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Visitar La Aljafería, una gran joya en Zaragoza

Visitar La Aljafería, una gran joya en Zaragoza

Cierra los ojos y escucha el eco de los pasos que recorren, rítmicos, las estancias del lujoso palacio. Siente la brisa que se filtra por un patio con exquisita decoración. Respira, tranquilamente, mientras los primeros rayos del sol matutino se reflejan en una de sus albercas e iluminan cálidamente tu cara. Siglo XI, Saraqusta.
Abre los ojos y contempla, frente a ti, casi un milenio de historia. Palacio de recreo en la época de taifas, residencia de los reyes de Aragón en el medievo, fortaleza militar y, actualmente, sede de las Cortes de Aragón, el interior de sus muros esconde un buen pedazo de la historia de Aragón. La antiquísima Torre del Trovador, el hermoso Patio de Santa Isabel o el majestuoso Salón de Mármoles son algunos de sus más notables rincones, en que la mirada se pierde descubriendo todos sus detalles.
Hoy nos acercamos a conocer el Palacio de la Aljafería, en Zaragoza, un soberbio ejemplo de palacio de la época taifa. Con un lujo sobrecogedor y un excelente estado de conservación, supone una de las visitas imprescindibles de la capital aragonesa. ¿Nos acompañas a conocer un poco más?

Menuda gran joya en la capital aragonesa.

Palacio de La Aljafería. Un poco de historia.

El “Palacio de la Alegría” (Qasr al-surur) fue construido en el siglo XI por orden de Al-Muqtadir, rey de la taifa de Saraqusta por aquella época (1046-1082). Inicialmente fue pensado como palacio de recreo para los reyes de taifas, y se encontraba en las afueras de la por entonces musulmana ciudad. De dicha época data la Torre del Trovador, la parte más antigua del palacio, que servía como torre defensiva.
Con la conquista de la ciudad por Alfonso I el Batallador en el año 1188, la Aljafería se convierte en la residencia de los reyes de Aragón. En siglos posteriores el palacio fue una importante sede política, llevándose a cabo numerosos trabajos de ampliación, sobre todo en la época de reinado de Pedro IV el Ceremonioso (1336-1387). De dicha época datan algunos de los lugares más notables del edificio, como la Iglesia de San Martín o el Palacio mudéjar.
A finales del siglo XV tiene lugar otra de las ampliaciones más relevantes, cuando los Reyes Católicos deciden construir un palacio en la parte norte del edificio. En él destacan sus magníficas techumbres, sobre todo la del Salón del Trono.
Ya en el siglo XVI, Felipe II decide convertir el palacio en un impresionante recinto fortificado, construyéndose el amplio foso que todavía hoy se puede observar.

Recinto amurallado, rodeado de un foso.

En siglos posteriores el palacio fue utilizado como acuartelamiento, remodelándose la fachada principal y construyéndose cuatro torreones neogóticos, de los que todavía quedan en pie dos.
A lo largo del siglo XX se llevan a cabo importantes trabajos de restauración y en la actualidad, y desde el año 1987, el Palacio de La Aljafería es sede de las Cortes de Aragón. Se trata de un edificio de notabilísima relevancia en la historia y política de Aragón, siendo uno de los mejores exponentes del arte mudéjar, motivo por el cual fue reconocido Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2001.
Hoy en día supone una de las visitas imprescindibles en Zaragoza, por lo que te animamos a que sigas leyendo esta entrada del blog.

Los detalles de su interior resultan fascinantes.

¿Cómo llegar al Palacio de La Aljafería?

El Palacio de La Aljafería se encuentra en el extremo este del Barrio de la Almozara, separado del resto de los atractivos turísticos de la ciudad, por lo que visitar este hermoso enclave va a requerir desplazarse desde el centro de la ciudad expresamente.
Sin embargo, no se halla demasiado lejos del mismo, por lo que va a ser sencillo llegar hasta allí. Tenemos varias opciones:
Caminando: desde la Plaza del Pilar, dando un agradable paseo a orillas del Río Ebro por el Paseo Echegaray y Caballero, apenas son 25 minutos. Desde otros puntos turísticos, como el entorno de la Plaza Aragón, el Parque de la Expo o el Parque Grande José Antonio Labordeta, en torno a media hora. Para nosotros la opción más recomendable, sobre todo si se viene desde el centro de la ciudad.
Autobús: la parada más cercana al Palacio de La Aljafería se encuentra junto a su entrada principal, en la Calle de los Diputados. Allí llega la línea 36, que se puede tomar en el Paseo Echegaray y Caballero, justo al lado de la Plaza del Pilar. Otras líneas que nos pueden acercar a las cercanías del Palacio de la Aljafería son la 21, 32, 33, 51 y 52; todas ellas paran en la Avenida de Madrid, a unos 100 metros caminando de la entrada principal.

