Viaje a Egipto: introducción y preparativos

Pirámides, faraones, jeroglíficos, momias… palabras que, irremediablemente, hacen volar a nuestra mente viajera hacia un destino soñado: Egipto. Por la grandeza de su historia, su aura de misterio y leyendas y los impresionantes hallazgos arqueológicos que, todavía en la actualidad, sorprenden a los egiptólogos, se trata de un destino turístico sumamente popular y anhelado por millones de viajeros.
En este atípico 2021 hemos tenido la oportunidad de viajar a Egipto, un país que nos había creado unas expectativas muy altas y que, sin lugar a dudas, las cumplió con creces. ¿Nos acompañas a conocerlo?

El templo de Abu Simbel, uno de los más célebres e impresionantes de Egipto.

Breve introducción a Egipto

Situado en el noreste del continente africano, Egipto limita con Libia al oeste, al sur con Sudán y se halla bañado al norte por el Mediterráneo y al este por el Mar Rojo. Cabe destacar que la Península del Sinaí, separada del resto de Egipto por el Canal de Suez, se considera que pertenece al continente asiático y también hace frontera con Israel y la Franja de Gaza.

Situación de Egipto en el mapamundi.

Aunque Egipto es mayoritariamente desértico, el Río Nilo, que lo atraviesa de sur a norte, regala vida y tierras fértiles en sus orillas, en que se ha concentrado la mayor parte de la población desde época pretéritas.
El clima, como no podía ser de otra manera, es desértico, con días cálidos (en verano las temperaturas superan fácilmente los 40ºC), noches frescas y lluvias muy escasas.
Se trata de un país con algo más de 100 millones de habitantes, cuyo idioma oficial es el árabe y que profesan mayoritariamente (90%) el islam (es la religión oficial del país).

El Nilo riega de vida a Egipto.

Serían precisas no una, sino decenas (¿¡de miles!?) de entradas en el blog para resumir la fastuosa historia de Egipto con cierto detalle. Pero, sin embargo, resulta imprescindible conocer de manera somera algunos de los hechos más relevantes acaecidos en la civilización egipcia, para así poder disfrutar de la visita mucho más.
Aunque los primeros habitantes de Egipto procedían de zonas desérticas y se instalaron a orillas del Nilo, formando lo que se conocía como Alto Egipto (al sur) y Bajo Egipto (al norte), desde el punto de vista práctico conviene conocer que sobre el año 3100 A.C. se unificaron el Alto y el Bajo Egipto bajo el mandato de Narmer, quien es considerado el primer faraón de Egipto.

La Paleta de Narmer, una de las primeras representaciones de la unificación de Egipto.

Clásicamente la historia del Antiguo Egipto se ha dividido, fundamentalmente, en Reino Antiguo, Reino Intermedio y Reino Nuevo, separados por los denominados periodos intermedios (épocas de inestabilidad política, guerras e invasiones). Durante toda su historia, el Antiguo Egipto fue gobernado por un total de 31 dinastías faraónicas diferentes.
Tras un periodo (3100 a.C – 2686 a.C) conocido como Periodo Arcaico en el que se unificaron el Alto y el Bajo Egipto bajo el mandato de Narmer y se sucedieron las dinastías I y II, comenzó el Reino Antiguo (2686 a.C – 2181 a.C), en que la capital de Egipto se ubicó en Menfis. Este periodo comprende las dinastías III a VI, y es la época en que se construyeron las célebres pirámides de Giza, entre otras.

Las pirámides de Giza pertenecen al Reino Antiguo.

Después del Primer Periodo Intermedio (2190 a.C – 2050 a.C), Egipto volvió a reunificarse bajo el mandato de Mentuhotep II, dando paso al Reino Medio (2050 a.C – 1750 a.C). Se trató de una época de bonanza y prosperidad, en que Egipto se expandió y amplió sus rutas comerciales.
La invasión de los hicsos supuso el inicio del Segundo Periodo Intermedio, que perduró hasta alrededor del 1550 a.C. Fue entonces, con la dinastía XVIII, en que comenzó el Reino Nuevo (1550 a.C – 1070 a.C), época en que gobernaron los faraones más conocidos (Seti I, Ramsés II, Tutankhamon, Akenatón…) y de la que data la mayor parte de los templos, tumbas y monumentos que se pueden visitar en la actualidad.

Templo de Ramsés III, perteneciente al Reino Nuevo.

