100 cosas que hacer en el Pirineo aragonés

Qué difícil resulta plasmar por escrito, intentar resumir en pocas palabras, todo lo que es, supone y representa el Pirineo aragonés. Porque no son solamente sus prados, valles, ríos, ibones, montañas y glaciares. Son también su fauna y su flora. Sus poblaciones, arquitectura y edificaciones históricas. Son su historia, leyendas, lenguas y tradiciones. Y, por supuesto, son también las gentes que hacen de estos valles y montañas su hogar.
Por todo ello, y como te puedes imaginar, resulta una misión complicada el pretender seleccionar tan solo cien cosas que hacer y visitar en el Pirineo aragonés. Hay mucho que ver, disfrutar, conocer, experimentar, comprender y aprender, por lo que seleccionando sólo esas cien tenemos claro que nos hemos dejado al menos otras tantas en el tintero. No obstante, pensamos que pueden ser una buena introducción a este rinconcito pirenaico (y prepirenaico), que invitamos a visitar con calma, descubriendo también todo aquello que queda al margen de estas líneas.

El Pirineo hay que visitarlo con calma, descubriendo todos sus pequeños detalles.

Para intentar ordenar nuestra centenaria lista, hemos dividido el Pirineo aragonés, de manera imaginaria, en nueve pequeñas regiones que, posteriormente, detallaremos. Algunas de ellas corresponden a la actual división en comarcas mientras que otras han sido divididas para que la lectura sea más amena y práctica.
Así, hablaremos en primer lugar de los valles más occidentales (Ansó y Echo), para posteriormente detallar el resto de la Jacetania, cuna del Reino de Aragón. En nuestro viaje hacia el este pasaremos por la Comarca del Alto Gállego hasta llegar al Sobrarbe, el cual dividimos en tres zonas (Ordesa y Monte Perdido, Valle de Chistau y el resto del Sobrarbe). En la zona más oriental del Pirineo aragonés nos encontramos con la Comarca de la Ribagorza, la cual recorreremos de norte a sur. Para finalizar, haremos una breve incursión en el Prepirineo, visitando la parte norte de las comarcas de la Hoya de Huesca/Plana de Uesca y el Somontano de Barbastro.

Esta es nuestra imaginaria división del Pirineo y prepirineo, para poder ordenar nuestra lista de lugares a visitar.

En cada uno de ellos hemos intentado seleccionar las poblaciones más hermosas, algunas rutas senderistas sencillas (y otras sólo para montañeros expertos), las visitas más relevantes e incluso los acontecimientos o celebraciones más notables.
¿Nos acompañas a conocer nuestra selección de 100 cosas que hacer en el Pirineo aragonés?

Valles Occidentales

Nos encontramos en el extremo occidental del Pirineo aragonés, con un clima que posee influencia atlántica y condiciona una vegetación algo diferente a otras zonas, con grandes hayedos y abetales. Encontramos cumbres de altitudes moderadas, donde el verde de los prados lo impregna todo, salpicado de ibones y ríos que conforman un bucólico paisaje. Para acabar de conformar esta estampa de postal, únicamente nos falta añadir la hermosa arquitectura de algunas de sus poblaciones.

1. Ansó: reconocido como uno de los “Pueblos más bonitos de España”, cuenta con uno de los cascos urbanos mejor conservados de todo el Pirineo aragonés, con magníficos ejemplos de arquitectura popular y chimeneas centenarias.

2. Echo: sus calles empedradas, notables chimeneas y portales de las casas invitan a perderse, sin rumbo, por sus calles. Encontraremos un buen puñado de rincones de postal.

3. Monasterio de San Pedro de Siresa: de grandes dimensiones, es (probablemente) el monasterio más antiguo de todo Aragón, cuya construcción data del siglo IX. Es una joya del arte románico.
4. Ibón de Acherito: uno de los ibones más visitados de todo el Pirineo aragonés, situado en un enclave precioso. Ruta relativamente sencilla: 4 horas ida y vuelta, 690 metros de desnivel y 9,5 kilómetros en total. Descripción detallada de la ruta aquí.

5. Aguas Tuertas: el Río Aragón Subordán crea unos hermosos meandros en el valle, siempre verde, con un espectacular telón de fondo de verticales montañas. El dolmen en la entrada del valle completa la fabulosa estampa.

6. Selva de Oza: una de las extensiones boscosas más impresionantes de todo Aragón, que muestra sus mejores galas en época otoñal. Punto de partida de numerosas excursiones senderistas y de montaña, para todos los gustos.

7. Mesa de los Tres Reyes: emblemática cumbre que se encuentra en la confluencia entre Aragón, Navarra y Francia. Con 2444 metros de altitud, es una montaña muy visitada con unas excelentes vistas de la zona más occidental del Pirineo. Más información aquí.
8. Bisaurín: con sus 2670 metros de altitud, es el gran coloso de la zona. Cumbre también muy concurrida con panorámica sobre el Valle de Echo y Aragüés del Puerto. Un imprescindible en cualquier currículum montañero pirenaico.

