5-10 diarios), y cuesta 23€ ida y vuelta hasta Nauplia (pasando por Micenas, donde se puede bajar y luego coger otro hasta Nauplia). Se pueden comprar los billetes online en este enlace. Para llegar a la Antigua Olympia es preciso hacer transbordo en Pirgos.
En nuestro caso, el primer día hicimos la ruta Atenas – Canal de Corinto – Nauplio (calcular unas dos horas con peajes, o tres horas sin peajes) y el segundo Nauplio – Micenas – Teatro del Epidauro – Delfos (este último ya de camino hacia el norte).
No visitamos la zona de la Antigua Olimpia, algo más alejada y que requeriría un día adicional de visita.

Moverse en coche es una buena opción.

Como siempre, y aunque nosotros siempre prefiramos viajar por libre, está la posibilidad de contratar algún tour que parta de Atenas y nos permita visitar la zona en uno o dos días. Aquí debajo te dejamos el enlace por si quieres ver algunos ejemplos con Civitatis.

¿Dónde alojarse en el Peloponeso?

Pues, aunque estamos hablando de una zona relativamente turística, lo cierto es que los alojamientos se encuentran más bien concentrados en determinadas localidades, sobre todo en Nauplio, cerca de la Antigua Olympia y en las zonas costeras.
En cambio, no existen muchas opciones en las cercanías de Micenas o el Teatro del Epidauro. Estas visitas, no obstante, se pueden plantear como punto de paso hacia otros destinos, por lo que tampoco parece tan necesario buscar un alojamiento en sus alrededores.
Con respecto a Delfos, existen bastantes hoteles en la población cercana aunque, quizá por ser época de pandemia, vimos la población algo desangelada y fría.
Si se plantea una ruta similar a la nuestra, no cabe duda de que los alojamientos deben ser en Nauplio y Delfos, puesto que son los principales puntos de interés y donde más sencillo y cómodo será encontrar hospedaje.
Si quieres saber más sobre los alojamientos en nuestro viaje a Grecia, puedes leer más en esta entrada.

En la bella Nauplio conviene alojarse, al menos, una noche.

¿Qué visitar en Delfos y la Península del Peloponeso?

Lo cierto es que la propia Península del Peloponeso constituye, por sí misma, un notable destino turístico. Pensar en una visita de (mínimo) tres o cuatro días no estaría nada mal si se pretende explorarla al máximo, incluyendo la Antigua Olympia y sus zonas costeras más remotas.
No obstante, la mayor parte de las personas que se acercan a conocerla le dedican únicamente una escapada de un día o, a lo sumo, un par de jornadas, centrándose en conocer su parte más oriental (Micenas, Nauplio y el Teatro de Epidauros).
Algunos de sus lugares más notables son los siguientes:
Canal de Corinto: construido a finales del siglo XIX, se trata de una notable obra de ingeniería de más de 6 kilómetros de largo y unos 21 metros de anchura, permitiendo el paso de pequeñas embarcaciones y separando el Peloponeso del resto de Grecia. Merece la pena detenerse a tomar alguna fotografía y poco más.

Micenas: declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999, el yacimiento arqueológico de Micenas es una de las visitas más importantes a realizar en el Peloponeso. Aunque los primeros asentamientos en la zona se remontan al año 3000 a.C, los hallazgos más relevantes de la excavación datan del siglo XIII a.C, época en que Micenas vivió su mayor prosperidad. Son de dicha época algunos de sus restos más importantes, como la magnífica Puerta de los Leones, el Tesoro de Atreo o el Palacio real, así como numerosas inscripciones y objetos empleados en los ritos funerarios.

La magnífica Puerta de los Leones, en Micenas.

Nauplio: bañada por las aguas del Mar Egeo, se trata de una coqueta ciudad de ajetreada historia, en que bizantinos, francos y venecianos dejaron su marca. Fruto de ello es la espectacular Fortaleza de Palamidis, situada en lo alto de una colina de más de 200 metros de altura y construida en el siglo XVII (se puede ascender desde la población superando 999 escalones, o bien en coche por su parte trasera). La localidad moderna posee un bonito centro histórico repleto de restaurantes y tiendas, que invita a un agradable paseo.

Magnífica panorámica desde la Fortaleza de Palamidi, en Nauplio.

Epidauros: célebre por su teatro, construido allá por el siglo IV a.C y que podía acoger hasta doce mil espectadores. Es uno de los más grandes y mejor conservados de toda la antigua Grecia.
Elofonisos: pequeña isla en la parte sur del Peloponeso que, además de sus hermosas playas de arena blanquecina, ofrece algunos restos arqueológicos antiquísimos.
Antigua Olympia: lugar de nacimiento de los Juegos Olímpicos (en el 776 a.C), fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Es uno de los lugares sagrados más populares de todo Grecia, donde se pueden visitar interesantes museos y restos de los templos y edificios en que se practicaba el deporte por aquella época.

Grandioso Teatro de Epidauros.

Península de Methana: formada tras numerosas erupciones volcánicas, se trata de un lugar de naturaleza exuberante y localidades pintorescas.
Nemea: región vitivinícola que ofrece, además, algunos restos arqueológicos notables.
Delfos: situado en la Grecia continental, a poco más de dos horas en coche de Atenas, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997. Se trata de un extraordinario yacimiento arqueológico que, según las creencias de la Antigua Grecia, era el centro de la Tierra. Fue el lugar del célebre Oráculo de Delfos; en el momento actual se puede realizar una detallada y completa visita a todo el yacimiento, uno de los más importantes de toda Grecia.