En años posteriores se sucedieron el Tercer Periodo Intermedio, el Periodo Tardío y, más adelante, la conquista de Egipto por Alejandro Magno (332 a.C) y la ulterior incorporación al Imperio Romano (31 a.C), en que Egipto pasó a ser una provincia romana. Así, la civilización egipcia fue perdiendo progresivamente su poder y cultura, que se apagó definitivamente en el siglo VI d.C.
Más tarde fueron los árabes quienes conquistaron Egipto, seguidos por los turcos otomanos en el siglo XVI. Tras unos años de ocupación por las tropas napoleónicas en el s. XVIII y un breve periodo de guerras civiles, en el año 1869 se completa una obra que marcaría el futuro del país: el Canal de Suez. Dicho canal fue controlado desde un primer momento por los británicos, quienes asumieron el poder en Egipto durante varias décadas.

Rincones fascinantes, milenarios.

En 1952, después de varios años de crispación y enfrentamientos, el coronel Nasser se alzó contra el Rey Faruq y derrocó la monarquía, fundando la República de Egipto y acabando con la ocupación británica.
En el momento actual, tras una crisis turística en los años 90 debido a varios atentados terroristas, la revolución del 2011 (con las manifestaciones en la Plaza Tahrir que llevaron a la dimisión de Mubarak) y el golpe de estado de 2013 con el que el actual presidente Sisi accedió al poder, Egipto está iniciando una lenta mejoría económica y también ha prosperado en seguridad en la mayor parte del país.
Por ello, en el año 2021 y a pesar de la pandemia por COVID, Egipto es un país que se ha abierto al turismo y que constituye un destino de primer orden para viajeros de todo el mundo.

Con lugares tan interesantes como el Templo de Karnak… ¿cómo no va a venir gente a visitar Egipto?

Preparativos para el viaje a Egipto

Vuelos: en el momento actual (mayo 2021) hay vuelos directos desde España a Egipto con la compañía Egyptair, tanto desde Madrid como desde Barcelona. Los precios parten de los 400 – 450€, aunque se pueden encontrar vuelos con escala desde los 300€. En nuestro caso hicimos Barcelona – Cairo – Luxor y la vuelta Cairo – Madrid, todo ello por 454€.
Documentación: es necesario tener pasaporte válido hasta 6 meses después de la fecha de salida de Egipto, así como un visado que permite la estancia en el país hasta por 30 días. Dicho visado se puede obtener al llegar al aeropuerto o bien, previamente, en la página web www.visa2egypt.gov.eg (cuesta 25$ por persona). En el contexto de la pandemia por COVID piden, además, una PCR negativa en las 72 horas previas a la entrada al país.
Época del año para viajar: la mejor temporada para visitar Egipto suele ser entre los meses de febrero a junio y de septiembre a diciembre, en que durante el día las temperaturas, aunque elevadas, son razonables. En los meses de verano las temperaturas ascienden claramente y rebasan con frecuencia los 40ºC, sobre todo en la parte sur de Egipto. No conviene preocuparse por las lluvias, puesto que estas son anecdóticas en todo el país. Al ser un país eminentemente desértico, por las noches suele refrescar (nosotros tuvimos que usar la chaqueta muchos días). En la zona montañosa del Sinaí, debido a la altitud, hace más frío y en algunos inviernos los montes se tiñen de nieve.

Terreno desértico, lluvias prácticamente nulas.

Vacunas/salud: como siempre, resulta imprescindible antes de emprender un viaje a un país lejano, estar totalmente informado sobre las cuestiones de salud en el país de destino, por lo que nunca está de más visitar un Centro de vacunación internacional. Se recomienda, además del calendario vacunacional habitual, las vacunas de hepatitis A, hepatitis B y fiebre tifoidea. Es preciso tener especial cuidado con la diarrea del viajero, por lo que se recomienda beber siempre agua embotellada y evitar alimentos crudos y fruta no pelada. Se han detectado aislados casos de esquistosomiasis (al bañarse en aguas contaminadas) y de dengue en la costa del Mar Rojo (evitar picaduras de mosquito con productos anti-mosquitos). Por último, precaución con los perros (se han detectado casos de rabia).
Seguro de viaje: resulta imprescindible, y más en la situación actual, viajar con un buen seguro de viaje. Nosotros viajamos siempre con Mondo. Si tú también deseas contratar un seguro de viaje, a través de este enlace tendrás un 5% de descuento con ellos. 
Seguridad: tal y como comentábamos en la introducción, Egipto es un país que recientemente ha reforzado su seguridad para así aumentar el número de turistas que lo visitan. Aun con todo, la zona norte de la Península del Sinaí es una región a evitar totalmente; y en los últimos años se han perpetrado algunos atentados terroristas en otras zonas. En la entrada de todos los lugares turísticos es preciso pasar por un control de seguridad, incluyendo detector de metales y, en muchas ocasiones, inspección de mochilas. Si bien los robos o la delincuencia callejera son prácticamente inexistentes, hay que estar atentos en los lugares de más aglomeración de gente, como pueden ser algunos zocos. Los timos sí que son algo más frecuentes, y no resultará difícil toparse con alguien que intente confundir al viajero para llevarle algún sitio en el que, sin duda, tendrá que pagar dinero por comprar algo. Como siempre, hay que evitar tomar fotos a los controles de policía y edificios militares, así como a la Presa de Asuán.

