Tres días en Luxor: el gran museo egipcio al aire libre

La actual ciudad de Luxor fue denominada en el Antiguo Egipto Uaset y, posteriormente, conocida por su nombre griego Tebas, siendo la capital de Egipto en tres ocasiones desde, aproximadamente, el año 2050 a.C.
Aunque sobre esa fecha Mentuhotep II reunificó Egipto dando comienzo al Imperio Medio, fue siglos más tarde, durante el Imperio Nuevo, y en concreto con las dinastías XVIII y XIX en que la ciudad vivió su máximo esplendor. Fruto de ello son los majestuosos templos y edificaciones de dicha época, que todavía perduran bien conservados, y que constituyen el principal atractivo para la visita a esta ciudad situada a orillas del Río Nilo.
En la actualidad Luxor es una urbe de más de un millón de habitantes, fundamentalmente orientada al turismo y que representa una visita obligada para quien desee impregnarse de la grandiosidad del Antiguo Egipto.
¿Nos acompañas a conocer un poco más?

El Templo de Dendera, fascinante.

¿Cómo llegar a Luxor?

La ciudad de Luxor se encuentra en el interior de Egipto, a orillas del Río Nilo, unos 600 kilómetros al sur de El Cairo. Dado su tamaño, población e interés turístico, está bien conectada con El Cairo y otras ciudades mediante diversos medios de transporte, que pasamos a detallar.
Avión: Luxor posee un aeropuerto internacional, situado a unos 6 kilómetros al este de la ciudad. Existen varias conexiones diarias con El Cairo y alguna con Asuán; en determinadas épocas también hay vuelos directos a Londres, París, Milán o Bruselas. Los vuelos Cairo – Luxor rondan los 45 -60 €.
Tren: existen más de 10 trenes diarios hacia El Cairo y Asuán, algunos de ellos trenes-cama. Los trenes Special Service OD tienen aire acondicionado, 1ª y 2ª clase y cafetería; los Speed AC Spanish son algo más viejos y con menos comodidades (aunque también aire acondicionado). El trayecto Cairo – Luxor cuesta al menos 10 horas, y el precio varía desde los 5,68€ (Speed AC Spanish 2ª clase), pasando por los 13,67 € del Special Service OD en 1ª clase hasta los 80 – 120$ de los trenes cama. Más información y reservas aquí (trenes normales) y aquí (trenes cama).
Coche: si bien no es lo habitual moverse en coche desde El Cairo hasta Luxor, conviene conocer que el trayecto son 659 km, casi 8 horas.
Autobús: opción económica, aunque supone largos trayectos por carretera (unas 11 horas Cairo – Luxor). Existen varias compañías, como por ejemplo GoBus.
Crucero: aunque la popular ruta de los cruceros del Nilo se suele realizar en sentido Luxor – Asuán, también es posible realizarla en sentido contrario. Una excelente y cómoda manera de llegar a la ciudad.

Contemplando las grandiosas estatuas del Ramesseum.

¿Cómo moverse por Luxor?

Lo primero que debemos tener claro es que Luxor es una ciudad de gran tamaño, y que los lugares a visitar no se hallan concentrados en una determinada zona, sino que se sitúan a ambas orillas del Río Nilo, separadas varios kilómetros entre sí. Luxor no es una ciudad “caminable” como tal, siendo únicamente accesibles fácilmente a pie el Templo de Luxor y el de Karnak (separados por un par de kilómetros). Los monumentos de la orilla occidental del Nilo ya requieren sí o sí el uso de algún otro medio de transporte.
Además, nos encontramos en el, probablemente, mayor museo al aire libre de todo el mundo, por lo que la lista de lugares a visitar es casi interminable. Por tanto, debemos seleccionar la lista de visitas teniendo en cuenta los días que vamos a pasar en la ciudad.
La mayor parte de quienes recorren Luxor lo hacen con visita guiada, bien sea con un guía privado o mediante tours de grandes compañías. Sinceramente, recorrer los majestuosos templos sin guía de ningún tipo nos parecería desaprovechar enormemente la visita. Así, bien sea con guía privado o con un grupo guiado, creemos que es la opción más adecuada.

Para moverse por Luxor (y alrededores) es preciso ir en vehículo, puesto que algunos de los lugares están lejos del centro de la ciudad.

¿Qué visitar en Luxor y alrededores?