Autobús turístico de Zaragoza: como en muchas ciudades, existe un autobús turístico que recorre los principales atractivos de la ciudad. Si te mueves por la ciudad con este autobús (puedes reservarlo ahora desde este enlace) la entrada a La Aljafería es un poquito más barata. 

Taxi: opción más rápida pero también más cara. Desde la Plaza del Pilar apenas son diez minutos de trayecto.
Coche propio: habitualmente moverse en vehículo propio por las ciudades no es buena opción puesto que no resulta sencillo (ni barato) encontrar aparcamiento. No obstante, cerca del Palacio de la Aljafería hay un aparcamiento gratuito que podría resultar conveniente (al final de la calle Braulio Foz).
Bicicleta: Zaragoza es ideal para moverse en bicicleta, al tratarse de una ciudad con una amplia red de carril bici y sin apenas desniveles. Existen aparcamientos de las bicicletas públicas (Bizi) en la Calle de la Aljafería y en la Plaza de la Ciudadanía, muy cerca del Palacio de la Aljafería (info sobre Bizi aquí ). Recuerda que una suscripción temporal al servicio Bizi durante 72 horas apenas cuesta 5,28€, y es una manera práctica, sostenible y rápida de descubrir la ciudad.

Comprar entradas para el Palacio de La Aljafería. Precios.

Aunque inicialmente pueda parecer que no, el Palacio de la Aljafería recibe cientos de visitas cada día y el aforo es limitado, por lo que es imprescindible (y obligatorio) reservar las entradas a través de esta página web para asegurarse la entrada dado que el aforo al palacio es limitado. Salvo en fines de semana y temporada alta, con reservar de un día para otro (o incluso el mismo día) puede ser suficiente.
El proceso de reserva en la página web resulta sencillo (no lleva más de cinco minutos); y agiliza mucho los trámites una vez se está, in situ, en la puerta de la Aljafería.
Con respecto a las tarifas de entrada, hay que reconocer que el precio es barato, ya que la visita merece mucho la pena. Así, las tarifas (con fecha abril 2024) son las siguientes:
– Entrada general: 5 €.
– Jubilados, estudiantes o titulares del Carnet Joven: 1 €.
– Menores de 12 años, parados, familia numerosa y personas con discapacidad > 33%: gratis.
– Grupos (más de 20 personas) y usuarios del bus turístico de Zaragoza: 4€/persona.
– Anfitrión (persona nacida o que reside en Aragón y que visita el Palacio de la Aljafería con familiares/amigos de fuera de Aragón): gratis.
Cabe recordar que la entrada es gratuita para todo el mundo el primer domingo de mes y el primer lunes de mes en horario de tarde.
Las visitas guiadas (ver horarios en el siguiente apartado) no suponen cargo alguno, y merecen mucho la pena.

Por, a lo sumo, 5 euros vas a poder disfrutar de esta auténtica maravilla.

Visitar La Aljafería: horarios

La Aljafería abre de lunes a domingo, aunque con horarios diferentes en periodo de invierno y verano:
De noviembre a marzo: de 10 a 14 horas y de 16 a 18:30 horas. Los domingos por la tarde está cerrada.
De abril a octubre: de 10 a 14 horas y de 16:30 a 20:00 horas.
A lo largo de todo ese horario el Palacio de la Aljafería se puede visitar por libre, aunque existen visitas guidas (sin cargo adicional), que merecen la pena y que recomendamos encarecidamente:
Noviembre a marzo: 10:30, 11:30, 12:30 16:30 y 17:30 horas.
Abril a octubre: 10:30, 11:30, 12:30, 16:30, 17:30 y 18:30 horas.
La visita guiada dura aproximadamente una hora; tras finalizarla merece la pena disfrutar un rato más del recinto para tomar algunas fotografías.

¿Qué ver en el Palacio de La Aljafería?

Nos encontramos ante una de las más espectaculares y mejor conservadas muestras del arte taifa, cuya construcción comenzó hace casi diez siglos. Pero, además, a lo largo de la historia ha pasado por diversas ampliaciones, remodelaciones y restauraciones, por lo que presenta un buen número de puntos de interés. Pasamos a detallar, someramente, algunos de los más importantes:
Patio de San Martín: la entrada al palacio se realiza por este patio, donde se pueden contemplar los diferentes estilos que conforman La Aljafería.

Detalle de la portada de acceso a la Capilla de San Martín, en el patio homónimo.

Patio de Santa Isabel: uno de los rincones más fotogénicos y antiguos del palacio. Se trata de un patio-jardín excelsamente decorado, en cuyos extremos había dos bonitos salones. Unos coloridos naranjos, dos albercas de agua y la cuidada vegetación hacen de este lugar un auténtico remanso de paz.

Así luce el Patio de Santa Isabel en una mañana soleada de invierno.

Salón de Mármoles (Salón Dorado): la estancia más importante en la época inicial del palacio, con unos hermosos arcos lobulados profusamente detallados con motivos vegetales y versos coránicos. En su parte más oriental se halla el oratorio, de planta octogonal.