Grandiosidad en la sala hipóstila de Dendera.

Guías de viaje: nosotros viajamos a Egipto con la edición en español de la guía Lonely Planet (27€), actualizada en 2019. Además de los fabulosos blogs de viaje con información detallada y actualizada, también se pueden consultar algunas completas páginas en internet, como la página oficial de turismo de Egipto.
Dinero: en Egipto la divisa es la libra egipcia (EGP). De manera aproximada, un euro equivale a unas 18,7 EGP; cada libra se divide en 100 piastras. Tanto al cambiar dinero como al sacar de cajeros, suelen dar billetes de, al menos 50 EGP; los billetes más pequeños (5, 10 y 20EGP) escasean, por lo que resulta interesante guardarlos para cuando se precisen, sobre todo para las propinas al ir a los baños. Hay casas de cambio en el aeropuerto de El Cairo y en las principales ciudades (no cuesta encontrarlas). También existen cajeros automáticos en todas las ciudades, que aceptan tarjetas internacionales en la mayor parte de los casos. Es frecuente que tras acompañarnos a visitar algún monumento o al entrar a baños públicos se nos solicite propina; con 5 – 10 EGP suele ser suficiente. En algunos restaurantes se deja propina a voluntad (se espera en torno al 10%); en alguno nos lo incluyeron ya en la cuenta como «service».
Internet: en el aeropuerto de El Cairo compramos una tarjeta SIM egipcia que permitía gastar disponer de 10 GB de internet en el móvil, válidos durante 30 días. Nos costó unos 14 €. Existe otra opción con más GB, por un precio razonable.

Iconos viajeros.

Enchufes: los enchufes europeos (tipo C) son perfectamente válidos para viajar a Egipto, por lo que no es preciso ningún adaptador.
Alojamientos: dado que Egipto es un país con un indudable carácter turístico, existen muy numerosas y variadas opciones de alojamiento. En las grandes ciudades existen hoteles de lujo, pero también opciones familiares de precios moderados. Escasean los hostels para mochileros, aunque se pueden encontrar algunos en El Cairo. Aunque sean modestos, suelen tener televisión, aire acondicionado y nevera.
Cruceros por el Nilo: una de las actividades más recomendables en el viaje por Egipto es realizar un crucero por el Río Nilo, visitando de esa manera un buen puñado de lugares de interés (Luxor, Edfu, Asuán, Abu Simbel…). Aunque todos son anunciados como de 5 estrellas, existen tres clases diferentes, con diferentes precios. Nosotros lo reservamos con Civitatis; el crucero llevaba menos pasajeros como medida anti COVID, el guía hablaba perfectamente español (¡y sabía muchísimo!) y los grupos eran pequeños (10-12 personas). Si quieres más información o quieres reservar el crucero puedes hacer clic en el banner de aquí debajo.

Ropa y material: ropa fresca y cómoda, sin olvidar alguna chaqueta para las noches. En nuestro caso, y dado que nos salimos un poco de la ruta habitual y nos fuimos a la Península del Sinaí a hacer snorkel y una ruta senderista, material de playa y zapatillas de trekking, así como más ropa de abrigo de lo normal. Por último, es importante recordar que nos encontramos en un país musulmán y que, sobre todo en zonas rurales, es muy conservador; es razonable llevar ropa que cubra hombros, abdomen y llegue por debajo de las rodillas. Aquí va el listado completo:
– Mochilas grandes (55 litros).
– Mochilas pequeñas (20 – 25 litros).
– Ropa interior.
– Camisetas.
– Pantalones largos de trekking, desmontables.
– Pantalón corto.
– Pantalón fino, tipo tailandés.
– Chaqueta impermeable.
– Forro polar ligero.
– Bañador.
– Toalla microfibra.
– Chanclas.
– Sandalias.
– Zapatillas de trekking.
– Zapatillas cómodas.
– Zapatillas snorkel (cangrejeras).
– Tubos y gafas snorkel.