9. Día del Traje Ansotano: el Día de la Exaltación del Traje Ansotano se celebra, de manera anual, el último domingo del mes de agosto. Se trata de una fiesta de interés turístico nacional, en que los habitantes de la localidad se visten con el traje típico y se realizan desfiles y actividades culturales.

Resto de la Jacetania

La gran Comarca de la Jacetania tiene, además, un buen número de joyas que ofrecer al viajero. Cuna del Reino de Aragón, lo que se manifiesta en numerosas y antiquísimas edificaciones, la Jacetania es una comarca de lo más completa. Articulados en torno a su capital, Jaca, existen numerosos monasterios e iglesias cargados de historia. Por no hablar de la celebérrima (y también histórica) Estación internacional de trenes de Canfranc. Y, hablando de estaciones, no podemos olvidarnos de las estaciones de esquí, que también se encuentran presentes en esta zona.
10. Jaca: capital de la comarca y ciudad más grande del Pirineo aragonés. Esta vibrante y siempre atestada ciudad guarda algunos tesoros que resulta imprescindible conocer. Así, además de sus impresionantes fortificaciones (el Fuerte del Rapitán y, sobre todo, la Ciudadela), es obligatorio visitar el Museo Diocesano y la Catedral de San Pedro (s. XI), un precioso templo románico en el que destaca su inconfundible ajedrezado jaqués.

11. Real Monasterio de San Juan de la Peña: quizá el enclave con más relevancia histórica de todo el Pirineo, puesto que este lugar fue testigo de los orígenes del Reino de Aragón. Se encuentra situado bajo una peña rocosa, de la que toma su nombre, y en él destacan su claustro románico y el panteón de los Reyes de Aragón.

12. Iglesia de Santa María de Santa Cruz de la Serós: su origen se remonta, probablemente, al siglo XI. Tuvo una notable influencia en el contexto político de la época y en ella ingresaron, como religiosas, la Infanta Doña Urraca y la Condesa Doña Sancha (ambas hijas del Rey Ramiro I). Arquitectónicamente destaca por su robusta torre y por su ajedrezado jaqués.

13. Ermita de Santa María de Iguácel: situada en lo más profundo del Valle de la Garcipollera, en medio de una hermosa pradera, la Ermita de Iguácel (s. XI) es otra de esas joyas románicas casi secretas que esconde el Pirineo aragonés.

14. Cueva de las Güixas: en la localidad de Villanúa, y bajo el macizo de Collarada se encuentra esta cueva horadada por el agua en territorio calizo, formando estalactitas, estalagmitas y columnas. Probablemente ya fue habitada desde el Neolítico; según cuentan las leyendas fue lugar de aquelarres de brujas en los siglos XV a XVII.
15. Estación de tren de Canfranc: uno de los iconos de la Jacetania. Este esplendoroso edificio fue construido entre 1915 y 1925 y sirvió como lujosa estación internacional que conectaba con territorio francés. Fue cerrada en la década de 1940 y las conexiones con Francia se suspendieron en la década de los 70. En el momento actual se está restaurando y llevando a cabo un proyecto para convertirla en hotel.

16. Ibón de Estanés: aunque la ruta de acceso más sencilla parte desde territorio francés, este magnífico Ibón es uno de los más famosos del Pirineo aragonés. Una excursión ideal para cualquier época del año (perfecta para iniciarse en las raquetas de nieve). Descripción detallada de la ruta aquí.

17. Lagos de Ayous desde Astún: tomando el telesilla de la estación de esquí se puede comenzar una bonita ruta visitando numerosos ibones y adentrándose en territorio francés. El camino hasta el Collado de los Monjes es sencillo y para casi todos los públicos, otorgando unas magníficas vistas del pico Midi d’Ossau. Más información aquí.

18. Ibón de Ip: situado al fondo del valle homónimo, este bonito ibón es una de las excursiones más típicas de la Jacetania. Aunque es una ruta larga (más de 1000 metros de desnivel y casi 15 km ida y vuelta), el camino es relativamente cómodo y sencillo, por lo que se puede superar siempre que se goce de una aceptable forma física. La visita no defraudará. Ruta completa aquí.

19. Collarada: a pesar de no alcanzar la mítica cifra de los 3000 metros, Collarada es la auténtica Reina de la Jacetania. Con su silueta inconfundible se alza orgullosa y ofrece unas vistas inmejorables de toda la zona. Descripción de la ruta aquí.

20. Peña Oroel: alzándose majestuosa sobre la ciudad de Jaca, su ascenso supone una asequible excursión (unos 600 m de desnivel), y permite disfrutar de unas grandiosas panorámicas de gran parte del Pirineo.

21. Estación de esquí de Candanchú: es la estación de esquí más antigua de toda España (1928). Cuenta con 51 pistas y más de 50 kilómetros esquiables; es una estación ideal para disfrutar en familia, con buenas zonas para esquiadores principiantes.
22. Estación de esquí de Astún: con más de 50 kilómetros esquiables, es una estación en la que gozan de cierta fama los descensos fuera de pista.

