Ruta de una semana en los Dolomitas

Convendría comenzar esta entrada planteándonos si, realmente, una semana es suficiente para visitar de verdad los Dolomitas. Y probablemente la respuesta sea no. O, por lo menos, no lo suficiente para poder afirmar que hemos conocido la zona en profundidad. Sonará a tópico, quizá, pero conocer como se merece cualquier ciudad, comarca, región, o país emplearía, en la mayor parte de las ocasiones, mucho tiempo más del que se les suele dedicar.
Sucede así, habitualmente, cuando se viaja a los Dolomitas. Más de 140000 hectáreas repartidas en numerosos valles, cada uno de ellos con una (casi) infinita oferta de naturaleza, a la que sumar gastronomía, poblaciones con encanto y un buen pedazo de historia.
Sólo visitar, someramente, los principales puntos de interés, nos llevaría un buen puñado de días, por lo que, en nuestro caso, a pesar de haberlos explorado intensamente a lo largo de una semana, tenemos claro que será necesario regresar para seguir conociendo esta increíble cordillera. ¡Perfecta excusa!

Aunque hemos visto los principales atractivos de los Dolomitas… ¡ya queremos volver!

Tipos de viaje y algunas consideraciones

También es cierto que, en función del tipo de viaje que se tenga planeado, serán necesarios más o menos días para conocer las joyas de los Dolomitas. No es lo mismo un viaje centrado en visitar únicamente los rincones más fotogénicos mientras se realiza un roadtrip por la zona que un viaje lleno de rutas senderistas y durmiendo en refugios de montaña, puesto que este último, sin duda, consumirá más días de viaje.
Así, para completar un viaje en coche (¡nos resistimos un poco a emplear el dichoso anglicismo roadtrip!) enfocado a visitar los enclaves fotogénicos (lagos, miradores…) y principales localidades pueden ser suficientes cuatro o cinco días (ver “Los imprescindibles” más abajo). Si, en cambio, el motivo de conocer los Dolomitas es exprimir las opciones de deporte de aventura que nos ofrece, no sabremos ni por dónde empezar. Las rutas senderistas, vías ferratas y vías de escalada son casi interminables. Por ello, se requiere al menos una semana para poder recorrer, únicamente, los principales senderos y atractivos naturales.

La Iglesia de San Giovanni in Ranui, uno de los lugares más fotografiados de los Dolomitas. Se llega en coche, así que seguro que entrará dentro de nuestra ruta.

Algo a tener muy en cuenta es que el tiempo en los Dolomitas puede cambiar en pocas horas, y es frecuente que salgan días lluviosos o con tormentas (estas últimas, sobre todo, las tardes de verano). Por ello, el calendario que tengamos previsto debe tener cierta laxitud, con la idea de tener un “plan B” en caso de que el las previsiones meteorológicas no sean las adecuadas.
Por último, y tal y como decíamos en la entrada anterior, es preciso conocer que los teleféricos y refugios pueden cerrar en determinadas épocas del año, lo que también condicionará la ruta a realizar y los días necesarios para la visita (no está de más tener algún día extra como comodín).

Los días nublados o con lluvias son frecuentes, como nuestro último día, en Alleghe. Conviene tener un plan flexible, para poder aprovechar estos días malos.

Visitas imprescindibles en los Dolomitas

No es fácil tampoco definir cuáles son los lugares que deben estar, sí o sí, en una ruta por los Dolomitas. Es cuestión de gustos, desde luego, pero nosotros consideramos que los siguientes deberían estar en cualquier viaje a los Dolomitas:

Tre Cime di Lavaredo: pasear bajo las gigantescas moles de piedra es una experiencia irrepetible. Caminar desde el Rifugio di Auronzo hasta el Rifugio di Lavaredo es muy sencillo y para todos los públicos; merece la pena estirar un poco la ruta y llegar hasta el collado (Forcella Lavaredo), con excelentes vistas de las Tre Cime. Hasta este punto es para (casi) todos los públicos; si se está en forma es totalmente recomendable completar la ruta circular (unos 10 km; 3 horas y media).

Las Tre Cime di Lavaredo, inconfundibles.

