Excursión al Ibonet de Batisielles e Ibón d’Escarpinosa

Tenemos un gran cariño al Valle de Benasque/Benás, no lo podemos negar. Es uno de los que más conocemos y más hemos disfrutado. Este rincón del Pirineo aragonés es, probablemente, uno de los más visitados por la gran oferta de actividades de montaña que posee, siendo un excelente destino para las rutas senderistas de todo tipo.
Una de esas rutas, que ya habíamos realizado previamente, es la que se adentra en el idílico Valle de Estós para llegar hasta el bucólico Ibonet de Batisielles y, posteriormente, al Ibón de Escarpinosa. Se trata de una ruta preciosa en cualquier época del año y que, cuando el blanco de la nieve lo cubre todo, puede realizarse con raquetas.
En nuestro caso, hicimos más o menos la mitad de la ruta con las raquetas, pudiendo disfrutar del camino, y las magníficas estampas que este ofrece, prácticamente en soledad.
Hoy te presentamos la ruta senderista al Ibonet de Batisielles y al Ibón d’Escarpinosa. ¿Nos acompañas a conocerla?

Caminando, con raquetas, por el bosque nevado.

¿Cómo llegar al Valle de Estós?

El inicio de la ruta propuesta se encuentra en la entrada del Valle de Estós. Para llegar debemos seguir la carretera que sube desde la localidad de Benasque/Benás en dirección a los Llanos del Hospital y, tras cruzar un puente sobre el Río Ésera, tomar el desvío a la izquierda, señalizado como Valle de Estós (unos 3,5 km desde la localidad de Benasque).
Nos adentramos unos 500 metros por una pista asfaltada hasta toparnos con un gran aparcamiento con capacidad para varias decenas de coches.

Amplio aparcamiento, bien preparado para la gran afluencia en época estival.

Datos técnicos

Fecha: 19 de febrero de 2021.
Inicio y fin de la ruta: aparcamiento del Valle de Estós.
Itinerario: aparcamiento – Palanca de l’Aiguacari – Cabaña de Santa Ana – Fuen de Coronas – Desvío a los ibones – Ibonet de Batisielles – Ibón d’Escarpinosa – Ibonet de Batisielles – Desvío a los ibones – Fuen de Coronas — Cabaña de Santa Ana – Palanca de l’Aiguacari – aparcamiento.
Distancia: 12,97 km.
Desnivel acumulado: 769 m.
Altitud:
– Mínima: 1330 metros (aparcamiento).
– Máxima: 2047 metros (Ibón d’Escarpinosa)
Duración sin paradas: 4 horas y 40 minutos.
Duración, por partes:
– 20 minutos hasta la Palanca de l’Aiguacari.
– 30 minutos hasta la Cabaña de Santa Ana (10 minutos de descanso).
– 55 minutos hasta la Fuen de Coronas.
– 1 hora y 5 minutos hasta el desvío a los ibones.
– 1 hora y 55 minutos hasta el Ibonet de Batisielles (20 minutos de descanso).
– 3 horas hasta el Ibón d’Escarpinosa (30 minutos de descanso).
– 4 horas y 5 minutos hasta el Ibonet de Batisielles (10 minutos de descanso).
– 5 horas y 50 minutos hasta el aparcamiento.
Dificultad/recomendaciones:
– La ruta hasta el Ibonet de Batisielles está muy bien señalizada; hay varios tramos de pendiente bastante acentuada.
– Entre el Ibonet de Batisielles y el Ibón d’Escarpinosa, con nieve, puede resultar complicado seguir el camino más adecuado. Más que fiarse de las huellas de gente previa, conviene estar atento a los hitos de piedra o llevar GPS.
– Tras grandes nevadas precaución al inicio de la ruta, puesto que hay un tramo relativamente expuesto a aludes, en los primeros metros de la ruta (está señalizado con unos carteles).
Track GPS: descargar aquí.
*NOTA: los tiempos, distancia y dificultades encontradas están basados en nuestra experiencia, teniendo en cuenta la climatología, nuestra forma física y experiencia en montaña. Hay que salir al monte siempre bien equipado, con el material y una preparación adecuados, y consultando previamente la previsión meteorológica.

Ruta realizada, sobre el mapa del IGN.
Perfil de la ruta realizada.
Escala MIDE de dificultad.

Nuestra experiencia en el Ibonet de Batisielles e Ibón d’Escarpinosa

Otro fin de semana con ganas de salir a hacer raquetas. Incertidumbre puesto que, a pesar de que el invierno comenzó con potentes nevadas, sabemos que el manto blanco se encuentra ya a cierta altitud. Veremos a partir de qué cota podemos calzarlas.
Dejamos el coche y comenzamos a caminar tras rebasar unos paneles indicadores, ascendiendo por un tramo de escaleras de hormigón. Enseguida el camino, asfaltado en este primer momento, se encajona para discurrir junto al Embalse d’Estós, unas decenas de metros más abajo.

Comenzamos la marcha.
Camino encajonado, llegando al Embalse d’Estós.

Por esta zona, estrecha y sombría, caminamos en ascenso durante unos 20 minutos hasta llegar a la Palanca de l’Aiguacari (1,3 km; 20 minutos; 1449 m), puente de madera que nos traslada a la margen derecha del Río Estós.

Cruzamos el puente de madera y el valle se muestra en toda su inmensidad.

Aquí el valle se abre, permitiéndonos contemplar ya la gigantesca mole nevada del Perdiguero (3222 m) al fondo. Si bien la nieve comienza a salpicar, periódicamente, la pista por la que caminamos, todavía dista mucho de formar un manto continuo que nos permita calzarnos las raquetas.
El día ha comenzado soleado y con una temperatura bastante agradable, por lo que nos detenemos unos minutos a ponernos crema solar y quitarnos la chaqueta justo cuando llegamos a la Cabaña de Santa Ana (1,95 km; 30 minutos; 1498 m).

Llegamos a la Cabaña de Santa Ana.

El camino aquí, más llano e incluso con algún tramo en descenso, se hace muy cómodo y se disfruta con las amplias vistas que ofrece del Vall d’Estós. Pasamos por delante de la curiosa Fuen de Coronas (cuyo tronco de madera, tallado, muestra una imagen del sol y otra de la luna) y, casi sin darnos cuenta, llegamos al principal desvío de la ruta (3,5 km; 1 hora; 1574 m), donde debemos decidirnos entre continuar hacia el Refugio de Estós o bien desviarnos hacia el Ibonet de Batisielles. Claramente señalizado, no deja lugar a dudas.

¡Qué gozada caminar con estas vistas! La cima del Perdiguero a la derecha del todo.
Coqueta y curiosa, la Fuen de Coronas.
Llegamos al principal desvío de la ruta. Nosotros hacia la izquierda.

En nuestro caso optamos por la segunda opción; así, escogemos el desvío que parte en claro ascenso hacia la izquierda (oeste), sumergiéndose en el bosque. Seguiremos, tal y como nos indica un panel señalizador, el sendero S-3.
Mediante varias lazadas comenzamos a ganar altitud rápidamente, puesto que la senda no da tregua. Tras unos veinte minutos de arduo esfuerzo, llegamos a un tramo más llano que nos permite alcanzar un pequeño puente que cruza el Barranco de l’Aigüeta.

Ascenso constante, por senda bien definida.
En algún tramo pisamos nieve, pero sin la continuidad necesaria para calzarnos las raquetas todavía.
Un tramo llano, perfecto para recobrar el aliento, nos lleva a este pequeño puente metálico.

Sumidos ya en pleno bosque, y con escasas manchas de nieve a esta altitud, reemprendemos el ascenso, si cabe más duro, por otra senda más constante y quizá más dura que la previa. Nuestro ánimo puede con todo así que, despacito y con buena letra, superamos la potente pendiente.

La pendiente se pone dura de nuevo.
Superado el tramo duro, nos queda llanear durante unos breves minutos.

Pronto llegamos al Ibonet de Batisielles (5,3 km; 1 hora y 55 minutos; 1883 metros). La estampa es inenarrable, soberbia. El pequeño lago, congelado en su totalidad, se halla en medio de una llanura arbolada, y rodeado de afiladas cumbres que superan, con creces los 2800 metros de altitud (casi 1000 metros sobre nuestras cabezas). Agulla de Chuisé, Tucas d’Ixeia, Tuca de la Trapa… y la siempre majestuosa Agulla del Perramó.
El paisaje recuerda a otras latitudes (¡cualquiera diría que estamos en Canadá!), pero lo tenemos aquí, frente a nosotros. Es uno de esos rincones que nos regala el Pirineo aragonés, de acceso bastante sencillo (para casi todos los públicos) y que conforma una magnífica estampa de postal. Con nieve, como todavía no la conocíamos, resulta sublime.

Un pequeño refugio y el poste indicador nos dan la bienvenida al impresionante…
… ¡Ibonet de Batisielles!
Otro punto de vista del ibón, congelado.
Agullas de Perramó, majestuosas.
En primer plano la congelada Cascada de Perramó.

Tomamos un buen puñado de fotografías y nos detenemos a calzarnos las raquetas, puesto que aquí el blanco manto es más abundante y continuo. ¡Perfecto!
Bordeamos el ibón por la derecha, siguiendo las claras indicaciones (“Ibón de Escarpinosa 40 minutos”). En un primer momento llaneamos entre los árboles, siguiendo las huellas que han dejado en la nieve quienes han visitado la zona en días previos (hoy estamos completamente solos).

Cruce de caminos, bien indicado todo.
Inicialmente llaneamos, entre árboles.

Encontramos un pequeño cartel de madera que, con el terreno nevado, quizá conduce a error puesto que nos aleja unos metros del teórico camino de verano (el cual tenemos marcado en el GPS). Así, para superar el primer tramo de ascenso damos un pequeño rodeo siguiendo huellas previas, aunque en pocos minutos volvemos a encontrar el camino adecuado.

Retomando el buen camino.
¡Qué preciosidad!

Así, además del GPS, de vez en cuando nos topamos con hitos de roca que nos confirman que vamos en la dirección adecuada. Casi sin darnos cuenta, y tras superar otro breve repecho, alcanzamos las orillas del Ibón d’Escarpinosa (6,6 km; 3 horas; 2042 metros).
Congelado y con una buena capa de nieve encima, se muestra muy distinto a como lo conocíamos de otras ocasiones. Decidimos sentarnos a comer y descansar un buen rato, en absoluta soledad.

Último repecho al ibón.
Ibón d’Escarpinosa, fascinante.

Pero toca emprender el camino de regreso, esta vez sí por el camino adecuado, sin dar el pequeño rodeo de la ida. Aunque nos detenemos nuevamente a tomar fotografías en el Ibonet de Batisielles, el resto del camino lo hacemos a ritmo sosegado pero constante, sin apenas detenernos más que a quitarnos las raquetas.

De regreso en el Ibonet de Batisielles, donde nos quitaremos las raquetas.

Finalmente, damos por concluida nuestra cuando llevamos casi seis horas de ruta.
En conclusión, la ruta al Ibonet de Batisielles y al Ibón d’Escarpinosa es una ruta de dificultad moderada, que se puede realizar en raquetas, y que nos acerca a uno de los rincones más bucólicos de todo el Pirineo aragonés.

Con esta foto del Ibón d’Escarpinosa nos despedimos.

Rutas alternativas

Llegar sólo hasta el Ibonet de Batisielles: aunque merece la pena el esfuerzo de acercarse también al Ibón d’Escarpinosa, con llegar al primero es suficiente para contemplar el magnífico paraje. La ruta (ida y vuelta) serían unos 10 km y unos 600 metros de desnivel.
Ampliar la ruta al Ibón Gran de Batisielles: ruta más larga y dura, que supera mayor desnivel, y permite visitar este ibón de gran tamaño y aguas azul oscuro. El camino transcurre por un tramo de grandes piedras, bastante incómodo y que revestiría cierta dificultad en caso de que dichas piedras estén semicubiertas por la nieve. Ideal para finales de primavera y verano.
Ruta circular por el Refugio de Estós: una vez se llega al Ibonet de Batisielles se puede ir hasta el Refugio de Estós y regresar por el fondo del valle, completando una bonita ruta circular.

Montañas de felicidad.

2 comentarios

    1. Conbotasymochila

      Hola, Manu.
      Pues sí, es bastante atípico el realizar la ruta en soledad, puesto que es bastante sencilla y muy concurrida en determinadas épocas del año.
      Pero este año, también atípico, nos ha permitido disfrutar de rincones así en absoluta soledad.
      ¡Gracias por tus palabras!

      Pedro y Paula

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