Senderismo en Dolomitas: Ruta circular al Refugio Viel dal Pan

Una de las rutas de senderismo más populares en la zona del Val di Fassa es la que llega hasta el Refugio Viel dal Pan. Se trata de una caminata suave y cómoda, para todos los públicos, por caminos amplios y carentes de cualquier dificultad técnica, pero que ofrece unas vistas magníficas del Val di Fassa y de la cima más alta de los Dolomitas, la Marmolada. Por todo ello, es una ruta muy concurrida y apetecible.
En nuestro caso optamos por ampliar dicha ruta, a pesar de las previsiones meteorológicas inciertas, para realizar una ruta circular más completa, que nos permitiera llegar hasta la Porta Vescovo y regresar por el valle contiguo, con excelente panorámica al Passo Pordoi y al Grupo del Sella.
Nos pareció una excelente introducción al senderismo en los Dolomitas, y es una de las rutas que recomendamos (al menos hasta el Refugio Viel dal Pan) a todo el mundo. ¿Nos acompañas a conocer un poco más?

Detalles en la inmensidad.

¿Cómo llegar?

El punto de partida de la ruta se encuentra en el Passo Pordoi, conocido en idioma ladino como Jof de Pordou, a 2239 metros de altitud.
Existe un amplio aparcamiento junto al teleférico Sass Pordoi aunque, en teoría, debería ser utilizado sólo por quienes toman dicho teleférico (dudamos que ello se respete).
En nuestro caso aparcamos junto al Hotel Saboia, que es donde comienza la ruta. Hay hueco para unos 8 o 10 vehículos; cuando llegamos (un poco antes de las 9 de la mañana) había bastante sitio todavía.

Datos técnicos

Fecha: 31 de agosto de 2020.
Inicio y fin de la ruta: Passo Pordoi (junto al Hotel Saboia).
Itinerario: Passo Pordoi – Rifugio Fredarola – Rifugio Viel dal Pan – Porta Vescovo – Passo Pordoi.
Distancia: 12,53 km.
Desnivel acumulado: 565 metros, tanto de desnivel positivo como negativo.
Altitud:
– Mínima: 2099 metros, en el cruce del sendero con la carretera antes del Passo Pordoi.
– Máxima: 2478 metros, en la Porta Vescovo.
Duración sin paradas: 3 horas y 40 minutos.
Duración total, por partes:
– 30 minutos al Rifugio Fredarola.
– 1 hora y 15 minutos al Rifugio Viel dal Pan (10 minutos de descanso).
– 2 horas y 20 minutos a la Porta Vescovo (5 minutos de descanso).
– 3 horas y 35 minutos al cruce con la carretera.
– 3 horas y 55 minutos hasta el coche.
Dificultad:
– La ruta hasta el Rifugio Viel dal Pan se realiza por una pista muy amplia y cómoda, sin ninguna complicación y es apta para todo tipo de públicos.
– El camino continúa cómodo hasta la Porta Vescovo, con un tramo de ascenso algo duro en los últimos metros.
– El descenso desde la Porta Vescovo se puede realizar íntegramente por una pista o atajando por un sendero. Si se toma esta última opción el camino es más pendiente y algo resbaladizo, pero sin grandes dificultades.
Track GPS: descargar aquí.

*NOTA: los tiempos, distancia y dificultades encontradas están basados en nuestra experiencia, teniendo en cuenta la climatología, nuestra forma física y experiencia en montaña. Hay que salir al monte siempre bien equipado, con el material y una preparación adecuados, y consultando previamente la previsión meteorológica.

Ruta realizada.
Ruta realizada según el reloj GPS.
Perfil de la ruta.
Escala MIDE de dificultad.
Ruta realizada.

