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Ruta circular por el Valle de Aísa, con raquetas

Ruta circular por el Valle de Aísa, con raquetas

El Valle de Aísa es una de esas joyas bien conservadas, menos conocidas pero sumamente bellas que nos regala el Pirineo aragonés. Relativamente remoto, se trata de uno de los rincones que todavía resisten a la masificación, incluso en temporada estival.
Si bien las grandes cumbres que cierran el valle, como el Aspe, Llena de la Garganta o los Mallos de Lecherín son las que suelen atraer las miradas y los planes de los montañeros más avezados, es innegable el Valle de Aísa es un lugar precioso para realizar sencillas excursiones en familia o, cuando las condiciones lo permiten, salidas con raquetas de nieve.

Nivosa felicidad.

La ruta típica con raquetas (que también se puede realizar, toda la familia, desde finales de primavera a otoño) es la que sigue el sendero SL-HU 105, una pequeña y sencilla excursión circular que nos permite disfrutar del Valle de Aísa desde todos sus rincones.
Hoy nos acercamos al Valle de Aísa para hacer una excursión circular en raquetas de nieve. ¿Nos acompañas a conocer un poco más?

¿Cómo llegar?

El punto de partida de la ruta se halla en la zona conocida como La Cleta, donde una valla verde cierra el paso a los vehículos de motor.
Para llegar hasta allí debemos dirigirnos a la localidad de Aísa y continuar hacia el norte por la carretera comarcal A-2605 unos 8 km hasta que esta finaliza.
En los márgenes de la carretera hay hueco para dejar numerosos coches.
* Nota: la carretera no tiene mantenimiento invernal hasta el inicio de la ruta, por lo que en función de la nieve y las temperaturas, se podrá acceder hasta la propia valla o habrá que dejar el coche algún kilómetro antes. En nuestro caso, tuvimos que caminar unos 600 metros por la carretera antes de empezar la ruta.

Datos técnicos

Fecha: 6 de enero de 2022.
Inicio y fin de la ruta: aparcamiento de La Cleta, al final de la carretera A-2605.
Itinerario: La Cleta – Inmediaciones Refugio de Saleras – Valle de Igüer – Circo de Igüer – Confluencia con camino al Aspe – Inmediaciones Refugio de Saleras – La Cleta.
Distancia: 5,02 km.
Desnivel acumulado: 270 metros, tanto de desnivel positivo como negativo.
Altitud:
– Mínima: 1483metros (La Cleta).
– Máxima: 1716 metros (confluencia con el GR-11).
Duración sin paradas: 2 horas y 5 minutos.
Duración, por partes:
– 10 minutos hasta las inmediaciones del Refugio de Saleras.
– 1 hora y 10 minutos hasta el fondo del Circo de Igüer.
– 1 hora y 45 minutos hasta la confluencia con el camino que va al Aspe.
– 2 horas y 35 minutos hasta el final de la ruta.
Dificultad/recomendaciones:
– Ruta sencilla, tanto en verano como para hacer con raquetas en invierno.
– La señalización, por lo menos cuando hay nieve, podría ser mejorable.
– En nuestro caso, para evitar cruzar el río al inicio de la ruta, caminamos un rato por su margen derecha (siendo que el camino normal lo hace por la margen izquierda). Además, el camino de regreso desde el Circo de Igüer no lo hicimos exactamente por el GR-11 (como tocaría según los paneles indicadores) sino por una senda trazada algunos metros más abajo.

Track GPS: descargar aquí (ojo, el track es aproximado y no se corresponde con la ruta circular SL-HU 105).
*NOTA: los tiempos, distancia y dificultades encontradas están basados en nuestra experiencia, teniendo en cuenta la climatología, nuestra forma física y experiencia en montaña. Hay que salir al monte siempre bien equipado, con el material y una preparación adecuados, y consultando previamente la previsión meteorológica.

Ruta sobre mapa de IGN.
Perfil de la ruta.
Escala MIDE de dificultad.
Ruta realizada.

Nuestra experiencia en la Ruta circular por el Valle de Aísa

Otro año más en que podemos disfrutar del día de Reyes en el Pirineo y, aprovechando la excelente previsión meteorológica, planteamos una excursión con raquetas de nieve por el Valle de Aísa.
Dejamos el coche en el margen de la carretera, a unos 600 metros del comienzo de la ruta, puesto que el hielo y la nieve ya ocupan la totalidad de la calzada. Caminamos ese tramo asfaltado y llegamos a la valla verde de La Cleta, donde un par de paneles informativos nos explican brevemente la ruta y las distancias hasta los diversos puntos.
Una vez superada la valla, por una pequeña puerta, nos calzamos las raquetas.

Comenzamos el camino en la valla que cierra el paso. Aquí nos calzamos las raquetas.

Son, aproximadamente las once de la mañana, y el inicio de la ruta se encuentra todavía sumido en la sombra. La temperatura, por tanto, es gélida: en torno a los -3ºC. Sin embargo, al fondo las cumbres ya reflejan con fuerza la luz del sol, lo que nos hace intuir un hermoso día.
Caminamos primero por un tramo de pista más bien llano, aunque pronto el camino gana pendiente mientras realiza una curva a la izquierda. Este tramo, en función de la temperatura, puede estar más o menos helado y, por ello, puede exigir más atención.