Alto Gállego

Vertebrada, como bien indica su nombre, por el Río Gállego, la Comarca del Alto Gállego es una de las más visitadas del Pirineo aragonés, y los motivos son más que evidentes. Agrestes montañas que superan los tres mil metros de altitud, estaciones de esquí, hermosas poblaciones y un patrimonio cultural e histórico envidiable.
23. Sallent de Gállego: situado a orillas del Embalse de Lanuza y con la espectacular Peña Foratata a sus espaldas, la localidad de Sallent de Gállego es un pueblo pirenaico típico aragonés, en el que destacan su iglesia gótica (siglo XVI), el Puente Romano (siglo XVI) y algunas casas de aspecto señorial. Junto al ayuntamiento es curioso ver la estatua, a tamaño real, de Fermín Arrudi, el legendario Gigante de Sallent.

24. Lanuza: la historia de Lanuza es otra de esas historias tristes del Pirineo aragonés, en que sus habitantes tuvieron que dejar sus casas debido a la construcción de un embalse que anegó el pueblo. Sin embargo, en el caso de Lanuza, sus antiguos habitantes consiguieron recuperar las propiedades no inundadas y rehabilitaron el pueblo, que ahora muestra su mejor cara a orillas del embalse de su mismo nombre.

25. Balneario de Panticosa: se encuentra a 1630 metros de altitud, encajonado entre montañas que superan los 3000 metros. Las propiedades de sus aguas se conocen, posiblemente, desde la época romana; no obstante, su mayor esplendor se vivió en el siglo XIX, en que fue un balneario muy popular. Aunque en los últimos años se ha visto modificado por nuevas construcciones, pasear por sus alrededores sigue siendo agradable, y es punto de partida de numerosas excursiones montañeras.

26. Dolmen y Ermita de Santa Elena: muy cerca de la localidad de Biescas se puede encontrar este antiquísimo dolmen, reconstruido en la década de los 70. Junto a él parte un camino que lleva a la bucólica Ermita de Santa Elena (siglos XVI-XVII), situada en lo alto de un promontorio rocoso.

27. Tirolina del Valle de Tena: no podía faltar la adrenalina en las opciones de entretenimiento en este valle. En la localidad de Hoz de Jaca se encuentra esta famosa tirolina, de 950 metros de longitud y que sobrevuela el pantano de Búbal a 115 metros de altura.

28. Ruta de las Iglesias del Serrablo: una ruta de valor cultural incalculable. Se trata de un conjunto de ermitas construidas entre los siglos X y XI, en estilo mozárabe o románico aragonés, con arcos de herradura y hermosas torres. Las más destacadas son, probablemente, las de San Pedro de Larrede, Santa Eulalia de Orós Bajo, San Bartolomé de Gavín, San Martín de Oliván y San Juan de Busa.

29. Ibón de Piedrafita: excursión ideal para toda la familia, cuyo recorrido se realiza en su mayor parte por una cómoda pista que parte desde el aparcamiento de Lacuniacha, en Piedrafita de Jaca. El ibón se encuentra bajo las imponentes paredes de Peña Telera, en un enclave mágico. La ruta son apenas 2 horas ida y vuelta (unos 6 km; algo más de 200 metros de desnivel positivo).

30. Valle de la Ripera: grandioso valle de sencillo acceso (se puede realizar, incluso, toda la ruta por pista), cerrado por verticales paredes en el asombroso enclave del Rincón del Verde. Grata sorpresa para quien tiene la acertada idea de visitarlo. Más info aquí.

31. Ibones de Anayet: situados junto a la cumbre que les da nombre, estos hermosos lagos se encuentran en una gran pradera herbosa, con la esbelta figura del Midi d’Ossau de fondo. La ruta son unas 2 horas y 15 minutos sólo ida, con algo más de 600 metros de desnivel.

32. Ibones azules: la ruta que parte desde el Balneario de Panticosa y asciende por su parte norte nos lleva, en primer lugar, a los Ibones de Bachimaña y, posteriormente, a los Ibones azules, a unos 2400 metros de altitud y situados bajo el impresionante Macizo de los Infiernos.

33. Ibón de Respomuso: rodeado de una miríada de cumbres que superan, con frecuencia, los tres mil metros de altitud, el Ibón de Respomuso se encuentra en uno de los valles más hermosos de todo el Pirineo. Deja sin palabras a quien lo visita por primera vez.
34. Pico Pacino: de sencillo acceso, y sin alcanzar siquiera los 2000 metros de altitud, se trata de uno de los mejores miradores del Valle de Tena. Recomendable para realizar en familia, puesto que son apenas 8 km y unos 550 m de desnivel, sin dificultades considerables. Más información aquí.

35. Pico Musales: con su característica forma piramidal conforma un magnífico telón de fondo para la localidad de Sallent de Gállego. Su ascenso supone unos nada desdeñables 1300 metros de desnivel, aunque por camino cómodo. Grandioso mirador del Ibón de Respomuso y de todo el Circo de Piedrafita.