Lago di Carezza: situado junto a la carretera, este lago de aguas azul verdoso se encuentra situado bajo un hermoso bosque y afiladas cumbres. Quizá sea una de las estampas más famosas y fotografiadas de los Dolomitas; lo cierto es que motivos no le faltan. Se puede realizar una ruta circular, rodeándolo, que lleva aproximadamente media hora.

¿Cómo no enamorarse de un paisaje como este?.

Cortina d’Ampezzo: la ciudad más glamurosa de la región, repleta de tiendas, hoteles y restaurantes. Conocida como “la perla de los Dolomitas”, es una ciudad vibrante, rodeada de unos paisajes superlativos y que puede suponer un excelente campo base para recorrer la zona.

Cortina d’Ampezzo, con las últimas luces del día.

Cinque Torri: aunque quizá menos conocidas que otros lugares de los Dolomitas, las Cinque Torri constituyen un hermoso y curioso atractivo natural, siendo un destino ideal para el senderismo. Imprescindible realizar la ruta senderista “Giro delle torri”, bien partiendo del Rifugio Cinque Torri (al cual se accede en coche) o bien desde el Rifugio Scoiatoli (al cual se llega en funicular).

Cinco torres majestuosas.

Lago di Braies: otro clásico de los Dolomitas, quizá algo masificado, pero de gran belleza. Con una extensión de 31 hectáreas y hasta 36 metros de profundidad, sus aguas azules cautivan a los visitantes. El lago está rodeado de altas cumbres, y existe un sencillo camino que lo rodea (una hora, aproximadamente).

Paisajes de alta montaña a pie de carretera.

Passo Giau: si tenemos que elegir alguno de los puertos de montaña que visitar, sí o sí, probablemente nos decantamos por este. Impresionantes vistas en todas direcciones, y punto de partida de numerosas rutas senderistas.

Comenzando una ruta en el Passo Giau.

Sass Pordoi: funicular que parte desde el Passo Pordoi y asciende hasta los 2950 metros de altitud, desde donde se obtienen unas magníficas vistas de toda la región, destacando las de la Marmolada. Punto de partida para algunas rutas de montaña, como la que lleva al Piz Boè.

Sass Pordoi, un fácil acceso a la alta montaña.

Iglesias del Val di Funes: otra de las idílicas estampas de los Dolomitas es la que ofrecen algunas iglesias de este valle de color verde radiante. Sin duda, tanto la Iglesia de San Giovanni in Ranui como la de Santa Magdalena merecen una (fotogénica) visita. Esta última, al atardecer, cobra especial belleza.

Comienza a atardecer en el Val di Funes.

Alpe di Siusi: el más grande altiplano de toda Europa, verde, coqueto, espectacular. Punto de partida de numerosas y sencillas excursiones, conforma uno de esos paisajes que se graban en la memoria para siempre.

Pedro embobado contemplando estos paisajes.

Nuestra ruta por los Dolomitas

Como decíamos previamente, nuestra ruta por los Dolomitas estaba focalizada, fundamentalmente, en las rutas senderistas. Aun con todo, visitamos muchos de los lugares más relevantes de la zona, por lo que consideramos que una semana en los Dolomitas es tiempo más que suficiente para tener un contacto aceptable con todo lo que tiene que ofrecer.
En nuestro caso, y debido a las condiciones meteorológicas, tuvimos que cambiar ligeramente el plan previsto inicialmente. Así, el primer día, y aprovechando que estábamos en el Passo Pordoi queríamos tomar el teleférico que sube a Pass Pordoi, pero lo dejamos para el día siguiente debido a la importante nubosidad. También nos vimos obligados, ante las previsiones de lluvia y tormenta, a hacer el mismo día la ruta circular a las Tre Cime di Lavaredo y la ruta circular a las Cinque Torri, dejando el último día sin ruta y dedicándolo únicamente a visitar un par de poblaciones y descansar en Alleghe.

Finalmente, nuestra ruta fue:
Día 1: tras llegar a dormir la noche anterior a Vigo di Fassa, comenzamos con nuestra primera jornada senderista, partiendo desde el Passo Pordoi y realizando una ruta circular pasando por el Rifugio Viel del Pan. Por la tarde, con un día muy nublado, y a ratos lluvioso, nos acercamos al Lago di Carezza. Paseamos un breve rato por la localidad de Moena, bajo un importante chaparrón.

