Viaje a los Dolomitas: introducción y preparativos

Situados en el noreste de Italia, en las regiones de Trentino-Alto Adigio, Véneto y Friuli-Venecia Julia, los Dolomitas son una cadena montañosa perteneciente a los Alpes orientales. Se caracterizan por sus verticales montañas, que salpican los amplios y verdes valles, repletos también de localidades turísticas y hermosas que, en conjunto, forman estampas de postal. Fruto de ello, los Dolomitas se han erigido como uno de los destinos europeos preferidos por muchos viajeros, e incluso la UNESCO los catalogó como Patrimonio de la Humanidad en el año 2009.

Amplios y verdes prados rodeados de espectaculares montañas. ¡Qué regalo de la naturaleza!

Y es que basta con echar un vistazo a las redes sociales más viajeras para descubrir en los Dolomitas incontables rincones idílicos, con lagos de aguas turquesas, montañas altivas que arañan las nubes, pueblos y casas con flores de mil colores, iglesias únicas con un telón de fondo sin par… En los Dolomitas los aficionados a la fotografía no se cansarán de capturar todo tipo de detalles.

Iglesia de Santa Maddalena, en el Val di Funes. Un célebre icono de los Dolomitas.

Pero los Dolomitas son, también y sin lugar a dudas, un lugar de naturaleza grandiosa, donde poder disfrutar de incontables actividades al aire libre. Senderismo, escalada, vías ferratas, esquí, bicicleta de montaña…En cualquier época del año los amantes del deporte y la aventura pueden llevar a cabo su actividad preferida.
Si quieres saber un poco más sobre los Dolomitas y todos los datos prácticos para organizar un viaje por allí, no dudes en seguir leyendo.

Cómo llegar y cómo moverse por los Dolomitas

La región de los Dolomitas se encuentra en el noreste de Italia, muy bien comunicada con el resto de Europa. Carreteras amplias y bien asfaltadas y aeropuertos cercanos, las posibilidades son varias.
Sin embargo, al ser una región de gran tamaño formada por diversos valles y con puntos de interés alejados los unos de los otros, tendremos que desplazarnos por la zona y para ello lo ideal es disponer de un vehículo propio con el que movernos a nuestro aire y poder descubrir todo a nuestro ritmo. Dolomitas es, sin lugar a duda, perfecto para hacer un roadtrip, visitando pueblos, puertos de montaña y demás miradores.

Moverse en coche permite visitar todos los rincones de los Dolomitas. Por ejemplo, el Passo Gardena, en la foto.

Así, resumiendo, para llegar hasta los Dolomitas se puede ir en:
Coche: pensamos que es la opción ideal, a menos que se viva demasiado lejos de los Dolomitas. Se puede organizar el viaje, tanto de ida como de vuelta, haciendo paradas en las interesantes ciudades que se encuentran por el camino (Nîmes, Avignon, Niza, Turín, Milán, etc…) y emplear tres o cuatro días en ir y tres o cuatro días en volver, de manera que se configura un viaje con una perfecta mezcla de naturaleza (Dolomitas) y cultura (ciudades por el camino). Desde la frontera entre España y Francia en La Jonquera hasta Cortina d’Ampezzo hay unos 1200 km, que se hacen muy llevaderos si se reparten en varios días. Esta fue la opción que nosotros elegimos, y que nos parece perfecta.
Avión: si vivimos más lejos, otra opción es viajar en avión y alquilar un coche en el aeropuerto de destino. Aunque existen algunos pequeños aeropuertos en la zona, desde el punto de vista práctico lo más sencillo es viajar hasta el Aeropuerto Internacional Marco Polo de Venecia y allí alquilar un coche (unas 2 horas hasta Cortina d’Ampezzo).

La mejor manera de moverse por estos valles es en coche, sin duda.

Conducir por las carreteras de los Dolomitas es una auténtica maravilla. Anchas, bien asfaltadas y señalizadas, permiten acceder a míticos puertos de montaña que superan los dos mil metros de altitud y que ofrecen unos miradores sin parangón.
Como contrapunto, aparcar en las pequeñas localidades no suele resultar sencillo y, en la mayor parte de las ocasiones, los aparcamientos son de pago. Interesa, siempre que se pueda, encontrar alojamiento con aparcamiento, lo que nos ahorrará tiempo y dinero. En los lugares más turísticos y visitados, como pueden ser el Lago di Braies o las Tre Cime di Lavaredo, los aparcamientos tienen un precio muy elevado (¡30 € el de las Tre Cime!).
Además, en algunos de estos lugares, las carreteras de acceso se cierran una vez se supera el límite de gente que pueden albergar los aparcamientos o a determinadas horas. Así, la carretera de acceso a Alpe di Siusi está cerrada de 09:00 a 17:00 h (entre esas horas no se puede ni subir ni bajar, so pena de multa), la del Lago di Braies la cierran (para subir) a las diez de la mañana y la de las Tre Cime di Lavaredo la cierran cuando el aparcamiento se llena, lo que en temporada alta puede ser incluso antes de las nueve de la mañana.

Gran zona de aparcamiento en Misurina, de pago, evidentemente. Al fondo asoman las Tre Cime di Lavaredo.

¿Cuándo visitar los Dolomitas?

Los Dolomitas presentan dos temporadas altas, verano e invierno, aunque en cualquier época tienen mucho que ofrecer:
Verano (finales junio – septiembre): en verano las temperaturas en los valles son suaves (en torno a 25ºC de máxima), descendiendo considerablemente por las noches. Aunque es la época ideal para gran parte de las actividades de montaña (senderismo, vías ferratas, escalada…), también hay que conocer que los meses de julio a septiembre también son lluviosos, con ocasionales tormentas, sobre todo por las tardes. Por ello resulta fundamental consultar los partes meteorológicos y saber que el tiempo en montaña puede cambiar en muy pocas horas. En estos meses la actividad en los Dolomitas es abrumadora, con hoteles llenos, precios algo más elevados y algunas atracciones turísticas (Tre Cime, Lago di Sorapis, Lago di Braies…) masificadas. Sin embargo, es cuando los teleféricos funcionan a pleno rendimiento y cuando mejor se puede disfrutar de la montaña, ya sea caminando, escalando o en bicicleta.

En verano es frecuente que nos salga un día con posibilidad de chubascos.

Invierno (diciembre a abril): se caracteriza por temperaturas frías, en que toda la región se cubre de blanco desde las primeras nevadas en diciembre. Sin embargo, y a pesar del frío, se calcula que un 80% de los días invernales son de sol radiante. Ideales para la práctica del esquí y otros deportes de invierno. Algunas de las zonas de esquí pueden estar bastante repletas de gente, sobre todo en fines de semana.

Vale, no es foto de invierno, es foto de finales de agosto. Pero te puedes hacer a la idea de cómo está la cosa en invierno.

Otoño (octubre y noviembre): generalmente fresco y seco, es temporada baja en los Dolomitas. Aunque hay zonas que, con el cambio de coloración de los árboles, adquieren una belleza deslumbrante, durante estos meses muchos teleféricos cierran y las posibilidades de disfrutar de la región menguan notablemente. En zonas de alta montaña comienzan las primeras nevadas.
Primavera (finales abril a finales de junio): la primavera dice adiós a las nieves a partir de abril y comienza a ofrecer temperaturas más agradables, inunda las praderas de flores y de vida como consecuencia de las más frecuentes lluvias (mayo es el mes más lluvioso). Debido a ello, las bucólicas estampas de los Dolomitas (con prados verdes y montañas nevadas) muestran quizá su mejor versión.

Cualquier época puede ser buena para visitar los Dolomitas. Eso sí, no olvidar siempre llevar ropa de abrigo.

En nuestro caso visitamos los Dolomitas los últimos días de agosto y primeros de septiembre. Aunque el primer día nos recibieron nubes amenazantes y lluvia vespertina, lo cierto es que en una semana sólo llovió un día más (el último) y hubo tres días de sol radiante. El resto alternaron nubes y claros, sin lluvia. Como curiosidad, la noche que pasamos en el Rifugio Re Alberto I (a 2621 metros de altitud) nos despertamos con una bonita nevada a finales de agosto.
Para información más detallada sobre el clima en los Dolomitas, puedes echar un vistazo aquí.

¿Qué hacer en los Dolomitas?

Ya lo hemos comentado antes: los Dolomitas son perfectos para recorrerlos en coche, haciendo el típico roadtrip. Así, habitualmente nos desplazaremos de valle en valle en busca de los lugares más representativos de cada uno de ellos. Iglesias, pueblos, lagos, praderas, montañas…los Dolomitas no dejan a nadie indiferente.
Las principales actividades a realizar son:
Conducir hasta puertos de montaña: algunas carreteras de los Dolomitas ascienden hasta puertos de más de dos mil metros de altitud, lo que implica que son excelentes miradores. Aunque son carreteras reviradas y, en ocasiones, con una pendiente pronunciada, generalmente son anchas y con un pavimento excelente. Dado que lo habitual es recorrer varios valles de los Dolomitas en el mismo viaje, seguro que muchos de estos puertos estarán en la ruta programada. Algunos de los puertos de montaña que consideramos imprescindibles son el Passo Pordoi, el Passo Sella, el Passo Gardena y el Passo Giau.

Carreteras reviradas sobre el verde paisaje dolomítico.

