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Trekking de Laugavegur, etapa 4: Emstrur – Þórsmörk

Trekking de Laugavegur, etapa 4: Emstrur – Þórsmörk

Última etapa del trekking, que nos lleva desde terrenos áridos y agrestes a la concurrida y hermosa zona de Þhórsmörk. Larga y con un desnivel notable, exige un esfuerzo considerable para las ya maltrechas piernas tras las jornadas previas.

Datos técnicos

Distancia: 17,26 km
Desnivel positivo: 460 metros.
Desnivel negativo: 705 metros.
Tiempo: 5 horas y 50 minutos.
Altitud máxima: 489 metros.
Principales dificultades:
– Se cruza un último río, también de caudal abundante. Precaución.
– Recomendable madrugar y realizar la ruta a ritmo decente para asegurarse no perder el autobús de regreso a Reykjavik.
Track GPS: descargar aquí.
*NOTA: los tiempos, distancia y dificultades encontradas están basados en nuestra experiencia, teniendo en cuenta la climatología, nuestra forma física y experiencia en montaña. Hay que salir al monte siempre bien equipado, con el material y una preparación adecuados, y consultando previamente la previsión meteorológica.

Mapa de la cuarta y última etapa del trekking.
Perfil de la etapa.
Escala MIDE de dificultad.

Nuestra experiencia en la etapa de Emstrur a Þhórsmörk

Nos levantamos a las 07:00 horas y desayunamos algo apesadumbrados puesto que la niebla envuelve el entorno del Refugio de Emstrur. Sin embargo, mientras damos buena cuenta del desayuno y preparamos nuestras mochilas esta va disminuyendo e incluso parece asomar un tímido sol.
Abandonamos el refugio por un tramo de escaleras de madera, que atraviesa el camping, dirigiéndonos hacia el sudeste, puesto que en este primer tramo el camino realiza un amplio arco para rodear el Cañón del Río Markarflót, junto al cual caminaremos durante los primeros kilómetros.

Abandonamos el refugio y la zona de acampada.

Nada más comenzar a caminar encontramos un cartel que nos indica que nos adentramos en una zona de actividad volcánica, y que caminaremos junto a volcanes que periódicamente entran en erupción. Ello puede conllevar el deshielo súbito de los glaciares, siendo el de Entujökull el que podría provocar inundaciones en el entorno de Emstrur. Estar atento a las recomendaciones y seguir las indicaciones de los guardias como principales medidas de seguridad.
A pesar de ello, y por fortuna para nosotros, hoy no tenemos nada de que preocuparnos, por lo que iniciamos la ruta tranquilos y con ganas de disfrutar de un hermoso día por las tierras altas de Islandia.
Caminamos por un tramo de arenas negras, llaneando, hasta alcanzar un pequeño riachuelo que atravesamos mediante una precaria pasarela de madera, algo deteriorada.

A ver si levantan un poco esas nubes.
Tramo de descenso.

Pronto llegamos a un tramo de descenso pronunciado, por un terreno quizá algo resbaladizo, pero que solventamos sin mayor dificultad. Estamos descendiendo hacia el cañón, con vistas espectaculares al Glaciar Entujökull, que forma parte del gigantesco Mýrdalsjökull (595 km2).
Alcanzamos el furibundo río Fremri-Emstruá, el cual cruzamos mediante un excelente puente metálico (1,91 km; 34 minutos; 378 metros de altitud). Tras él, un tramo breve y un poco estrecho, paralelo al cañón y habilitado con unas cadenas y barandillas para aumentar la seguridad, puesto que se alza una decena de metros sobre el cañón.

Nos acercamos al río.
Cruzando el río.
Aunque está bien equipado, conviene prestar atención.

Superado este sencillo paso, continuamos la ruta por el fondo de un gran valle de arena negruzca, zona inundable en caso de que se produjera la erupción de alguno de los volcanes cercanos, cubiertos por una gruesa capa de hielo.
Dicho valle es largo, y finaliza en una potente subida que nos hace sudar de lo lindo, a pesar del día fresco y cubierto. No obstante, el esfuerzo tiene su recompensa, puesto que alcanzamos una suerte de collado formado por rocas volcánicas y con impresionantes vistas al cañón.

Espectaculares glaciares.
Ascendiendo al collado.

