Viajar a Egipto en tiempos COVID: consejos y recomendaciones

Como bien te puedes imaginar, existen numerosos hechos, obligaciones, curiosidades, y peculiaridades que no suelen estar escritas en las guías de viaje. Que, con toda probabilidad, no preocupan al viajero cuando está organizando la partida hacia su próximo destino. Que únicamente se pueden descubrir al recorrer las calles tranquilamente, al prestar atención a todos los detalles, al palpar la realidad mundana del país que se visita.
Y, aunque evidentemente es imposible realizar un listado exhaustivo de todo aquello que convendría saber antes de viajar a Egipto, la idea de esta entrada es resumir brevemente las curiosidades que más nos llamaron la atención, los consejos que nos hubiera gustado leer antes de viajar y algunas recomendaciones para facilitar la estancia en el país de los faraones.

¿Quieres unos consejos para viajar a Egipto en época de pandemia? ¡Sigue leyendo!

Pretendemos que sea una entrada en el blog eminentemente práctica, basada en nuestra propia vivencia a lo largo de nuestro viaje a Egipto en abril de 2021.
Así, sin más preámbulos, comenzamos:
Viajar con Egyptair: sin quejas por el avión o los vuelos en sí. No obstante, en época COVID (y, al parecer, ya antes ocurría así), es frecuente que adelanten, retrasen o suspendan vuelos internos, por lo que puede ser necesaria cierta flexibilidad en nuestro plan de viaje.
Transportes en tiempos COVID: los aviones y autobuses van, habitualmente, repletos. En época de pandemia se deberían evitar lugares cerrados y concurridos, por lo que lo ideal sería llevar en todo momento mascarilla FFP2.
Uso de mascarillas: aunque el uso de mascarilla es obligatorio en espacios cerrados, prácticamente nadie lo cumple. Más que recomendable el llevar siempre la mascarilla FFP2 en dichos lugares.

En la calle no lleva mascarilla prácticamente nadie.

PCR para el regreso: no resulta difícil encontrar laboratorios donde hacerse la PCR obligatoria para el regreso en las principales ciudades turísticas. Nosotros dejamos para el final del viaje nuestro paso por El Cairo, de manera que así teníamos más opciones para hacernos la PCR. Existen múltiples laboratorios, anunciados por doquier (hay carteles incluso en las farolas), y si no en el alojamiento seguro que nos pueden dar información. En nuestro caso nos pasaron el contacto de un laboratorio que viene a hacerte la PCR al hotel y luego te envía los resultados por Whatsapp (más cómodo imposible). Si quieres el teléfono de contacto dínoslo abajo, en los comentarios, y te lo enviaremos por correo.

Recibo de realización de PCR, en nuestro propio alojamiento. Al día siguiente nos llegó el resultado vía Whatsapp.

Seguridad en los aeropuertos: prepárate para pasar no uno, sino varios controles de seguridad. Esto es especialmente llamativo en el aeropuerto de Sharm El Sheikh. En muchos de los casos los vigilantes no hablan inglés, por lo que hay que armarse de paciencia e intentar colaborar lo máximo posible.
Aire acondicionado: el aire acondicionado, en todos los sitios, está exageradamente fuerte. A pesar del calor exterior no resulta difícil pasar frío en aeropuertos u hoteles. Se suele necesitar una chaqueta fina.
Hoteles: por muy modestos que sean, tienen casi todos nevera y aire acondicionado.

Incluso los hoteles más económicos ofrecen ciertos detalles como nevera, televisión y aire acondicionado.

Baños: los baños públicos en algunos de los lugares visitados han sido de los peores que hemos visto en mucho tiempo. Otros, en cambio, estaban bastante bien. Es cuestión de echar un vistazo y decidir si se puede esperar o no.
Diarrea del viajero: Egipto es un país de muy alto riesgo de diarrea del viajero. Si quieres saber cómo prevenirla y tratarla, echa un vistazo a esta entrada del blog.

Si se quiere evitar la diarrea del viajero, fundamental comer la comida bien cocinada.

Propinas: en todos los baños hay alguien en la entrada que pide una pequeña propina (suele bastar con 5 EGP). En muchas de las tumbas o templos siempre hay algún vigilante que se aproxima a dar unas sencillas explicaciones o que pretende enseñarnos algún rincón “desconocido pero interesante” o que se ofrece a tomarnos una foto; también piden propina por ello.
Billetes: al cambiar dinero en las casas de cambio o al sacar en los cajeros, suelen dar billetes de 50 o 100 EGP. Sin embargo, los billetes que más se utilizan son los de 5 y 10 EGP, fundamentalmente para las propinas, y dichos billetes escasean. Al pagar, por ejemplo, entradas para los monumentos, es también difícil que nos den cambio con billetes pequeños (en ocasiones nos darán el cambio a la salida). Por todo ello, si nos dan billetes pequeños conviene guardarlos para cuando se necesiten irremediablemente (propinas, baños, etc…).

