Excursión a los Llanos de la Larri, con raquetas

Para quien contempla por primera vez el Valle de Pineta la estampa es inolvidable: un formidable circo surcado por las Cascadas del Cinca, un perfecto valle glaciar de doce kilómetros y mil tonalidades verdes, paredes de casi dos mil metros y que superan los tres mil de altitud; prados, bosques y roca abrupta. Una oda a la belleza natural, en definitiva.
El Valle de la Larri surge hacia el norte, desde el Valle de Pineta, colgado unos centenares de metros sobre este último. También verde, llano y amplio, supone una excursión sencilla (y para casi todos los públicos), ideal para una pequeña introducción senderista por Pineta. En invierno, además, representa una perfecta opción para caminar con raquetas, puesto que el camino que accede hasta el Valle de la Larri es tendido, cómodo y sin dificultad.
Una visita al Valle de Pineta siempre es buena idea, una excursión a los Llanos de la Larri con raquetas es todavía mejor. ¿Nos acompañas a conocerla?

Majestuosas paredes.

¿Cómo llegar?

El punto de partida para la excursión con raquetas a los Llanos de la Larri se encuentra en la Pradera de Pineta, casi en el fondo del valle homónimo, y unos metros antes del Parador de Bielsa. Existe una zona de tierra amplia para dejar el coche, y que pronto se ampliará con la construcción de un gran aparcamiento.
En verano, puentes y otras temporadas de gran afluencia, el aparcamiento es de pago (3 euros).

Amplio aparcamiento.

Datos técnicos

Fecha: 13 de diciembre de 2020.
Inicio y fin de la ruta: Pradera de Pineta.
Ruta realizada: Pradera de Pineta – Pista forestal – Puente sobre el Río Cinca – Llanos de la Larri – Cascada al fondo de los llanos – Llanos de la Larri – Regreso por la pista forestal – Pradera de Pineta.
Distancia: 11,69 km (8 km si sólo se llega hasta la entrada de los llanos).
Desnivel acumulado: 360 metros, tanto de desnivel positivo como negativo.
Altitud:
– Mínima: 1292 metros (aparcamiento).
– Máxima: 1633 metros (junto a las cascadas).
Duración sin paradas: 4 horas.
Duración, por partes:
– 45 minutos al puente sobre el Río Cinca.
– 1 hora y 5 minutos a la Cascada de la Larri.
– 1 hora y 25 minutos a los Llanos de la Larri (10 minutos de descanso).
– 2 horas y 15 minutos hasta la cascada del fondo de los Llanos de la Larri (35 minutos de descanso).
– 4 horas y 45 minutos hasta el coche.
Dificultad/recomendaciones:
– La ruta propuesta es sencilla, al transcurrir íntegramente por pista.
– La ruta original llega hasta la entrada de los Llanos de la Larri, lo que son unos 8 kilómetros ida y vuelta. En nuestro caso la alargamos hasta el fondo del valle, para contemplar una bonita cascada que allí se encuentra. Ello le suma casi 4 kilómetros más a la ruta.
– Ruta recomendable en todas las épocas del año; en invierno es ideal para iniciarse en el mundo de las raquetas.
– La ruta se puede hacer también de manera circular, ascendiendo por alguno de los senderos que atraviesan el hayedo (especialmente bonitos en época otoñal), descendiendo posteriormente por la pista forestal (ver mapa).
Track GPS: descargar aquí.
*NOTA: los tiempos, distancia y dificultades encontradas están basados en nuestra experiencia, teniendo en cuenta la climatología, nuestra forma física y experiencia en montaña. Hay que salir al monte siempre bien equipado, con el material y una preparación adecuados, y consultando previamente la previsión meteorológica.

Ruta realizada, según el reloj GPS.
Ruta realizada, con más detalle.
Perfil de la ruta realizada.
Escala MIDE de dificultad.

Nuestra experiencia en los Llanos de la Larri

Por mucho que regresemos al Valle de Pineta, lo cual hacemos al menos un par de veces al año, siempre nos sorprende con sus magníficas dimensiones y verticales paredes, desprendiendo un aureza de grandeza y perfección. Este año, aprovechando un domingo de buen tiempo tras unos días de nieve en cotas bajas, decidimos realizar una ruta que ya conocemos, pero con la peculiaridad de que esta vez la haremos con raquetas de nieve, para empaparnos de la esencia más invernal del valle.
Así, dejamos el coche en la Pradera de Pineta, ya rodeados de un paisaje perfectamente innivado, aunque el día ha amanecido con unos más que agradables 2ºC cuando llegamos al aparcamiento.

Que no nos confunda el cartel: nosotros debemos continuar por la pista.

Nos ponemos las raquetas ya en la propia pradera y comenzamos a caminar por la pista forestal, en dirección al fondo del valle. Si bien en unos pocos metros encontramos un cartel azul (“Lalarri”) que nos lleva a la derecha, hacemos caso omiso a dichas indicaciones (nos llevarían hacia la zona del parador, para continuar luego por sendero) y seguimos por la pista, hasta toparnos con el cartel de entrada al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Entramos en terreno protegido, por lo que debemos ser (si cabe más) respetuosos con nuestro entorno.
El primer tramo, una larga recta, llanea por un tramo de bosque espectacular, con una estampa invernal de cuento. Seguimos las trazas claras en la nieve, aunque la pista no tiene pérdida en ningún momento.

Camino bien señalizado y evidente, con algunos paneles explicativos.
Primeros pasos con raquetas hoy.