36. Garmo Negro: a pesar de que para hollar su cumbre es preciso superar un desnivel de más de 1400 metros positivos, el Garmo Negro es considerado uno de los “tresmiles” más sencillos. Las vistas desde la cima, con los Ibones de Pondiellos a sus pies y los siempre impresionantes Infiernos justo enfrente, son inolvidables. Ruta detallada aquí.

37. Estación de esquí Formigal – Panticosa: con casi 180 kilómetros esquiables repartidos en seis valles distintos, se trata del gran gigante del esquí en Aragón.
38. Cascada de Orós Bajo: partiendo de la localidad de Orós Bajo, y realizando una breve caminata (20 minutos, aproximadamente) por el interior del Barranco d’os Lucars, llegamos a los fabulosos y contiguos saltos de agua de 30 y 16 metros, respectivamente. El camino, aunque corto, no se encuentra en muy buen estado. 

39. Festival Pirineos Sur: una de las citas obligatorias en los veranos pirenaicos, que viene celebrándose desde hace ya 26 años. Además de la música, se pueden recorrer mercados callejeros, participar en talleres, disfrutar de pasacalles… Una oda a las culturas del mundo.
40. Marcha cicloturista Quebrantahuesos: se trata de la marcha cicloturista más importante de Europa, que congrega a más de 9000 ciclistas cada año. Parte de la localidad de Sabiñánigo y recorre unos 200 kilómetros superando cuatro puertos de montaña. Una cita ineludible para los amantes del ciclismo.

Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido

Hay quien considera que dentro de estas 15600 hectáreas se encuentran algunos de los paisajes más bellos del mundo. Y no seremos nosotros los que desmintamos dicha afirmación.
Ordesa, Añisclo, Pineta y Escuaín son los cuatro valles principales en que se articula el parque, con profundos cañones, verticales paredes y nevadas cumbres. Su entorno, además, no anda a la zaga; son varias las localidades y enclaves que completan la interesante oferta turística de esta zona.
41. Torla-Ordesa: situada en la entrada del Valle de Ordesa, la silueta de su iglesia recortada contra las paredes de Mondarruego es una de las estampas más conocidas y admiradas de todo el Pirineo aragonés. Su casco urbano esconde rincones hermosos, en los que destacan algunas casonas de los siglos XIII a XVIII y las célebres chamineras pirenaicas.

42. Broto: cabecera del valle al que da nombre, el municipio de Broto está compuesto por seis núcleos, todos ellos de singular belleza. A destacar la Iglesia de San Pedro, en Broto, y la de San Saturnino, en Oto, así como el cuidado casco urbano de esta última población.
43. Cascada de Sorrosal: de sencillo acceso (apenas 5 minutos desde la localidad de Broto), este fantástico salto de agua de unos 60 metros de altura representa una visita imprescindible. Se trata de una excelente obra de arte geológica, debida a la acción glaciar y del actual río por donde, además, transcurre una espectacular vía ferrata.

44. Valle de Pineta: conocida también como Valle Verde en aragonés belsetán, se trata de un grandioso valle glaciar de más de 12 km de largo, surcado por el Río Cinca y rodeado de montañas que superan con creces los 3000 metros de altitud. Un lugar ideal para realizar rutas senderistas, como la de los Llanos de Lalarri o la dura excursión al Balcón de Pineta, entre otras. En invierno también permite la práctica del esquí de fondo en las pistas habilitadas.

45. Valle de Ordesa y Cascada de la Cola de Caballo: cerrando el Circo de Soaso, al fondo del Valle de Ordesa, el río Arazas forma una hermosa cascada que fue reconocida recientemente como la más bella del mundo por un famoso periódico británico. Recorrer el valle en otoño permite contemplar el, posiblemente también, lugar más bonito del mundo. Más información aquí.

46. Cañón de Añisclo: salvaje y vertical, esta profunda brecha en la tierra labrada por el Río Bellós tiene más de 1000 metros de profundidad en algunos puntos y unos 10 km de longitud. Especialmente bello en otoño, existen varias rutas de diferentes dificultades para conocerlo.

47. Bujaruelo: aunque se le podría considerar el “hermano menor” del Valle de Ordesa, lo cierto es que en belleza no se queda atrás. Verdes praderas, bucólicos ibones y rincones solitarios, una de las grandes joyas pirenaicas. En su entorno rutas sencillas, como la del Valle de Otal; moderadas como la del Ibón de Bernatuara o de alta montaña, como la que lleva al Taillón.

48. Bosque de la Pardina del Señor: con cierta aura mística, se trata de uno de los mejores lugares de todo el Pirineo donde disfrutar de los colores otoñales. Hayas, quejigos, tremolines o abetos, entre otros, sirven de cobijo para una variada fauna. Se pueden realizar rutas más o menos largas y completas, internándose en el bosque y partiendo de la localidad de Fanlo.
49. Balcón de Pineta: uno de los más soberbios miradores del Pirineo aragonés. Dura excursión que supera los 1400 metros de desnivel para permitirnos contemplar el Valle de Pineta desde lo alto mientras tenemos, a nuestro lado, al todavía majestuoso Glaciar de Monte Perdido. Entorno superlativo de montaña.