Como adelantábamos en los párrafos anteriores, la cantidad de lugares que visitar en Luxor es enorme, y tras los descubrimientos de los últimos años y el proyecto de restauración de la Avenida de las Esfinges, probablemente siga aumentando en futuras fechas.
Por tanto, nos vamos a limitar a describir de manera somera los más importantes y, sin duda, imprescindibles. Si se desea conocer únicamente los principales lugares cercanos a la ciudad puede ser suficiente con un par de (intensos y largos) días; si se desea completar con la visita a los templos de Abidos y Dendera (algo lejos pero factible en el día y muy recomendable) se debería añadir un día más.
Conviene recordar que, además del precio de la entrada, en algunos lugares (Valle de los Reyes, Valle de las Reinas…) no se pueden realizar fotografías con cámara a menos que se pague un extra (300 EGP, aproximadamente); las fotos con móvil están permitidas y son gratuitas.

En algunos lugares, como el Valle de los Reyes, las fotos en el interior hay que tomarlas con móvil.

Resulta fuera del alcance de este texto (y de nuestros conocimientos, seamos sinceros), el detallar todo el contexto histórico y los detalles artísticos y simbólicos de cada uno de los lugares a visitar. Hay centenares de imágenes, relieves y curiosidades en cada templo, que sólo un buen guía conoce y es capaz de transmitir. Es por eso que repetimos constantemente que viajar sin guía sería desaprovechar la visita.
Dicho esto, los principales lugares a visitar son:
Karnak: el conjunto de templos más grande de todo Egipto, de dimensiones colosales. Fue construido a lo largo de un inmenso periodo de tiempo, comenzando en el Reino Medio y llegando hasta la época Ptolemaica. Con unas dimensiones de 1,5 x 0,8 km, su epicentro es el Templo de Amón-Rá, que contiene la magnífica Sala Hipóstila, con 134 columnas de tamaño gigantesco y forma de papiro. Es el segundo lugar más visitado en Egipto después de las Pirámides de Giza. La entrada cuesta 200 EGP (10,53€) por persona.

Flipando con las columnas de la Sala Hipóstila de Karnak.

Templo de Luxor: gran joya del Reino Nuevo, su construcción comenzó bajo el reinado de Amenhotep III (1390-1952 a.C) y fue ampliada en posteriores años con Ramsés II y otros. Junto al primer pilón destacan las estatuas de Ramsés II y un gran obelisco de granito (antiguamente había dos; el otro se encuentra en la Plaza de la Concordia de París). Ya dentro se abre el gran patio de Ramsés II, la columnata y el patio de Amenhotep III. Destaca, como curiosidad, una de las pocas estatuas existentes de Tuthankamon, acompañado de la Reina Ankhesenpaaten, representados como los niños que eran. La entrada cuesta 160 EGP (8,42€) por persona.

Así de magnífico es el recibimiento que nos hace el Templo de Luxor.

Valle de los Reyes: situado en un recóndito e inhóspito valle de la orilla oeste del Nilo se trata del lugar que, probablemente, más impresiona de todo lo que Luxor tiene que ofrecer. Más de 60 tumbas, algunas de ellas todavía por acabar de descubrir, de los faraones del Reino Nuevo (dinastías XVIII a XX). Aunque ya desde tiempos inmemoriales gran parte de las tumbas fueron saqueadas, la profusa y bien conservada decoración de sus paredes es realmente fascinante. Aquí es donde se encontró, en el año 1922, la tumba del célebre Tuthankhamón. La entrada cuesta 240 EGP (12,64€) y permite visitar 3 de las 8 tumbas abiertas al público (las más recomendables son las de Ramsés III, Meremptah y Ramsés IX). Si se desea visitar la tumba de Tuthankhamón o Seti I se debe pagar un precio extra (caro, bastante caro).

Increíble detalle y colorido de los jeroglíficos de Luxor.

Valle de las Reinas: quizá menos conocido que el Valle de los Reyes, pero no por ello menos impresionante. El lugar donde se enterraron a las esposas de los faraones se encuentra también perfectamente conservado. Algunas de las tumbas que destacan son las de Amunherjepshef, Titi y Khaemwaset (visitables con la entrada general; 100 EGP – 5,26€ – por persona). La tumba considerada como la más bella y mejor conservada de todo Egipto, la de Nefertiti, se encuentra también aquí, aunque el precio por visitarla ronda los 100€).