A nuestro alrededor las cumbres del Valle de Pineta comienzan a recibir los primeros rayos de sol de este día invernal, con cielos algo velados pero espectaculares. Frente a nosotros se encuentra, casi 1500 metros por encima, el Balcón de Pineta, uno de los más espectaculares miradores del Pirineo aragonés.

Todavía medio cubierto por las nubes, el Balcón de Pineta.

Ganamos altitud lenta pero constantemente, pudiendo enseguida intuir, a nuestra derecha, el valle colgado en el que se encuentran los Llanos de la Larri, nuestro destino de hoy. Pasamos sobre un puente con buenas vistas hacia el fondo del Valle de Pineta y, también, hacia las paredes que se encaraman a lo alto del Balcón de Pineta. Parada fotogénica obligatoria.

¡Comienza a salir el sol!
Ganando altitud, por camino amplio y cómodo.
Buenas vistas desde el puente.

Mediante un par de cómodos giros de la pista tomamos rumbo norte para, poco después, comenzar a virar hacia el este, hasta llegar al desvío hacia la Cascada del Cinca y el Balcón de Pineta, que parte hacia la izquierda. Nosotros continuamos por la amplia pista, siguiendo el cartel indicador “Llanos de la Larri – Montaspro – La Estiva”.

Obviamos el desvío de la izquierda y continuamos por la pista.

La pista continua en continuo pero suave ascenso, otorgándonos ya una notable panorámica de las paredes que cierran el valle por el sur, verticales, heladas y cautivadoras.
Dejamos atrás un nuevo desvío que nos llevaría de nuevo hacia el parador (posibilidad de hacer ruta circular en periodo estival), para llegar enseguida a otro puente sobre una espectacular cascada del Río la Larri. Encajonado entre paredes rocosas, el riachuelo fluye con fuerza, labrando pacientemente su camino.

Qué grandioso es Pineta.
La pequeña cascada junto a la que pasamos.

Continuamos por la pista, algo más abierta a partir de aquí, por lo que tenemos ya vistas de los grandes colosos de la zona, que ya asoman al haberse despejado las cotas más altas. Destacan, por su esbelta forma, el Pico Garién (2718 m), Pico de Pineta (2861 m) y el Cilindro de Marboré/Mallo Marmorés (3325 m).

Desnivel abrupto.
Caminar con estas vistas, ¡qué delicia!
Últimos metros de ascenso.

Con estas magníficas vistas, y realizando un par de lazadas por la pista, llegamos a la entrada del hermoso valle colgado, a los Llanos de la Larri (3,98 km; 1 hora y 25 minutos; 1561 metros). Un pequeño panel informativo sobre el Glaciar del Monte Perdido nos da la bienvenida, invitándonos a contemplar la estupenda panorámica.
Tomamos las fotos de rigor hacia las paredes de Pineta y, aunque llegar hasta este punto ya merece la pena, decidimos que vamos a continuar la marcha hasta la cascada que se halla al fondo del valle.

Panel explicativo con información sobre el Glaciar de Monte Perdido.
– Menudo paisaje.
– Ni que lo digas.

El rumbo es evidente, al ser un valle llano y abierto. Sin embargo, la ausencia de huella a partir de este punto hace que nuestro objetivo sea un pelín más duro. Así, tomamos rumbo nordeste por medio del valle, siempre por la margen izquierda del Río la Larri. Periódicamente echamos la vista atrás, para contemplar la grandeza del entorno en que nos encontramos.

Nos dirigimos hacia el fondo del valle, con rumbo evidente.
Dejamos a nuestra derecha este pequeño refugio.
Pineta brutal.

Como referencia para orientarnos debemos buscar una gran piedra situada en medio del valle, con una cruz encima. Desde este punto ya vemos, a lo lejos, la cascada que cierra el circo.

Llegando a la gran roca que tomaremos como referencia.
Contemplando el paisaje.

Superando un par de pequeños subeybajas, cómodos (aunque con precaución puesto que en algún punto debemos atravesar un riachuelo), llegamos a las proximidades de la cascada (6,05 km; 2 horas y 15 minutos; 1632 metros).
Tomamos unas cuantas fotografías y nos sentamos sobre una roca a disfrutar del sol radiante mientras comemos y bebemos algo. Día hermoso en un lugar, si cabe, más hermoso todavía. Disfrutamos en soledad, puesto que son pocos quienes deciden alargar la ruta hasta este punto.

Aproximándonos a la cascada que cierra el valle.
Estampa invernal.
Precaución al cruzar este riachuelo.
Al fondo vemos cumbres de más de 3000 metros, entre las que destaca el Monte Perdido/Punta de Treserols.

Con energías recuperadas emprendemos el camino de vuelta, más cómodo al discurrir por la huella antes abierta.

Emprendiendo el camino de vuelta.
Sin palabras.

Regresamos por el mismo camino, de manera pausada y contemplando el excelente paisaje en todo momento. Así, llegamos nuevamente al coche tras unas 4 horas y 45 minutos.

Toca descender desde los llanos hasta el fondo del Valle de Pineta.

En conclusión, la ruta a los Llanos de la Larri es una propuesta ideal para iniciarse en las raquetas de nieve, al transcurrir en todo momento por un camino cómodo, suave y con magníficas vistas. ¡Muy recomendable!

¡Más que recomendable visita!

3 comentarios

  1. Hola.

    Hay que aprovechar estas nevadas a cota baja, que no se dan muy a menudo. Sin duda mucho mejor subir por la pista con las raquetas, subida suave, cómoda, para disfrutar de tan bello entorno.

    Espero poder disfrutar este año de la nieve en los Pirineos, que el Moncayo es muy limitado.

    Un saludo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *