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Qué ver en Teruel, Albarracín y alrededores

Qué ver en Teruel, Albarracín y alrededores

Existe una ciudad de corazón mudéjar y perlas modernistas. Existen los pueblos más bonitos y existe también el más bonito de todos. Existe un párvulo toro que genera gigantescos sentimientos. Existen comarcas idílicas de cielos estrellados, paisajes bucólicos y fotogénicos rincones. Existe un agradable silencio roto por el rumor de bombos y tambores. Existen frondosos bosques, abruptos cañones y paleontológicos tesoros en el subsuelo. Existe una ciudad que enamora, la ciudad de los amantes, la ciudad del amor. Existe el dulzor del melocotón, la esencia de la trufa y el sabor del buen jamón. Existe un pequeño lugar que, sin duda, es muy grande. Teruel existe…¡y tanto que sí!
Son muchas las veces que hemos visitado Teruel, y son otras tantas las que nos hemos acercado a Albarracín. Y siempre que regresamos descubrimos algo nuevo, disfrutamos más la visita y encontramos nuevos motivos para regresar.
Hoy te contamos qué ver y hacer en Teruel, Albarracín y sus alrededores. ¿Nos acompañas a conocer un poco más?

Teruel: esencia mudéjar.

¿Qué ver en Teruel?

La ciudad de Teruel, con poco más de 35000 habitantes es como uno de esos buenos perfumes, que siempre van en frascos pequeños. Agradable y muy asequible para ser recorrida a pie, para por disfrutarla en su totalidad, saboreándola sin prisa, pensamos que son necesarios, al menos, dos días.
Los principales puntos de interés que ver en la ciudad son los siguientes:
Plaza del Torico: se conoce con este nombre a la Plaza Carlos Castel, y es el epicentro de la ciudad. Porticada en su totalidad, y rodeada de algunos espectaculares ejemplos de arquitectura modernista (como la Casa de la Madrileña o la Casa El Torico), en el centro de la misma se erige una columna con el célebre torico en su parte superior.

Luces del atardecer en la Plaza del Torico.

Catedral de Santa María de Mediavilla: aunque tiene su origen en una iglesia románica del siglo XII, en siglos posteriores se amplió y se erigió su característica torre de estilo mudéjar (la más antigua de Teruel, construida en el año 1257), convirtiéndola en una de las obras más representativas de este estilo. Fue declarada, junto con el resto de arquitectura mudéjar de la ciudad, Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en 1986. Aunque su interior resulta ciertamente sobrio y no muy decorado, la impresionante techumbre de la nave central (siglo XIII) es una auténtica joya repleta de motivos pictóricos de todo tipo. A destacar, asimismo, el fabuloso Retablo mayor, construido en madera por Gabriel Joly en el siglo XVI. Entrada: 6€ por persona (incluye visita guiada y entrada al Museo de Arte Sacro). Horarios: mañanas de 11:00 a 14:00 h; tardes 16:00 a 19:00 h en invierno y de 16:00 a 20:00 h en verano.

Detalle de la espectacular techumbre de la Catedral de Teruel.

Conjunto de los Amantes de Teruel: incluye el Conjunto mudéjar de San Pedro (iglesia, ábside, claustro y torre) y el Mausoleo de los Amantes. La Iglesia de San Pedro (s. XIV), de estilo mudéjar aragonés, presenta un interesante interior de estilo modernista neomudéjar (decorado a finales del s. XIX). La Torre de San Pedro (s. XIII) es otro ejemplo de torre-puerta mudéjar, menos decorada que otras de la ciudad. El claustro (s. XIV) y el ábside (s. XIV) también presentan características típicas del mudéjar aragonés de la época. El Mausoleo de los Amantes, inaugurado en el año 2005), presenta varias salas de exposiciones con la historia de los Amantes y también la bella escultura en mármol de Isabel de Segura y Juan Martínez de Marcilla (posteriormente conocido como Diego), obra del autor Juan de Ávalos. Entrada completa (incluye visita guiada a iglesia, torre y mausoleo): 10€. Horario: de 10:00 a 14:00 h y de 16:00 a 20:00 h.

