Una escapada al Matarraña: el placer de viajar lento

La Comarca del Matarraña/Matarranya es otra de las grandes joyas que esconde la provincia de Teruel. Ciertamente popular en los últimos tiempos (por motivos evidentes), se ha convertido en un destino ideal para quienes buscan un rincón donde evadirse, en que el tiempo transcurre a su propio ritmo y la gastronomía, cultura y naturaleza forman una amalgama perfecta. La precisa definición del viajar lento (slow travel, que dirían algunos).
Articulada en torno al río que le da nombre, y bajo los imponentes Puertos de Beceite, la Comarca del Matarraña ofrece parajes tan sorprendentes como el Parrizal de Beceite, Les Roques del Masmut o el Salt de la Portellada, edificaciones históricas tan relevantes como el Castillo de Valderrobres o su puente medieval, conjuntos histórico-artísticos hermosos como los de Calaceite, Beceite, Ráfales o La Fresneda y una multitud de enclaves de gran interés, como la subsede del Territorio Dinópolis en Peñarroya de Tastavíns, las pinturas de arte rupestre levantino o los poblados íberos que salpican el territorio.

Tierra de olivos, paisajes que rezuman tranquilidad.

Además, en sus más de 900 km cuadrados de extensión, los amantes de las actividades al aire libre y la naturaleza pueden encontrar rutas a pie, a caballo o en bicicleta para todos los gustos. Sin duda, la más conocida es la ruta senderista al Parrizal de Beceite, que remonta el Río Matarraña hasta llegar a los Estrets del Parrisal, un estrecho cañón de unos 60 metros de alto. También la vía verde que atraviesa la comarca, desde Valjunquera a Lledó, es una manera original de descubrir el Matarraña en bicicleta.
Como puedes comprobar, la Comarca del Matarraña presenta una gran variedad de atractivos, que la hacen candidata ideal para una relajante escapada. ¿Nos acompañas a conocer un poco más?

Escapadas en tiempos de COVID. Mascarilla, distanciamiento social y actividades al aire libre.

¿Cómo llegar a la Comarca del Matarraña?

La Comarca del Matarraña se sitúa al noreste de la provincia de Teruel, lindando al norte con la provincia de Zaragoza, al este con la de Tarragona y al sur con la de Castellón.
Por su situación geográfica es un lugar no demasiado alejado de muchas grandes ciudades, lo que la convierte en un destino ideal para escapadas de fin de semana o unos pocos días.
Lo más habitual e idóneo es visitar la zona en coche propio, lo que permite moverse sin dificultad por sus poblaciones y enclaves más destacados.

En función de nuestra localidad de origen, podemos llegar hasta el Matarraña mediante diversas opciones:
Si venimos desde el oeste/noroeste (Zaragoza, Huesca, Logroño… e incluso Madrid o más allá): lo habitual es llegar hasta Zaragoza y, a partir de allí, tomar la N-232 hasta Alcañiz, desde la cual se debe continuar por la N-420 y, más adelante, la A-231. Desde Zaragoza cuesta 1 hora y 35 minutos (139 km), desde Huesca 2 horas y 20 minutos (211 km) y desde Madrid son 4 horas y 45 minutos (456 km).
Si venimos desde el suroeste (Teruel, Cuenca…): se debe llegar hasta la ciudad de Teruel y, desde allí, tomar la N-420 hasta Alcañiz para luego conducir por la A-231. Desde Teruel son 2 horas y 10 minutos (179 km) y desde Cuenca unas 4 horas (327 km).
Si venimos desde el este (Cataluña): quienes vivan en Gerona o Barcelona pueden acceder vía Lérida (y desde allí por la C-12 y más adelante la N-420); también se puede llegar vía Tarragona – Mora de Ebro (por la N-420 y más adelante la C-12). Si se parte de Barcelona la ruta por Tarragona es más corta, aunque por peores carreteras que la ruta vía Lérida. Desde Tarragona hay 1 hora y 35 minutos (126 km), desde Lérida 1 hora y 45 minutos (128 km) y desde Barcelona poco más de 3 horas (233 km).
Si venimos desde el sur (Comunidad Valenciana): se accede vía Morella, por la N-232. Son unas 2 horas desde Castellón de la Plana (151 km) y 2 horas y 40 minutos desde Valencia (220 km).