50. Monte Perdido: con sus 3355 metros de altitud es la tercera cumbre más alta de todo el Pirineo. Su ascensión, habitualmente desde el Refugio de Góriz, permite conocer las alturas del Parque de Ordesa y contemplarlo desde su punto más elevado. Una cima mítica. Ruta detallada aquí.

51. Carnaval de Bielsa: posiblemente la celebración más emblemática de todos los Pirineos. De antiquísimo origen, la fiesta se articula en torno a Cornelio Zorrilla (a quien se culpa de los problemas del valle); y en él destacan figuras como las trangas, madamas, l’onso, l’amontato y otras.

Valle de Chistau

El valle más aislado de todo el Pirineo aragonés es, para muchos, el más auténtico y hermoso. Caracterizado por sus infinitos tonos verdes, un buen número cumbres que superan los tres mil metros, numerosos ibones y un pequeño puñado de localidades que destilan tranquilidad y belleza a partes iguales, la Bal de Chistau guarda varios de los rincones más populares y espectaculares del Pirineo aragonés.
52. Plan: principal población del valle. Resulta sumamente agradable caminar por sus estrechas y largas calles, descubriendo algunos edificios de interés como la Casa Turmo, Casa Ballarín, la Torre de Casa Botigué o la Iglesia de San Esteban.

53. San Juan de Plan: enclavado en una ladera, sus calles presentan fuertes pendientes y esconden pequeños tesoros, como el Museo Etnográfico o la Iglesia de San Juan Bautista. En los alrededores resulta imprescindible la visita a la Ermita de San Mamés y el Puen Pecadó.
54. Gistaín/Chistén: la localidad más elevada del valle (a 1440 metros de altitud), goza de unas vistas envidiables. En su casco urbano se pueden observar tres torres: Casa Tardán (s. XVI), Iglesia de San Vicente Mártir (s. XVI – XVII) y Casa Rins (s. XVI).

55. Tella: situada en lo alto de un monte, con vistas de escándalo, es una población de leyendas y magia. Acoge el Museo del Oso cavernario y la Casa de la Bruja; además, resulta obligatorio visitar la Iglesia de San Martín (s. XVI) y el célebre Dolmen de Tella. De la localidad parte la conocida y recomendable Ruta de las ermitas de Tella.

56. Refugio de Biadós: refugio de montaña situado a 1760 metros de altitud, en el corazón del Valle de Chistau, se encuentra en una zona de bucólicas praderas rodeadas de bosque de pino negro y salpicadas de las fotogénicas Bordas de Biadós. Punto de partida de infinidad de excursiones de todo tipo.

57. Ibón de Plan/Basa de la Mora: lago de montaña con leyenda propia, quizá sea el enclave más fotografiado y reconocible de todo el Pirineo. De acceso sencillo desde la localidad de Saravillo (por pista forestal y, posteriormente, caminando una media hora), no deja indiferente a quien la visita. Imprescindible. Detalle de la ruta que parte desde Plan, aquí.

58. Ruta de las ermitas de Tella: interesante excursión para toda la familia (2,5 km; una hora), que recorre las ermitas del entorno de la localidad (San Juan y San Pablo, s XI; Virgen de la Peña, s. XIII y Virgen de Fajanillas, s.XII) y ofrece unas espectaculares vistas de los valles contiguos. Más información aquí.

59. Punta Suelza/Suelsa: sin alcanzar (por muy poco) los tres mil metros de altitud, motivo por el cual su cumbre es menos visitada que otras, se trata de un pico de acceso sencillo y que otorga una de las mejores panorámicas de todo el Pirineo. La ruta que parte desde el Collado de la Cruz de Guardia son tan solo unos 13km y 935 metros de desnivel. Ruta detallada en este enlace.

60. Posets/Llardana: con sus 3369 metros de altitud es la segunda cumbre más alta del Pirineo. Una de las rutas que acceden a su cima parte desde el Refugio de Biadós (superando un notable desnivel, eso sí). Grandiosas vistas de, prácticamente, toda la mitad oriental del Pirineo aragonés. Espectacular. 

Resto del Sobrarbe

Algo más alejado de sus altas cumbres, en la zona baja del Sobrarbe se encuentran sus principales poblaciones y algunos de sus rincones más emblemáticos.
61. Boltaña: asentada en el Valle del Ara, la población de Boltaña guarda uno de los más extensos y mejor conservados cascos urbanos del Pirineo, con calles estrechas y pintorescas edificaciones. A destacar la Plaza Mayor, la Casa de la Cultura, la Colegiata de San Pedro, el Puente de los Mascarales o el Castillo. Interesante visitar también algunas localidades y aldeas pertenecientes al municipio, como Ascaso, Sieste o Espierlo, entre otras.

62. Aínsa: incluida, por motivos evidentes, en el listado de Pueblos más bonitos de España. La villa medieval, de exquisita belleza, ofrece puntos de interés como Casa Arnal (s. XVI), Casa Bielsa (s. XVI – XVII), la Iglesia de Santa María (s. XII) o el Castillo (s. XI – XVI); aunque, sin duda, lo más relevante es su fotogénica Plaza Mayor.