Isabel de Segura y Juan Martínez de Marcilla, los Amantes de Teruel.

Torre del Salvador: construida junto a la iglesia del mismo nombre, fue erigida en el siglo XIV y representa una de las muestras más características del mudéjar aragonés en la ciudad. Se trata de una torre-puerta, ya que permite el paso bajo sus arcos apuntados. En su interior hay un pequeño centro de interpretación de la arquitectura mudéjar y se puede visualizar, asimismo, un interesante documental histórico. Se puede ascender a la zona de las campanas, desde la cual se goza de unas buenas vistas del resto de la ciudad. Entrada: 3€. Horario: varía a lo largo del año, pero abre en horario de mañana y tarde aproximadamente de 16:30 a 18:30-20:00 h (en temporada baja cierra los lunes por la tarde).
Torre de San Martín: situada junto a la pintoresca Plaza Pérez Prado, se trata de otra torre mudéjar del siglo XIV, con una profusa y excelente decoración de ladrillo y cerámica vidriada blanca y verde. Posiblemente, la más bonita de las que acoge la ciudad de Teruel. Merece la pena llegar hasta sus pies ascendiendo la Cuesta de la Andaquilla, donde acontece una de las escenas de la historia de los Amantes de Teruel.

Detalles mudéjares de las torres.

Acueducto de Los Arcos: construido en el siglo XVI, es una excelente obra de ingeniería que llevaba las aguas desde la Peña del Macho hasta la ciudad. Obra del reputado arquitecto e ingeniero Pierres Vedel.

El restaurado Acueducto de los Arcos.

Muralla de Teruel: se conservan todavía tramos de la muralla y algunos torreones de los siglos XIV y XV. Se pueden visitar, entrada conjunta con los aljibes de la Plaza del Torico: 2,30€. Horario: viernes, sábados y domingos de 11:00 a 14:00h y de 17:00 a 19:00h, abierto todos los días en agosto, festivos y puentes.
Aljibes medievales: la visita incluye entrada a los mismos y un pequeño audiovisual. Entrada conjunta con la Muralla: 2,30€. Horario: de 11:00 a 14:00h y de 17:00 a 19:00h.

Murallas de Teruel, en una tarde nublada.

Escalinata del Óvalo: de estilo neomudéjar, y construida por el ingeniero turolense José Torán, da la bienvenida a los viajeros que llegan a la ciudad de Teruel en tren. Muy fotogénica, en su parte central hay una obra de Aniceto Marinas que representa una escena de la historia de los Amantes de Teruel.
Dinópolis: la provincia de Teruel ha sido testigo de importantes hallazgos paleontológicos. Fruto de ello, en la ciudad se encuentra el importante espacio Dinópolis Teruel. Se trata de un interesante parque temático que acoge un espectacular museo, atracciones en 3D, teatro, espectáculos y juegos para niños. El principal punto de la ciudad para disfrutar en familia, la visita puede ocupar tranquilamente medio día o un día entero (con niños seguro que todo el día). Entrada: 29€ adultos, 24€ niños de 4 a 11 años. Horarios: de 10:00 a 20:00h los fines de semana, puentes, festivos y todo el mes de agosto. Más información aquí.

Dinópolis. Para niños y para no tan niños.

Además de los lugares de interés, otro de los motivos por los que visitar Teruel es, como no podía ser menos, su gastronomía. No se puede dejar de probar el suculento jamón de Teruel (Delicias de Teruel: jamón con rebanadas de pan con tomate y aceite), los platos de caza, el ternasco o cualquier plato elaborado con la deliciosa trufa de Sarrión. Merece la pena tomar un tentempié con el Regañao (masa de pan con jamón o sardina y pimiento rojo) y probar algún dulce típico, como los Suspiros de Amante. Algunos restaurantes a recomendar pueden ser el Locavore (comida algo más moderna) o el Mesón del Óvalo (comida más tradicional); para degustar unas excelentes tapas es parada obligatoria La Barrica.
Por último, si se desea aprovechar la visita a la ciudad para conocer alguna de sus celebraciones más relevantes, en Teruel hay tres Fiestas de Interés Turístico: las Bodas de Isabel de Segura (fiestas en honor a los Amantes, en que la ciudad se traslada a la época medieval; se celebran en febrero); la Semana Santa y las Fiestas de la Vaquilla del Ángel (en julio).

