Ruta circular por los valles de Ordiso y Otal

Tenemos un especial cariño al Valle de Bujaruelo. Lo hemos visitado en varias ocasiones y siempre nos ha correspondido con excelentes jornadas de montaña, recorriendo sus verdes prados, conociendo sus azules ibones y disfrutando de su flora y sus paisajes de postal.
La mayor parte de quienes visitan el Valle lo hacen para realizar una sencilla excursión por el Valle de Otal o bien para acercarse al magnífico Ibón de Bernatuara. El Valle de Ordiso, sin embargo, suele quedar relegado a un segundo plano y no entra con frecuencia en los planes de la mayor parte de los montañeros.
Así, se trata de un lugar ideal para conocer en época estival, en que otras zonas de Bujaruelo (y, por ende, el resto del Pirineo) se hallan muy/excesivamente frecuentadas. Porque… ¿te imaginas hacer una excursión el 1 de agosto y no encontrarte a nadie en la mayor parte de la ruta?
Esta completa ruta circular por los valles de Ordiso y Otal puede ser una excelente opción para descubrir la montaña más pura. ¿Nos acompañas a conocer un poco más?

¿Cómo llegar?

La ruta que presentamos parte del Refugio de Bujaruelo, situado en el corazón de dicho valle.
Para llegar a dicho refugio tenemos que superar la localidad de Torla y, tras cruzar el Puente de los Navarros, tomar el desvío hacia la izquierda. Una pista forestal asfaltada a tramos, apta para cualquier tipo de vehículo en época estival, nos lleva hasta el Refugio de Bujaruelo, donde además hay un camping y una gran zona de aparcamiento.

Datos técnicos

Fecha: 1 de agosto de 2020
Inicio y fin de la ruta: Refugio de Bujaruelo.
Itinerario: Refugio de Bujaruelo – GR11 – Cabaña del Vado de Ordiso – Valle de Ordiso (Cabaña)– Collado de Ordiso – Cabaña/Refugio de Otal – Refugio de Bujaruelo.
Distancia: 19,54 km.
Desnivel acumulado: 953 metros, tanto de desnivel positivo como negativo.
Altitud:
– Mínima: 1344 metros (Refugio de Bujaruelo).
– Máxima: 2231 metros (Collado de Ordiso).
Duración sin paradas: 6 horas y 50 minutos.
Duración, por partes:
– 1 hora y 10 minutos hasta la Cabaña del Vado de Ordiso (5 minutos de descanso).
– 2 horas y 5 minutos hasta la cabaña del fondo del Valle de Ordiso.
– 3 horas y 35 minutos hasta el Collado de Ordiso (15 minutos de descanso).
– 5 horas y 30 minutos hasta la Cabaña/Refugio de Otal (20 minutos de descanso)
– 7 horas y 30 minutos hasta el Refugio de Bujaruelo.

Dificultad/recomendaciones:
– En la entrada al Valle de Ordiso, una vez cruzado el río, existen varias trazas de camino, algunas no muy bien señalizadas y no demasiado evidentes. No obstante, la dirección es evidente, y poco a poco el camino a seguir se va haciendo más claro.
– Desde la cabaña del final del Valle de Ordiso hasta el Collado de Ordiso la traza de camino se pierde con facilidad. Periódicamente hay algunos hitos de piedra, pero es fácil perderlos y, más tarde, volver a encontrarlos. Sin embargo, conforme se va ascendiendo se intuye la ruta y el punto donde está el Collado de Ordiso. Recomendable llevar mapa y track GPS para poder seguirlo con facilidad. Este tramo se hace largo y duro, superando un notable desnivel.
Track GPS: descargar aquí.

*NOTA: los tiempos, distancia y dificultades encontradas están basados en nuestra experiencia, teniendo en cuenta la climatología, nuestra forma física y experiencia en montaña. Hay que salir al monte siempre bien equipado, con el material y una preparación adecuados, y consultando previamente la previsión meteorológica.

Ruta realizada, según reloj GPS.
Ruta realizada, con más detalle.
Perfil de la ruta realizada.
Escala MIDE de dificultad.