En algunos monumentos, como en la pirámide roja, quizá nos pidan una propina los vigilantes de la puerta.

Pagar: a la hora de pagar o pedir en un restaurante, en caso de ser una pareja hombre-mujer, al hablar casi siempre se dirigirán al hombre.
Seguridad: en todos los lugares a visitar existen controles en los que el visitante pasa a través de un arco de seguridad y las mochilas pasan por un escáner y, posteriormente, se revisan manualmente. Según el lugar, la hora y las ganas del guardia, el control será exhaustivo o casi inexistente.

En todos los lugares turísticos es preciso pasar un control de seguridad.

Cámaras de fotos: en el interior de las tumbas, pirámides y museos no se pueden tomar fotografías con la cámara de fotos (con el móvil sin problema). En algunos sitios se puede pagar entrada adicional (cara, sobre 300 EGP) para poder hacer fotos con la cámara, lo cual a menos que se trate de un fotógrafo profesional, no tenemos claro que merezca la pena (condiciones de muy poca luz que precisarían trípode). Sin embargo, al entrar, los propios vigilantes de las tumbas suelen indicar que sí, que se tomen fotos con la cámara, a cambio de una propina (al menos 20 EGP). Si se lleva trípode, por otro lado, hay que pagar entrada adicional en algunos lugares (20 EGP). En el Museo Egipcio no dejan entrar cámara, debiendo depositarla en unas taquillas a la entrada; si se convence a los vigilantes de que la llevamos en la mochila y no la vamos a usar (¡y realmente NO hay que usarla!) quizá dejen entrarla. En el Museo Nacional de la Civilización Egipcia es obligatorio dejar la mochila completa en la entrada.

En el interior de las tumbas, las fotos con el móvil.

Mezquitas: en las mezquitas de El Cairo, dado que hay que entrar descalzos, existen en la entrada unas pequeñas taquillas donde dejar las zapatillas. No es obligatorio, se pueden llevar en la mano; si las dejamos allí es preciso dejar una propina (5-10 EGP suficiente).
Vendedores insistentes: los vendedores (de lo que sea) son realmente insistentes. Por mucho que se decline, amablemente, la oferta, se insistirá con rebajas o conversaciones en el idioma del viajero (resulta increíble la cantidad de frases que pueden saber en varios idiomas). Muy insistentes, mucho.

Recuerda que a las mezquitas hay que entrar descalzo.

Estratagemas para vender o llevarse una propina: presenciamos escenas muy curiosas como barcas enganchándose al crucero, enseñando la mercancía y lanzándola a la cubierta si algún turista estaba interesado; niños que se acercaban en una tabla de surf y cantaban un remix de canciones españolas, etc…
Timos: aunque creemos no haber caído en ninguno (que sepamos), muchas de las personas que se acerquen a saludar preguntando de dónde proviene el visitante querrán llevarlo a algún bar o tienda donde se llevaran comisión.
Amabilidad: como norma general, todo el mundo al que preguntamos cosas nos atendió muy amablemente.
Guías: la elección de los guías es fundamental. Algunos de ellos son egiptólogos y tienen unos amplios conocimientos de la historia del Antiguo Egipto; las visitas con ellos resultarán sumamente provechosas y satisfactorias. Es mejor contactar con guías que nos hayan recomendado que contratar el guía en el hotel, puesto que en muchas ocasiones estos últimos defraudan.

Un buen guía nos permitirá disfrutar de estos templos más si cabe.

Viajar en Ramadán: si bien de cara al viajero no representa ningún impedimento, los guías pueden estar algo más cansados y algunos de los sitios turísticos pueden cerrar un poco antes de lo previsto.
Días festivos: al ser un país musulmán, los días festivos son los viernes y sábados. Los horarios de apertura pueden variar en esos días, y los lugares turísticos suelen estar más llenos al sumarse también el turismo local.
Vestimenta: si bien Egipto es un país acostumbrado al turismo y, por ende, a la forma de vestir occidental, se trata de un país conservador y musulmán, por lo que es recomendable llevar siempre hombros y rodillas cubiertas.

Aquí, esperando el desayuno.

Estas fueron nuestras principales observaciones, pero seguro que no son todas las que habría que tener en cuenta. ¿Conoces alguna más? Dínoslo aquí abajo, en los comentarios.

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