Descendemos unos minutos a ritmo tranquilo, contemplando las inmensas panorámicas. Nos topamos con un desvío, no señalizado, hacia la derecha, por donde una senda bien pisada abandona el camino principal para aproximarse al borde del cañón. Comprobamos en nuestra aplicación GPS que dicha senda luego regresa al camino principal, por lo que la tomamos para acercarnos a la orilla del cañón.
Las vistas son grandiosas, puesto que nos encontramos justo en el punto de confluencia de los ríos Fremri-Emstruá y Markarfljót. Unos minutos de parada obligatoria para contemplar las vistas y tomar unas cuantas fotografías.

Nos asomamos al cañón.
Espectacular obra geológica.

Regresamos al camino principal y comenzamos un largo tramo de continuos subeybajas, por momentos ascendiendo ligeramente para luego descender de nuevo y atravesar algún que otro pequeño riachuelo. El cielo, velado, matiza las tonalidades del entorno, en que predomina el negro de las arenas, salpicado periódicamente de un agradable manto verdoso.
A lo lejos divisamos la original silueta del monte Einhyrningur (“unicornio”), muy llamativa y esbelta, que recuerda ligeramente a dicho animal mitológico.

Terrenos áridos, con continuos tramos de ascenso y descenso.
Tremendo entorno.

El paisaje se va transformando según avanzamos, ahora en suave pero continuo descenso. Las tierras áridas se van poblando, poco a poco, de vegetación. Inicialmente pequeños arbustos y más adelante incluso pequeños árboles. Caminamos por un terreno más arenoso que impresiona ser el antiguo cauce de algún río.
Nos toca ahora remontar un largo repecho que nos deposita en la cima de una suave loma. Echamos la vista atrás y vemos que, realmente, hemos atravesado una zona bastante verde. Frente a nosotros divisamos algún glaciar y un potente río hacia el que se dirige el camino.

Descendemos por este terreno.
El terreno se torna herboso.
Echando un vistazo atrás.

Nuevo tramo de descenso, este más pronunciado, hasta alcanzar la orilla del Río Þröngá (14,1 km; 4 horas y 20 minutos; 235 metros). Se trata del río más ancho y caudaloso que se debe vadear en todo el trekking. Como en anteriores ocasiones, nos desviamos algo del camino principal para buscar el punto en el que el cauce es más ancho y, por tanto, menos profundo y con menos fuerza. Ayudados de los bastones de trekking para ganar más puntos de sustentación, caminando lentamente a pesar del agua gélida que se clava en nuestras piernas (hasta más allá de la rodilla) como cuchillos, logramos superar otro de los puntos clave de la ruta.

Cómodo tramo por pista.
Debemos descender en busca del río.
El río más ancho y caudaloso que debemos cruzar en el trekking (foto tomada tras haberlo cruzado).

Una vez cruzado el río, la senda se introduce en un tramo boscoso, muy colorido debido a la abundantísima Lupinus nootkatensis, que otorga gran belleza a este lugar.

¡Qué bonitos colores!
Tramo boscoso, inédito hasta este punto en el trekking.

La senda, estrecha, serpentea entre los árboles hasta alcanzar una amplia pista de tierra. Allí, un cartel nos da la bienvenida al entorno de Þórsmörk. Sin embargo, todavía nos queda un kilómetro y medio, por terreno de bosque cada vez más frondoso, el cual se abre periódicamente para dejarnos ver los grandiosos glaciares del entorno.
Subimos algún pequeño tramo y, tras otro de descenso por escalones de madera, alcanzamos el cartel que nos indica que acabamos de finalizar el Trekking de Laugavegur.¡Menuda experiencia!

Nuevo vistazo hacia atrás.
El fin de ruta es espectacular.
Aquí finaliza/comienza, oficialmente, la ruta.

Unos metros más allá se encuentra el refugio, con varias mesas de madera donde bebemos, comemos y descansamos un rato en espera del autobús 4×4 que nos devolverá, de nuevo, a la civilización.
El Trekking de Laugavegur ha cumplido con las expectativas. Duro, con meteorología incierta y complicada, pero con unos paisajes grandiosos e inolvidables. ¿Que si lo recomendamos?¡Al 100%!

¡Acabamos el trekking, ha sido brutal!

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