Increíble también el Valle de las Reinas.

Medinet Habu (Templo de Ramsés III): de colosales dimensiones, contiene más de 7000 metros cuadrados de paredes decoradas con relieves. De entre todas las representaciones destacan, además de la curiosa entrada al templo (de inspiración siria), las imágenes del guerrillero faraón Ramsés III: luchando contra los libios, su grandiosa representación con cabezas de enemigos en la mano y la escena de los escribas contando manos y genitales de sus adversarios. Excelente estado de conservación e imprescindible visita. El precio de la entrada es de 100 EGP (5,26€) por persona.

Colosal imagen de Ramsés II agarrando a sus enemigos de la cabellera.

Deir el Medina (Valle de los artesanos): aunque en muchas ocasiones es una visita que se obvia por los grandes tours, pensamos que merece la pena; sin embargo, hay que reconocer que no es tan espectacular como otros puntos de Luxor. El valle de los artesanos contenía una población creada ex profeso para que en ella vivieran los artistas y constructores de las tumbas de los faraones (se les prohibía salir de la población para que no dijeran a nadie dónde estaba excavando las tumbas, con el fin de evitar posteriores saqueos). Se puede ver los restos de las casi 70 casas que componían la localidad, así como unas pocas tumbas (destacan las de Senedjem, e Inherka) excelentemente conservadas y con una decoración exquisita. El precio de la entrada es de 100 EGP (5,26€) por persona.

Detalles del Valle de los Artesanos.

Ramesseum: si bien su estado de conservación quizá no es tan bueno como el de otros lugares en Luxor, el templo construido por Ramsés II consta de dos pilones y una sala hipóstila de 48 impresionantes columnas con forma de papiro. El precio de la entrada son 80 EGP (4,21€) por persona.

Caminando por el Ramesseum.

Deir-el-Bahari: se trata de un conjunto de templos, muy diferentes al resto de lugares a visitar en Luxor, en el que destaca el Templo de Hatshepsut (que fue faraona de Egipto en la XVIII dinastía). Situado bajo grandes paredes de roca, es uno de los monumentos mejor conservados de todo Egipto. Cuenta con varias terrazas y columnatas; a destacar también las perfectamente conservadas pinturas de la Capilla de Anubis, en la terraza intermedia. 140 EGP (7,37€) por persona.

El Templo de Hapshepsut está situado en fabuloso enclave natural.

Colosos de Memón: se conoce por este nombre a las dos gigantescas figuras que representan a Amenhotep III (XVIII dinastía), de más de 18 metros de altura. Su estado de conservación no es demasiado bueno, aunque resulta espectacular acercarse a estos colosos. Visita gratuita.

Grandiosos pero deteriorados.

Templo de Abidos: el templo funerario de Seti I, conocido también como Memnonium, fue un importante centro religioso y de peregrinación tras su construcción por orden de Seti I (aunque fue finalizado por su hijo Ramsés II). Bien restaurado, es uno de los lugares más espectaculares de todo Egipto, aunque mucho menos masificado que los más próximos a Luxor. En su interior se pueden encontrar las capillas de 6 dioses diferentes (Isis, Horus, Ra-Horajti, Ptah, Horus y Osiris) y otra adicional del propio Seti I. Además de dos salas hipóstilas, destacan un relieve de Seti junto a Osiris y la Lista Real de Abidos, de suma importancia puesto que contiene los cartuchos con el nombre de los 76 faraones que precedieron a Seti I. Abidos está a algo más de 2 horas y media en coche desde Luxor; la entrada al templo cuesta 100 EGP por persona (5,26€).

Contemplando el interior de una de las capillas del Templo de Abidos.

Templo de Dendera: situado unos 80 km al norte de Luxor (1 hora y 40 minutos), el Templo de Dendera es una de las más grandiosas representaciones de todo el Antiguo Egipto. Importante centro religioso, de tamaño colosal (más de 40000 metros cuadrados), está dedicado a la diosa Hathor. Resulta inolvidable recorrer la gran sala hipóstila, que contiene 24 enormes columnas repletas de coloridos detalles, así como relieves de la propia diosa. El techo de la sala está profusamente decorado, con representaciones de buitres, de la diosa Nut, de imágenes solares y de estrellas en el cielo azul. Sin palabras. El precio de la entrada es de 120 EGP (6,32€).