¿Qué ver en Albarracín?

Albarracín fue designado uno de los Pueblos más bonitos de España aunque, tras haberlo visitado en varias ocasiones, nos atreveríamos a afirmar que quizá sea el más bonito de todos ellos. Declarado Conjunto histórico-artístico en el año 1961 y actualmente propuesto para ser declarado Patrimonio de la Humanidad, su casco antiguo de origen medieval invita a perderse sin rumbo en busca de los abundantes rincones pintorescos que ofrece.
Una jornada por la población permite conocer sus principales puntos de interés:
Catedral del Salvador: del siglo XVI, aunque construida sobre un antiguo templo románico del siglo XII. Formada por una nave central de estilo gótico, destaca por su Retablo Mayor (en madera, obra de Cosme Damián Bas) y por la Capilla de la Virgen del Pilar. Resulta notable, del mismo modo, el coro, con una sillería también del siglo XVI. Entrada (incluye visita guiada a la catedral y a la ciudad): 7,5€. Horarios: consultar en el Centro de información (situado junto a la entrada de la misma).

Magníficas vistas desde el mirador situado junto a la catedral.

Plaza Mayor: de pequeñas dimensiones, porticada y de notable belleza, en ella destaca el edificio del Ayuntamiento (siglo XVI).
Murallas: son, probablemente, el elemento arquitectónico más llamativo de la población, puesto que se se yerguen de manera ininterrumpida por la ladera de la montaña protegiendo a la localidad. Aunque las murallas originales comenzaron a erigirse en el siglo X, las que hoy se pueden contemplar son del siglo XIV. Merece la pena ascender hasta la Torre del Andador, en la parte superior de las murallas, para obtener una estupenda panorámica de la localidad.
Casa de la Julianeta: situada junto al Portal de Molina, se trata de la edificación más fotogénica de la población. Construida con yeso y madera, destaca por lo irregular de su silueta, en que los pisos superiores son más anchos que los inferiores.

La singular Casa de la Julianeta, uno de los emblemas de Albarracín.

Museo Diocesano: situado junto a la Catedral (entrada aparte), permite recorrer las dependencias de lo que antaño fue el Palacio Episcopal y contemplar algunas destacadas obras de arte sacro.
Paseo fluvial junto al Guadalaviar: Albarracín se sitúa en un meandro del Río Guadalaviar; junto a este, se ha habilitado un agradable paseo desde el que contemplar unas bonitas vistas de la localidad.
Museo de Albarracín: situado en el antiguo hospital de la población, resume y expone parte de la vasta historia de la población.
Museo del juguete: puede resultar una visita entretenida para los niños (y los no tan niños), puesto que en su interior se exponen juguetes antiguos que sacarán una sonrisa y buenos recuerdos al visitante. Entrada: 3,5€ adultos, 2€ niños. Horarios: consultar en su página web.

Calles estrechas, en que los balcones casi se rozan.

Para comprender más la población, su historia y sus atractivos, resulta muy recomendable realizar una visita guiada. La Fundación Santa María realizada visitas guiadas (catedral + población) por 7,5€; El Andador también realiza visitas guiadas por la población, algunas de las cuales incluyen visitas a la Casa Museo Noble Pérez y Toyuela.
Las opciones para tomar algo, comer y/o dormir en Albarracín son variadas y abundantes, por lo que no queda más que disfrutar de la estancia en esta hermosa localidad.

¿Qué ver en los alrededores de Teruel y Albarracín?