63. Abizanda: con su característica silueta, encaramada en lo alto de un promontorio rocoso, la pequeña localidad de Abizanda destaca por su fabulosa torre (s. XI), de 24 metros de altura. Además, la Casa de los Títeres hará las delicias de los pequeños (y los no tan pequeños).

64. Carrasca milenaria de Lecina: ha ganado popularidad en los últimos años tras haber sido nombrada Árbol español del año 2020. Se trata de un hermoso ejemplar de 1000 años de antigüedad, 16 metros de altura y más de 600 metros cuadrados de superficie. Un paseo por el pueblo que la alberga también es obligado.

65. Ruta al Castillo de Samitier: con mil años de historia a sus espaldas, los restos del castillo ofrecen unas majestuosas vistas de todo el Sobrarbe. La excursión, sencilla y para todos los públicos, permite visitar, además, las ermitas de Nuestra Señora de Waldesca y San Emeterio y San Celedonio.

66. Peña Montañesa: con su perfil inconfundible, altiva y vertical, la Peña Montañesa es una de las montañas emblemáticas del Sobrarbe. La ruta que parte desde el Monasterio de San Beturián, aunque exige superar un notable desnivel (1300 metros), carece de dificultades técnicas. Grandes vistas. Ruta detallada aquí.

67. Pozas del Río Ara: a pocos kilómetros de la población de Boltaña, el Río Ara forma una serie de remansos que invitan al baño durante la temporada estival. Aunque cada vez más concurridas, no resulta difícil encontrar el lugar ideal donde disfrutar de una tarde veraniega.
68. Pozas del Río Cinca: bien señalizadas y con aparcamientos habilitados a lo largo de la carretera A-138, existen varias pozas en el Río Cinca, entre las localidades de Escalona y Lafortunada. Una de las más grandes y de más sencillo acceso se encuentra cercana al Mesón de Puértolas.

Ribagorza

Antiguo condado, fue uno de los territorios que conformaron inicialmente el Reino de Aragón. En la actualidad es una de las comarcas más extensas y con más atractivos que ofrecer; puesto que a su interés histórico hay que añadir un exquisito patrimonio natural.
Así, en la Ribagorza se encuentra la montaña más alta de los Pirineos (Aneto, 3404 metros) e infinidad de ibones y rutas senderistas, así como un buen puñado de localidades o edificaciones sumamente relevantes desde el punto de vista histórico o patrimonial.
69. Benasque/Benás: uno de los epicentros del deporte de montaña en Aragón, Benasque posee, además, un interesante casco urbano en el que destacan la Iglesia de Santa María la Mayor (s. XIII), el Palacio de los Condes de Ribagorza, Casa Juste o Casa Faure. Excelente campo base para actividades en la naturaleza.

70. Roda de Isábena: fue capital del Condado de Ribagorza allá por el siglo X, lo que le permite albergar la Catedral de San Vicente (s.XI -XII), una auténtica joya románica. El resto de la población, de morfología medieval, resulta muy agradable de visitar. Buena idea reservar para comer en la hospedería, situada en el refectorio de la catedral, y a la cual se accede a través del magnífico claustro.

71. Montañana: declarada conjunto histórico-artístico en 1984, la población medieval de Montañana tuvo su época de esplendor en la Baja Edad Media, pero la despoblación fue haciendo mella hasta casi quedar deshabitada a mediados del s. XX. En la actualidad se está llevando a cabo un cuidadoso proceso de rehabilitación que ya comienza a dar sus frutos.

72. Graus: capital administrativa y una de las principales localidades de la Ribagorza, destaca sobre todo por su maravillosa Plaza Mayor, en la que llaman la atención los edificios del Ayuntamiento, Casa Heredia, Casa Bardaxí y Casa del Barón. Es preciso visitar también el Puente de Abajo (s. XVI), la Basílica de la Virgen de la Peña y el Monumento a Joaquín Costa. No dejar de probar la célebre longaniza de Graus.

73. Benabarre/Benavarri: capital histórica de la Comarca de la Ribagorza, destaca por su casco urbano medieval, el edificio del Ayuntamiento, su iglesia parroquial (s. XIX) y, sobre todo, el majestuoso Castillo de Benabarre (s. X o principios del XI).

74. Llanos del Hospital: idílico enclave situado en la parte alta del Río Ésera, a unos 1800 metros de altitud, es el punto ideal para acceder a la alta montaña sin ninguna dificultad, puesto que se llega en coche. Además del hotel-restaurante (recomendable), en la zona se pueden realizar todo tipo de actividades de montaña (esquí de fondo, raquetas, montañismo…).