Teleféricos/funiculares/telesillas: en los Dolomitas los teleféricos (denominados, en italiano, funivia) hacen acto de presencia en todos los valles y, prácticamente, cada localidad. Algunos de ellos ascienden a refugios, otros a complejos turísticos y otros a estaciones de esquí. Tanto durante el trayecto como al llegar a su parte superior, las vistas suelen ser espectaculares. Además, muchos de ellos son el punto de partida para rutas senderistas o de bicicleta de montaña. Resulta difícil seleccionar entre tanta oferta, pero el Sass Pordoi (que parte desde el Passo Pordoi y llega a los 2950 metros de altitud) es uno de los más impresionantes y populares. Los precios suelen ser elevados, partiendo de 15€ ida y vuelta en muchos de ellos. Existen bonos para múltiples teleféricos y diversas duraciones (un día, tres días, cinco días, toda la temporada…) para quien visita todos los Dolomitas, con la Dolomiti SuperSummer Card (toda la info aquí). En temporada estival, los teleféricos suelen estar abiertos desde junio hasta septiembre u octubre.

Preparados para tomar el teleférico que nos lleva al Sass Pordoi, a 2950 metros de altitud.

Senderismo: para nosotros, el motivo principal por el que visitar los Dolomitas. La cantidad de senderos es inabarcable; todos ellos están bien señalizados, muy acondicionados y transcurren por unos parajes impresionantes. Algunos de ellos son muy sencillos, como la vuelta circular al Lago di Braies; existen otros que ya requieren cierta experiencia en montaña y recorren tramos complicados o expuestos. Lo que está claro es que, ante tanta variedad, cualquiera puede encontrar la ruta adecuada. Conviene informarse en las oficinas de turismo (en casi todos los valles dan mapas bastante detallados e información precisa); si se desea adquirir un mapa los más vendidos son los de la editorial Tabacco. En nuestra opinión, la ruta circular a las Tre Cime di Lavaredo y la ruta circular a las Cinque Torri desde el Passo Giau (¡y muchísimas más!) deberían estar en la lista de cualquier amante del senderismo.

Senderismo con vistas al Lago di Fedaia y a la Marmolada (entre las nubes).

Bicicleta de montaña: tanto la bicicleta de montaña tradicional como la novedosa, y muy popular en la zona, bicicleta eléctrica tienen en los Dolomitas una suerte de paraíso. Rutas y senderos muy bien señalizados y en perfecto estado en todos los valles; además, la posibilidad de ascender en teleférico a zonas más altas amplía mucho las posibilidades para los amantes de la bicicleta. En las localidades más turísticas no resulta complicado encontrar tiendas donde poder alquilarlas.
Bicicleta de carretera: por la zona de los Dolomitas se encuentran algunos de los míticos puertos de montaña coronados en etapas del Giro de Italia. Passo Giau, Passo Sella, Tre Cime di Lavaredo… durísimas pendientes para quienes deseen medir sus fuerzas sobre dos ruedas.

Monumento al ciclista Gilberto Simoni, en el Passo Pordoi, con una de sus bicicletas.

Vías ferratas: los amantes de las vías ferratas encuentran en los Dolomitas el lugar óptimo para desarrollar su pasión. Dadas las características de estas montañas, abruptas y verticales, muchas de ellas están presentan tramos con vías ferratas, cuyo origen se remonta a la Primera Guerra Mundial. Algunas de ellas gozan de gran popularidad, como la de la Marmolada o la Via delle Bocchette.
Escalada: no podía faltar en la lista de actividades de montaña a realizar en los Dolomitas. Las grandes paredes verticales son características de esta cordillera, por lo que la cantidad de vías es ingente. Algunas de las más populares están en el Macizo del Sella, en Tofane de Rozes, Torres de Vajolet, Marmolada y, evidentemente, en las Tre Cime di Lavaredo.

Las Torres de Vajolet, un gran reto para los escaladores.

Visitar pueblos: algunas localidades de los Dolomitas, aunque muy orientadas al turismo, presentan rincones preciosos. Destacan sus casas de madera y los balcones llenos de flores de mil colores. Algunos de los más bonitos son Cortina d’Ampezzo (quizá la ciudad más relevante), Vigo di Fassa, Auronzo di Cadore, Cadore, Moena, Alleghe, Kastelruth/Castelrotto, Colle Santa Lucia, etc…

Algunos pueblos, como Kastelruth/Castelrotto, son una auténtica preciosidad.

Lagos: existen numerosos lagos en la región, de belleza inconmensurable; a muchos de ellos se puede llegar en coche y disfrutar, sin esfuerzo alguno, de la bonita estampa que ofrecen. Además del muy popular Lago di Braies, otros muy visitados son el Lago di Carezza, Lago di Misurina, Lago di Dobbiaco o el Lago di Alleghe.

El Lago di Sorapis, una de las rutas senderistas imprescindibles.