Si Teruel y Albarracín son grandes joyas que merecen una detenida visita, sus alrededores no se quedan atrás. Está mucho más allá de la intención de esta entrada del blog detallar todos los encantos (que los hay, y muchos) de la provincia de Teruel, pero algunas comarcas como la del Matarraña/Matarranya o la de Gúdar-Javalambre las hemos explorado anteriormente en este blog.
Así, en este apartado vamos a enumerar algunos de los lugares de interés más próximos a estas poblaciones. Si bien no serán todos, los más relevantes son:
Pinares de Rodeno: con más de 6000 hectáreas, el Paisaje protegido de los Pinares de Rodeno sorprende con su frondoso bosque salpicado de rocas rojizas, verticales y de formas inverosímiles. En toda la zona existen numerosas rutas senderistas bien señalizadas, algunas de las cuales llevan a cuevas en las que contemplar arte rupestre levantino.

Si bien estos paisajes evocan parajes de otras latitudes, nos encontramos en Teruel: los Pinares de Rodeno.

Cascada Batida (o del Molino viejo): muy cerca de la localidad de Calomarde se halla esta espléndida cascada de unos 20 metros de altura, en que el Río Fuente del Berro cae el vacío formando una imagen de postal.
Cascada del Molino de San Pedro: pequeño salto de agua en el entorno de El Vallecillo, un bucólico rincón que merece una tranquila visita.
Barranco de la Hoz: partiendo de la localidad de Calomarde se puede recorrer este angosto cañón realizando una ruta por pasarelas sobre el Río Blanco. Una de las más interesantes rutas senderistas de la zona.

Cascada Batida, cercana a la población de Calomarde.

Nacimiento del Río Tajo: en la confluencia de las provincias de Teruel, Cuenca y Guadalajara se encuentra el nacimiento de este río, en una cuidada zona con buen aparcamiento, merenderos y zona de juegos.
Acueducto romano: con unos 25 km de longitud, el acueducto transportaba las aguas desde el Río Guadalaviar hasta una población próxima a la actual Cella. En la actualidad se pueden recorrer parte de los 9 km de galerías subterráneas que constituían dicho acueducto. Existe un centro de visitantes en Gea de Albarracín, donde obtener información y visitas guiadas al mismo.
Castillo de Peracense: construido allá por el siglo XIII, es uno de los castillos menos conocidos y mejor conservados de todo Aragón.

Por la zona existen un montón de rutas para practicar el senderismo.

Además, existen numerosas opciones, tanto de turismo cultural como de aventura, rutas senderistas, ornitológicas o micológicas, así como otros (berrea del ciervo en la Sierra de Albarracín, etc.). En las oficinas de turismo tanto en Teruel como Albarracín pueden facilitar información para descubrir todos estos (y más) lugares de interés.

Nuestra experiencia en Teruel, Albarracín y alrededores

Escapada de tres días, de esas que son tan necesarias, tan agradables y que sientan tan bien. Y…¿qué destino elegir para disfrutar al máximo esos tres días?
Teruel y Albarracín, a pesar de que ya los conocíamos y que los habíamos visitado en varias ocasiones, pensábamos que iban a ser la mejor elección. Y, desde luego, lo fueron.
Llegamos a Teruel justo a la hora de comer, así que nuestro primer destino es el restaurante Locavore, que nos habían recomendado y que, desde luego, cumple con las expectativas.
Dejamos todo en nuestro alojamiento y paseamos por el viaducto y el Paseo del Óvalo hasta llegar a la Escalinata del Óvalo. La descendemos y contemplamos su decoración, de estilo neomudéjar y en la que destaca, además, la escultura de una escena de los Amantes de Teruel. Característicos ladrillos y cerámica verde y blanca conforman la imponente escalinata.

Descendiendo la bonita Escalinata del Óvalo.