75. Monasterio de Santa María de Obarra: junto al Río Isábena se alza este robusto conjunto arquitectónico formado por la Basílica de Santa María, la Ermita de San Pablo y las ruinas de un palacio. De estilo románico, fue construido allá por los siglos XI – XII; aunque tras los destrozos sufridos durante la Guerra Civil, precisó de una profunda restauración en la década de 1970.
76. Templo budista de Panillo: sin lugar a dudas, lo más exótico de todo el Pirineo. El Centro budista Dag Shang Kagyu fue fundado en 1984 y en la actualidad en su interior se llevan a cabo retiros para el estudio y la práctica del budismo tibetano. Aunque se puede visitar (por fuera) por libre, para conocerlo mejor es necesario realizar una visita guiada.

77. Santuario de Torreciudad: fue construido en los años 70 por deseo de José María Escrivá de Balaguer (fundador del Opus Dei), y se sitúa en lo alto de un promontorio rocoso sobre las aguas del Embalse de El Grado. En su interior destaca una talla románica de la Virgen de Torreciudad.
78. Finestres: la población abandonada de Finestres ha comenzado a recibir numerosas visitas en los últimos años por el majestuoso paraje natural formado por una muralla de rocas sobre el Embalse de Canelles, popularizado con el nombre de “Muralla china de Huesca”.

79. Ibonet de Batisielles: con unos 10 km de distancia y 500 metros de desnivel (unas 4 horas ida y vuelta), se trata de una ruta relativamente sencilla que finaliza en un paisaje de postal. La visita al Ibonet de Batisielles nunca defrauda. Ruta detallada en este enlace.

80. Cascada de Ardonés: ruta sencilla, para toda la familia, que parte de la carretera que asciende al Ampriu y que lleva, en una hora de cómoda excursión (unos 3 kilómetros en total), a esta magnífica cascada.

81. Forau d’Aiguallut: partiendo de los Llanos del Hospital, y en unas 4 horas de sencilla ruta (unos 10 km; 400 metros de desnivel), se llega a esta grandiosa sima en que las aguas provenientes de los glaciares de la zona se internan bajo tierra para aparecer a varios kilómetros de allí. La cascada, con el Aneto y su glaciar de fondo, son de postal.

82. Pasarelas de Montfalcó: bien acondicionadas, pero sin perder un punto de verticalidad, las Pasarelas de Montfalcó son una ruta muy popular que ofrece unas vistas sin igual del Embalse de Canelles y el Congost de Mont Rebei. No apta para vertiginosos.
83. Aneto: con sus 3404 metros de altitud es la cumbre más elevada de todo el Pirineo. Ruta de alta montaña, que exige atravesar un glaciar y superar el delicado paso del Puente de Mahoma. Cima obligatoria para los montañeros más avezados.
84. Tuca de Salvaguardia: situada junto al Portillón de Benás, con sus 2738 metros de altitud es un excelente mirador de todo el Valle de Benasque y el Macizo de las Maladetas. Ruta sin pasos complicados, aunque requiere superar un desnivel de más de 1000 metros positivos. Más información de esta ruta aquí.

85. El Turbón: 2492 metros de altitud para una montaña mágica y repleta de leyendas sobre brujas y aquelarres. Cual castillo de piedra, se yergue majestuoso y aislado sobre el terreno que lo rodea, siendo una montaña con una prominencia de más de mil metros. Sencilla, aunque dura, excursión.

86. Estación de esquí Aramon – Cerler: es la estación de esquí más elevada del Pirineo aragonés, puesto que alcanza los 2630 metros de altitud. Con 19 remontes, ofrece hasta 77 kilómetros esquiables.
87. Pantano de Barasona: conocido oficialmente como Embalse Joaquín Costa, se trata de un embalse en el Río Ésera que, además de su función almacenando agua, permite su disfrute para actividades acuáticas como el kayak, los patines de agua o la pesca. En sus orillas hay un camping muy animado en época estival.

Hoya de Huesca/Plana de Uesca

Dejamos atrás los ibones y cumbres nevadas y nos trasladamos al pre Pirineo. Sin embargo, no dejamos atrás la montaña, puesto que todavía existen sierras más meridionales con interesantes poblaciones, parques naturales y lugares pintorescos.
La comarca de la capital de provincia, Huesca, esconde un buen número de tesoros, que pasamos a detallar.
88. Huesca: con algo más de 50000 habitantes supone la principal población de la provincia. Aunque en muchas ocasiones no entra en los planes de quienes visitan el Pirineo aragonés, lo cierto es que guarda un buen puñado de visitas de sumo interés, como su catedral, la Basílica de San Lorenzo, el Ayuntamiento o el Casino. Su máxima joya es la Iglesia y el Claustro de San Pedro el Viejo (s. XII).

89. Castillo de Loarre: una de las muestras más representativas de arquitectura militar y civil del románico, cuya construcción se inició allá por el siglo XI. Goza de un excelente estado de conservación, lo que le ha llevado a aparecer en numerosas películas y series de televisión.

90. Mallos de Riglos: magníficas formaciones geológicas de casi 300 metros de altura, de roca sedimentaria y conglomerados. Se trata de una zona mundialmente conocida por las numerosas vías de escalada que ofrece. Uno de los parajes más sobrecogedores y espectaculares de toda la provincia.