Nuestra experiencia en la ruta por los valles de Ordiso y Otal

Estamos disfrutando de un excelente fin de semana en el camping de Bujaruelo, durmiendo bajo un manto de estrellas rodeados de hermosas montañas. Tras la ruta del día anterior al Ibón y el Pico de Bernatuara, hoy vamos a realizar una ruta mucho más tranquila y poco conocida: la Ruta circular a los Valles de Ordiso y Otal.
Son poco más de las ocho de la mañana cuando cruzamos el Puente de San Nicolás de Bujaruelo y comenzamos a caminar por el GR-11 en dirección norte, por la margen izquierda del Río Ara, todavía a la sombra a estas horas.

Comienza la ruta cruzando el siempre precioso puente de San Nicolás de Bujaruelo.
Zona de prados, todavía a la sombra a estas horas de la mañana.

Pronto llegamos a la pista que viene del Puente de Oncins; debiendo virar a la derecha para unirnos a ella en ascenso cómodo pero que persiste durante unos centenares de metros. A lo lejos el sol ya calienta las cumbres de las montañas que cierran el Valle de Otal, por donde pasaremos más adelante.
La pista por la que caminamos, bellísima en muchos tramos, transcurre por medio de un frondoso bosque y, a ratos, bajo la roca horadada para el paso de la misma.

Toca incorporarnos a la pista, girando a la derecha.
Ascenso suave por una ancha pista.
Momentos cautivadores.

Llegamos a la Cabaña del Vado de Ordiso (4,1 km; 1 hora y 10 minutos; 1590 metros), que supone un cruce de caminos. Hacia la derecha (norte) continuaríamos caminando hacia la cabecera del Río Ara; nosotros debemos dirigirnos hacia el oeste, descendiendo unos cuantos metros hasta alcanzar un puente que nos permite cruzar dicho río. Tras el puente, toca remontar una ladera de vegetación alta y frondosa, en la que el estrecho camino apenas se distingue.

Al llegar a este punto debemos girar a la izquierda, para descender al cauce del Río Ara.
La senda, tal y como se muestra en la foto, nos lleva a internarnos por el Valle de Ordiso, tras un tramo de ascenso.
Cruzamos el cauce del río.
La senda, estrecha, se abre camino entre la alta vegetación.

Debemos caminar hacia el oeste, por la margen derecha del Río Ordiso, afluente del Ara, siguiendo las trazas de camino que veamos más claras. Aunque no vemos ni hitos de piedra ni marcas de pintura, la dirección a seguir es evidente y no tiene pérdida, siguiendo los pseudosenderos que encontramos.
Conforme nos adentramos en el Valle de Ordiso las hierbas altas se transforman en agradables prados verdes, por los que el sendero (ahora sí, evidente) serpentea y se dirige con decisión hacia el fondo.

Ya se abre ante nosotros el solitario Valle de Ordiso. La dirección a seguir es evidente. * Nótese el hito de piedras que nos guía entre la vegetación.
Ahora sí, el valle en todo su esplendor.
El sendero ya es más evidente y cómodo de seguir.

Pronto llegamos a las inmediaciones de la cabaña que se encuentra al fondo del valle, junto a la cual pastan decenas de vacas, tranquilas (6,22 km; 2 horas y 5 minutos; 1808 metros).
Nos ha resultado sumamente agradable recorrer este idílico valle, de esencia pura montañera, disfrutando de los sonidos y olores de la naturaleza en soledad.

Llegamos a la cabaña del Valle de Ordiso, donde pastan plácidamente algunas vacas.

En este punto debemos estar atentos a las trazas de senda que se dirigen hacia las pronunciadas laderas herbosas situadas al sur, y por las que debemos ascender en busca del Collado de Ordiso. Si bien en un primer momento encontramos una senda continua y coherente, pronto la perdemos y debemos ir siguiendo los esporádicos hitos de piedra que sugieren la ruta.

Al fondo del todo se intuye por dónde estará el Collado de Ordiso. Nos toca remontar esta pendiente, por la cual no queda del todo definido el camino a seguir.