Detalle de las columnas y el techo de la sala hipóstila del Templo de Dendera.

Algunos otros lugares que se pueden visitar en Luxor son el Museo de Luxor, el Museo de la momificación o la casa de Carter (quien descubrió la tumba de Tuthankhamon), entre otros.

Como bien sabes, nosotros siempre organizamos nuestros viajes para hacerlos por libre. No obstante, si prefieres realizar tu visita de manera más cómoda y sin preocupaciones, puedes echar un vistazo a tours guiados haciendo clic aquí debajo.

Nuestra experiencia en Luxor durante 3 días

Tras un madrugón extremo (04:20 am) y el vuelo que nos ha llevado, un día más tarde de lo previsto inicialmente, de El Cairo a Luxor, llegamos al aeropuerto de esta última ciudad. Allí nos recoge, tal y como habíamos acordado, nuestro guía Ahmed (a quien recomendamos).
Son poco más de las ocho de la mañana y comenzamos nuestra ruta por Luxor y sus alrededores. Mientras nos desplazamos al primer destino Ahmed nos relata una concisa pero brillante introducción a la historia del Antiguo Egipto, que complementa todo lo que habíamos leído antes de venir.
La primera parada es en Medinet Habu, el gran templo de Ramsés III. Nuestro primer contacto con los relieves y jeroglíficos del Antiguo Egipto es fascinante. Nos llama la atención todo, puesto que los detalles de los pilones, columnas y grandes muros son casi infinitos. Nos detenemos, especialmente, a contemplar la entrada de inspiración siria y las imágenes del faraón representado como guerrero venciendo a sus enemigos. Empleamos una hora y media, aproximadamente, en escuchar todas las explicaciones de nuestro guía y tomar fotos por todo el recinto.

Nuestras primeras fotos en Egipto. ¡Empieza lo bueno!
Coloridos relieves.

A la salida del mismo pasamos por delante del último descubrimiento en Luxor: una gran ciudad de artesanos, conocida popularmente como “la ciudad perdida”. No se permiten tomar fotos en la zona (ni visitar todavía); y se considera uno de los hallazgos más importantes del Antiguo Egipto.
La segunda visita del día es al Valle de los Artesanos. Vemos los restos, bien conservados, del poblado; se puede pasear por sus calles e intentar trasladarse mentalmente a aquella época. Ascendemos unos metros por una ladera y visitamos un par de tumbas que, pese a no ser de faraones, están decoradas de manera excepcional. Aunque no está permitido hacer fotos con la cámara, los vigilantes de las tumbas permiten hacer fotos con el móvil, a cambio de una pequeña propina.

¿Te imaginas la ciudad en pleno apogeo, con artesanos y artistas recorriendo estas calles?
Sonrisas de felicidad.

Continuamos la ruta hacia el Valle de las Reinas. La entrada, a diferencia de los otros lugares, la compramos justo allí. Árido, seco y muy caluroso, recóndito e inhabitable, contiene gran cantidad de tumbas de las reinas y príncipes de Egipto.
Visitamos las tumbas de Amunherjepshef, Titi y Khaemwaset. Si bien la de Titi está quizá un poco más deteriorada, las otras contienen unos relieves espectaculares, coloridos y excelentemente conservados. Cada lugar que visitamos nos gusta más que el previo.

Hermosas figuras.

La última visita del día es al Ramesseum. Aunque desde lejos únicamente aparenta ser una colección de columnas (algunas medio derruidas), nada más acercarnos nos sentimos diminutos en comparación con el tamaño colosal de algunas de las piezas de granito rojo.

La última visita del día también es espectacular.

Tras esta visita nos dirigimos a nuestro hotel, el Luxor Palace. Aunque está situado en la menos turística orilla occidental del Nilo, se trata de un hotel familiar y sencillo, con una espectacular terraza en su parte superior sumamente agradable. Dejamos las cosas en el hotel y salimos a recorrer esta cara menos turística de Luxor. Las calles de tierra, bastante animadas (prácticamente sólo por lugareños) esconden algunos pequeños hoteles familiares y restaurantes.
Regresamos al hotel y descansamos un rato mientras contemplamos el atardecer desde la terraza.
Con la puesta de sol salimos de nuevo a la calle y cenamos en el cercano restaurante Tuthankhamon, con un pollo al curry y un estofado de ternera muy recomendables.
Ha sido un largo día, por lo que nos vamos temprano a dormir.