También es posible llegar al Matarraña en transporte público:
Autobús: hay rutas diarias a Alcañiz (con conexión a Teruel y Zaragoza) y Barcelona (vía Tortosa).
Tren: no es una opción práctica para llegar al Matarraña; las estaciones de tren más cercanas son las de Mora la Nova y Caspe, a aproximadamente una hora en coche.

¿Dónde alojarse en la Comarca del Matarraña?

La elección del alojamiento en el Matarraña es de suma importancia. Más de lo habitual, diríamos.
Y es que, una escapada por esta zona, proclive a lo que podríamos llamar “viajar lento” (slow travel), supone disfrutar también de los confortables, acogedores y relajantes alojamientos.
Muchos de ellos son hoteles de gran calidad (¡abundan los de cuatro estrellas y hay algunos de cinco!), construidos en antiguas masías con todo tipo de comodidades y que invitan a una estancia placentera en medio de la naturaleza. Si a ello le sumamos que los desayunos y cenas generalmente son suculentos y se basan en los productos de la zona (aceite de oliva, embutidos, quesos de cabra, frutos secos…), la experiencia es completa.
Como único punto en su contra, suelen encontrarse a unos pocos kilómetros de las poblaciones, por lo que disponer de un vehículo propio es esencial.
En nuestro caso nos alojamos en el Mas del Bot, cerca de Valderrobres, que cumplió claramente con las expectativas. El listado de alojamientos en la comarca es muy amplio, por lo que te invitamos a que busques bien para encontrar el que mejor se adapte a tus pretensiones y presupuesto.

Alojamientos en plena naturaleza, auténticos oasis de paz y relax.

¿Qué ver en la Comarca del Matarraña?

Huelga decir que en una única entrada de este blog no se pueden detallar todos los lugares con encanto que ofrece la Comarca del Matarraña. Prácticamente todas sus localidades tienen edificios, representaciones artísticas o calles que merecen una calmada visita. Los parajes naturales, que harán las delicias de los amantes del senderismo o el ciclismo, completan la amplia oferta.

Perderse, sin rumbo, por las localidades del Matarraña. Una delicia.

Aunque recomendamos encarecidamente visitar las oficinas de turismo de la zona, en que facilitan abundantes y cuidados folletos y transmiten una detallada información, para nosotros los imprescindibles en una visita al Matarraña podrían ser los siguientes:
Valderrobres/Vall-de-roures: la capital administrativa de la comarca es, además, uno de los conjuntos urbanos más interesantes y bien cuidados del Matarraña, por lo que fue declarado Bien de Interés Cultural en 2004 por el Gobierno de Aragón y elegido uno de los “Pueblos más bonitos de España”. El conjunto formado por el castillo y la Iglesia de Santa María la Mayor, de estilo gótico, es su edificación más importante. Destacan también el fotogénico Puente de Piedra (s. XIV – XV), la Puerta de San Roque (s. XIV) y el magnífico edificio renacentista del Ayuntamiento (s. XVI). Además, pasear sin rumbo por sus cuidadas calles nos permite contemplar otros puntos de interés como el Portal de Bergós, la Fonda la plaza o el Palau (s. XV). Para los que busquen rincones fotogénicos e “instagrameables” (aunque no nos guste esa palabra), en la calle Buen Aire, cerca del Castillo, se encuentra la famosa bicicleta junto a la casa de fachada azul, tan popular en redes sociales.

Puente de Piedra de y Portal de San Roque, en Valderrobres.
¿El rincón más «instagrameable» de la comarca?

Calaceite/Calaceit: articulada en torno a la porticada Plaza de España, en la cual se pueden apreciar algunas casas solariegas y el majestuoso edificio del Ayuntamiento (s. XVII). Imprescindible recorrer la señorial Calle Maella y visitar el Portal capilla del Pilar (s. XVIII), el Portal capilla de San Antonio (s. XVIII) y la Iglesia de la Asunción (s. XVIII). Uno de los pueblos que más nos gustó, no te lo pierdas.

Hermoso portal en Calaceite.
Conviene pasear prestando atención, en cualquier calle hay detalles interesantes.