Nuestra experiencia en la ruta circular al Rifugio Viel dal Pan

Primer día en los Dolomitas y primera ruta senderista por la zona. Las previsiones meteorológicas no son nada halagüeñas, y vaticinan nubosidad media y probabilidad de lluvias a partir del mediodía.
– ¡Qué le vamos a hacer! – pensamos en silencio – el tiempo es el que es y no podemos cambiarlo.
Así, preparamos nuestras mochilas con ropa de abrigo e impermeable y salimos desde la localidad de Vigo di Fassa temprano, conduciendo por la revirada carretera que nos lleva al Passo Pordoi, a 2239 metros de altitud.
Aparcamos junto al Hotel Saboia, y nos calzamos las botas y ponemos ropa de abrigo. El frío se hace notar tan temprano y a esta altitud. Enseguida vemos un gran panel informativo con un mapa de la zona, junto al cual un poste de madera define los posibles destinos del sendero que parte hacia la izquierda. Sendero 601 en dirección a Viel dal Pan, hacia allí vamos.

Aquí comienza la ruta.
A ver si esas nubes nos dan una tregua…

Comenzamos un suave ascenso por una senda amplia y alisada, mirando hacia el fondo del valle, cubierto por una fina capa de nubes. Las nubes de verdad, las gruesas que impiden ver algunas cumbres, están justo en la dirección hacia la que nos dirigimos. Veremos qué pasa más adelante, pero caminamos decididos y con la energía de quien tiene por delante una perfecta semana de senderismo en un enclave semejante.
En apenas unos minutos llegamos a una pequeña ermita, cerrada, la cual dejamos a nuestra izquierda. En este punto el camino vira levemente para dirigirse hacia el sur, en ascenso algo más pronunciado, pero sin llegar a exigir más que un leve esfuerzo.
Llevamos quince minutos de marcha cuando llegamos a un collado en el que las vistas se amplían considerablemente. Junto a nosotros se yergue, como una mole rocosa, el Sasso Beccé (2534 metros); vemos el Val di Fassa y, frente a nosotros el Rifugio Sass Becè, encaramado a lo alto de una colina.

Podemos ascender directos al Rifugio Sass Becè; aunque resulta más cómodo rodear la colina por la senda ancha (donde se ve el coche al fondo).
Este es el collado por el que hemos pasado, espectacular.

Aunque la senda se dirige, desde el collado, directa hacia dicho refugio, nosotros tomamos la cómoda pista que rodea la colina por el oeste (derecha según vamos caminando), al parecernos más cómoda y con espectaculares vistas al Gruppo del Sassolungo. Todo un acierto.

Menudas vistas, ¿verdad?

Seguimos las indicaciones hacia el refugio Viel dal Pan, por lo que rodeamos la colina antes mencionada para comenzar a tomar rumbo este, ahora llaneando, y con unas fabulosas vistas de la Marmolada, cuyas cumbres juguetean con las nubes grises. Así, superamos este sencillo tramo para llegar al Rifugio Fredarola (1,6 km; 30 minutos; 2390 metros de altitud).
Es justo aquí cuando la niebla, procedente del norte, comienza a sumir las montañas en un ambiente lúgubre y, si cabe, más fascinante. Desde el refugio parten dos pistas; nosotros debemos tomar la que sale hacia la derecha, en ascenso (señalizada por un poste de madera que no vemos al estar, unos metros más adelante, semi oculto por la niebla).

Caminando con buenas vistas.
En el Rifugio Fredarola nos topamos con este desvío. Nosotros, hacia la derecha.

La panorámica, inmensa cuando las nubes desaparecen fugazmente, acaba velada por esta niebla intermitente. Una lástima, dado que el entorno que nos rodea es colosal. Sin embargo, no nos desanimamos, puesto que, por otro lado, no parece que vaya a llover (por el momento), y estamos disfrutando de esta jornada montañera.
Mirando hacia adelante vemos la senda por la que debemos continuar, surcando concienzudamente la ladera herbosa y trazando una breve interrupción en su firme pendiente. ¡Qué gustazo caminar por aquí!

Qué gustazo caminar por aquí.

Posiblemente por las nubes y la previsión de lluvia, esta ruta siempre frecuentada hoy parece relativamente tranquila. Hemos adelantado a un par de parejas y, echando un vistazo atrás, no vemos a demasiada gente que siga nuestros pasos.
En uno de los pequeños giros del camino ganamos más perspectiva del valle por el que caminamos, pudiendo visualizar, al fondo, el Lago di Fedaia, cuyas aguas reflejan con fuerza el escaso sol que las alcanza.
Pasamos, nuevamente, por delante de una pequeña ermita y, tan solo unos metros después, nos fijamos en un saliente herboso que constituye un perfecto mirador desde donde tomar fotografías de la Marmolada. Parada obligatoria a contemplar sus cumbres nevadas y los grandes glaciares, imaginando las rutas que la conquisten y las dificultades que ello conlleva.

La Marmolada, grandiosa.
Detalle de los glaciares.

Seguimos caminando por una ladera ondulante, de color verde intenso, hasta llegar al Rifugio Viel dal Pan (3,7 km; 1h y 15 minutos; 2432 metros). Allí sí que coincidimos con un buen puñado de senderistas, que han madrugado para realizar la ruta y que, en su mayor parte, finalizan su ruta aquí (para regresar por el mismo camino).
El refugio es un mirador espléndido y, por lo que podemos ver en los minutos en que nos detenemos, tiene todo tipo de facilidades.

Minutos de reposo en el Rifugio Viel dal Pan.

Tras tomar unas fotos y beber un poco de agua tenemos que decidir qué hacer. El día está muy nublado, pero no amenaza lluvia; por otro lado, tenemos ganas de seguir caminando y, hasta este punto, la ruta ha sido muy sencilla. Finalmente, decidimos continuar la senda 601 y realizar la ruta circular a la que ya habíamos echado un vistazo mientras planificábamos el viaje.
Por tanto, debemos continuar caminando más allá del Rifugio Viel Dal Pan, por un camino bien señalizado que sigue atravesando la ladera herbosa, ahora en un casi imperceptible descenso. Tramo cómodo que realizamos en solitario, puesto que son ya pocos los que se animan a alargar la ruta por aquí.

Vistazo hacia adelante…
…y vistazo hacia atrás.

Seguimos flirteando con las nubes, que nos envuelven durante varios minutos para, posteriormente, liberarnos y mostrarnos el majestuoso paisaje que nos rodea. Llegamos a un desvío (uno de los pocos no bien señalizados), en el que se nos presenta la disyuntiva de tomar un sendero que desciende hacia el Lago Fedaia y otro que asciende hacia la izquierda (no sabemos dónde está el cartel señalizador, pero parece que está arrancado). Echando un vistazo al excelente mapa que nos han facilitado en la oficina de turismo comprobamos que, efectivamente, tenemos que tomar el de la izquierda (sendero 601A).

Debemos tomar el sendero de la izquierda (el de la derecha desciende hacia el Lago Fedaia).

Este se dirige en dirección noreste durante unos minutos de suave ascenso, para ir virando cada vez más en dirección norte hasta que contemplamos, en lo alto del collado, el Rifugio Gorza, justo en medio de la Porta Vescovo.
Últimos metros de subida (estos sí, más duros), uniéndonos al sendero 698, y llegamos a la Porta Vescovo (7,14 km; 2 horas y 20 minutos; 2478 m). Apenas nos detenemos unos pocos minutos a descansar, ya que las grandes vistas que caracterizan a este refugio hoy han menguado por el día tan nuboso.

Último esfuerzo antes de llegar a la Porta Vescovo.
Magníficas vistas desde el collado.

En este punto cambiamos de valle, quizá más cubierto incluso que el que veníamos recorriendo. Podemos optar por tomar la amplia pista por la que descienden algunos ciclistas (sendero 680); nosotros preferimos el sendero que parte más directo desde la primera curva de dicha pista (prestar atención para encontrar el desvío, puesto que sólo está señalizado con marcas de pintura en las rocas, curiosamente también con el número 680). Ambas opciones son válidas: más rápido el sendero y mucho más cómoda y recomendable la pista, que realiza varias lazadas para salvar el desnivel.

Comenzamos el descenso hacia la densa niebla, por pista. En la primera curva, que se ve en la foto, la abandonamos y tomamos el sendero.
En este punto se desvía el sendero, señalizado con pintura en el muro rocoso. Nosotros descendemos hacia la derecha.

Dado que descendemos por el sendero, lo hacemos con cuidado puesto que es algo pedregoso y resbaladizo, aunque sin mayor dificultad. En apenas quince o veinte minutos enlazamos con la cómoda pista, a la vez que dejamos las nubes más arriba, lo cual genera un aspecto más amable a este día de verano.

Tramo de sendero algo incómodo, pero sin mayor dificultad.

Una vez llegamos a la pista, que se dirige hacia el oeste, con la vista fija en el Passo Pordoi (el cual divisamos al fondo), el caminar se hace más sencillo y nos dejamos llevar por el suave descenso mientras conversamos sobre lo afortunados que hemos sido con la pequeña tregua que nos han dado las nubes.
Contemplamos la serpenteante carretera, en dirección al Passo Pordoi, desde el cual parte el teleférico que se hunde en las nubes de camino al Sass Pordoi. Momentáneamente se aprecia la llegada del mismo, a 2950 metros de altitud, puerta de acceso a las excursiones por el Macizo del Sella.

Ya asoma, al fondo, el Passo Pordoi.

En una de las curvas de la pista nos topamos con otro poste señalizador, en el que claramente se nos indica que debemos abandonar el cómodo camino para dirigirnos por una estrecha pista que vuelve a recorrer la ladera de la montaña.
Estrecha, sí, pero cómoda y sin apenas dificultades. Únicamente debemos atravesar dos cauces de riachuelos, sin mayor dificultad (precaución si lluvia o deshielo, puesto que da la impresión de que pueden bajar fuertes…).

Abandonamos, nuevamente, la pista para internarnos en el estrecho sendero.
Buena panorámica.

Llegamos a la carretera, junto al Albergo Ristoro Lezio. La atravesamos y seguimos las indicaciones del “Passo Pordoi”, continuando por el sendero 680.
Remontamos unos prados de hierba algo alta, donde el camino se difumina un poco, bajo los cables de los telesillas. Una simpática marmota se muestra impertérrita ante nuestra presencia, impresiona de que está, en cierta medida, habituada a la compañía humana.

Llegamos a la carretera, junto al Albergo Lezio. Para llegar al Passo Pordoi nos queda únicamente remontar los prados de la derecha.
Simpática y curiosa marmota.

La senda vuelve a confluir con la carretera, por la que caminamos los últimos metros hasta llegar, de nuevo, a nuestro coche. Han sido un total de 3 horas y 55 minutos (incluyendo dos breves paradas) a ritmo cómodo y, por fortuna, sin acabar empapados por la lluvia que estaba prevista.
En resumen, una excursión muy agradable que nos permite disfrutar de las mejores vistas de la Marmolada, por senderos cómodos y sencillos. Excelente introducción al senderismo en los Dolomitas.

Rutas alternativas

Llegar sólo hasta el Rifugio Viel dal Pan: por caminos muy fáciles y cómodos, apta para casi todos los públicos. Unos 7,4 kilómetros ida y vuelta, en torno a dos horas y media o tres. Magnífica panorámica de la Marmolada, un clásico de las rutas de los Dolomitas.
Llegar hasta la Porta Vescovo y regresar por el mismo camino: realmente, si se llega hasta la Porta Vescovo es más sencillo realizar la ruta circular completa; aunque en caso de nubes densas en el otro valle, resulta una opción razonable (nosotros nos lo planteamos puesto que el valle que da a la Marmolada estaba más despejado). Serían un total de 14,3 kilómetros, unas 5 horas.

Aunque sólo lleguemos hasta el Rifugio Viel del Pan, las vistas merecerán la pena.

2 comentarios

    1. Conbotasymochila

      Hola, Andrés, ¡gracias por comentar!
      Pues sí, hasta el Rifugio Viel dal Pan es una ruta sencilla y por una buena pista, recomendable para niños y para casi todos los públicos. Quizá completar toda la ruta circular ya sea demasiado, pero hasta el Rifugio Viel dal Pan sin duda.

      Un saludo,

      Pedro y Paula

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