Disfrutando del atardecer en la terraza del hotel.


Suena el despertador temprano (en Egipto se hace muy pronto de día) y pronto estamos en marcha, cruzando el Río Nilo en una pequeña barquita local (30 EGP los dos). Nos reunimos con Ahmed, nuestro guía, junto a la entrada del Templo de Luxor. Sin embargo, no vamos a dicho templo, sino que montamos en el coche puesto que hoy salimos de la ciudad y vamos a visitar dos templos mucho menos visitados, pero igualmente fascinantes: los de Abidos y Dendera.
Nos dirigimos hacia el norte, paralelos al Río Nilo por su orilla occidental, contemplando el Egipto más rural y menos turístico, pasando por decenas de pueblos bulliciosos y ajetreados. En la entrada y salida de los más grandes, paramos en controles militares, que registran la movilidad de los turistas (se requiere un permiso especial para recorrer estas carreteras, tramitado por el guía).
Llegamos a Abidos y estamos, literalmente, solos en el gran aparcamiento, de reciente construcción. Pagamos los 100 EGP/persona y entramos al enorme recinto, dedicado a Osiris.
Nos parece un lugar fascinante, en el que nos enamoran las columnas, los altorrelieves de Seti I y los bajorrelieves de Ramsés II, así como las pinturas excelentemente conservadas de algunas de sus capillas. Lo recorremos, atentos a las explicaciones de Ahmed, durante un poco más de una hora. Posteriormente, disfrutamos de unos cuarenta minutos para pasear por nuestra cuenta, escudriñando nuevos detalles y tomando fotografías en todas las direcciones. ¡Qué maravilla!

Recorremos el templo prácticamente en soledad.
Barca sagrada, utilizada en funerales y muy simbólica en el Antiguo Egipto.
Aunque podría pasar desapercibida si nadie nos lo indica, esta es la lista de los faraones, importantísima para conocer mejor la historia del Antiguo Egipto.

Desde allí tomamos la carretera de regreso deteniéndonos, como estaba previsto, en Dendera. Pagamos 120 EGP/persona por la entrada.
En este fabuloso templo destaca, fundamentalmente, la magnífica sala hipóstila de 24 grandiosas columnas con una techumbre espectacular. Es tan grandiosa y está tan plagada de detalles que casi eclipsa el resto del templo, cripta y terraza superior incluidos, que realmente también son memorables. Boquiabiertos y sin articular palabra, contemplamos maravillados la columnada habitación. Cualquier adjetivo se quedaría corto ante tamaña grandeza.

¿Te imaginas la cantidad de detalles que hay en todo el templo?
Emocionante la sala hipóstila.
¿Es o no es impresionante?

Estamos como una hora y media recorriendo el templo, pero llega la hora de regresar.
Una vez en Luxor cambiamos dinero y nos dirigimos al lugar donde nos aguarda el crucero. Allí nos despedimos de nuestro guía, Ahmed, quien nos ha mostrado de manera entusiasta un buen pedazo de la historia del Antiguo Egipto.
Subimos al barco y, mientras tomamos una bebida de bienvenida, conocemos a nuestro nuevo guía, Walid, quien nos explica someramente el plan de los próximos días.
Tras ver el atardecer desde la cubierta del barco y disfrutar de una rica cena de buffet, nos vamos a dormir.

Suena el despertador antes de las seis de la mañana; sin embargo, las sábanas no se pegan puesto que hoy toca descubrir los platos fuertes de la ciudad de Luxor.
Nos recoge un autobús, en el que vamos sólo 12 personas (aforo reducido por medidas anti COVID) y nos dirigimos a Karnak, el conjunto de templos más grande del Antiguo Egipto. La entrada (200 EGP/persona), va incluida en el precio del crucero, como todas las demás del día de hoy.
En el enorme recinto destacan los grandes pilones (tiene un total de nueve de ellos) y, sobre todo, la mayúscula sala hipóstila, con 134 columnas y un tamaño comparable a la catedral de Notre Dame de París. Resulta curioso ver, junto al sexto pilón, restos de adobe que se utilizaron como andamios para construir los grandes muros. También llaman la atención dos obeliscos; el mayor de ellos alcanza los 42 metros de altura.