Beceite/Beseit: tras atravesar el magnífico Puente de piedra (s. XVI) podemos visitar algunos puntos de interés, como la Iglesia parroquial de San Bartolomé (s. XVIII), el Ayuntamiento o la Presoneta (antigua cárcel y torre de vigilancia, del s. XII). No se puede dejar de pasear por las calles Aragón, Palacio y Castellà, con sus casas solariegas, y atravesar los portales de Villanueva, San Gregorio y San Roque. Además, resultan interesantes por su relevancia histórica los molinos papeleros (s. XIX y XX) y la antigua fábrica Noguera, que en el momento actual se ha convertido en centro de exposiciones. Si aprieta el calor, acércate al paraje de la Font de la Rabosa, un bello enclave formado por las aguas del Río Matarraña, donde te podrás dar un refrescante baño.

Sorpresas.
La Font de la Rabosa, bonito paraje natural en Beceite.

La Fresneda/La Freixneda: situada en la ladera de una montaña, esta localidad destaca por su Plaza Mayor (Ayuntamiento renacentista del s. XVI y casas señoriales de los siglos XVII y XVIII), su porticada Calle Mayor y la Iglesia de Santa María la Mayor, entre otros.

Calle Mayor de La Fresneda.

Ráfales/Ràfels: pintoresca y coqueta población con una curiosa Plaza Mayor (Ayuntamiento, Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y Fuente de la Plaza), además de los portales de San Roque, de la Villa y de la Boira.

Soleada mañana en Ráfales.

El Parrizal de Beceite: el paraje natural más popular de la Comarca del Matarraña. Una ruta de unos 6 kilómetros, ida y vuelta, que remonta el cauce del Río Matarraña alternando tramos de sendero y tramos de pasarelas de madera, hasta llegar al precioso enclave de Els Estrets del Parrissal, un cañón de más de 60 metros de alto. Imprescindible. * En el momento actual es preciso pagar 10 € por coche para poder llegar hasta el aparcamiento situado al inicio de la ruta, debiendo comprar el tique previamente en esta web.

Els estrets del Parrissal, fin de la ruta.

La Peixquera: otro de los rincones naturales más bonitos de la zona. Se trata de una zona de pozas en el Río Ulldemó, especialmente concurrida en la época estival. Su acceso también está regulado (más información aquí).
El Salt de La Portellada: próximo a la localidad de La Portellada, el Río Tastavíns forma una cascada de unos 20 metros de altura. Un lugar espectacular e ideal para el baño, aunque puede estar algo saturado en época estival. Se accede por una pista sin asfaltar, pero en buen estado.

Aunque en verano no muestra su mejor aspecto, el Salt de la Portellada bien merece una visita.

Vía Verde: la Vía Verde de la Val de Zafán une las localidades de La Puebla de Híjar y Tortosa, atravesando la Comarca del Matarraña de oeste a este a lo largo de casi 30 km. Una opción original y divertida de descubrir los paisajes de la zona.
Inhóspitak: se trata de un centro de interpretación perteneciente a Territorio Dinópolis, y se sitúa en la localidad de Peñarroya de Tastavíns. En esta zona se encontraron restos de un gran saurópodo de hace unos 110 millones de años. Fósiles, una réplica del dinosaurio y atracciones infantiles son la oferta de este interesante lugar.
Observatorio de buitres Mas de Bunyol: quizá una de las experiencias más exóticas en el Matarraña, en el Mas de Bunyol se pueden realizar visitas para observar estas grandiosas y fascinantes rapaces.

Matarranya: terra, riu i muntanya, que cantaban algunos.

Podríamos describir, de manera pormenorizada, muchas más localidades, como Cretas o Fuentespalda, así como otras actividades de interés, como la visita a las pinturas de arte rupestre levantino o los poblados íberos, las Roques del Masmut o el Embalse de Pena. Sin embargo, esta entrada se alargaría en exceso, por lo que te animamos a visitar la completa web de Turismo del Matarraña o preguntar en alguna de las Oficinas de Turismo, donde amablemente dan información y mapas muy detallados.

La Comarca del Matarraña ofrece infinidad de lugares de interés. El Castillo de Valderrobres es uno de los más relevantes.

Nosotros, además, hemos creado un mapa con muchos de los lugares que merecen una visita. 

Nuestra experiencia en la Comarca del Matarraña

Aprovechamos un “fin de semana largo” para organizar una escapada, en este verano atípico. Hace tiempo que lo teníamos en mente, así que nos decidimos a visitar la Comarca del Matarraña. Sabemos de sus encantos, y todo el mundo que ya ha visitado la zona nos la recomienda al 100%, así que vamos con muchas ganas.
Llegamos casi con las luces del atardecer a nuestro alojamiento, el Mas del Bot. Un caluroso recibimiento y una suculenta cena son la bienvenida al Matarraña.