Pronto vislumbramos, no muy lejos de allí, una de las torres que conforman el mudéjar skyline de Teruel: la Torre del Salvador. La contemplamos desde abajo (¡imponente!) y decidimos, posteriormente, entrar a visitarla. Pagamos los 3€ de entrada y ascendemos la escalera de piedra que, en espiral, remonta hasta la zona de las campanas. Bonitas vistas de la ciudad, incluyendo las otras torres que podemos reconocer desde aquí a la perfección.
Merece la pena disfrutar del toque de campanas desde el propio campanario, puesto que sobrecoge el potente sonido, audible en toda la ciudad. En el descenso aprovechamos para detenernos a leer los paneles informativos acerca de la propia torre y la arquitectura mudéjar.
Cuando llegamos a la parte baja nos sentamos a ver un pequeño vídeo explicativo de la torre, bastante interesante.
Dedicamos casi una hora, en total, para la visita completa a la Torre del Salvador.

Primer vistazo a la Torre del Salvador.

Seguimos la visita por Teruel, dirigiéndonos a uno de sus puntos más relevantes: el Mausoleo de los Amantes de Teruel. Foto de rigor con la escultura de la entrada de la puerta y accedemos al interior.
La visita (10€ entrada completa) incluye visita guiada a la Iglesia de San Pedro, que visitamos en primer lugar. Con un buen guía siempre se aprende y se disfruta más la visita, por lo que el recorrido por la iglesia, claustro y torre se nos hace muy ameno y didáctico.
Finalizamos la visita fotografiándonos con las esculturas de los Amantes de Teruel, personajes más célebres de la ciudad.

Vista global de la Iglesia de San Pedro.
Detalle de Los Amantes.

Desde allí caminamos hasta la cercana Plaza del Torico, donde vemos la elevada columna que sostiene al pequeño toro, emblema de la ciudad. Con las últimas luces del atardecer algunas de sus casas modernistas muestran bonitos tonos, que acentúan sus coloridas fachadas.

El Torico, símbolo de la ciudad.

Finalizamos el día en La Barrica, donde disfrutamos de unas estupendas tapas.

No madrugamos demasiado, pero nos ponemos en marcha enseguida para tomar la carretera que va hacia Albarracín y, una vez superada esta población, a la población de Calomarde.
Allí disfrutamos de la estupenda ruta por el Barranco de la Hoz, que se adentra en el Cañón de los Arcos, siguiendo el cauce del Río Blanco.

Espléndido día para la práctica del senderismo en el Barranco de la Hoz, Calomarde.

Desde allí tomamos la carretera de regreso a Albarracín, no sin antes detenernos brevemente a contemplar la Cascada Batida (conocida también como “del Molino viejo”), que nos sorprende con sus más de veinte metros de altura.
Llegamos a Albarracín con apetito tras la excursión matutina, de modo que la primera parada es para comer.
Tras ello nos dirigimos a la zona de la catedral. Decidimos comprar la entrada para la visita guiada a la misma que, además, incluye luego una visita guiada por la población. Nos apetece, tras varias estancias en la localidad, conocerla en profundidad y pensamos que esta es la mejor manera (tras haberla realizado nos reafirmamos en nuestra idea). Aunque la catedral no nos llama especialmente la atención, el paseo por Albarracín, aprendiendo un poco de su historia, las características de su arquitectura y descubriendo su patrimonio nos encanta.

Interior de la Catedral del Salvador, en Albarracín.

Después de la visita guiada dedicamos un buen rato a recorrer Albarracín por nuestra cuenta, deteniéndonos a contemplar numerosos rincones pintorescos. Optamos, también, por subir hasta la zona de la muralla para ganar una panorámica más completa de toda la localidad. El sendero, aunque sencillo, asciende unos cuantos metros (pero merece la pena, sin duda).

Ascendemos hasta las murallas, para ganar buena panorámica de la población.