Las costas del Mar Rojo ofrecen incontables enclaves para snorkel y buceo.

– Gafas de sol.
– Neceser.
– Botiquín: si quieres saber qué llevar en un botiquín de viaje haz clic aquí.
– Protección solar.
– Loción anti mosquitos.
– Gorra/pañuelo para la cabeza.
– Almohadas para el cuello, hinchables.
– Frontal + pilas de repuesto.
– Cámara de fotos + cargador + baterías extra.
– Trípode para la cámara.
– Cámara de acción + funda impermeable + cable cargador.
– Teléfono móvil + cargador.
– Paquetes de pañuelos/rollo de papel higiénico.
– Baraja de cartas.
– Libros de lectura.
– Guía de viaje.
– Libreta + bolígrafos.
– Batería externa.
– Pasaporte.
– Monedero oculto tipo cinturón + monedero normal.
– Bolsa ropa sucia.
– Bolsas para organizar ropa.
– Bolsa para organizar cables.
– Reloj GPS + cable cargador.
– Carpeta con papeles de reservas.
– PCR COVID.
– Mascarillas quirúrgicas y FFP2.

La pirámide inclinada en Dashur, fascinante.

Egipto: ¿viajar por libre o con paquete turístico?

Quizá esta sea una de las preguntas clave a la hora de preparar un viaje por Egipto.
Nosotros, en la abrumadora mayor parte de las ocasiones, solemos viajar por libre, lo que incluye buscar vuelos, alojamientos, transporte dentro del país, monumentos a visitar, etc…
En Egipto pensamos que viajar completamente por libre, además de difícil, no es la opción ideal. Nos explicamos en las siguientes líneas.

Moverse por Egipto no es tarea fácil. La conducción es, por decirlo finamente, azarosa, por lo que no sería cómodo alquilar un coche para desplazarse por allí. A ello hay que sumarle los numerosos controles policiales y los trámites que se exigen para poder acceder a algunas zonas menos frecuentadas por los turistas (Abydos y Dendera, Monasterio de Santa Catalina, etc…), que resultarían prácticamente imposibles para los extranjeros.

¿Te imaginas el tamaño de la estatua completa?

Por otro lado, en Egipto una de las principales actividades es ver pirámides, templos y tumbas, repletos de jeroglíficos, representaciones y siglos y siglos de historia. A menos que el viajero tuviera amplios conocimientos de egiptología, todos los templos y jeroglíficos le parecerían iguales y no sería capaz de comprender los tesoros y anécdotas que esconden: la visita perdería muchísimo. Por todo ello, visitar los templos con un buen guía nos parece imprescindible. En nuestro caso contactamos con varios guías que nos habían recomendado (y que recomendaríamos); alguno de los guías que buscamos «sobre la marcha» nos decepcionó bastante.
Así, nosotros organizamos un viaje que se podría considerar “por libre”, pero incluyendo un crucero por el Nilo durante 4 días (con guía y excursiones incluidas) y visitas con guía a un buen número de lugares turísticos. Sin embargo, además añadimos varios destinos que se alejan de las rutas clásicas, como la visita a los templos de Abydos y Dendera o los días en la Península del Sinaí.

Los atardeceres desde el crucero por el Nilo son inolvidables.

Viajar a Egipto en tiempos de COVID

Como bien sabes, la pandemia de COVID ha afectado gravemente a todos los ámbitos de la vida, incluyendo el viajar. Si bien las restricciones, número de casos y medidas para contener la enfermedad pueden variar de un día para otro, vamos a relatar nuestras impresiones y vivencias en el viaje a Egipto (abril 2021). Es preciso buscar recomendaciones más actualizadas unos días antes del viaje para comprobar cambios de última hora.
Lo primero de todo es saber que para entrar a Egipto es precisa una PCR negativa en las 72 horas previas al vuelo. Dicho documento lo comprueban ya en el aeropuerto de partida, antes de entrar en el avión.
Aunque muchas compañías toman las medidas que pueden para renovar y filtrar el aire en los aviones, no debemos olvidar que estamos en un espacio cerrado con otras doscientas personas, y que el hecho de tener una PCR negativa en las últimas 72 horas no asegura al 100% que no haya nadie contagiado. Es obligatorio llevar mascarilla durante todo el vuelo; debería ser con mascarilla FFP2, que son las que protegen de verdad, y sólo retirarla brevemente para beber o comer, el mínimo tiempo posible.
Durante el vuelo es preciso rellenar una declaración responsable, en la que se indica que no se padecen signos/síntomas de COVID y que no se ha estado en contacto con enfermos en los 14 días previos al viaje. Dicho papel se entrega a la llegada, en el mismo lugar en el que se muestra la PCR negativa.