Vamos ganando altitud y echando una vista atrás comienza a aparecer la gran mole del Comachibosa/Vignemale (3298 m), el gran coloso de la zona, espectacular.
El caminar fuera de sendero se hace duro, puesto que la pendiente es acusada. Realizamos pequeñas lazadas para mitigar algo nuestro esfuerzo, pero las piernas notan el cansancio en este tramo de ascenso claro y contundente.
Fijándonos bien, unos pocos centenares de metros más a nuestra derecha (hacia el oeste) vemos una clara senda que asciende, bien definida, en dirección oeste y que llevaría al Ibón de Ordiso. Puede ser una buena opción para complementar la ruta, aunque la convierte en una excursión más larga todavía. Decidimos dejarlo para otra ocasión.

Ascenso pronunciado, sin sendero claro. Al fondo asoma el gran Comachibosa/Vignemale.

Así, subiendo siempre en dirección sur y un poco, también, oeste, llegamos al amplio Collado de Ordiso (8,1 km; 3 horas y 35 minutos; 2231 metros). El collado, amplio y de perfil suave, se halla dividido por una vetusta valla que vivió años mejores y ahora ya ni siquiera cumple su función, permitiendo el paso libremente.
Desde el collado tenemos unas excelentes vistas del Comachibosa/Vignemale hacia el norte, mientras que hacia el sur se abre el Valle de Otal y la cumbre del Pico Otal (2701 m).

Ya casi estamos en el Collado de Ordiso.
Ahí a la izquierda, donde finaliza el lomo herboso, se encuentra el collado propiamente dicho.
Tras superar la antigua valla metálica se abre ante nosotros el idílico Valle de Otal, en el que destaca el pico homónimo.

Inicialmente la senda comienza a descender en dirección oeste, para pronto realizar un giro de 180º y virar hacia el este, en el punto en el que se desvía el camino que llevaría hacia el Collado de Tendeñera, el cual vemos al fondo.
Seguimos descendiendo por un sendero cómodo, que realizar un par de amplias lazadas para salvar el desnivel con mayor facilidad.

Comienza el descenso. Al fondo, el Collado de Tendeñera.
Bonitos lirios pirenaicos.
Llegamos a este cruce. Siguiendo rectos llegaríamos al Collado de Tendeñera; para la ruta de hoy debemos seguir las indicaciones de Paula y girar a la izquierda.

Nuestras rodillas tienen un pequeño respiro al alcanzar la Plana de la Paúl, una zona de prados llana, donde unas cuantas vacas disfrutan del día soleado mientras pastan mansamente.
Superado ese tramo comenzamos nuevamente a descender, ahora por un tramo algo más encajonado, junto a alguno de los riachuelos que conforman el Río Otal.

Seguimos descendiendo.
Sendero evidente que nos lleva de nuevo hacia el oeste, en un tramo en que el valle se encajona un poco.

Pronto el valle se abre y se muestra en toda su inmensidad, cuando nuestros pasos nos llevan hasta la Cabaña/Refugio de Otal (13,10 km; 5 horas y 50 minutos; 1640 metros).
Cerca de dicha cabaña nos sentamos durante un buen rato a reposar y comer. La ruta ha sido bastante larga hasta este punto, y aún nos queda una larga caminata para finalizar la excursión.

Ya queda poco para llegar a la Cabaña/Refugio de Otal. Al fondo el Puerto de Bujaruelo.

Con energías renovadas, tomamos la amplia y cómoda pista que transita por el fondo del Valle de Otal, uno de esos valles que enamoran desde el principio.
No nos queda más que continuar la pista durante unos cuantos kilómetros, lo que hacemos a buen ritmo. Finalmente, llegamos al Refugio de Bujaruelo cuando llevamos unas siete horas y media de marcha.

Caminando por la amplia pista que surca el Valle de Otal.

En conclusión, una larga y moderadamente dura ruta, con algunos tramos en que el sendero no está claramente definido, pero que permite disfrutar de la montaña más tranquila y pura.

Una de las excelentes panorámicas que nos regala la ruta.

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