91. Colegiata de Santa María la Mayor: en la localidad de Bolea, se trata de una excelente muestra de iglesia gótica del siglo XVI. Fue declarada Monumento Histórico nacional en el año 1983, y en su interior destacan tres fabulosos retablos. Si se visita a finales de marzo o principios de abril, se podrá contemplar la floración de los abundantes cerezos de la zona.
92. Ruta circular a los Mallos de Riglos: sorprendente ruta senderista de unos 5 km y 400 metros de desnivel, que rodea las impresionantes formaciones por un camino sin dificultad técnica. Fabulosas vistas desde la parte posterior de los mallos. Descripción de la ruta aquí.

93. Tozal de Guara: principal elevación de toda la Sierra de Guara, con 2077 metros de altitud, supone un ascenso largo y prolongado pero que finaliza con una excelente recompensa en forma de panorámicas desde la cima.

Somontano de Barbastro

Situada bajo las últimas estribaciones de la Sierra de Guara, la Comarca del Somontano es quizá más popular por su tradición vinícola, aunque lo cierto es que en estas tierras se pueden descubrir hermosas localidades e incontables atractivos naturales.
94. Barbastro: con sus 17000 habitantes es la capital y principal población de la comarca. De interesante visita, en ella destacan la Catedral de la Asunción (s. XVI), el Museo Diocesano, el Palacio de los hermanos Argensola, la Iglesia de San Francisco o el histórico Barrio del Entremuro. Buen punto de partida para descubrir la zona.

95. Alquézar: sumamente popular y turística, la Villa de Alquézar se encuentra junto al tramo final del Cañón del Río Vero, ofreciendo una excelente panorámica del mismo. Su casco urbano, en que destaca la Plaza Mayor, la Calle Pedro Arnal Cavero y el castillo colegiata de Santa María la Mayor, fue nombrado, por méritos propios, como uno de los Pueblos más bonitos de España.

96. Parque cultural del Río Vero: naturaleza + arqueología + geología + historia + tradición. Una excelente propuesta cultural y etnográfica en la que destacan, por encima de todo, sus pinturas rupestres en los tres estilos clásicos del arte rupestre peninsular: Paleolítico, Levantino y Esquemático. Sorprendente y más que recomendable. Más información aquí.

97. Pasarelas de Alquézar: entretenida excursión que recorre el último tramo del Cañón del Río Vero, por unas pasarelas de madera sobre el cauce del río. La ruta completa son unas dos horas, ideales para disfrutar en familia. Una opción perfecta para complementar la visita a Alquézar.

98. Parque natural de la Sierra y Cañones de Guara: gran espacio protegido, de espectaculares paisajes, en el que practicar todo tipo de deportes de aventura: senderismo, barranquismo, escalada…Además, resulta ser una de las más importantes reservas de aves de Europa. Puedes leer alguna de las rutas aquí y aquí.

99. Salto de Bierge: popularizado hace unos años por un anuncio de televisión, el cauce represado del Río Alcanadre forma una cascada de 8 metros de altura. Aguas arriba, el agua remansada permite disfrutar de una jornada refrescante en un paraje de gran belleza. Entrada de pago en temporada estival (2€), con aforo limitado.

100. Salinar de Naval: la relación de Naval con la sal se remonta varios siglos atrás; en la actualidad en dicha localidad se pueden encontrar hasta cinco piscinas donde darse un relajante y exfoliante baño. Las instalaciones disponen también de restaurante, merendero, vestuarios, duchas y servicio de masajes.

No nos ha resultado fácil seleccionar estas Cien cosas que hacer en el Pirineo aragonés, y seguro que quitarías alguna de la lista y añadirías otras tantas. Te invitamos a que nos descubras nuevos rincones que visitar escribiendo aquí debajo, en los comentarios.
¡Te esperamos por aquí!

12 comentarios

  1. ¡Me encanta el Pirineo! Siempre que podemos, hacemos una escapadita en pareja para conocer alguna de sus rutas o rincones mágicos. Reconozco que alguno de los sitios que habéis mencionado todavía no los hemos visitado. Por eso, me guardo vuestra fantástica recopilación para hacerlo en cuanto tengamos la oportunidad. ¡Gracias!

  2. Muchas gracias por toda la información que habeis habéis compartido, ya que nos habéis hecho recordar muchos lugares que ya conocemos y nos encantan. Pero, también esos otros que no conocemos y nos gustaría hacerlo.

    Con estos datos, con tiempo y sin fecha, nos iremos organizando y soñando el poder realizar nuestro nuevo «RoadTrip», recordando el que hicimos en 1981.

    Seguid caminando con vuestras botas y mochilas, que el tiempo pasa rápido, y compartirlo para que «viajemos» con vosotros.

    Saludos,

    Ana y Víctor

    1. Conbotasymochila

      ¡Hola, Joan!
      Gracias por tus palabras. Nos alegra que tengas en mente algún lugar del Pirineo aragonés para visitar este verano; ¡seguro que te gustan!
      Disfrútalos mucho, un saludo
      Pedro y Paula

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