En espacios cerrados y con gente, mascarilla (mejor FFP2).

En Egipto, con fecha de abril de 2021, es obligatorio llevar mascarilla al salir a la calle (y en lugares turísticos, por supuesto), pero la realidad es que casi nadie la lleva. En El Cairo aún vimos algunos locales con mascarilla por la calle; en otros lugares el porcentaje era casi 0%. Los turistas, en general, tampoco la llevaban (¡como si al irse de vacaciones desapareciera el COVID!).
Los casos en Egipto están aumentando paulatinamente en los últimos días, diagnosticándose unos 1000 casos diarios. Viendo la escasa importancia que se le da al COVID por parte de sus habitantes y la escasez de medidas para evitar su propagación, parece evidente que habrá muchos más casos, y que ni siquiera se diagnostican.
En nuestro caso al viajar a Egipto ya habíamos recibido las vacunas para COVID, lo que nos garantizaba más seguridad, sin que ello implique que hayamos bajado la guardia. Aun con todo, sigue siendo fundamental el uso de mascarilla (mejor FFP2 en espacios cerrados), lavado de manos y distanciamiento social.
Los restaurantes/hoteles de más nivel, así como el crucero, tienen aforos limitados y el personal lleva mascarilla (aunque muchos la llevaban de decoración, sinceramente). Por otro lado, la disminución del turismo por la pandemia hace que muchos templos y pirámides se puedan visitar casi en soledad, por lo que el riesgo se reduce muchísimo.
Como recomendaciones generales, basta con sentido común y seguir las medidas que se tomarían aquí en casa. Para espacios cerrados, mascarilla FFP2, sin duda. Y, sí, si no hay nadie cerca y te quieres tomar una foto en las pirámides, te puedes quitar la mascarilla para ello.
Para regresar también es precisa una PCR negativa en las 72 horas previas al vuelo. Como podrás imaginar, existen numerosos laboratorios que ofrecen dicho servicio, por unas 1800 – 2000 EGP (95 – 105 €). En nuestro caso nos pasaron el teléfono de un laboratorio que viene a realizarte la prueba al hotel y entrega el resultado vía watsap (o en papel, pagando un extra) al día siguiente. Nos costó 1800 EGP por persona y, aunque vinieron a hacernos la prueba un poco más tarde de lo que inicialmente nos dijeron, funcionó todo a la perfección y en menos de 24 horas teníamos el resultado en el móvil. Si quieres el contacto de dicho laboratorio nos lo puedes pedir aquí abajo, en los comentarios.

Al aire libre y sin gente alrededor…te puedes quitar la mascarilla para la foto.

Tras esta breve introducción y ya con el equipaje preparado, vamos a comenzar la ruta detallando nuestro viaje de 15 días por Egipto. Pero eso, ya sabes…¡lo contaremos en la próxima entrada del blog!

¡No te pierdas las próximas entradas en el blog!

4 comentarios

  1. Ayyyy ¡Me encanta! Gracias por toda la información. Nosotros queremos ir en cuanto yo esté vacunada -Esperemos que Macarena pequeña también-, siempre y cuando nos dejen ya salir de la ciudad. Supongo que, también por el tema del calor, lo dejaremos para después del verano, Navidades quizá. Y me va a ser muy útil que me deis el dato del laboratorio. Sigo todo lo que vais a contar.
    Bienvenidos. Un abrazote

    1. Conbotasymochila

      ¡Gracias!
      A ver si pronto está todo el mundo vacunado y mejoran las oportunidades para viajar, sí.
      Quizá sea mejor dejar pasar el verano, puesto que los meses de julio y agosto deben de ser realmente sofocantes en la mayor parte del país.
      Iremos contando por aquí; cualquier duda o pregunta ya sabes dónde estamos 😉

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