Comienza a atardecer, por lo que ponemos rumbo a Teruel. En lugar de hacerlo por la carretera principal, conducimos por la carretera que lleva a la zona de los Pinares de Rodeno. Perfecta para el slow driving, recorre hermosos parajes, en los que un inmenso pinar emerge entre rocas rojizas de inverosímiles formas. Además de disfrutar de la conducción, hacemos un par de paradas en miradores, destacando el Mirador del Cabrerizo, cuyas vistas parecen transportarnos a otras latitudes.
Por la zona nos cruzamos con numerosos grupos de practicantes de búlder, que encuentran en este territorio un pequeño paraíso.
Regresamos a Teruel y, tras una agradable cena, nos vamos a dormir.

Tercer día de la escapada, hoy toca acabar de ver la ciudad.
Y toca visitar un destino que también pone a Teruel en el mapa: Dinópolis.
Fin de semana soleado, previo a la Semana Santa. El aparcamiento está lleno, y tenemos que hacer una pequeña fila para entrar. Pagamos los 29€ por persona y accedemos al gran recinto. La primera impresión, tras recibir el mapa con las diversas actividades y atracciones del centro, es que con una mañana (que es lo que tenemos previsto) no se puede ver bien Dinópolis. Si se desea conocerlo en profundidad, y más si se va con niños, se puede dedicar una jornada completa.

Disfrutando, y mucho, de Dinópolis.

No obstante, decidimos organizarnos bien (hay espectáculos que tienen horarios fijos, como el del T-Rex o Terra Colossus, y otros que funcionan continuamente), y planeamos un orden que consideramos óptimo para disfrutar de Dinópolis.
Aunque, finalmente, hay partes del parque que apenas vemos (las más pensadas para niños), lo cierto es que el Museo paleontológico, El último minuto y Tierra Magna nos gustan bastante. En concreto, el museo nos fascina, y pensamos que las mentes más curiosas o interesadas en la paleontología le podrían dedicar varias horas.
Exprimimos y alargamos la mañana al máximo, antes de ir a comer a un restaurante cercano.

El museo de Dinópolis nos encanta.
Contemplando, boquiabiertos, los esqueletos de dinosaurios.

Tras la comida salimos nuevamente a las calles de Teruel.
Ascendemos por la Cuesta de la Andaquilla hasta llegar a la Plaza Pérez Prado, en que se encuentra la sublime torre mudéjar de San Martín. Bonitas luces en este día soleado, punto obligado de fotografías.

Caminando bajo la siempre bella Torre de San Martín.

Recorremos la estrecha Calle de los Amantes hasta llegar a la Plaza de la Catedral, en la que se yergue el magnífico templo, también fotogénico. Pasamos bajo su torre para llegar a la plaza contigua donde, en la parte trasera de la catedral, se encuentra su entrada. Pagamos los 6€ y accedemos al recinto.
La entrada incluye una visita guiada (interesante), en la que nos explican los detalles de su Retablo Mayor (precioso, en madera) y, sobre todo, de la magnífica techumbre, que nos deja boquiabiertos.
Finalizada la visita, y aprovechando que también se incluye en la entrada, nos acercamos al Museo de arte sacro. Aunque sólo le echamos un rápido vistazo, presenta algunas piezas de interés.

La catedral, otra joya mudéjar.

Nos toca regresar a casa tras este excelente fin de semana disfrutando de Teruel, Albarracín y sus alrededores. Lo hemos exprimido y disfrutado pero, no obstante, nos da la impresión de que todavía tenemos mucho que ver por aquí. Está claro… ¡volveremos!

¡Hasta la próxima!

4 comentarios

  1. Muy bonita ruta que nos muestras en tu artículo. Teruel ofrece mucho más de lo que la gente pueda pensar. Hace años que lo visité siguiendo la ruta de los dinosaurios, cuando todavía no era muy conocida, y me encantó la provincia.
    Muchas gracias por compartir estos lugares.

    1. Conbotasymochila

      Gracias a ti por comentar, José.
      Teruel y Albarracín (¡y sus alrededores!) como bien dices tienen mucho que ofrecer. Y la provincia, en general, esconde numerosos tesoros.
      Un saludo,

      Pedro y Paula

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