Zona umbría, gélida.

Una vez remontada esa cuesta el Valle de Aísa se abre, majestuoso, ante nosotros. Mallos de Lecherín, Rigüelo, Aspe, Llena de la Garganta, Llena del Bozo, Olibón, Ruabe Bernera… Cumbres que rozan (o superan) los 2500 metros de altitud y se elevan, desafiantes, más de mil metros sobre nuestras cabezas.

El valle se muestra en todo su esplendor.

Más o menos en este punto, y junto a un nuevo panel indicador en el que se enumeran todas las cumbres y hay un pequeño mapa en el que se explica la ruta SL-HU 105, tenemos que buscar el mejor punto para cruzar el Barranco de Igüer, semi congelado.
Nosotros optamos, al no encontrar un claro paso para cruzar el río sin mojarnos, por continuar por la margen derecha del río, siguiendo una traza de huellas que transcurre paralela al cauce, unos metros por arriba. Ello nos permite obtener buenas vistas de un pequeño salto de agua parcialmente congelado.

Más o menos aquí deberíamos cruzar el río si siguiéramos la ruta propuesta estrictamente. Nosotros, sin embargo, continuamos por la margen derecha.
Disfrutando de un hermoso día.
Pequeño salto de agua, congelado. Al otro lado vemos el camino por el que deberíamos transitar, en una zona con menos nieve.

En pocos minutos volvemos a situarnos a la altura del río, intentando dirigir nuestros pasos por los lugares con más nieve, ya que hay zonas en que esta ha sido venteada y asoma claramente la tierra de debajo.

Nos tenemos que dirigir hacia el fondo del valle.

Ya cerca del camino por el que deberíamos haber venido, tenemos frente a nosotros el fondo del valle, con un característico plegamiento rocoso, colosal. Aunque nos detenemos en varias ocasiones a tomar fotografías, enseguida llegamos al fondo del valle.

Rodeados de montañas grandiosas.
Hasta (prácticamente) este plegamiento rocoso debemos llegar.

En este punto debería partir una senda hacia el este, que no intuimos, y que enlazaría más arriba con el GR-11 que viene de la zona del Refugio de Lizara por el Collado del Bozo. Decidimos, por tanto, dirigirnos hacia el este un poco más abajo, buscando unas trazas de senda que parecen discurrir a media ladera, por un tramo entre pinos.

Giramos 180º y debemos dirigirnos hacia la zona de pinos que tenemos enfrente, en suave pero continuo ascenso.
Cielos despejados, temperatura agradable… ¡un excelente día de raquetas!

La dirección a seguir es evidente, por lo que no nos supone ningún problema de orientación. Además, enseguida avistamos un panel indicador amarillo, justo en el punto en el que se unen el GR-11 y el camino que va al Pico Aspe, por lo que nuestra referencia ahora está del todo clara.

Continuamos caminando, buscando las zonas con nieve más continua.

Alcanzamos enseguida el panel indicador, donde merece la pena detenerse unos minutos para fotografiar las imponentes figuras de los Mallos de Lecherín y el Pico Rigüelo.

En este punto, sin duda, hay que detenerse un rato.

Desde aquí ya no quedan dudas del camino, con huellas varias de esquís, botas y raquetas, y que seguimos en cómodo descenso durante unos quince o veinte minutos hasta llegar nuevamente a orillas del Barranco de Igüer.

Acometemos el descenso, ya con camino más evidente.
Cada pocos pasos nos detenemos a contemplar la panorámica.

Esta vez sí, encontramos un buen punto donde cruzar el riachuelo, saltando de roca en roca con facilidad, y así retornamos a la margen derecha, junto al panel indicador del comienzo de la ruta.
Nos queda únicamente descender por la pista hasta finalizar la ruta junto a la valla verde que cierra el paso al tráfico, y donde nos quitamos las raquetas.

Buscando el mejor punto por donde cruzar el riachuelo.

En conclusión, esta ruta circular por el Valle de Aísa (si bien la que realizamos nosotros no es exactamente la que se propone en los paneles explicativos) es una excelente opción para calzarse las raquetas y realizar una excursión sencilla en un valle tan hermoso como poco concurrido.

¡Hasta la próxima!

8 comentarios

    1. Conbotasymochila

      Hola, José María.
      Sí, es una ruta preciosa, aunque justo estos días está la nieve muy dura y peligrosa, mejor esperar…
      Colgamos el track en la propia entrada del blog, aunque no es la ruta exacta que se hace habitualmente, ok?
      Un saludo,

      Pedro y Paula

  1. Hola.

    Que bonito es este valle y que buenas vistas ofrece, pero, al estar tan bajo, es complicado pillarlo bien de nieve.

    Lo de seguir la ruta de verano, no es importante, tenemos que saber desenvolvernos por la montaña y tomar decisiones, dependiendo de las condiciones del terreno.

    Salud y montaña.

    1. Conbotasymochila

      Hola, Eduardo
      Tienes razón, por su altitud a veces (como es el caso) le falta un poco de innivación.
      Y sí, muy de acuerdo en que no es necesario seguir 100% la ruta circular «de verano»; más sencillo hacerla de manera aproximada, como hicimos nosotros.

      Un saludo,

      Pedro y Paula

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