La visita a Delfos es imprescindible.

Nuestra experiencia en el Peloponeso y Delfos

Comienza nuestro viaje por Grecia y, tras recoger nuestro coche de alquiler en el Aeropuerto de Atenas, ponemos rumbo oeste por carretera. Vamos bien de tiempo y preferimos recorrer rutas algo más secundarias para disfrutar del camino hasta nuestro destino: Nauplio.
Pero antes, nos detenemos brevemente en el Canal de Corinto, para fotografiar la profunda herida en la tierra que separa el Peloponeso del resto de la Grecia continental.
Continuamos la marcha y dejamos el coche en el aparcamiento junto al puerto de Nauplio y nos dirigimos a nuestro alojamiento. Tras dejar el equipaje nos dirigimos, también en coche, hasta la Fortaleza de Palamidi (preferimos ahorrarnos los casi mil escalones que deberíamos ascender a pie). Recorremos el grandioso recinto, que nos ofrece unas espectaculares vistas de la población y toda la bahía. La visita dura, aproximadamente, una hora y media, con el sol descendiendo y ofreciendo unas luces hermosas.

Recorriendo la Fortaleza de Palamidi.
Impresionante fortaleza.

Tras ello regresamos a Nauplio y decidimos pasear por sus coquetas calles, repletas de flores, bares, restaurantes y tiendas, muy agradable.
Cenamos en un buen restaurante, de precios moderados y comida tan rica como abundante.

Resulta sumamente agradable pasear por las calles de Nauplio.


Aunque no madrugamos demasiado, tenemos ganas de que el día de hoy nos cunda. Damos cuenta de un excelente desayuno en el propio hotel y recogemos todo antes de dar un pequeño paseo por Nauplio, siempre agradable.
Tomamos el coche y nos dirigimos hacia Epidauros, lo cual nos lleva algo menos de media hora.
Pagamos la entrada (12€) y visitamos, en primer lugar, el fabuloso Teatro de Epidauros. Asombroso, destaca por su gran tamaño y su excelente acústica, que numerosos viajeros se dedican a comprobar. Ascendemos a su parte más alta, que tiene buenas vistas de los alrededores.
Recorremos todo el recinto, con numerosas ruinas aunque no demasiado bien conservadas, y finalizamos la visita en el pequeño museo.

¿Te imaginas actuar aquí?
Se puede pasear por todo el recinto, viendo algunas ruinas de cierto interés.

Tras ello vamos a Micenas, lo que nos lleva unos 45 minutos. Entramos primero en el Tesoro de Atreo, una gran tumba excavada en una colina y cubierta por una cúpula. Poco iluminada, se visita en pocos minutos, pero merece la pena verla por su espectacular construcción (fue la cúpula más grande del mundo durante mil años).
Retrocediendo unos metros por la carretera llegamos al recinto principal de Micenas, con un gran aparcamiento. Bajo un sol de justicia recorremos el magnífico recinto, en el que destaca, sobre todo, la excelente Puerta de los Leones. Por último, entramos también el pequeño museo, lleno de vasijas y otros restos, que tampoco nos gusta demasiado.

Antes de entrar al Tesoro de Atreo.
El recinto principal de Micenas se encuentra en la ladera de una colina y ofrece grandes vistas.

Sin prisa, pero sin pausa, debemos poner rumbo hacia el norte durante algo más de tres horas, para llegar a la localidad de Delfos con las últimas luces del día.
El pueblo, quizá demasiado tranquilo en este año de pandemia, apenas tiene lugares que visitar, aunque se puede disfrutar de una agradable cena en cualquiera de sus restaurantes.

Suena el despertador temprano y nos ponemos en marcha.
Tomamos el coche hacia el sitio arqueológico, situado a unos 800 metros de la población. Aunque nos cuesta un poco aparcar (hay que hacerlo en los márgenes de la carretera), enseguida accedemos al recinto, tras pagar los 12€ de entrada.
Nos vamos deteniendo, mientras seguimos la ruta, en algunos de los paneles explicativos (en inglés, francés y griego). En general, las ruinas están bastante deterioradas, aunque hay algunas que se encuentran mejor conservadas y resultan espectaculares, como el Templo de Apolo, el teatro y el estadio. La visita nos lleva unas dos horas, a ritmo tranquilo y deteniéndonos periódicamente a la sombra para beber un poco de agua.
Con la misma entrada podemos acceder también al museo. Moderno y bien cuidado, contiene algunas piezas de interés, como la Esfinge de Naxos.

Con una buena guía se aprende mucho recorriendo estos interesantes lugares.
Detallados frisos.

Tomamos el coche para acercarnos al Santuario de Atenea Pronaia, a unos setecientos metros del sitio principal (entrada gratuita). Allí destaca, sobre todo, el fotogénico Tholos (templo circular) de Delfos, del siglo IV a.C.

El Santuario de Atenea Pronaia es el lugar más reconocible de Delfos.

En torno al mediodía finalizamos nuestra visita a Delfos, debiendo poner rumbo norte para dirigirnos al próximo destino, Meteora. Pero eso, ya sabes…¡lo contaremos en la próxima entrada del blog!

¡Seguiremos contando nuestra ruta por Grecia!

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