Suena el despertador, sin madrugar excesivamente, y damos buena cuenta del abundante desayuno.
Nos dirigimos a la cercana localidad de Beceite para comenzar la visita con la ruta senderista más famosa de toda la comarca, la del Parrizal de Beceite. Con la reserva realizada por internet unos días antes, podemos visitarla esta mañana.

Nos preparamos para realizar la Ruta al Parrizal. ¡Mascarilla obligatoria!

Dejamos el coche en el aparcamiento y realizamos la hermosa ruta de unos 6 kilómetros, ida y vuelta, remontando el espectacular Río Matarraña. Infinidad de rincones preciosos, aunque el destino final, Els Estrets del Parrissal, es realmente superlativo: un estrecho cañón de 60 metros de alto surcado por las transparentes aguas del Río Matarraña. Si las rutas senderistas siempre son una buena opción, la del Parrizal es soberbia.

La ruta es imprescindible. Sencilla y con parajes hermosos.

Tras la ruta, y en los momentos en que el sol golpea con más fuerza, decidimos regresar al alojamiento para reposar y leer un buen rato, disfrutando de la tan ansiada tranquilidad.
Ya por la tarde volvemos de nuevo a la localidad de Beceite. Dejamos el coche en el aparcamiento de la entrada y caminamos sobre el vertiginoso Puente de Piedra, que nos acerca al centro de la población. Pasamos junto al Portal de Villanueva para llegar, enseguida, al paraje de la Font de la Rabosa, un bello rincón del Río Matarraña donde son numerosas las personas que se dan un baño.

Entrando a Beceite.

Nos adentramos en el casco antiguo, recorriendo sus calles sin rumbo fijo, contemplando los múltiples detalles que nos ofrece. La Iglesia de San Bartolomé y el edificio del Ayuntamiento son algunos de los edificios más notables, aunque algunas casas de las calles Palacio, Castellà y Aragón también nos parecen preciosas.

Iglesia de San Bartolomé, del siglo XVIII.
Rincones interesantes.

Antes del atardecer nos acercamos al cercano Embalse de Pena, donde algunas familias apuran hasta última hora para disfrutar de las actividades acuáticas.
Regresamos al alojamiento y disfrutamos de otra rica cena antes de irnos a dormir.

Atardece en el Embalse de Pena.

Partimos hacia Valderrobres, bajo un tempranero sol de justicia que hace prever una calurosa jornada de agosto. Nos dirigimos a la parte alta de la localidad, para dejar el coche en el aparcamiento situado detrás del castillo.
Nos acercamos al pequeño museo, donde además de echar un vistazo a los interesantes paneles explicativos compramos las entradas para la Iglesia + Castillo (5 € por persona). Entramos, en primer lugar, a la Iglesia de Santa María la Mayor, un magnífico ejemplo de gótico levantino, para proseguir la visita entrando ya al castillo.

Interior de la Iglesia de Santa María la Mayor.

Construido a partir del siglo XIV, la fortaleza posee una majestuosa fachada y ofrece unas bellas panorámicas de la localidad de Valderrobres y gran parte de la Comarca del Matarraña. Entre otras, visitamos la Sala Capitular, el Salón de las Chimeneas y la Sala de los Leones, así como la hermosa galería con arcos de medio punto que ejerce de mirador.

Contemplando la panorámica desde la bonita galería de arcos.

Tras la visita a la iglesia y castillo cogemos de nuevo el coche para aparcarlo en la parte baja de la localidad, en un amplio aparcamiento junto al Río Matarraña (* quizá lo más sencillo es aparcar aquí desde un primer momento y recorrer toda la localidad caminando).
Ahora sí, entramos al casco histórico de la localidad por el siempre bello Puente de piedra donde, inexcusablemente, nos detenemos a tomar unas fotos. El lugar más conocido de Valderrobres, sin duda.

El Puente de Piedra es, sin duda, el lugar más fotografiado de Valderrobres.

