Visitar Hpa An: de cuevas y arrozales

Algo alejado de las principales rutas turísticas de Myanmar, Hpa An destila una indudable esencia mochilera, del sudeste asiático más puro, en el que las montañas de roca caliza emergen cual islas sobre los verdes arrozales que todo lo inundan.
Es uno de esos lugares que invita a la visita pausada, a recorrer (¡mejor en moto!) sus caminos sin rumbo fijo, intentando descubrir la realidad cotidiana y sus rincones más escondidos. Hpa An es, sin ser lo más conocido de Myanmar, algo que conocer. ¿Nos acompañas?

Verdes campos en los alrededores de Hpa An.

¿Cómo llegar a Hpa An?

Hpa An es la capital y ciudad más poblada del estado de Kayin, en el sudeste de Myanmar, cercano a la desembocadura del Río Salween en el Mar de Andamán.
No está incluida en la mayor parte de las rutas que los viajeros dibujan en su mapa de Myanmar, y quizá uno de los motivos sea que se encuentra bastante alejada de otros destinos con más renombre, como Bagan o el Lago Inle. Para nosotros es uno de los imprescindibles.
Hablaríamos sobre los principales medios de transporte para llegar a Hpa An pero, realmente, sólo hay uno: el autobús. Los trayectos desde otros destinos turísticos son largos o muy largos, pero hay que reconocer que los autobuses en Myanmar sorprenden muy gratamente.

Autobuses modernos y alegremente decorados.

Desde Yangon existen autobuses con frecuencia horaria, aproximadamente. Los precios parten de unos 5500 MMK (3,6 €) y el trayecto dura de seis a ocho horas.
Si venimos desde el norte, como por ejemplo desde el Lago Inle (lo que fue nuestro caso), también podemos encontrar autobuses que nos dejen en Hpa An. Nosotros tomamos un autobús nocturno, muy cómodo, en la ciudad de Nyaungshwe, junto al Lago Inle, y en un trayecto de unas 16 horas llegamos a Hpa An. Los autobuses tienen aire acondicionado (quizá algo excesivo), y efectúan paradas cada pocas horas en gasolineras o áreas de servicio para estirar las piernas, ir al baño o comer algo.
Si bien antes se podía llegar a Hpa An en tren o en avión, la vía férrea está en desuso y el aeropuerto próximo a Hpa An se halla cerrado.

Esperando el autobús en la «estación de autobuses».

¿Dónde alojarse en Hpa An?

La mayor parte de los alojamientos se encuentran en la propia ciudad, dispersos por sus calles, sin existir claramente una zona donde se aglutinen hoteles y guesthouses como en otras ciudades.
Dado que la ciudad no presenta un gran tamaño demasiado grande, no resulta difícil desplazarse caminando a restaurantes u otros edificios de servicios.
Los precios de los hoteles rondan los 20 – 30 euros por noche, aunque en las afueras de la localidad existe algún resort de relativo lujo y precios elevados (más de 100 euros la noche).
En nuestro caso nos alojamos en el Thanlwin Pyar Guest House, un sencillo albergue con ambiente mochilero bien situado y bastante decente.

Poco discreto y bastante acogedor.

¿Cómo moverse por Hpa An y alrededores?

Sí, visitar Hpa An es, realmente, visitar sus alrededores. La ciudad propiamente dicha no ofrece gran cosa. Así, hará falta algún medio de locomoción:
Bicicleta: la bici es, en muchas ocasiones, el medio de transporte ideal. Ecológico y divertido, permite desplazarnos varios kilómetros de manera cómoda. Si bien el terreno de Hpa An es prácticamente llano, quizá haya trayectos demasiado largos (bajo un sol abrasador), por lo que la bicicleta probablemente sólo esté indicada para quien desee repartir las visitas en la zona a lo largo de varios días.
Moto: nosotros elegimos la moto dado que nos facilitaba desplazarnos grandes distancias en un breve periodo de tiempo. Por poco más de 4 € pudimos conseguir una moto algo desvencijada pero sencilla de conducir. Es la opción que recomendamos.
Tuk tuk: si se viaja en grupo puede resultar una manera divertida y económica de moverse. Negociando se puede conseguir que nos lleven en tuk tuk todo el día por unos 20000 MMK (13 €).

Pintas de motorista de los duros.

¿Qué ver en Hpa An y alrededores?

Los alrededores de Hpa An fueron, sin lugar a dudas, una de las sorpresas más gratas de todo el viaje a Myanmar. Sabíamos que era una zona rural con campos de arroz y montañas calizas, pero descubrimos mucho más de lo que en un principio imaginábamos. Aunque nosotros sólo pudimos disfrutarlo durante un día y medio, pensamos que dos días completos son lo ideal para conocerlo.
Los principales puntos de interés son:
Lago Kan Thar Yar: situado en la parte sur de la ciudad, es un remanso de paz. Especialmente bello al atardecer.
Mercado de Hpa An: los mercados siempre son una buena opción, y el bullicioso mercado de Hpa An destila autenticidad.
Kaw Ka Thaung Cave: muy cerca de la carretera principal que parte desde Hpa An en dirección sudeste. Realmente no es una única cueva, sino tres; en su interior las paredes están decoradas con miles de pequeños Budas. En el camino de entrada destaca una larguísima y fotogénica fila de estatuas (150 en total) que representan monjes ataviados con su típica túnica anaranjada. Entrada gratuita.

Esta interminable hilera de estatuas es, quizá, lo más característicos de Kaw Ka Thaung Cave.

Saddan Cave: la cueva más popular y, para nuestro gusto, bonita de Hpa An. De gran tamaño, en su interior habitan miles de murciélagos. Tras superar una colorida escalinata, nos adentramos en la cueva y caminamos por su interior, tenuemente iluminado, durante unos 10 minutos, contemplando algunas estalactitas y estalagmitas. En lugar de dejar las zapatillas en la entrada, se recomienda llevarlas en la mano puesto que a la salida podemos tomar un barco que nos llevará, en un plácido paseo, a la entrada nuevamente. Entrada 1000 MMK (0,6 €); barco 1500 MMK (0,9 €) por persona.
Monte Zwegabin: con 722 metros de altura, es la montaña más alta de la zona y regala maravillosas vistas de la región. Se puede ascender caminando, en una entretenida ruta senderista de 2 -3 horas, bien por el este o bien por el oeste. Se recomienda evitar las horas de mayor insolación, siendo la visita más recomendable al amanecer o al atardecer. Para los más aventureros, existe un pequeño monasterio en la cima donde los monjes permiten dormir e incluso ofrecen ropa de cama.
Monasterio Kyaup Kalap: haciendo equilibrios en lo alto de una roca, este pequeño monasterio es, quizá, el más icónico de la zona. Las vistas de los alrededores desde este enclave son fabulosas.

¿A que es curioso?

Kawgun Cave: el típico lugar que te deja con la boca abierta y cara de fascinación. Se trata de una cueva espectacular, decorada hasta la saciedad con miles (o decenas de miles) de estatuas de Buda, de diversos tamaños. Lugar de gran valor histórico y religioso, una delicia para los fotógrafos.
Bat Cave: como su nombre indica, en esta cueva se estima que viven más de 100000 ejemplares de murciélago. Con las luces del atardecer estos salen en masa volando hacia el cielo de Hpa An. Un espectáculo de colosales dimensiones.
Pagoda Shweyin Hmyaw: aunque el templo en sí no es demasiado relevante, ofrece unas excelentes vistas del Río Thanlyin, con un telón de fondo de montañas kársticas inigualable.
Clock Tower: esta sencilla torre de moderna construcción es uno de los puntos importantes de la ciudad, puesto que alrededor de ella se articulan algunas de las principales calles y comercios.

La famosa Torre del Reloj.

Nuestra experiencia en Hpa An

Llegamos a Hpa An a las ocho y media de la mañana, tras un larguísimo viaje en autobús desde el Lago Inle, que nos ha resultado más cómodo de lo esperado. El autobús nos deja junto a la Clock Tower, por lo que debemos caminar unos diez minutos hasta llegar a nuestro alojamiento.
Dejamos las mochilas, nos duchamos y cambiamos y tomamos algo de desayuno en el propio hotel.
Salimos y echamos un vistazo a los locales de alquiler de motos, comparando precios. Finalmente encontramos uno llamado Good Luck, donde nos piden 8000 MMK por todo el día, que acceden a rebajarnos a 7000 MMK. Las motos, no obstante, han tenido mejores tiempos y se hallan medio adecentadas con algunas tiras de cinta adhesiva, aunque funcionan a la perfección.
Partimos en dirección este, inicialmente con tráfico denso. Vamos lentos hasta llegar a una gasolinera, donde echamos combustible.
Continuamos por la carretera principal hasta llegar al desvío a la primera cueva, la Kaw Ka Thaung Cave. Nos descalzamos y contemplamos los Budas de su entrada, así como los miles de figuras que decoran sus paredes.

Así nos reciben los Budas de la entrada.
Interior de la cueva.

Sin embargo, lo que más nos llama la atención es la gran hilera de estatuas de monjes, a tamaño natural, que parte de su puerta principal. Siguiendo un poco la fila de estatuas llegamos a una zona de campos verdes, muy fotogénica bajo el sol radiante.

Camuflados. Bueno, no tanto.
En la entrada de Kaw Ka Thaung Cave.
Verde que te quiero verde.

Tomamos de nuevo la carretera, en bastante buen estado, hasta llegar a la Saddan Cave. Pagamos los 1000 MMK (0,6€) y nos adentramos en una cueva de enorme tamaño. Sumidos en la oscuridad, caminamos descalzos siguiendo el camino exiguamente iluminado. De fondo se oye el cuchicheo de los murciélagos, que aguardan la llegada de la noche agazapados en las paredes de la cueva.

Una cueva de gran tamaño.
Así es la entrada a la cueva.
Atención al sonido. Centenares o miles de murciélagos sobre nuestras cabezas.

Llevamos en la mano nuestras zapatillas (recordemos que hay que visitar descalzos, por respeto, los templos), puesto que las vamos a utilizar a la salida.
Porque la cueva finaliza a orillas de un lago, y podemos regresar al punto de origen en barca. Así, pagamos los 1500 MMK (imposible regatear, es precio fijo) y montamos en las barcas para realizar un agradable paseo bajo grandes rocas kársticas, rodeados de campos verdes y paisajes hermosos. ¡Merece mucho la pena!

En algún lugar entran los rayos del sol.
Ya hemos salido de la cueva. ¡A por las barcas!
Concurrido tramo acuático.

Nuestra siguiente parada son los Lumbini Gardens, situados bajo la esbelta figura del Monte Zwegabin. Si queremos acometer el ascenso a dicho monte debemos pagar la entrada (4000 MMK/2,4 €); nosotros, aunque apenados, declinamos la opción puesto que supone perder el resto del día y ascender casi dos horas con el calor diurno es una misión extenuante. No obstante, nos dejan dar un paseo por el jardín lleno de estatuas, donde tomamos interesantes fotos.

Posando con el Monte Zwegabin al fondo.
Escenas cotidianas.

Vamos ahora a uno de los platos fuertes de la jornada: el Monasterio Kyaup Kalap. Erguido en lo alto de una roca, el pequeño edificio parece desafiar todas las leyes de la física. A pesar de que se puede acceder a su parte superior, no merece mucho la pena; sin embargo, las vistas del lago que la rodea con las montañas de fondo es realmente hermosa.

¿Cómo habrán construido la estupa en lo alto de esa roca?
Hermosos paisajes en Hpa An.

El día avanza, por lo que nos apresuramos a conducir nuestra moto hasta la Kawgun Cave, la cual, posiblemente, es la que más nos sorprende. Pagamos los 3000 MMK de la entrada (¡sí, casi 2 euros por persona!) y enseguida nos fascinamos ante el espectáculo que presenciamos. Todas, y absolutamente todas, las paredes de la cueva se hallan decoradas con pequeñas imágenes de Buda labradas. Se pueden contar por miles, lo que resulta impresionante. Cuesta imaginar la minuciosa labor de quienes realizaron tan espectacular obra.

Budas de gran tamaño…
…Budas pequeños…
…¡Budas de todos los tamaños!

Nos quedaríamos mucho más rato visitándola, pero el atardecer está llegando a Hpa An. Decidimos regresar a la ciudad, lo que nos lleva unos 25 minutos.
Tras una merecida ducha salimos a cenar al sencillo pero recomendable restaurante Wadee. Allí compartimos mesa con un par de simpáticas chicas malagueñas y otros jóvenes de todo el mundo. Buen punto y final a un bonito día.

Sencillo pero con comida deliciosa.


Nos despertamos sobre las ocho de la mañana y desayunamos sin prisa. Hoy es día de transición, por lo que podemos pasear y conocer tranquilamente la ciudad de Hpa An.
En primer lugar, visitamos el abarrotado mercado, situado muy cerca de nuestro alojamiento. El ruido, olores y colores se mezclan en un ambiente sin par. Mercado de los auténticos, muy local y con mucho ambiente, de los que nos gustan, donde no abundan los turistas.

¿Hemos dicho alguna vez que nos encantan los mercados?

Decidimos acercarnos también a visitar la Pagoda Shweyin Hmyaw, austera y sencilla, pero con excelentes vistas al río y los paisajes de los alrededores.

Paula vistiendo el tradicional longyi.

Debemos regresar al hotel a recoger las mochilas, puesto que pronto sale nuestro autobús rumbo al próximo destino: la localidad de Kyaitko, donde se halla la Golden Rock. Pero eso, ya sabes…¡lo contaremos en la próxima entrada del blog!

¡Hasta siempre, Hpa An!

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