Entrando al Templo de Karnak.
Detalle de uno de los jeroglíficos. Sa (pato) y Ra (sol).

Desde allí vamos al cercano Templo de Luxor, conectado con Karnak por la majestuosa Avenida de las Esfinges (en proceso de restauración).
Tenemos la suerte de que, por la situación de pandemia, apenas hay visitantes en el templo, que disfrutamos prácticamente nuestro grupo en soledad. Así, no resulta difícil tomar algunas fotos impensables en otras épocas, como la del primer pilón con el obelisco (cuyo obelisco gemelo se encuentra en la Plaza de la Concordia, en París). Destacan también las 6 estatuas de Ramsés II junto a dicho primer pilón, así como otra gran estatua del faraón ya en el patio interior y una de las pocas representaciones de Tuthankhamon (junto a la Reina Ankhesenpaaten). Al fondo del templo se ven los restos de una antigua iglesia cristiana de siglos posteriores. Visita espectacular en otra de las joyas de Luxor.

Detalles en el primer patio del Templo de Luxor.
Paredes profusamente decoradas.

Abandonamos la orilla oriental para dirigirnos a la orilla occidental y visitar uno de los lugares más alucinantes de Egipto: el Valle de los Reyes.
Unos trenecitos amarillos nos acercan desde la entrada principal a lo más profundo del valle, recóndito y árido, donde se encuentran las decenas de tumbas de los faraones de las dinastías XVIII a XX. Por recomendación del guía visitamos las tumbas de Ramsés III, Meremptah y Ramsés IX.
Todas ellas son espectaculares e inolvidables; en algún momento alguna lágrima de emoción recorre nuestros rostros al contemplar los jeroglíficos y relieves antiquísimos y excelentemente conservados. Las tumbas son amplias, bien habilitadas e iluminadas, sin dar sensación de claustrofobia en ningún momento. Aunque no podemos disfrutar de todo el tiempo que nos gustaría en su interior (se necesitarían horas y horas para descubrir todos los detalles), nos parece uno de los lugares más mágicos que hemos visitado nunca.

Aquí ya hay un poquito más de gente.
Relives pintados con suma delicadeza. Magníficos.

Desde allí vamos al Templo de Hapshepsut, cuyo nombre real es Deir-el-Bahari.
Bajo un sol de justicia ascendemos las escalinatas que recorren las tres terrazas situadas a diferentes alturas. La primera está muy reconstruida, mientras que las otras no son gran cosa tampoco. Sin embargo, el templo, visto de manera global, resulta espectacular. Nos parece especialmente interesante la Capilla de Anubis, con unas pinturas excelentemente conservadas.

Subiendo las escaleras al Templo de Hapshepsut.
Detalles de la Capilla de Anubis.

Tras una parada breve en una tienda de objetos de alabastro (más para vender que para ver cómo se elaboran las figuritas), nos detenemos unos minutos a observar los Colosos de Memnón, grandiosos pero algo deteriorados por las palomas y el paso del tiempo.

Diríamos que los Colosos de Memnón parecen nidos de paloma.

Regresamos al barco y pasamos el resto de la tarde en la piscina de la cubierta y contemplando un hermoso atardecer mientras nos dirigimos hacia el sur navegando por el Nilo. Mágico final de día antes de continuar la ruta.

Luxor ha sido una excelente introducción a Egipto, pero esto no ha hecho nada más que comenzar. Toca hablar del crucero por el Río Nilo pero eso, ya sabes…¡lo contaremos en la próxima entrada del blog!

¡Hasta siempre, Luxor!

2 comentarios

  1. Adriana

    Hola chicos!!! Estamos organizando nuestro viaje a Egipto en enero, y querría saber cómo contactasteis con el guía de Luxor y si podríais pasarme el contacto. Os gustó? Valió la pena? Gracias por vuestro blog y por vuestra ayuda!!!

    1. Conbotasymochila

      Hola, Adriana, gracias a ti por tus palabras.
      Pues contactamos con el guía por Watsapp, estuvimos muy contentos con él y lo recomendamos 100%.
      Si quieres escríbenos privado por Instagram o Twitter y te mandamos por allí el contacto, ¿ok?
      Un besico

      Paula y Pedro.

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