Llegamos a la Plaza de España, con bastante ambiente a estas horas, y en la que destacan los edificios del Ayuntamiento y la Fonda la Plaza. Desde aquí continuamos paseando por las diversas calles, callejuelas y callejones de la localidad, topándonos con rincones coquetos y de un encanto especial. Aunque, sin duda, el más célebre en los últimos meses es el de la bicicleta y la casa azul, muy popular en redes sociales. Instagrameable, que dirían algunos.

El majestuoso edificio del Ayuntamiento de Valderrobres.
Caminando sin rumbo fijo.
Notable skyline.

Por la tarde conducimos hasta Calaceite. Nos adentramos en la población a través del Portal capilla de San Antonio, para posteriormente recorrer la señorial Calle Maella llegando hasta el Portal capilla del Pilar, pasando también por la Iglesia de la Asunción y la Casa del Justicia, y finalizando en la preciosa Plaza España. Sin duda nos parece este rincón el más bonito de toda la población, en el que podemos contemplar el majestuoso Ayuntamiento y algunas casas señoriales.

La Plaza de España es, probablemente, lo que más nos gustó de la localidad…
… y eso que el Portal capilla del Pilar también es precioso.
Bueno, realmente, todos los rincones son interesantes.

Prendados de Calaceite debemos, sin embargo, despedirnos de la población para continuar la visita, dirigiéndonos a Cretas.
El sol comienza su lento descenso, acompañado de un suave descenso de la temperatura, mientras entramos en la población. Aunque nuestro paseo por la población es breve, fruto del cansancio tras un intenso día, disfrutamos descubriendo su Calle Mayor, el Portal de la Casa Sapera y la bella Plaza Mayor, entre otros.

Breve paseo vespertino por Cretas.

Toca reponer fuerzas para el día siguiente, así que nos vamos temprano a dormir.

La primera parada del día es en Fuentespalda, a la cual llegamos a media mañana. Recorremos sus estrechas e irregulares calles mientras escuchamos cómo, en lo alto, los más atrevidos surcan los cielos en la tirolina de 2 km de longitud. Finalizamos la visita echando un vistazo al reconstruido cementerio medieval, donde se pueden ver hasta veinte estelas discoidales típicas de aquella época.

Otro hermoso día comienza en el Matarraña. Primera parada: Fuentespalda.
Este es el curioso cementerio.

Tomamos una estrecha y revirada carretera local que transcurre paralela al Río Tastavíns, en dirección a la población de Ráfales. En un determinado punto vemos que existen unas espectaculares pozas, por lo que no podemos evitar detenernos a darnos un refrescante baño.

El Río Tastavíns ofrece buenas pozas para el baño.

Llegamos a Ráfales sobre la hora de comer, en que los lugareños se reúnen en las terrazas de la plaza a disfrutar en compañía de familiares y amigos. Nosotros aprovechamos para pasear por sus tranquilas calles, repletas de rincones pintorescos. Aunque, sin duda, su plaza porticada es la joya.

Pueblos tranquilos donde pasear es un lujo.

Tras ello nos dirigimos a otro de los enclaves naturales más espectaculares del Matarraña: el Salt de la Portellada. Aunque en verano la cascada no muestra su cara más espectacular, siendo apenas un fino hilo de agua, los remansos de su base están atestados de gente que quiere disfrutar de un refrescante baño. Nos unimos un rato, aunque quizá resulta agobiante con tanta gente.

El Salt de la Portellada, visto desde lo alto. Lugar ideal para el baño.

Nuestra visita al Matarraña se acerca a su fin, pero, ya que nos cae de camino a casa, decidimos dar una vuelta por La Fresneda. Y…¡qué buena despedida! Entramos a la localidad caminando por la Calle Mayor, con sus preciosos soportales, para desembocar en la Plaza Mayor, donde destaca el fastuoso edificio del Ayuntamiento. Ascendemos hasta la zona del Castillo, pasando por la Iglesia de Santa María la Mayor, y desde donde disfrutamos de unas amplias vistas de toda la comarca.

Día gris, que confiere un aura mística a las calles de La Fresneda.

Llega el momento de despedirse de la Comarca del Matarraña. Hemos disfrutado de sus hermosas localidades, su gastronomía, su tranquilidad, su naturaleza… Nos hemos quedado prendados del aura que desprende, de sus atardeceres y su magia… Nos la recomendaron y, sin duda, no nos cansaremos de recomendarla. ¿A qué esperas para visitarla?

¡Hasta la próxima, Matarraña!

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