Comenzamos las rutas senderistas, con vistas a la Marmolada.

Día 2: el día se levanta algo más despejado, lo que nos permite ver que ha nevado en las cumbres más altas. Nos dirigimos al Passo Pordoi y tomamos el funicular hasta el Sass Pordoi, a 2950 metros de altitud, que amanece completamente nevado y bellísimo. Regresamos a Vigo di Fassa, y allí tomamos el funicular Cattinaccio hasta Ciampedie, donde comenzamos la espectacular ruta senderista al Rifugio Re Alberto I, en el que pasamos la noche.
Día 3: nos despertamos en el refugio y al mirar por la ventana vemos que está cayendo una buena nevada. Realizamos el camino de vuelta desde el Rifugio Re Alberto I hasta Ciampedie y tomamos el funicular de regreso a Vigo di Fassa. Ya con el coche nos acercamos a los excelentes miradores que suponen el Passo Sella y el Passo Gardena. Por la tarde disfrutamos recorriendo las calles de Kastelruth/Castelrotto, uno de los pueblos más bonitos de Italia, donde cenamos y probamos los típicos canederli.

Paseando por las calles de Castelrotto/Kastelruth.

Día 4: tomamos el teleférico que nos lleva a Alpe di Siusi, donde realizamos dos rutas senderistas. La primera es el Giro del Bullacia; la segunda es una ruta circular que pasa por el Hotel Panorama, ambas con extraordinarias panorámicas. Regresamos en el teleférico y nos acercamos, ya en coche, a la cercana localidad de Siusi Seis para visitar la coqueta Iglesia de San Valentino, enmarcada en una zona de prados y con impresionantes montañas de fondo. Continuamos la ruta en coche hacia el Val di Funes, donde es imprescindible acercarse a la Iglesia de San Giovanni in Ranui y a la de Santa Magdalena, esta última preciosa con las luces del atardecer.
Día 5: a primera hora de la mañana nos acercamos al Lago di Braies, realizando la ruta que lo circunda, bonita pero muy masificada. Desde allí vamos a la localidad de Misurina, donde tenemos que cambiar de planes puesto que el acceso a las Tre Cime di Lavaredo (nuestra gran ruta prevista para hoy) está cerrado. Así, nos acercamos al puerto de las Tre Crocci, desde donde hacemos la ruta al espectacular Lago di Sorapis. Nos dirigimos a Cortina d’Ampezzo, una entretenida ciudad donde paseamos y tomamos una deliciosa cena.

Es precioso, ¿verdad?

Día 6: hoy toca madrugar para poder acceder, pagando los 30€ de aparcamiento, al Rifugio Auronzo, desde donde parte la impresionante ruta circular de las Tre Cime di Lavaredo. La estampa más célebre de los Dolomitas, ruta senderista imprescindible. Dadas las malas previsiones para el día siguiente, decidimos adelantar la del día siguiente y realizar una sorprendente ruta circular desde el Passo Giau pasando por las Cinque Torri. Una jornada inolvidable.
Día 7: toca decir adiós a las altas montañas; nos dirigimos a la bonita localidad de Alleghe, parando antes en la coqueta Colle Santa Lucia. Día más tranquilo, en el que damos un paseo alrededor del lago de Alleghe, finalizando bajo la lluvia.

Las Cinque Torri son solo una pequeña parte de este paisaje grandioso.

Esta fue nuestra ruta de una semana por los Dolomitas, magnífica introducción para conocer la zona, y que nos dejó un excelente sabor de boca y muchas ganas de volver a recorrer la zona. Pronto hablaremos sobre senderismo en los Dolomitas, pero eso, ya sabes… ¡lo contaremos en la próxima entrada del blog!

¡Te esperamos en la próxima entrada del blog!

3 comentarios

    1. Conbotasymochila

      ¡Gracias por tus palabras!
      Lo cierto es que en Dolomitas hay rincones inolvidables, ¡y una visita por allí merece muchísimo la pena!
      Un saludo,

      Pedro y Paula

  1. Pingback: Compañeros de ruta: con ilusión y ganas, también se puede viajar – ¡Turismo guay!

Responder a Conbotasymochila Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *