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Trekking de Laugavegur, etapa 1: Landmannalaugar – Hrafntinnusker

Trekking de Laugavegur, etapa 1: Landmannalaugar – Hrafntinnusker

Comienza la aventura, comienza el trekking de Laugavegur. Primera jornada, partiendo del agradable Landmannalugar y adentrándonos en las tierras altas de Islandia, superando los mil metros de altitud y, por tanto, recorriendo amplias extensiones nevadas, rodeadas de fumarolas y campos de lava, hasta llegar al Refugio de Hrafntinnusker.

Datos técnicos

Distancia: 10,49 km
Desnivel positivo: 640 metros.
Desnivel negativo: 209 metros.
Tiempo: 4 horas y 2 minutos.
Altitud máxima: 1063 metros.
Principales dificultades:
– Etapa en claro ascenso hasta superar los mil metros de altitud. Se atravesarán amplias zonas nevadas en las que es preciso estar atentos a las estacas de madera que nos guían por el camino.
– Sólo atravesamos un par de tramos con cierta pendiente; sin ser necesario material específico, hay que prestar mayor atención.

Track GPS: descargar aquí.

*NOTA: los tiempos, distancia y dificultades encontradas están basados en nuestra experiencia, teniendo en cuenta la climatología, nuestra forma física y experiencia en montaña. Hay que salir al monte siempre bien equipado, con el material y una preparación adecuados, y consultando previamente la previsión meteorológica.

Mapa de la ruta.
Perfil de la primera etapa del trekking.
Escala MIDE de dificultad.

Nuestra experiencia de Landmannalaugar a Hrafntinnusker

Aunque el despertador no suena hasta las seis y media, ya llevamos un buen rato con los ojos de par en par. Sí, muy probablemente son esos nervios previos a la gran aventura que comenzamos hoy.
Desayunamos abundante, preparamos nuestras mochilas y comenzamos a caminar sobre las ocho de la mañana.
Nuestras mochilas pesan bastante, puesto que llevan la comida precisa para todo el trekking, ropa de abrigo y el agua necesaria para la jornada de hoy. El día ha amanecido nublado, pero ello no nos resta un ápice de ganas de emprender la ruta.
El inicio de la senda, bien marcado por un panel de madera, es evidente. Comenzamos ascendiendo suavemente por un gran campo de obsidiana, entre la cual serpentea el sendero, aquí bien definido por estacas de madera unidas por cordeles.

¡Comenzamos la ruta!
Sendero muy bien marcado y señalizado.

Mientras nos dirigimos al oeste contemplamos la miríada de pequeñas cumbres que nos rodea. Sin ser excesivamente altas ni esbeltas, sus paredes marrones y grisáceas, salpicadas de manchas de nieve, ofrecen una belleza inaudita.
Pronto la senda vira hacia el sur, alcanzando un pequeño vallecito frente al cual se encuentra el espectacular pico Brennisteinsalda (“ola azufrada”), de coloración amarillenta fruto del azufre en su composición.

Ese característico pico es el Brennisteinsalda.

En dicho pequeño valle apreciamos también algunas fumarolas que desprenden el característico olor, dotando al paisaje de un indudable aspecto volcánico. Nos detenemos cada pocos metros a contemplar el espectáculo geológico que frente a nosotros se está desarrollando. Echando la vista atrás podemos observar todo el campo de lava y, al fondo, el entorno de Landmannalaugar.

Nos aproximamos a una zona de fumarolas.
Geología salvaje.
Allá al fondo queda Landmannalaugar.

Superamos un repecho algo más duro, siempre por camino excelentemente señalizado, y alcanzamos el desvío al Brennisteinsalda (3,2 km; 1 hora y 10 minutos; 822 metros de altitud).
Nosotros continuamos recto, rumbo suroeste, en continuo ascenso aunque ahora mucho más suave y cómodo. Los cielos siguen nublados aunque la temperatura es bastante aceptable; no obstante, pronto comenzamos a pisar los primeros restos de nieve que salpican el terreno. Al fondo, montañas multicolor que confieren al paisaje esa estampa tan característica y que nos fascina.

Enseguida comenzamos a pisar nieve.
Montañas salpicadas de nieve. Belleza simpar.

Sale el sol durante un rato, calentándonos y volviendo mucho más agradable la jornada, mientras superamos un tramo de suaves subeybajas, por un sendero de tonalidad amarillenta, rodeados de fumarolas y una infinidad de montañas en todas las direcciones. El paisaje aquí es soberbio, y el olor a azufre lo invade todo.
Tras pasar un par de charcas de un misterioso color azul, en las que el agua y el barro hierven, acometemos un tramo nevado con algo más de pendiente. Breve y con escalones labrados en la nieve tras el paso de senderistas previos, no nos supone dificultad alguna.

Paisajes con esencia volcánica.
Agua y barro hirviendo.
Paisajes de montaña, con un camino bien marcado.
Tramo de nieve con cierta pendiente; sin complicación.

Superado este tramo alcanzamos una amplísima meseta en la que la nieve se torna, progresivamente, más continua. El sendero, no obstante, sigue siendo claro puesto que unas estacas de madera, colocadas cada pocos metros, lo delimitan a la perfección.
El día sigue respetando, ya que alternamos ratos de sol radiante con otros más nublados. De este modo, estamos disfrutando mucho más del caminar por aquí.

Seguimos las indicaciones, adentrándonos ya en terrenos más nevados.
Diminutos en medio de estos paisajes.

Recorremos a buen ritmo este tramo más llano, hasta llegar a la zona de Stórihver (7,38km; 2 horas y 40 minutos; 905 metros), donde hay grandiosas fumarolas y un minúsculo lago de agua hirviendo.
Tras ello debemos acometer el que, probablemente, sea el único tramo complicado de la etapa. Se trata de un repecho de unos treinta metros, sobre nieve y con gran pendiente, en el que debemos extremar las precauciones para no resbalar. Nuevamente, los escalones labrados en la nieve nos facilitan la labor y lo solventamos sin mayor problema.
Una vez superado el repecho las vistas se amplían en 360 grados, permitiéndonos observar la magnitud de la zona de Stórihver. Naturaleza volcánica en su máxima expresión.

Llegamos a Stórihver.
Superando el único tramo con pendiente pronunciada. Precaución.
Vistazo atrás. Panorámicas amplias y espectaculares.

A partir de aquí el sendero empieza a transcurrir cada vez más por nieve, añadiéndose a las antes mencionadas estacas de madera periódicos hitos de piedra enormes, que se ven desde la distancia y nos indican por dónde caminar. No obstante, debemos extremar la precaución en esta zona puesto que con niebla o ventisca (fenómenos no tan extraños por aquí) la orientación sería complicada. No en vano, por esta zona se puede ver un gran hito de piedra en homenaje a Ido Keinan, un joven que falleció el 27 de junio de 2004 en este punto por una tormenta de nieve.
Nuestros pasos siguen recorriendo el terreno de nieves perpetuas, en soledad, sin escuchar nada más que la ligera brisa que corre en la zona. A pesar de que son varias decenas las personas que comienzan el trekking cada día, es fácil recorrer muchos kilómetros sin adelantar a nadie (ni ser adelantado tampoco). La sensación de soledad, en algunos momentos, resulta sobrecogedora en medio de estos parajes.

Comienza la nieve continua.
Nos detenemos un momento para tomar una autofoto.
Soledad absoluta.

Seguimos ascendiendo cómodamente por la nieve hasta alcanzar un pequeño collado tras el cual asoma un grandioso valle en cuyo inicio ya distinguimos el Refugio de Hrafntinnusker, al cual llegamos tras un breve tramo de descenso (10,45 km; 4 horas y 2 minutos; 1027 metros).
Nos sentamos un rato en las mesas de la terraza, descansamos, comemos y bebemos un poco, finalizando aquí la primera etapa del Trekking de Laugavegur.

Vistas del Refugio de Hrafntinnusker desde el collado.
Hemos llegado al refugio.
Toca reponer energías, que la segunda etapa será también larga e interesante.

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