Imponente estancia.

Torre del Trovador: se trata de la construcción más antigua del palacio, cuyo origen se remonta al siglo X, siendo una torre defensiva. Posteriormente fue utilizada como prisión, aunque su nombre (Torre del Trovador) se debe a una obra de teatro del siglo XIX denominada El Trovador, en que se narra la historia de un preso de dicha torre. Como curiosidad, en esta obra se inspiró la célebre obra de Verdi Il Trovatore.
Capilla de San Martín: en ella destaca, fundamentalmente, su portada, con los escudos de los reyes aragoneses y un relieve de San Martín.

Torre del Trovador, la parte más elevada y antigua del palacio.

Salón del Trono: una de las estancias más espectaculares del palacio, con 20 metros de largo por 8 de ancho. En ella destaca el artesonado mudéjar del techo, decorado con motivos vegetales, el yugo y las flechas (símbolos de los reyes Fernando e Isabel, respectivamente). En sus paredes se puede observar una hermosa galería de arcos, bajo la cual se hallan también numerosos elementos decorativos.

Espectacular el Salón del Trono.

Escaleras de los Reyes Católicos: de gran tamaño y exquisita factura.
Hemiciclo de las Cortes de Aragón: desde el año 1987 el poder legislativo aragonés reside en este lugar.

Visitando el hemiciclo.

Palacio de La Aljafería: nuestra experiencia

Decidimos (re)visitar el Palacio de La Aljafería en una agradable mañana de enero, con una temperatura bastante superior a la esperable por estas fechas. Habíamos comprado la entrada previamente por internet , por lo que el trámite al llegar a la taquilla resulta rápido. A destacar que no habíamos reservado entrada para el bebé, lo cual nos solucionaron rápidamente.
Contemplamos el fortificado recinto desde fuera, con su característico foso y la llamativa Torre del Trovador. Pasamos el control de seguridad y accedemos al recinto por el Patio de San Martín. Tenemos hora para la visita guiada de las 11:30 horas, por lo que disponemos de unos minutos para poder echar un vistazo a nuestro ritmo antes de comenzarla. 

Preparados para entrar.

Así, nos asomamos al Patio de Santa Isabel y contemplamos el Salón de Mármoles, cuya decoración nos parece hermosa. No obstante, no somos capaces de disfrutar todos los detalles puesto que desconocemos gran parte de su historia (y del palacio en general).
Con puntualidad británica comienza la visita guiada al Palacio de la Aljafería. Siempre resultan interesantes este tipo de visitas, y en este caso podemos confirmar que merece muchísimo la pena. Durante aproximadamente una hora recorremos las diversas estancias del palacio, aprendiendo un buen número de datos y detalles sobre la historia, construcción y funciones de La Aljafería, descubriendo que su relevancia histórica y política va mucho más allá de lo que imaginábamos.

Pequeños detalles.
A lo largo de la visita iremos descubriendo las diferentes estancias del palacio.

Tras la visita, optamos por pasear tranquilamente por el Patio de Santa Isabel, echar un vistazo (ahora con otros ojos) al Salón de Mármoles y, por último, finalizamos la visita entrando al hemiciclo de las Cortes de Aragón.
Visita entretenida, guía muy ameno y bonita experiencia que nos llevamos en la mochila.

Vista del Patio de Santa Isabel desde la planta superior.

Visitar La Aljafería: consejos y recomendaciones

Reservar, online, la entrada con tiempo: es posible que en temporada alta o en fines de semana las visitas a la Aljafería estén muy demandadas, por lo que puede ocurrir que no queden huecos para visitarla en el horario/día que nos interese. Reservando con tiempo aseguramos la entrada y podemos organizar mucho mejor la visita a Zaragoza.
¿Visita guiada o por libre? En nuestro caso hicimos la visita guiada y nos gustó mucho. Duró, aproximadamente, una hora, y podemos decir que la disfrutamos sobremanera. Por tanto, es la opción que recomendaríamos. No obstante, si se desea visitar por libre, puede ser buena idea descargar la app de la Aljafería, que contiene bastante información e incluso utiliza la realidad aumentada para mostrarnos mucho mejor el palacio.

Una visita guiada siempre va a resultar muy interesante. Sin embargo, la App de La Aljafería está de maravilla.

¿Y con niños? En muchas ocasiones las visitas culturales con niños pueden resultar más pesadas o difíciles de organizar. La app de la Aljafería está pensada como un juego que puede entretener y enseñar a los más pequeños. No dudes en descargarla.

Con esta aplicación los niños disfrutarán bastante más de la visita.

Rodéala: una vez finalizada la visita, merece la pena contemplar el edificio desde el parque que la rodea. Se pueden tomar bonitas fotografías.
De noche: la iluminación del Palacio de La Aljafería una vez se pone el sol le otorga una belleza diferente. Si puedes, échale un vistazo también.

Rodeando el Palacio de La Aljafería se pueden tomar bonitas fotografías.

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