Iglesias y otros rincones pintorescos: los Dolomitas son el paraíso para los fotógrafos amantes de la naturaleza y los detalles. Además de los múltiples miradores y localidades que iremos encontrando por la ruta, hay que destacar las curiosas iglesias de la zona, enmarcadas bajo verticales montañas, que se han popularizado en los últimos años en las redes sociales. Las más célebres y bonitas son, probablemente, la de San Valentino (en la localidad de Siusi Seis) y las de San Giovanni in Ranui y Santa Maddalena, ambas en el Val di Funes.

Iglesia de San Valentino. ¡Espectacular!

Esquí: los apasionados de la nieve pueden disfrutar en los Dolomitas de más de 1200 kilómetros de pistas en 12 estaciones distintas, en lo que se considera como la región de esquí más grande del mundo con un solo forfait.
Otros: si todo lo anteriormente mencionado fuera poco, no debes olvidar sumergirte en la historia de la región (donde la Primera Guerra Mundial fue especialmente cruenta), en su cultura (¿sabías que en los Dolomitas también se habla lengua ladina?), tradiciones, mitos y leyendas (como la de la princesa Dolasila) o, sin duda, en su gastronomía (¡prueba el speck, los canederli y los strudel!).

No te puedes ir de los Dolomitas sin probar los canederli.

Preparativos para un viaje a los Dolomitas

A la hora de preparar un viaje en coche a los Dolomitas conviene saber, previamente, el “estilo de viaje” que se va a realizar. No es lo mismo un viaje en el que únicamente se vayan a visitar los pueblos más relevantes, tomar algún teleférico y fotografiar las iglesias más fotogénicas que un viaje en el que el senderismo o los deportes de montaña sean los protagonistas, puesto que ello exige material técnico adecuado.
En nuestro caso, el viaje a los Dolomitas, sin dejar de lado las poblaciones y visitas más turísticas, estaba centrado en hacer rutas senderistas. Por ello, el maletero de nuestro coche iba bastante cargado de ropa y material para dicha actividad.

¡Qué bien se está paseando por estos pueblos tan bonitos!

Es aconsejable, en cualquier caso, no olvidar llevar ropa de abrigo e impermeable en cualquier época del año, y más si se van a realizar actividades al aire libre. Así, no puede faltar un buen forro polar, abrigo y chubasquero o prenda impermeable.
Si la idea es realizar rutas senderistas, botas, mochila (con funda impermeable) y bastones de trekking serán también imprescindibles.

Rutas senderistas de diferente dificultad. Necesario llevar el material apropiado.

Quizá una de las cosas más importantes si se viaja a los Dolomitas es tener un calendario algo flexible. El mal tiempo, con lluvia y tormentas, es relativamente frecuente, por lo que puede modificar nuestro plan previsto inicialmente. Así, los días de lluvia no son los ideales para las rutas senderistas (acabaremos empapados y las vistas no serán las mejores), por lo que quizá se pueden emplear en visitas más culturales por las bellas localidades de la zona.

Mejor planes flexibles. Por si te nieva en agosto, por ejemplo.

Hay que tener en cuenta algunas consideraciones con respecto a los refugios de montaña. Todos ellos funcionan a pleno rendimiento en verano, pero conviene informarse con tiempo de las fechas de apertura y cierre. Por ejemplo, el Rifugio Re Alberto 1º únicamente abre (en el año 2020) del 18 de junio al 4 de octubre; esto hay que tenerlo en cuenta a la hora de planificar la ruta. Otros refugios abren en fechas similares: Rifugio Passo Santner (13 junio a octubre); Rifugio Auronzo (suele abrir a mitad de junio), Rifugio Locatelli (finales de junio a finales de septiembre), etc… Todos los refugios tienen página web con información muy completa. En tiempos de COVID, además, tienen reducida su capacidad, por lo que habrá que reservarlos con más tiempo de lo normal.

En verano no hay problema con los refugios. Fuera de esa estación conviene consultar las páginas web puesto que muchos cierran.

Por último, los teleféricos y funiculares también tienen fechas de apertura y cierre, que coinciden, de manera aproximada, con el verano. Si vamos fuera de esta época muchos de ellos se encontrarán cerrados. Se pueden consultar las fechas de apertura aquí
Una vez tenemos todos los preparativos ya sólo nos queda plantear la ruta a realizar en un viaje de una semana por los Dolomitas. Pero eso, ya sabes, ¡lo contaremos en la próxima entrada del blog!.

En la próxima entrada…¡nuestra ruta por los Dolomitas!

3 comentarios

    1. Conbotasymochila

      Total y absolutamente de acuerdo. Los Dolomitas son una delicia para la vista, con paisajes inolvidables. Estamos preparando ya la entrada sobre la ruta realizada; pero tenemos muchísimas ganas de empezar a subir las rutas de trekking realizadas allí, porque son fascinantes.
      ¡Un abrazo!
      Pedro y Paula

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